El pasado domingo falleció Amador de Castro Pérez, a los 76 años de edad, en el Hospital Modelo de A Coruña. Originario de A Coruña, este 24 de diciembre hubiera cumplido 77 años. El empresario fallece después de una larga enfermedad y tan solo unas semanas después de la presentación de la Fundación Amador de Castro, que perpetuará su legado.
Amador de Castro podría definirse como uno de los hombres más humildes y con más éxito empresarial de Galicia. En la calle pasa desapercibido pese a que todos los que tienen un coche que ha ido a la inspección técnica de vehículos han sido sus clientes.
Su nombre está asociado a los orígenes de Zara, a los momentos más trascendentales en España, y especialmente en Galicia, de la construcción naval, y al holding Inversiones Finisterre.
Figrupo emitió un comunicado la tarde de este domingo en el que informaba del fallecimiento del empresario, destacando que “su trayectoria empresarial estuvo marcada por varios casos de éxito pero, sobre todo, por una forma de hacer las cosas con trabajo, respeto y humildad”. “Supo disfrutar de los éxitos en silencio y asumió sus fracasos sin dejar que fuesen otros los que tuviesen que asumir las consecuencias. Recorrió la vida ayudando a todos los que pudo.
Existen figuras empresariales en Galicia que merecen ser reconocidas por su implicación pasada, presente y futura en el porvenir económico del tejido productivo. Y pocas de ellas tanto como la de Amador de Castro Pérez, presidente y consejero delegado de Inversiones Finisterre y de Supervisión y Control, firma que gestiona los 23 estaciones fijas y diez móviles que prestan la Inspección Técnica de Vehículos de toda Galicia.
Alguien que contribuyó a que lo que hoy es Inditex diese algunos de sus históricos primeros pasos, o que se opuso a la reconversión naval propiciada en tiempos de Felipe González entra, por méritos propios, en el selecto club de los Gallegos del Año.
Cuando se le comunicó la concesión del Gallego del Año, su primera reacción fue de perplejidad. Se considera un hombre de equipo, y lo recalca. Pone énfasis al decir que sólo contribuyó.
Primeros Años y Formación
El empresario nació el día de Nochebuena de 1947, en casa. Su padre, castellano y trabajador incansable, decidió emigrar a Galicia porque «las izquierdas y derechas en aquellas tierras estaban muy mal mezcladas». Ya en el norte conoció a una mujer nacida en una aldea de Cambre a la que vio un día en la calle de los Olmos y de la que no se separó desde entonces.
«Se casaron el agua y el aceite -define el hijo a sus padres-. La vida de Ama, como le llamaba su madre cuando quería que subiera a merendar, estuvo marcada por las mujeres: tuvo dos hermanas, tres hijas y luego vinieron «los hijos de mis hijas y ahí tengo tres niñas y un niño».
A los 16 años, De Castro ya comenzó a ayudarle en el almacén a su padre, que tenía una licencia en exclusiva de una importante marca de embutidos de Salamanca. A este empresario no le gusta reconocer que estudiaba, y a la vez trabajaba en aquel almacén haciendo espacio, lo que lo obligaba a mover cientos de cajas.
Relata el día que su padre le dio un billete de mil pesetas «porque un hombre siempre tiene que llevar dinero en el bolsillo por lo que pueda suceder. Me advirtió que no lo gastara, y que me iba a pedir que se lo enseñara, y si no lo tenía, debía de darle explicaciones.
Amador de Castro estudió primero en el Instituto Masculino y luego en la Escuela de Comercio. No lo hacía mal. Tuvo la habilidad de aprobar sin demasiado esfuerzo. Quería terminar (hizo por libre prácticamente toda la carrera de Económicas), y un profesor le propuso el trabajo de corregir en asignaturas de contabilidad y matemáticas financieras. Aceptó.
Empezaba a las 7 de la mañana en el almacén, seguía sobre las 9 impartiendo clases y, después de comer, se iba a la facultad aunque antes paraba en el bar Estadio, donde había preparada una partida de tute. Ganó alguna apuesta de café, copa y puro. Por la noche, al acabar, se iba a la Academia Juan Flórez, donde «me pagaban una cantidad desusada por alta» por dar clase de matemáticas.
De Castro no olvida a un catedrático al que le tuvo mucho respeto. Hijo de bedel, de una valía increíble. «Llegaba a clase -relata- y nos preguntaba qué queríamos que nos explicara. Todos callados. Se levantaba y se iba, y así día tras día. Pensé que no íbamos a acabar la carrera jamás; entonces propuse que cada uno de nosotros preparase un tema y le hiciésemos una pregunta. El primero fui yo, por delegación de mis compañeros. El profesor llegó, hizo la pregunta de siempre y yo levanté la mano. Nos dio una lección magistral. Cogí fama entonces de querer aprovechar el tiempo».
De la universidad a una empresa donde estuvo un mes llevando las cuentas. Dejó este trabajo porque «el hijo del jefe se quería imponer y no sabía ni sumar».
Amador de Castro. Fuente: El Correo Gallego
Trayectoria Profesional
Amador de Castro inició en 1973 su actividad profesional en el Departamento Económico del astillero Astano, hoy Navantia Fene, donde ocupó diferentes puestos en contabilidad, control de gestión y presupuestos. En 1976 ascendía a subdirector financiero.
Llegó a Astano en 1973 como jefe de contabilidad de la compañía de la que un año antes se había hecho cargo el INI. Dos años después, a Amador de Castro lo llaman de la corporación industrial del Banco del Noroeste y por el nuevo trabajo le ofrecen más del triple del salario que ganaba desde hacía cuatro meses en Astano. Tardó cinco segundos en decir que «sí» y se incorporó a Mafriesa, donde constató una importante falta de profesionalidad.
Pero en diciembre de 1976, los responsables del INI le pidieron que volviese a Astano, y esta vez le ofrecieron el puesto de subdirector financiero. Se involucró durante dos años, hasta que comenzó entonces su aventura con Amancio Ortega.
Alguien le dijo que un «tal Amancio» quería hablar con él porque le iba a proponer una oferta de trabajo en el textil. Cambió de aires, y cómo, en 1978, al incorporarse al grupo textil GOA (acrónimo al revés de Amancio Ortega Gaona) como director general, con el objetivo de reordenar y racionalizar el funcionamiento del conjunto de empresas de fabricación que lo componían. Es durante este período cuando surge la idea de la comercialización, se establecen las estrategias comerciales y se realizan las inversiones en locales para la apertura de los primeros puntos de venta de la cadena Zara. Fue ésta la génesis del actual imperio Inditex.
Llegó a una tienda al lado del cine París, en la calle Real, y allí se encontró al que hoy es el primer accionista de Inditex, compañía que en aquel momento estaba iniciando su andadura. Empezaron a hablar a las 3 de la tarde y les dieron las 2 de la madrugada. Aceptó su propuesta. «Ortega es un encantador de serpientes que tiene claras las cosas tan elementales… Nos enzarzamos en una conversación de horas». Le dijo que sí, pero bien es verdad que el sueldo era «un pelín más alto».
Un día alguien le dio el chivatazo a Ortega: Astano sigue detrás de Amador. El impulsor de Zara no dudó en ir a la casa del empleado, llamar al timbre e invitarlo a tomar un café: «Dime, ¿cuánto quieres?». No pudo convencerlo porque De Castro tenía la oferta de ser director financiero del astillero, desde donde lo promoverían a la dirección general. Le explicó que era su oportunidad para negociar con las grandes petroleras del mundo y que le resultaba imposible no aceptar ese regalo que le hacía la vida a sus 32 años.
En 1980 acepta la reincorporación a Astano como director financiero y, en una remodelación posterior, asciende a director general con el objetivo de reestructurar la empresa, adaptándola a la nueva situación del mercado y a las exigencias de la CEE, de Europa, en la delimitación de las ayudas estatales.
Cuatro años después de aquella primera conversación (corría ya 1984), Amador de Castro presentó su renuncia irrevocable en Astano y renunció a la indemnización. La reconversión industrial diseñada por Carlos Solchaga quería acabar con el astillero. Al salir por la puerta se negó a utilizar el coche de empresa. El chófer cogió su 127 y lo acompañó a casa. Al llegar, pidió que no le pasaran llamadas.
Esta travesía dura hasta noviembre de 1984, cuando ante el consejo de administración de Astano presenta su dimisión irrevocable por estar en total desacuerdo con el papel asignado a la empresa en el Plan de Reconversión Naval.
En medio de la grave crisis que azotaba España, y para aprovechar su experiencia, establece un despacho profesional para reestructurar o adaptar empresas a mercados cada vez más competitivos. Elabora un plan de viabilidad para la aerolínea Spantax y dirige su aplicación.
Inversiones Finisterre y las ITV de Galicia
Recuerdan desde Figrupo que la andadura como empresario de De Castro arrrancó en 1987 “tras haber desempeñado su trabajo como directivo en dos de las más importantes empresas de Galicia: Astano y una incipiente Inditex”.
En 1987 nace Inversiones Finisterre, un brazo inversor que se adjudicó en 2002 en concurso frente a empresas nacionales e internacionales las ITV de Galicia, constituyéndose la firma Supervisión y Control. El grupo de empresas se estructuró en base a cuatro divisiones: Nautica, Inmobiliaria, Inspección Técnica de Vehículos y Medioambiental. Además, se refuerza la expansión internacional, con presencia especial en Iberoamérica.
Empresario muy conocido en la comunidad gallega, tras su paso como director financiero en Astano y luego en Inditex, en 1986 se presentó al concurso para la concesión de las ITV en Galicia. A partir de ahí constituyó un discreto imperio de inspecciones técnicas que también contaba con presencia en Argentina y Costa Rica. De Castro configuró un negocio próspero.
Tanto, que llamó la atención de los gigantes. La compradora, firma de origen catalán nacida dentro del proceso de diversificación de Aguas de Barcelona pero ya entonces bajo el timón de fondos internacionales, se reservó el derecho a hacerse con el 20% restante de la sociedad en julio de 2022. Amador de Castro y su familia no abandonaron el mundo empresarial tras la venta de las ITV.
Creó un grupo empresarial -Fomento de Iniciativas- del que hoy cuelgan Sogarisa, la constructora Abeconsa y el negocio náutico.Hace unos años, Amador de Castro optó por dar un paso al lado, tomando su familia las riendas del grupo inversor. Su mujer, Rosa, y sus hijas Marta, Susana y Blanca, han hecho crecer el grupo que, en la actualidad está conformado por 388 personas.
Figrupo siguió creciendo tras el cambio accionarial y cerró el año 2023 con una cifra de negocios de 58 millones de euros. Los números de Logística Integral y Servicios, consultadas por Economía Digital Galicia a través de la solución analítica avanzada Insight View, dan muestra del poderío del grupo empresarial levantado por De Castro. La compañía cerró 2023 con un patrimonio neto de 117 millones de euros y con activos por valor de 161,1 millones de euros.
| Año | Cifra de Negocios de Figrupo (en millones de euros) | Patrimonio Neto de Logística Integral y Servicios (en millones de euros) | Activos de Logística Integral y Servicios (en millones de euros) |
|---|---|---|---|
| 2023 | 58 | 117 | 161.1 |
ITV Galicia. Fuente: Galicia Press
Labor Social y Fundación Amador de Castro
Grande es la labor social de Amador de Castro, con varios programas de concienciación sobre seguridad vial en colegios gallegos a través del concurso Un coche seguro, un amigo -dotado con más de 9.000 por edición- y apoyo a la FP del motor con Reinventa a ITV, inventa o teu futuro, en el que colaboró el campeón del mundo de rallyes Luis Moya. También promueven iniciativas culturales como la edición de la Descripción del Reino de Galicia del Licenciado Molina, distribuido gratuitamente en todos los centros educativos gallegos. Y amplió recientemente su plan Son capaces de incorporación de jóvenes discapacitados.
En todo caso, el legado de Amador de Castro va más allá de lo empresarial. En noviembre de este año se llevó a cabo la presentación pública de la Fundación Amador de Castro, con el objetivo de ayudar a personas con síndrome de Down y a otras diagnosticadas de Alzheimer.
Esta iniciativa comandada por sus tres hijas tendrá dos prioridades: estar al lado de las familias y cuidadores de las personas con Alzheimer, y crear oportunidades para personas con síndrome de Down.
La conselleira de Política Social e Igualdad, Fabiola García, puso en valor hoy el ejemplo de compromiso social que es la biografía personal y profesional de Amador de Castro. Lo destacó en la presentación de la fundación que este empresario gallego pone en marcha para apoyar a las personas con síndrome de Down y a las diagnosticadas de Alzhéimer.
Fabiola García señaló que Amador de Castro "es una de las grandes figuras de la empresa gallega, capaz de concebir grandes proyectos y de llevarlos a cabo". Asimismo, subrayó que fue pionero en alentar la incorporación al mundo laboral de personas con discapacidad con un programa ambicioso que lleva el nombre de Son Capaces y que sigue en vigor en las ITV de Galicia.
La conselleira indicó que la Fundación Amador de Castro "es una nueva demostración de que Galicia posee una tupida red solidaria que va desde el voluntariado hasta fundaciones como esta". Por último, señaló que con esta entidad, la familia de Amador de Castro hace lo que él tantas veces repitió: "devolverle a la sociedad lo que ella te dio".
“Amador ha sido un ejemplo de compromiso social constante y discreto a lo largo de toda su vida. Él ha olvidado muchas cosas, pero nosotras tenemos grabados los valores que siempre inculcó a nuestra familia. «A partir de hoy, sin Amador, la vocación de la familia es seguir con su legado e intentar transmitirle a la sociedad una parte de la enorme huella que él ha dejado en todos los que tuvimos la suerte de conocerlo.
El Legado de un Empresario Discreto
Amador de Castro, fundador de las ITV gallegas y de Figrupo, corporación empresarial ahora pilotada por su familia y de la cuelgan distintas empresas de renombre, como Abeconsa, falleció este domingo en A Coruña cuando estaba a punto de cumplir 77 años de edad.
“A partir de hoy, sin Amador, la vocación de la familia es seguir con su legado e intentar transmitirle a la sociedad una parte de la enorme huella que él ha dejado en todos los que tuvimos la suerte de conocerlo. Porque su impacto como empresario no es comparable al que tuvo como persona. Generoso, paciente, comprensivo, exigiéndose a sí mismo y ayudando a los demás. Porque Amador fue, ante todo, una excelente buena persona.
