Las microempresas son pequeñas unidades comerciales, proyectos empresariales más pequeños que una PYME. Se caracterizan por ser empresas de tamaño pequeño que no solamente están compuestas por pocos empleados, sino también porque no demandan una gran inversión para funcionar y ocupan un lugar pequeño en el mercado.
En el panorama empresarial, las empresas se clasifican según su tamaño en pequeñas, medianas y grandes. Esta clasificación no sólo refleja el número de empleados o el volumen de ingresos, sino también diferencias en estructura, alcance de mercado y capacidad de influencia económica.
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Definición y Características de una Microempresa
Una microempresa es una entidad, independientemente de su forma legal, con menos de 10 empleados y un volumen de negocio anual inferior a 2 millones de euros. Incluye empresarios individuales, emprendedores de responsabilidad limitada, sociedades limitadas o comunidades de bienes. Su cifra anual de negocios no sobrepasa los 2 millones de euros. Durante el año, el promedio de trabajadores empleados no supera los diez.
Muchas veces, gestionar este tipo de proyectos suele ser un reto más grande que el de gestionar a una PYME, sobre todo por la falta de recursos y tiempo que disponen este tipo de negocios.
Las diferencias entre una microempresa y una pequeña empresa son sutiles pero significativas. Una microempresa generalmente tiene menos de 10 empleados, con ingresos y activos limitados, operando en un ámbito local o regional. En contraste, una pequeña empresa puede tener hasta 50 empleados, con mayores recursos financieros y alcance.
Ejemplos de Microempresas
Pequeños negocios de diversa índole conforman las microempresas, desde tiendas de barrio hasta talleres especializados. Cada uno de estos negocios opera de manera muy diferente, enfrenta desafíos únicos y juega un papel distinto en nuestra economía. A continuación, se presentan algunos ejemplos:
- Panadería y pastelería local con varias tiendas en la misma ciudad.
- Especialización en el desarrollo de software a medida para el sector industrial. Ofrece soluciones de gestión de la producción, optimización de procesos y análisis de datos.
En la economía, cada tipo de empresa juega un rol distinto, pero esencial. Desde fomentar la innovación local hasta competir en mercados internacionales, el tamaño de una empresa puede determinar su impacto y sus responsabilidades económicas. Son motores de empleo, generando puestos de trabajo locales y adaptándose rápidamente a las necesidades del mercado. Se encuentran en fase de crecimiento acelerado y son fundamentales para introducir nuevas tecnologías y procesos. Aportan estabilidad económica y capacidad de inversión en grandes proyectos, además de influir a nivel global. El apoyo a estas empresas mantiene una economía diversa y resiliente. Desde la pequeña empresa que conoces en tu barrio hasta las grandes corporaciones que operan a nivel mundial, cada una desempeña un papel único en nuestra economía.
Las Microempresas en España
La microempresa en España representa a más del 95,6% del empresariado español.
En España hay 2,9 millones de pequeñas y medianas empresas (pymes) -empresas con menos de 250 asalariados, incluyendo a los autónomos propiamente dichos-, que representan el 99,8% de las empresas del país y generan el 62,1% del empleo empresarial. Ambos porcentajes coinciden con los registros europeos medios.
A junio de 2022, las micropymes, pequeñas y medianas empresas con asalariados daban empleo en España a más de 9.300.000 de personas. Si solo nos centramos en las micropymes, éstas dan trabajo a 3.500.000 de personas. Es decir, que el 95 % de las empresas que existe en España son micropymes y que solo dan trabajo a 3,5 millones de personas.
Como dato curioso vemos que, de 1.000 a 5.000 empleados solo hay 883 empresas. Y que tengan más de 5.000 empleados solo hay 172.
Respecto a la edad de las empresas, solo el 17 % de las empresas actuales vivían hace 20 años. Es decir, el 83 % de las empresas no llega a 20 años de vida. Esto lo que nos está diciendo es la enorme rotación y mortalidad que existe entre las empresas. Las empresas con mayor tasa de supervivencia la encontramos en el sector industrial donde el 30% de las empresas tiene más de 20 años de vida.
Y, ¿dónde están las empresas más jóvenes? Pues en la hostelería. Aquí es donde la micropyme sale perdiendo. Las micropymes son las que menor esperanza de vida tienen. Recordamos que sólo el 17 % de las empresas tiene más de 20 años de antigüedad. La conclusión es que, a medida que el número de empleados crece, aumenta la esperanza de vida.
En Europa, en general, y en España, en particular, las microempresas suponen una parte muy importante del tejido empresarial. Según cuenta la profesora de EAE Business School, dentro de las pymes, se estima que un 95% son microempresas. Es decir, tienen menos de 10 trabajadores y facturan menos de dos millones de euros anuales.
La especialización sectorial de las pymes es clave, toda vez que las empresas en sectores menos intensivos en conocimiento o menos innovadores, en fases alcistas del ciclo económico como la que atravesamos, tienden a generar más empleo que valor añadido, en detrimento de la productividad.
Esta es precisamente una cuestión que preocupa especialmente a las pymes españolas. A este respecto cabe recordar que, según el último informe de coyuntura publicado por CEPYME, en el último trimestre de 2023 la productividad media de las pymes cayó un 0,7% en términos interanuales, situándose un punto por debajo del nivel prepandémico (cuarto trimestre de 2019).
Por tanto, el crecimiento de la producción y las ventas observado en los últimos trimestres no se ha traducido en ganancias de productividad, que deberían constituir el motor principal del aumento del tamaño de las propias empresas, del crecimiento de los salarios y, en general, de la economía.
Por su alcance y extensión, las pymes producen buena parte de los bienes y servicios que consume la población y generan la mayoría de los empleos, contribuyendo así no solo a la economía del país y la prosperidad de su gente, sino también a la generación de recursos para financiar los servicios públicos y al bienestar social.
Clasificación de Empresas en España
Es muy frecuente que tengamos confusión a la hora de clasificar una empresa. Todos hemos oído esta distinta tipología pero, si preguntamos, no es fácil que sepamos cuál es la diferencia. PYME significa pequeña y mediana empresa. Es la clasificación que engloba a las micro, pequeñas y medianas.
La diferencia entre estos tipos de empresa está en el número de empleados y su facturación. Y ¿dónde se regula esto? Pues está regulado en un anexo a un reglamento de la Unión Europea. En concreto, el reglamento 651 del año 2014.
En base al Reglamento (UE) nº 651/2014 de la Comisión, para ser consideradas mediana empresa debe tener entre 50 y 250 empleados y un volumen de negocios anual que no exceda los 50 millones de euros.
Dentro de las pymes, es posible diferenciar tres tipos de compañías: las microempresas -también conocidas como mypes o micropymes-, las empresas pequeñas y las medianas.
Según la clasificación de la Unión Europea, una empresa mediana puede tener hasta 250 trabajadores y facturar hasta 50 millones de euros anualmente. Mientras tanto, una empresa pequeña puede estar formada por hasta 50 trabajadores y facturar hasta 10 millones de euros.
Las microempresas o mypes tienen menos de 10 trabajadores y facturan menos de dos millones de euros anuales. La profesora de EAE Business School, Mária Ángeles Ruiz Ezpeleta, afirma que una mype es un tipo de pyme, ya que está incluida en dicha clasificación.
Al poner en marcha un negocio, Ruiz considera necesario tener en cuenta la necesidad de adaptación del tipo de empresa al proyecto para que este sea viable.
Otra de las ventajas principales de una mype, según cuenta, es la sencillez en la tramitación de los impuestos y otros beneficios en la fiscalidad.
Aunque la pandemia haya impulsado en los últimos meses el trabajar desde casa, Rodríguez asegura que múltiples microempresarios teletrabajan desde hace muchos años.
Esta práctica, que se ha vuelto aún más común con la COVID-19, les permite “ahorrarse los costes de alquiler de local o despacho”. Pero una de las desventajas de poner en marcha una microempresa es la dificultad para expandirse geográficamente por la falta de estructura organizativa, según cuenta la presidenta de AEMPYMES.
Por otro lado, entre las ventajas de poner en marcha una pyme está que es más fácil conseguir fondos para desarrollar el proyecto. Ruiz menciona que dado que estas compañías emplean a un mayor número de trabajadores, es más sencillo obtener financiación externa y ayudas de las administraciones.
“Las ayudas de la Unión Europea a España en la época COVID-19 se otorgarán a proyectos de una cierta envergadura y estarán fuera del alcance de las mypes”, añade.
Datos Estadísticos de las Empresas en España
Una vez que tenemos clara esta estructura, veamos algunos datos estadísticos para hacernos una idea de cuál es la estructura de las empresas en España.
El número total de empresas que había en España en el año 2020 eran de 3.404.000, en números redondos, y las micropymes representan el 95,5 %. Esto ya no deja bastante claro el panorama empresarial que tenemos en España.
Y a la hora de crear empleo, el año 2022 ha sido precisamente el que menos empleo ha creado, siendo el sector de la gran empresa el que más ha creado. La micropyme debe acometer cambios importantes para reducir esta brecha. Y esos cambios pasan por formarse para poder profesionalizar su gestión y avanzar.
La RAE define una pyme como “empresa mercantil, industrial, etc., compuesta por un número reducido de trabajadores y con un moderado volumen de facturación”. Una explicación en la que se refleja el 95% del tejido empresarial, tanto en España como en la mayoría de los países de Europa, haciendo de ellas uno de los principales músculos generadores de empleo de todos ellos (con una media que oscila entre el 60% y el 70%).
España, como ocurre en otros países de la UE, cimenta su base económica en la pequeña y mediana empresa.
- En primer lugar se sitúan las microempresas, las cuales se ubican en un primer escalón.
- Por último, se encuentra la mediana empresa, que puede llegar a tener una plantilla de hasta 250 trabajadores.
Si una pyme se define por algo es por su capacidad de emprendimiento, de desarrollo y de crecimiento continuado. También es importante reseñar su capacidad para ofrecer oportunidades laborales.
Otras de las características de las pymes por la cual se pueden llegar a categorizar, es la relación que mantiene con otras empresas.
Tal y como indica el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el número de pymes en España (en el pasado mes de mayo) era de 2.901.920 empresas. El porcentaje más elevado corresponde al de los autónomos sin asalariados, que representan el 55,3%. Le siguen las microempresas, que suponen casi el 39%.
Por otro lado, la distribución territorial de las pymes se corresponde con las principales ubicaciones del sector servicios. Así, tan solo cuatro comunidades aglutinan el 60% de las empresas españolas, según el informe Retrato de la Pyme (elaborado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo).
El tejido empresarial en España se caracteriza por el peso predominante de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES).
En España, la clasificación de tamaño de empresa se alinea en gran medida con las definiciones de la Unión Europea, basadas principalmente en el número de empleados.
- Microempresas: Empresas con menos de 10 empleados.
- Medianas empresas: Empresas que tienen entre 50 y 249 empleados.
Las PYMES, en conjunto, agrupan a las pequeñas y medianas empresas (menos de 250 trabajadores).
Algunas normativas nacionales, como la fiscal española para las ” Entidades de Reducida Dimensión ” (ERD), utilizan sus propios criterios, que combinan empleados y volumen de negocio, pero con umbrales diferentes a los de la UE. Por ejemplo, una microempresa fiscalmente puede ser aquella con menos de 25 trabajadores y menos de 5 millones de euros de volumen de negocio, y una pequeña empresa fiscalmente aquella con menos de 10 millones de euros de volumen de negocio.
Microempresas (0 a 9 asalariados): Representan el 95, 2% del total de empresas.
La distribución del empleo también refleja la importancia de las empresas de menor tamaño.
Existen varios factores que contribuyen a la persistencia de un tejido empresarial de reducido tamaño en España. Entre ellos se encuentran las barreras existentes a la creación y expansión de empresas, las dificultades de acceso a financiación para el crecimiento, y un marco institucional y regulatorio (fiscal, laboral y contable) que, al ser más flexible y beneficioso para las empresas pequeñas, puede desincentivar el crecimiento de tamaño.
Este tejido productivo conlleva una menor productividad en comparación con países con empresas de mayor tamaño promedio, lo que a su vez afecta la competitividad.
Las empresas pequeñas tienden a invertir menos en formación para sus trabajadores y en I+D.
El empleo en empresas pequeñas también puede ser de menor calidad, con menor duración, salarios más bajos y peores condiciones laborales.
Las empresas más grandes generalmente muestran niveles más altos en indicadores de digitalización, como la disponibilidad de ordenadores, el uso de especialistas en TIC, la provisión de formación en TIC o el índice sintético de transformación digital, existiendo una brecha notable con las microempresas.
