Seleccionar página

Cuando hablamos del tejido empresarial en España, las siglas PYME aparecen constantemente. El término PYME es de sobra conocido para cualquiera de nosotros, si bien muchas veces no somos capaces de definir exactamente de qué se trata. Las siglas PYME hacen referencia a las pequeñas y medianas empresas. Es el acrónimo de «pequeñas y medianas empresas», suponiendo en España el 98 % del total del tejido empresarial. Se trata de organizaciones que, por su tamaño, tienen ciertas características comunes en cuanto a número de empleados, volumen de facturación y estructura organizativa. Puede decirse que son el auténtico motor de nuestro país, y un gran generador de riqueza y empleo.

En el caso de España, las PYMES representan más del 99% del tejido empresarial, lo que pone de manifiesto su importancia estratégica. Esta modalidad es la más extendida en España, representando, según el Ministerio de Industria y Turismo, a más del 99 % del total de compañías del país.

La Real Academia Española define el acrónimo PYME (pequeña y mediana empresa) como una “empresa mercantil, industrial, etc., compuesta por un número reducido de trabajadores, y con un moderado volumen de facturación”.

Definición y Clasificación de las PYMES

A la hora de definir, hemos de tener en cuenta dos factores:

  • Según número de empleados: Una pequeña empresa es la que no cuenta con más de 50 trabajadores, mientras que una mediana empresa es aquella que no superan los 250 empleados.
  • Según facturación: En España, una pequeña empresa es aquella cuya facturación es igual o menor a 10 millones de euros anuales.

También es preciso reseñar que hay un nuevo modelo empresarial que es el que corresponde a las empresas que tienen hasta 5 trabajadores.

La Unión Europea clasifica las PYMES en función de dos criterios principales: el número de empleados y el volumen de negocio anual o balance general. Esta clasificación se basa principalmente en tres aspectos: el número de empleados, el volumen de negocio anual y el balance general. Además, es importante tener en cuenta si la empresa forma parte de un grupo empresarial.

El número de empleados es el elemento determinante para que una compañía obtenga la categoría de PYME.

Las PYMES se clasifican en dos grupos según sean empresas sin asalariados o con asalariados. Asimismo, en el supuesto de contar con empleados, es posible hablar de tres tipos de PYMES que se dividen en:

  • Medianas: 50 - 249 trabajadores.
  • Pequeñas: 10 - 49 trabajadores.

A continuación, se presenta una tabla resumen de los tipos de PYMES:

Tipo de PYME Número de Trabajadores
Microempresas 1 - 9
Pequeñas 10 - 49
Medianas 50 - 249

Características de una PYME

Las características de una PYME se resumen en que es una pequeña o mediana empresa, con menos de 249 trabajadores y una facturación anual inferior a los 50 millones de euros.

Además, tal y como se expone en el informe Retrato de la PYME del Ministerio de Industria y Turismo, el 96,7 % de las empresas tuvieron una facturación anual inferior a los 2 millones de euros.

Es importante remarcar que la actividad no influye en que una sociedad obtenga la categoría de PYME. Así, una startup o una empresa gacela son dos tipos de empresa que, si bien no entrarían en el concepto de pequeña o mediana empresa tradicional, normalmente sí cumplirán con los requisitos fijados para ser considerada como PYME.

Uno de los aspectos esenciales que definen a una PYME es la cantidad de ingresos que maneja. En el caso de que la PYME continuara creciendo y superara estas cifras pasaría a considerarse una mediana empresa.

El balance general hace referencia al valor de los principales activos de una empresa. Por ello, incluye la información de los recursos de los que se disponen (o activos), los que se tienen que pagar (pasivos) y, además, detalla el patrimonio y la manera en la que se administra.

Como se ha visto anteriormente, las compañías se pueden clasificar en microempresas, pequeñas, medianas y grandes empresas. El esfuerzo de definición y clasificación de las pymes para que reciban el apoyo que necesitan es importante. Según datos del Foro Económico Mundial, estas compañías generan más del 70 % del empleo en el Sur Global (países en vías de desarrollo) y crean dos de cada tres puestos de trabajo en la UE.

Crear una PYME en España implica cumplir una serie de requisitos legales, administrativos y fiscales. Elegir la forma jurídica: lo primero es decidir si la empresa será una sociedad limitada, sociedad anónima, cooperativa u otra forma. Además de estos pasos, hay que tener en cuenta las obligaciones fiscales y contables, así como los derechos laborales y de protección de datos.

8 PASOS para MONTAR UNA EMPRESA en España COMO EXTRANJERO 💼

Ventajas y Desventajas de las PYMES

Una vez visto qué es una PYME y sus características, es el momento de adentrarse en los beneficios y retos a los que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas.

En cuanto a las ventajas de una PYME, es preciso destacar su acceso a ayudas públicas, especialmente marcado en el caso de los fondos europeos NextGenerationEU. También su resiliencia y capacidad para ir moldeando su negocio a la demanda existente en el mercado, gracias a que normalmente mantienen un contacto muy cercano, o incluso directo, con su público objetivo y potencial.

Por el contrario, al ser empresas más pequeñas tienen más fácil poder cambiar su modelo de negocio y adaptarse a los que los clientes van demandando. Asimismo, la relación con los clientes es mucho más cercana y ellos suelen premiarlo fidelizando la relación.

Por otro lado, las desventajas de una PYME están asociadas a su tamaño y nivel de facturación anual. Al tener menos ingresos que una empresa grande, cuentan con una capacidad más reducida para endeudarse. Aquí podrían encuadrarse algunos procesos que requieren de un fuerte desembolso económico inicial, como el de la internacionalización, en los que se debe ponderar con cuidado los desafíos económicos y financieros que supondrían para la empresa, ya que un error puede poner en riesgo su propia supervivencia.

PYMES en España

España es un país que encuentra en las pymes a una gran base empresarial, muchas veces tratada de una manera no adecuada. No existen suficientes facilidades a la hora de emprender o poner en marcha cualquier actividad empresarial, siendo los costes siempre demasiado altos. Competir con las grandes corporaciones, que realizan inversiones millonarias en en todas sus áreas clave, es uno de los principales retos con los que se encuentran las pymes.

Cada año el Ministerio de Industria y Turismo publica el informe Retrato de la PYME, en el que realiza una radiografía de la evolución de las pequeñas y medianas empresas en España. Según el análisis de 2023, de las 3.207.580 empresas existentes en el país, 3.202.717 serían PYMES (el 99,8 % del total) y tan solo 4.863 se situarían en la categoría de grandes.

Además, al analizar en detalle los datos, se observa que dentro de las propias PYMES la mayor parte de ellas son pequeñas o medianas sin asalariados o microempresas.

En concreto, el informe indica que la distribución de la PYME en España por tamaño es de:

  • PYMES sin empleados: 1.719.297.
  • PYMES con empleados: 1.483.420.
  • Microempresas: 1.335.393.
  • Pequeñas: 127.718.

En 2021, según los registros del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, había 3.361.898 pymes. De ellas, el 81,9% ejercen su actividad en el sector servicios y, dentro de este, un 21 % corresponde al comercio. Cabe reseñar que, en 2020, un año nefasto para la economía por la pandemia, 321.749 empresas comenzaron su actividad económica, y 366.548 cesaron su actividad durante este mismo ejercicio.

A las ya conocidas dificultades con la que se encuentran las pymes en nuestro país, conviene también reseñar que suele ser más complicado para ellas conseguir financiación, mucho más que para una gran empresa, que suele contar con más alternativas a la financiación bancaria.

Ejemplos de PYMES Exitosas en España

En España existen miles de PYMES que han logrado consolidarse como referentes en sus respectivos sectores, demostrando que con innovación, adaptación al entorno y una buena estrategia, es posible alcanzar el éxito sin ser una gran corporación. Algunos ejemplos son:

  • PANGEA The Travel Store: esta agencia de viajes ha revolucionado el sector turístico en España con un modelo de atención personalizada y espacios físicos que combinan tecnología, asesoramiento experto y experiencias a medida.
  • Mr. Wonderful: nacida como una pequeña tienda online de productos de papelería y regalos con mensajes positivos, esta empresa se ha convertido en un fenómeno de marca.
  • TuMédico.es: es una plataforma online que conecta pacientes con centros médicos privados a precios accesibles.
  • Cerveza La Virgen: esta cervecera artesanal de Madrid comenzó como una microempresa que apostaba por procesos tradicionales y producción local.
  • Ecoalf: con sede en Madrid, esta marca de moda sostenible empezó como una PYME con una clara misión: crear ropa a partir de materiales reciclados.

Aunque a menudo se confunden, un autónomo y una PYME no son lo mismo. Un autónomo es una persona física que realiza una actividad económica por cuenta propia. No tiene personalidad jurídica distinta a la suya y asume directamente las obligaciones fiscales, laborales y legales de su negocio. En cambio, una PYME es una entidad con personalidad jurídica propia (como una sociedad limitada o cooperativa), que puede estar formada por uno o varios socios. En este caso, la diferencia no es conceptual, sino clasificatoria. El término PYME engloba tres categorías: microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas.

Estar en constante proceso de aprendizaje es fundamental en cualquier entorno laboral, pero cuando se trabaja en una PYME, la formación cobra aún más relevancia. Al contar con equipos más reducidos y estructuras menos especializadas, es habitual que una misma persona deba asumir varias funciones dentro de la empresa.