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El mundo empresarial está lleno de desafíos y oportunidades. Para destacar y alcanzar el éxito, un empresario debe poseer una serie de características y habilidades clave. Este artículo explora las cualidades esenciales que definen a un empresario exitoso, cómo estas influyen en el desarrollo y crecimiento de un negocio, y las diferencias fundamentales entre un empresario y un emprendedor.

¿Qué Define a un Empresario?

Según el diccionario de la Real Academia Española, el empresario es el “titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa”. Un empresario es la persona que lidera, gestiona y asume los riesgos de una empresa o negocio con el objetivo de obtener beneficios. Dicho de otra manera, un empresario es la persona que asume la responsabilidad de hacer que un negocio funcione. Su trabajo no se limita solo a dirigir la empresa, sino que también se encarga de buscar nuevas oportunidades para crecer y mejorar. Además, los empresarios suelen asumir riesgos, ya que su objetivo es lograr que el negocio sea rentable. Un empresario actúa como representación de la sociedad y detenta su representación legal.

La palabra “empresario” nace en la época medieval francesa. Las formas del empresariado han variado a lo largo de la historia. Posteriormente, se abrió la posibilidad de que varios empresarios asuman conjuntamente el control de una sociedad. Por último, la globalización económica ha generado la aparición de empresas internacionales.

Diferencias entre Empresario y Emprendedor

Aunque en muchas ocasiones los términos “emprendedor” y empresario se usan de igual modo, no debemos confundirlos. En ocasiones emprendedor y empresario no coinciden, algo que sucede cuando una persona desarrolla una idea, pero luego le deja la gestión a otra persona que tenga experiencia en la administración de empresas.

En teoría, el empresario posee un negocio y lo dirige, mientras que el emprendedor actúa con decisión e innovación. El empresario suele moverse en las capas altas de la gerencia; puede ser el propietario pero también pertenecer al consejo de administración o a la junta de accionistas de la compañía. El emprendedor también sabe adaptarse a las circunstancias y ser flexible, pero se centra más en la idea. El empresario está al mando y esa es la función que desempeña, ayudado por su perfil de gestor. El resto de las tareas, las delega en sus empleados que deben cumplir con las metas de productividad de la compañía. En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula al milímetro, analizando hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio.

El emprendedor, sobre todo al principio, suele estar solo o contar con un equipo muy reducido, por lo que debe hacer de todo. La incertidumbre forma parte de su día a día. Según un estudio de Harvard Business School: “los emprendedores son menos neuróticos porque necesitan una confianza excepcional en sí mismos para asumir los riesgos de empezar un negocio”. Suelen poner en juego dinero, esfuerzo y tiempo para sacar adelante su negocio.

Qué es un empresario y sus diferencias con un emprendedor

Tabla Comparativa: Emprendedor vs. Empresario

Característica Emprendedor Empresario
Función Principal Identifica una oportunidad de negocio y desarrolla una idea. Administra y coordina la empresa para conseguir objetivos.
Enfoque Crear y desarrollar una idea para que tenga éxito. Potenciar una idea para que sea rentable y obtener beneficios.
Riesgo Asume mayor incertidumbre y riesgo. Si llega a una empresa ya establecida, puede conseguir beneficios con menor riesgo.
Cualidades Creatividad, pasión, motivación, perseverancia. Liderazgo, comunicación, negociación, gestión de equipos.

Cualidades Esenciales de un Empresario

Muchas de las habilidades personales y sociales que necesita un empresario coinciden con las del emprendedor, pero además es necesario añadir habilidades de administración de empresas. Las aptitudes principales que debe poseer el empresario no se reducen a sus cualidades como gestor, sino que deben basarse en su capacidad estratégica para “visionar” el futuro de la organización.

A continuación, se detallan algunas de las cualidades esenciales que debe poseer un empresario:

  • Pasión: Es lo que te hace levantarte cada mañana con ganas de seguir, incluso cuando el camino se complica. Un empresario apasionado transmite entusiasmo, contagia energía y no se rinde fácilmente.
  • Ambición: No se trata solo de ganar dinero, sino de querer dejar huella, de pensar en grande y no conformarse. La ambición sana empuja a los emprendedores a superarse, a buscar nuevas metas y a mejorar continuamente.
  • Iniciativa: Los buenos empresarios no esperan a que las oportunidades lleguen: las crean. Tener iniciativa significa actuar con decisión, detectar necesidades, proponer soluciones y asumir riesgos.
  • Liderazgo: El liderazgo no se impone, se gana. Un buen empresario sabe inspirar a su equipo, comunicar su visión con claridad y crear un entorno donde todos puedan dar lo mejor de sí mismos.
  • Creatividad: En un entorno competitivo y cambiante, la creatividad es una de las herramientas más valiosas. Permite encontrar soluciones innovadoras, diferenciarse de la competencia y adaptarse a lo inesperado.
  • Resiliencia: Es la capacidad de recuperarse de la adversidad, los fracasos o los retos.
  • Confianza: Es la fe en uno mismo, en sus habilidades y en su capacidad para tener éxito, lo que le permite asumir riesgos, tomar decisiones audaces y perseguir objetivos ambiciosos.
  • Adaptabilidad: Nos permite ajustarnos a nuevas circunstancias, entornos o situaciones. En el mundo empresarial, la adaptabilidad implica ser flexible y ágil y responder a los cambios del mercado, la tecnología o el panorama competitivo.
  • Pensamiento estratégico: Implica tener una visión de conjunto, formular planes y tomar decisiones que se ajusten a los objetivos a largo plazo.
  • Colaboración: Crea relaciones con personas o grupos que pueden proporcionar apoyo, orientación u oportunidades.
  • Conocimientos financieros: Se refiere al conocimiento y la comprensión de conceptos, principios y prácticas financieros.
  • Persistencia: Nos mantiene esforzándonos por alcanzar una meta u objetivo a pesar de los obstáculos, contratiempos o desafíos.

Habilidades Adicionales Importantes

Además de las cualidades mencionadas, existen otras habilidades que contribuyen al éxito de un empresario:

  • Organización y planificación: Para conocer el estado en que se encuentran todos los aspectos referentes al funcionamiento de la empresa es necesario tener una organización y planificación perfectas.
  • Comunicación, delegación y coordinación: Para que un proyecto sea exitoso, el emprendedor debe saber comunicarse, delegar y coordinar un equipo.
  • Conocimiento del cliente: Con esta característica de los emprendedores podrán entender mejor las necesidades de los clientes.
  • Curiosidad: Aunque suele haber personal especializado en cada una de esas áreas, entre las características de un emprendedor debe estar la curiosidad de conocerlas para marcar las líneas generales a seguir.
  • Diferenciación: Ser diferente es una de las claves del éxito, ya que los clientes podrán adquirir productos o servicios únicos.
  • Negociación: Al iniciar un nuevo negocio y durante su funcionamiento existen situaciones en las que será necesario alcanzar acuerdos. Es importante saber ceder cuando sea necesario para recibir lo que necesitas en otras ocasiones.
  • Resolución de problemas: En relación con esto, tiene que poder ofrecer soluciones y planes de acción que puedan arreglar esos problemas y necesidades y que su impacto en el funcionamiento del negocio sea el mínimo posible.

Tipos de Empresarios

Los diferentes tipos de empresarios se deben clasificar en función de sus características y sus obligaciones dentro de la organización. Cada perfil tiene unos rasgos y una forma de ver los negocios distinta. Pese a sus diferencias, todos los tipos de empresarios tienen objetivos comunes: liderar el mercado y convertirse en empresarios de éxito.

Algunos de los tipos de empresarios más comunes son:

  • El orientado al cliente: Este perfil considera que el cliente es la figura más importante para la empresa, por tanto, todas sus decisiones de negocio giran en torno a él.
  • El mandón: El mandón es aquel empresario que, aunque comparte negocio con más socios, actúa de forma autónoma a la hora de tomar las decisiones, ya que no tiene en cuenta la opinión del resto de integrantes de la empresa.
  • El colaborador: Este tipo de empresario también comparte negocio con más socios, aunque, en este caso, considera que el trabajo en grupo es sinónimo de eficacia.
  • El tecnológico: Esta tipología de empresario se caracteriza por estar a la última en tecnología, sobre todo le apasiona aquella relacionada con la informática y la electrónica.
  • El organizador: El organizador se caracteriza principalmente por tener una mente analítica. Comienza poco a poco, primero por su cuenta y posteriormente se va expandiendo a empresas mayores.
  • El comprometido: El comprometido vive por y para su empresa.

El Empresario Moderno en un Mundo Globalizado

Vivimos el siglo más globalizado, desarrollado y multicultural del que hayamos tenido registro y esto, indiscutiblemente, ha cambiado el perfil del empresario y del emprendedor moderno. En un mundo globalizado como este, ser emprendedor requiere de mucho más que saber de matemáticas o tener un plan de negocios. Un nuevo empresario debe estar inmerso y al día con las nuevas tecnologías, tendencias y avances que se producen en su área.

Capacidades Clave del Empresario Moderno

  • Capacidad de detectar las oportunidades: El impacto que generan los emprendedores reside en la calidad de sus ideas y en su capacidad para detectar nichos en el mercado donde innovar y ofrecer mejores servicios, soluciones e incluso crear nuevas necesidades.
  • Capacidad innovadora: En el mundo de los emprendedores, las buenas ideas son tan importantes como la correcta ejecución de las mismas. Es por ello que la capacidad innovadora es primordial para ser un emprendedor y cultivar esa creatividad que te ayude a adaptarte a los nuevos tiempos, a los cambios del mercado y a llevar tu negocio tan lejos como sea posible.
  • Adaptabilidad: Para los emprendedores, sobre todo para aquellos que se desarrollan en el ámbito digital, el cambio es algo frecuente y no se pueden permitir el lujo de quedarse atrás cada vez que uno ocurre.
  • Vocación: El entusiasmo ayuda a que el sacrificio que conlleva toda actividad profesional no implique padecimiento, sino deseo de superación. El amor a nuestra ocupación resulta fundamental en el emprendimiento.
  • Creatividad: Montar una empresa requiere inventiva. La imaginación nos da alas para mostrarnos ambiciosos y captar oportunidades en lugares inhóspitos.
  • Sensatez y Seriedad: Llegar el primero al puesto de trabajo y marcharse el último. Además, la toma de decisiones requiere compromiso, pues tendremos que valorar las implicaciones y las consecuencias de apostar por un camino u otro.
  • Tolerancia a la Incertidumbre: Si hay un estado continuamente presente en el emprendimiento es la incertidumbre. El mundo evoluciona a pasos agigantados y, aunque podemos sospechar ciertas alteraciones en el devenir de los acontecimientos, no tenemos la certeza de qué aspectos cambiarán y en qué medida.
  • Proactividad: Encontrar las soluciones antes de que irrumpa el problema parece la situación deseable.
  • Tenacidad: Esta negativa a claudicar caracteriza a todo emprendedor/a, cuyas ideas se asientan en la tenacidad y el desconocimiento de la rendición. La osadía, el ímpetu, el arrojo, la persistencia y la audacia son características de la comunidad emprendedora que no deben faltar si nuestro objetivo es montar un negocio.
  • Planificación: Para enfocar los esfuerzos hacia aquellos aspectos que sustentarán los logros de nuestra compañía tendremos que seguir una planificación. Este bosquejo de actividades estará basado en metas estratégicas. Además, en este esquema también prevalecerá la eficiencia, es decir, el desempeño de las funciones que impliquen menos costes y más rapidez.
  • Liderazgo: Tolerar errores, establecer metas, dar ejemplo, fomentar el potencial de cada uno de los miembros de la empresa, propiciar la reflexión… Las cualidades de un líder son también las virtudes de un emprendedor/a. Estas personas reúnen a equipos altamente cualificados y establecen la armonía en su plantilla.
  • Habilidad para Persuadir: Crear un tejido de contactos nos permitirá vender más y vender mejor. Una de las características de la comunidad emprendedora es su habilidad para persuadir. Por otro lado, las redes sociales se han convertido en eficientes socios para este cometido.
  • Formalidad: Toda empresa respetable ha de proyectar una imagen seria. La formalidad implica sensatez y solvencia, dos virtudes que aportan a la compañía la credibilidad que requiere para su triunfo en el mercado. Dar al cliente aquello que se le ha garantizado ayudará a nuestra marca a labrarse un buen nombre.