En España, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) constituyen una parte esencial del tejido económico.
En España, las pequeñas y medianas empresas no solo representan más del 99% del tejido empresarial, sino que generan cerca del 65% del empleo privado y aportan alrededor del 62% del PIB del país, según datos del Ministerio de Industria y de Cepyme.
Con más de 2,9 millones de pymes activas, este colectivo continúa siendo el auténtico motor de la economía española.
Distribución del PIB por comunidades autónomas en España.
Representan el 99,2% del tejido productivo y contribuyen significativamente a la economía nacional y generan el 75% de los puestos de trabajo.
Las más de 3,4 millones de empresas privadas que hay en España aportan el 85% del PIB en España, generan el 84% del empleo del país y concentran cerca del 91% de la inversión total.
Unos datos que evidencian la importancia del sector privado a la economía español.
Según datos de la OCDE, en el lustro 2018-2022 el tamaño medio de todas las empresas españolas, con o sin asalariados, se situaba en 4,7 ocupados; una cifra que no solo superaba a la de otros países europeos meridionales (Grecia: 3,7; Portugal: 3,8; Italia: 4,2), sino también a la de los Países Bajos (4,5).
Es evidente que, por su alcance y extensión, las pymes producen buena parte de los bienes y servicios que consume la sociedad y generan la mayoría de los puestos de trabajo del mercado laboral.
Ya solo por estas razones sería deseable que la sociedad las tuviera más en su imaginario cuando se habla de “empresarios”.
Pensar en los empresarios no como los pocos que son propietarios de grandes corporaciones y/o las dirigen, sino como los responsables del funcionamiento de más de nueve de cada diez negocios que operan en España se ajustaría más a la realidad y seguramente favorecería actitudes de mayor confianza hacia el empresariado como actor socioeconómico.
Pero tan importante o más que el tamaño de las pymes es el tipo de actividad a la que se dedican, y a este respecto las diferencias entre ambos países también son destacables.
Más de la mitad de las pymes neerlandesas pertenecen a sectores intensivos en conocimiento o de alta o media tecnología, proporción que, en España, se queda en la cuarta parte.
Mientras que los Países Bajos lideran el ranking en esta variable, España -junto con Portugal y Bulgaria- presenta el porcentaje más elevado de pymes cuya actividad se desarrolla en sectores de baja intensidad en conocimiento o de baja tecnología.
Desafíos Estructurales de las PYMES Españolas
Sin embargo, a pesar de su importancia, las PYMES españolas enfrentan desafíos significativos en términos de productividad, internacionalización y tamaño. No obstante, el importante peso en la economía de las pymes en España, se enfrentan a retos estructurales que limitan su potencial.
Sin embargo, este liderazgo económico contrasta con los desafíos estructurales que enfrentan, especialmente en el ámbito de la digitalización y la transformación tecnológica, claves para su sostenibilidad y competitividad futura.
Entre estos desafíos se encuentran el acceso a la financiación, la internacionalización y la inversión en I+D y transformación digital.
Estas restricciones estructurales actúan como freno para el desarrollo de las pymes, repercutiendo negativamente además en su acceso a la financiación.
A todo ello, se suma una importante cuestión a resolver: el relevo generacional.
Según estimaciones recientes, unos 340.000 negocios podrían desaparecer en los próximos años si no encuentran una vía para dar continuidad a su actividad cuando los propietarios actuales alcancen la edad de jubilación.
Este fenómeno es especialmente preocupante en zonas rurales, donde el cierre de una pyme puede suponer la pérdida del único servicio local disponible.
El Tamaño Promedio de las PYMES Españolas: Un Desafío Persistente
El tamaño promedio de una PYME en España es de 4,7 empleados. Esta pequeñez, aunque común, plantea desafíos estructurales que limitan su potencial.
El primero y más relevante sería el tamaño medio de la empresa española. Este es de apenas 4,8 trabajadores, frente a la media europea que asciende a 5,9, y muy lejos de alcanzar a países como Alemania (11,9) o Reino Unido (8,7).
Esta diferencia condiciona y restringe no solo su productividad, sino también su rentabilidad, su capacidad de internacionalización y, sobre todo, su resiliencia financiera.
En comparación con otros países europeos, España tiene un tamaño medio de empresa menor. Por ejemplo, Alemania tiene un promedio de 11,9 trabajadores por empresa y el Reino Unido 8,7. Esta diferencia condiciona la productividad, rentabilidad, capacidad de internacionalización y resiliencia financiera de las PYMES españolas.
Acceso a la Financiación: Un Obstáculo para el Crecimiento
Uno de los principales problemas que enfrentan las PYMES españolas es el acceso a la financiación. Los bancos han reducido los préstamos a las pequeñas empresas, y cuando el crédito está disponible, a menudo viene con intereses más altos.
Esto ha llevado a que las PYMES españolas se financien un 35% más caro que la media de la eurozona y un 77% más caro que sus contrapartes alemanas.
La legislación actual dificulta aún más la situación, desincentivando el crecimiento e impidiendo el acceso a financiación no bancaria.
Esta situación ha tenido dos consecuencias inmediatas:
- La desaparición de muchas pequeñas empresas.
- La entrada en escena de formas alternativas de financiación, como el ‘crowdfunding’ o los ‘Business Angels’.
En contraste, en Alemania, solo el 8% de los empresarios considera el acceso al crédito bancario como un problema, mientras que en España esta preocupación afecta al 23% de los empresarios.
| País | Tamaño Medio de Empresa | Preocupación por Acceso al Crédito Bancario |
|---|---|---|
| España | 4,7 empleados | 23% |
| Alemania | 11,9 empleados | 8% |
Internacionalización: Un Camino Hacia el Crecimiento
Conquistar nuevos territorios es clave para el crecimiento de las PYMES. Las empresas familiares deben abandonar estrategias localistas y pensar en términos internacionales para tener éxito en un mundo globalizado.
Al ganar presencia en distintos mercados, se diversifica el riesgo y se incrementa la producción, reduciendo el costo medio del producto.
La buena noticia es que las exportaciones de las PYMES españolas mejoraron un 16% de 2011 a 2014. Sin embargo, la cifra de ventas en el exterior de las empresas medianas y grandes supera el 30%, mientras que las empresas con menos de 50 empleados apenas alcanzan el 14%.
Inversión en I+D y Transformación Digital: Claves para la Competitividad
La inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) y la transformación digital son fundamentales para que las PYMES puedan estar a la vanguardia empresarial.
La I+D es imprescindible para competir en sectores de alta intensidad tecnológica, mientras que la transformación digital requiere una revisión de todos los modelos de negocio.
Transformación digital en las PYMES.
Sin embargo, la crisis ha afectado la actividad innovadora de las PYMES. De 2008 a 2010, un 33% de las PYMES dejaron de innovar, en comparación con solo el 7% de las grandes empresas.
Los sectores más afectados fueron la construcción, la agricultura, los servicios y la industria.
El Factor Humano: La Piedra Angular del Potencial Empresarial
El factor humano es crucial para el potencial de una empresa. Las compañías del siglo XXI deben abandonar modelos anticuados de liderazgo, promover la presencia de mujeres en puestos directivos y priorizar la captación de talento.
En el caso de las PYMES españolas, el problema no es solo de calidad, sino también de cantidad. Solo un 60% de las empresas tenía previsto contratar en 2013.
Una Transformación Digital a Medio Gas
Aunque los últimos años han traído avances impulsados por la pandemia y los fondos europeos, gran parte de las pymes aún está lejos de alcanzar un nivel óptimo de madurez digital.
Según el último Informe Anual de Digitalización de las Pymes elaborado por Red.es y el ONTSI, solo el 23% de las pymes españolas ha integrado tecnologías digitales avanzadas como inteligencia artificial, big data o soluciones cloud en sus procesos.
Mientras tanto, el 51% se mantiene en una fase inicial o intermedia, centrada en herramientas básicas como la presencia online, el correo corporativo o el uso de redes sociales.
Además, el 34% afirma que carece de personal cualificado en IT y el 28% identifica el coste como la principal barrera para invertir en tecnología.
Brecha entre Microempresas y Pymes Medianas
La disparidad también es evidente en función del tamaño. Las microempresas, que suponen el 93% del total, siguen estando rezagadas en cuanto a adopción de tecnologías emergentes.
En cambio, las pequeñas y medianas empresas han mostrado mayor dinamismo en la incorporación de soluciones digitales, sobre todo en áreas como la gestión financiera, el e-commerce y la ciberseguridad.
“La transformación digital sigue siendo un reto pendiente para muchas pymes. No se trata solo de tener una página web, sino de integrar la tecnología en los procesos clave del negocio”, señala María González, directora de Transformación Digital en Digitales.
Las principales demandas del colectivo en este 2025 pasan por tres ejes clave:
- Acompañamiento tecnológico: Cada vez más pymes buscan alianzas con partners TIC que ofrezcan soluciones llave en mano, soporte técnico y asesoría estratégica.
- Acceso a financiación adaptada: Aunque programas como Kit Digital han tenido impacto positivo, muchas pymes reclaman mayor agilidad en los trámites y una mejor adaptación a su realidad.
- Formación y talento digital: La escasez de perfiles IT limita la implantación de tecnologías más complejas.
Percepción Social de los Empresarios
Una aportación que, además, está fuertemente respaldada por la sociedad, ya que un amplia mayoría (un 77%) ve su contribución al bienestar social y económico de forma positiva y aprueba con una nota de 7,5 su papel en la economía.
Así, los españoles otorgan una puntuación del 7,5 a la contribución de los empresarios al bienestar social y económico.
Además, el 77% de los encuestados afirmó tener una imagen muy positiva o positiva de ellos, porcentaje que es ligeramente mayor para las mujeres y para la franja de mayor edad (65 años o más).
Aproximadamente dos de cada cinco personas afirman sentir admiración por algún empresario, siendo Inditex la más destacada y Amancio Ortega, el empresario más admirado, seguido de Juan Roig, fundador de Mercadona.
Los atributos de innovación, generación de riqueza y creatividad son enormemente asociados con la figura de los empresarios para 4 de cada 5 personas encuestadas.
En cambio, los mayores recelos se deben al trato al trabajador (47%), seguida del exceso de beneficios empresariales (41%) y la falta de referentes (41%).
Emprendimiento en España
Por otro lado, un 63% de los encuestados se muestra muy satisfecho o satisfecho tras haber emprendido.
Dentro de las principales razones de satisfacción destacan en mayor medida los logros obtenidos, y el beneficio económico. Las personas que han decidido no emprender señalan la falta de capital como la principal razón para no hacerlo.
La Comunidad de Madrid ha liderado la creación de empresas en 2024 en España, alcanzando un total de 27.093 nuevas sociedades, la cifra más alta desde 2007, que representa un incremento del +9,8% respecto al año anterior y por encima de la media nacional.
Casi una de cada cuatro nuevas compañías en España (el 23%) ha elegido la región para iniciar su actividad. Por detrás de Madrid se sitúan a distancia Cataluña (22.854) y Andalucía (20.085).
Tendencias Recientes y Perspectivas Futuras
Las ventas de las PYMES continuaron creciendo en el cuarto trimestre de 2023, aunque a un ritmo más lento. La marcada ralentización de las ventas convive con un aumento de las plantillas.
Los costes operativos disminuyeron gracias al comportamiento del componente energético, pero los costes laborales siguen creciendo con fuerza.
Es alentadora la reducción del endeudamiento total de las PYMES, que continúa la tendencia descendente iniciada en 2008.
Además, un mayor porcentaje de facturas se pagó de forma puntual en el cuarto trimestre de 2023.
Para desbloquear todo el potencial que tienen las pymes, es imprescindible trabajar de forma decidida en la creación de un entorno que favorezca su desarrollo y que permita alargar la vida media de las pymes, actualmente entre 5 y 7 años -algo inferior a la media europea-, con una tasa de supervivencia empresarial a los 10 años inferior al 30%.
Para ello, las empresas han de tener estabilidad económica -mejorando el acceso a la financiación, tanto en las fases iniciales del proyecto como en las de crecimiento de la compañía-, y seguridad jurídica, eliminando a su vez las cargas administrativas innecesarias que dificultan el día a día de la empresa.
En este camino, es necesario contar con alianzas público-privadas que garanticen a las pymes tanto el crédito como los avales técnicos necesarios para el desarrollo de su actividad habitual, de modo que las oportunidades sean iguales a todas las pymes independientemente del tamaño o del sector al que pertenezcan.
En definitiva, el futuro de nuestra economía pasa, necesariamente, por las pymes. Una economía más diversificada, más dinámica y resiliente solo será posible si apoyamos, con decisión, a las pequeñas y medianas empresas.
