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El mundo de las franquicias ofrece una vía atractiva y, a menudo, más segura para emprender. En este modelo de negocio, un emprendedor se une a una marca ya establecida, aprovechando su reconocimiento, experiencia y know-how. Sin embargo, convertirse en franquiciado implica una serie de pasos y consideraciones clave que abordaremos en detalle en este artículo.

¿Qué es una franquicia?

La franquicia es un modelo de negocio en el que una persona física o jurídica (el franquiciador) ofrece el derecho a un tercero (el franquiciado) para utilizar su marca y trabajar bajo su sistema comercial. Por tanto, la franquicia es una relación comercial entre dos partes: el franquiciador, es decir, la empresa que cede los derechos para comercializar su marca y el franquiciado, el emprendedor o inversor que adquiere estos derechos.

¿Cómo funciona?

El franquiciador pone a disposición del emprendedor varios aspectos: su know-how (conocimientos necesarios para llevar a cabo la actividad), su experiencia en el negocio, así como el reconocimiento de su marca. Para conseguir llevar a cabo la relación comercial, una franquicia suele exigir, por un lado, un contrato de unos 5 años prorrogables y, por otro, un canon de entrada. Este canon es una inversión inicial que incluye los diferentes aspectos de puesta en marcha de la franquicia mencionados anteriormente (know-how, marca…) En algunas ocasiones a estas dos obligaciones se le añaden los conocidos como royalties (derechos de autor), entre los que se encuentran los derechos de explotación, para pagar de forma periódica por los servicios prestados, o los royalties de publicidad.

Pasos para convertirte en franquiciado

Para comenzar, debemos tener en cuenta que nos encontramos ante una colaboración empresarial entre el franquiciador y el franquiciado. Cuando un emprendedor decide formar parte de un negocio consolidado, como son las franquicias, tiene que tener presente que el acuerdo entre las partes se manifiesta en un contrato por el que el franquiciado se beneficia del uso de una marca y de la transmisión de un know-how o saber hacer. No obstante, de esa relación también se derivan ciertas obligaciones para con él, como son el pago de un canon inicial y de distintos royalties por el uso de la marca, la aplicación de la metodología de trabajo del franquiciador, la publicidad y el marketing ofrecido por la franquicia, o la asistencia comercial y técnica, entre otras.

Así pues, lo primero que ha de tener presente todo franquiciado antes de ser parte de una franquicia es su independencia desde el punto de vista societario, esto es, que su relación con el franquiciador será de empresa a empresa. Sin embargo, no hay que olvidar que forma parte de una red de negocio regida por unas normas internas de funcionamiento, de ahí que las decisiones que se adopten, en último término, sean supervisadas por el franquiciador, que es quién busca el beneficio común. Es por esta razón que, llegado el momento de la firma del contrato, es conveniente solicitar la ayuda de expertos en la materia, con el fin de que lo revisen y negocien con la otra parte, en aras a evitar abusos y desequilibrio entre las partes contratantes.

Antes de firmar el contrato para ser parte de una franquicia, los franquiciados tienen el derecho de recibir información de las franquicias donde quieren desempeñar su actividad, para elegir aquella que sea más acorde con sus intereses. Por ello, la publicidad que le aporten los franquiciadores deberá ser clara y concisa, desprovista de ambigüedades. De igual forma, antes de la formalización del contrato, el franquiciado recibirá tanto una copia escrita del contenido del contrato como una estimación de la inversión necesaria y los gastos que tendrá que soportar. Hay que tener presente que poner en marcha una franquicia también conlleva una serie de riesgos, sobre todo en materia de financiación; por tanto, toda información precontractual es esencial en aras a que el franquiciado sea consciente de los pormenores del negocio antes de comenzar una andadura empresarial de tales características.

Por otra parte, es preciso apuntar que el franquiciado debe tener presente al formar parte de una franquicia que será responsable de sus recursos humanos y económicos y, frente a terceros, de los actos llevados a cabo en el marco de la franquicia. Una vez estudiados todos estos extremos, el franquiciado tendrá que adecuar el local elegido a los requisitos estéticos de la franquicia, pues mantener la línea decorativa es esencial de cara a transmitir al cliente una imagen corporativa. Otro de los aspectos imprescindibles de este tipo de relaciones, es el deber de no competencia y confidencialidad que incumbe al franquiciado, y que, de no ser respetado, generará un eventual derecho al resarcimiento de daños y perjuicios a favor del franquiciador.

Asimismo, el franquiciado asume una serie de obligaciones económicas que suelen materializarse en diferentes contraprestaciones que debe abonar al franquiciador. En primer lugar, tendrá que pagar un canon de entrada (entry fee), que engloba principalmente la transmisión del know how o saber hacer, así como los royalties o regalías correspondientes al uso de la marca en cuestión, el marketing y la publicidad de la red, asistencias técnica y comercial, etc.

Pasos detallados:

  1. Autoevaluación y Definición de Intereses: Lo primero que debes hacer es una lista con tus intereses. Según tu perfil y experiencia previa, lo ideal es que puedas seleccionar un sector que te motive y con el que sientas que encajas perfectamente.
  2. Investigación y Selección de Franquicias: Una vez tengas claro el sector y sepas qué cantidad estás dispuesto a invertir, inicia una ronda de contactos con las franquicias que te interesen e infórmate sobre las condiciones para ser franquiciado.
  3. Asesoramiento Profesional: Es necesario buscar un buen asesor fiscal y financiero para que nos explique las normativas, obligaciones y cuestiones específicas sobre nuestro caso.
  4. Elección de la Franquicia: Llega el momento más emocionante: elegir tu franquicia. Con toda la información que has obtenido y tus conocimientos en la materia, deberás elegir qué franquicia quieres.
  5. Asesoramiento Legal: Una vez la franquicia te acepta como franquiciado, comienza toda una vorágine legal en la que es esencial que tu asesor jurídico esté al pie del cañón para que no se te pase nada.
  6. Búsqueda y Adecuación del Local: Habitualmente, cada franquicia establece las condiciones para los locales (metros, escaparates, ubicación). Así que, ármate de paciencia y, plano en mano, recorre las calles más céntricas de la ciudad para dar con el local ideal. Una vez estudiados todos estos extremos, el franquiciado tendrá que adecuar el local elegido a los requisitos estéticos de la franquicia, pues mantener la línea decorativa es esencial de cara a transmitir al cliente una imagen corporativa.
  7. Inauguración y Lanzamiento: Organiza una fiesta de inauguración digna de tu franquicia. Elige bien el día y la hora para que pueda asistir cuanta más gente mejor.
  8. Gestión y Recuperación de la Inversión: Como en todo negocio, no esperes recuperar la inversión a la primera de cambio, en las franquicias se suele tardar unos tres años en recuperar el capital invertido.

Ventajas y desventajas de ser franquiciado

Adentrarse en el mundo de las franquicias es una de las formas más atractivas y seguras de emprender. Por un lado, se cuenta con el respaldo de una marca reconocida y, por otro, se pueden copiar todos los procesos que esta ya ha desarrollado y comprobado con éxito. Sin embargo, cada una de las fases del franquiciado tiene sus peculiaridades y no está exenta de retos.

Ventajas

  • Reduce riesgos: El franquiciado reduce los riesgos que puede conllevar el emprendimiento cuando se alía con una marca de éxito probado y ya desarrollado.
  • Formación: Antes de comenzar su actividad, el franquiciado recibe formación previa y un asesoramiento para poner a punto su local.
  • Comunicación y marketing: El emprendedor puede aprovechar las herramientas de comunicación y marketing ya implantadas en la franquicia.
  • Pertenecer a una comunidad: Al formar parte de una red de franquiciados, el emprendedor no está solo. Puede preguntar a otros emprendedores sobre su experiencia y resolver sus dudas sobre el negocio.

Inconvenientes

  • Costes: El franquiciado debe pagar un porcentaje de sus beneficios por los derechos de formación, experiencia y conocimientos que se le ofrecen. Dependiendo de la red de franquicias a la que pertenezca, esos costes varían, por lo que es importante conocer toda la información con antelación.
  • Menos libertad: La franquicia evita riesgos pero también implica que se pierdan algunas libertades de decisión. Al acceder a este sistema, hay que aceptar una serie de exigencias como el color del local, la manera de producir los productos o la forma de venderlos, entre otros.
  • Dependencia: Un último inconveniente sería la dependencia con el resto de franquicias de la red.

Etapas clave en la gestión de una franquicia

En esta fase se combina la curva de aprendizaje inicial con la disciplina de la operación diaria. Aunque el franquiciador aporta formación y soporte, el éxito depende en gran medida de la capacidad del franquiciado para ejecutar el modelo con constancia y visión empresarial.

En ese sentido, te recomendamos que aproveches toda la formación que la franquicia elegida te ofrece. La mayoría ofrecen tanto formación previa a la puesta en marcha del local como formación continua para que los franquiciados se mantengan actualizados y no se queden atrás.

Por otro lado, aunque el 90 % de las decisiones de una franquicia las toma la propia marca, afirma Leonardo, en el 10 % restante referido a la relación entre el personal, el franquiciado tiene casi una autonomía total. Esta parte también es fundamental para crear un negocio próspero, por lo que debes poner mucho de tu parte e implementar rutinas de control de inventarios, limpieza, atención al cliente, horarios y calidad de producto o servicio.

Por último, te recomendamos que tengas una relación estrecha con la franquicia y participes activamente en los eventos, capacitaciones o reuniones que organice. Y si surge un problema, notifícalo a tiempo.

Renovación, expansión o salida

Llegado el final del contrato de franquicia, el franquiciado debe decidir qué camino tomar. Esta etapa no siempre recibe la atención que merece, pero es clave para asegurar que los años invertidos se traduzcan en valor a futuro.

  • Renovación: Un buen camino si la franquicia ha sido rentable y la relación con el franquiciador es positiva. Renovar suele ser la opción más natural en estos casos, pero es importante revisar con detalle las nuevas condiciones, ya que suelen incluir ajustes en royalties, exigencias de remodelación o actualizaciones de manuales.
  • Expansión: Abrir una nueva franquicia con la marca o de negociar territorios adicionales. Esta opción la suelen elegir aquellos que han logrado operaciones muy sólidas con la primera franquicia y que han conseguido que esta funcione de manera estable sin la presencia constante del franquiciado.
  • Venta: Vender la unidad a otro franquiciado o a un tercero. Se suele dar este paso cuando el negocio no ha alcanzado la rentabilidad esperada o cuando, simplemente, al franquiciado no le interesa renovar porque no quiere seguir en este sector por motivos profesionales o personales.

Requisitos para crear una franquicia

Entre las opciones disponibles, para ser empresario, se encuentra la creación de una franquicia. Para ello, eso sí, hay que cumplir una serie de requisitos y seguir unos pasos que, en este artículo, repasaremos en detalle.

  • Estar dado de alta como autónomo o empresa: el primer requisito para crear una franquicia es estar dado de alta como autónomo o empresa. Esto implica, en ambos casos, registrarse en la Agencia Tributaria y en la Seguridad Social (para cumplir con las obligaciones fiscales y laborales que corresponden).
  • Pagar un “canon” de entrada: hay ocasiones en las que, para unirse a una franquicia, el franquiciado tiene que pagar una “tarifa de entrada” al franquiciador (cuyo importe es variable, dependiendo de la marca y el tipo de negocio del que se trate).
  • Pagar royalties: otro requisito a cumplir, al crear la franquicia, es el abono de una parte de los beneficios o de las ventas que se obtienen, de forma periódica, al franquiciador.
  • Entender el contrato: el contrato de franquicia es un documento legalmente vinculante que otorga el permiso para el uso de la marca y establece los derechos y obligaciones de ambas partes.
  • Registrar la franquicia: tras abrir la franquicia, y en los 3 meses posteriores, se procede a su registro (en la oficina de la Comunidad Autónoma que le corresponda). Se tendrán que aportar, cuando se soliciten, datos generales de la franquicia (nombre o razón social, domicilio, etc.), de los derechos de propiedad industrial o intelectual y, también, la acreditación de la titularidad y de la licencia de uso.

Consideraciones adicionales

Es indispensable saber todo lo que vamos a necesitar y cómo lo vamos a conseguir. Además, es importante evaluar cuáles pueden ser las que mayor número de contactos cualificados nos pueden proporcionar. Sólo de esta manera rentabilizaremos estas acciones. Destinamos un presupuesto y elijamos adecuadamente los medios. Diseñemos un plan de desarrollo que contemple no sólo estos, sino también las personas que se van a encargar de coordinarlo y de conseguir los objetivos que necesita la cadena, de esta manera estaremos en el buen camino.

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