En el mundo empresarial, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) son consideradas el motor de la economía, representando una parte significativa del tejido productivo de la mayoría de los países. Es raro que si te mueves en el mundo de las empresas, o estás pensando en poner en marcha la tuya propia, no hayas oído hablar del término PYME. Las PYMES son esenciales a nivel mundial, ya que ayudan a desarrollar la economía local y regional. De hecho son tan importantes que hasta los datos de la ONU, son asombrosos, ya que afirman que más del 90% de las empresas a nivel mundial se enmarcan en esta categoría.
Sin embargo, para acceder a las diferentes ayudas y subvenciones disponibles, es fundamental entender qué se considera exactamente una PYME desde el punto de vista legal y administrativo. Dada su relevancia, la definición de lo que es una “pyme” es importante para garantizar que las ayudas se concedan exclusivamente a aquellas empresas que las necesiten y cumplan con los requisitos establecidos.
La palabra PYME son las siglas de «Pequeña Y Mediana Empresa«. Son empresas que tienen un tamaño reducido en comparación con las grandes compañías.
¿Qué es una PYME?
La Real Academia Española define el acrónimo pyme (pequeña y mediana empresa) como una “empresa mercantil, industrial, etc., compuesta por un número reducido de trabajadores, y con un moderado volumen de facturación”. Una pyme es una pequeña o mediana empresa, con independencia del sector en el que desarrolle su actividad. Es decir, con menos de 249 empleados y unos ingresos anuales inferiores a los 50 millones de euros.
“Es un término acuñado hace ya varias décadas”, explica María Pérez Pereira, profesora de Derecho Mercantil en la Universidad Francisco de Vitoria. “Cuando alguien decide emprender una nueva actividad económica, lo normal es que la empresa no tenga más de diez personas y el volumen de negocio no sea espectacular”, cuenta María Pérez.
Uno de los aspectos esenciales que definen a una pyme es la cantidad de ingresos que maneja. “Las microempresas tienen un volumen anual de negocio inferior a los dos millones de euros”, afirma María Pérez. En el caso de que la pyme continuara creciendo y superara estas cifras pasaría a considerarse una mediana empresa.
El balance general hace referencia al valor de los principales activos de una empresa. Por ello, incluye la información de los recursos de los que se disponen (o activos), los que se tienen que pagar (pasivos) y, además, detalla el patrimonio y la manera en la que se administra. En el caso de la UE, las microempresas son aquellos negocios cuyos activos no superan los 2 millones de euros y se consideran pequeñas empresas las que no llegan a 10 millones.
Según la Fundación Fundeu, cuyo objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, pyme debe usarse como un nombre común y no como una sigla (PYME o Pyme). Y es que, prosigue, la sigla PYME (que a veces también aparece escrita Pyme) se ha convertido en un nombre común y, por lo tanto, conviene escribirse en minúscula: pyme. Por último, según el diccionario de Finanzas Claras patrocinado por Bankinter, pyme es la abreviatura de pequeña y mediana empresa.
Requisitos para ser una PYME
En el contexto de las subvenciones, la Unión Europea (UE) ha establecido una definición precisa de lo que se considera una PYME, recogida en la Recomendación 2003/361/CE. Cumplir con los requisitos para ser considerado PYME es fundamental, ya que permite acceder a ayudas y subvenciones específicas para este tipo de empresas. Además, facilita el acceso a líneas de financiación y a programas de apoyo empresarial que fomentan el crecimiento y la competitividad de las pymes en el mercado.
Los requisitos legales para ser PYME que se deben cumplir son:
- Número de empleados (UTA): Una PYME es una empresa que tiene menos de 250 empleados. El número de empleados es el elemento determinante para que una compañía obtenga la categoría de pyme. En concreto, las pequeñas y medianas empresas pueden tener entre 0 y 249 trabajadores, siendo en el primer caso pymes sin asalariados y, en el segundo, pymes con trabajadores.
- Volumen de negocio o balance general anual: Además del número de empleados, otros requisitos legales para ser PYME que se deben cumplir son, al menos, una de las siguientes condiciones financieras:
- Un volumen de negocio anual que no exceda los 50 millones de euros.
- El volumen de negocios anual se determina calculando los ingresos recibidos por una empresa durante el año en cuestión mediante la venta de productos y la prestación de servicios en el marco de las actividades ordinarias de la empresa, previa deducción de los descuentos aplicados por esta.
- Independencia de la empresa: La empresa debe ser independiente (empresa autónoma), es decir, no debe estar controlada por otra empresa o grupo de empresas que no sean PYMEs. Además, ninguna sociedad no pyme puede poseer más del 25% de su capital o de sus derechos de voto.
Al efectuar los cálculos, debería utilizar los datos que figuren en las últimas cuentas anuales aprobadas de la empresa. Esta distinción es relevante porque muchas subvenciones están dirigidas específicamente a una de estas subcategorías.
Las compañías que no se mantengan en los límites de personal y volumen de negocio establecidos, podrían dejar de ser consideradas pymes. Sin embargo, según la CE , “si supera los niveles establecidos durante el año de referencia, este hecho no afectará a su situación y conservará la condición de pyme que tenía al inicio del ejercicio contable”. Este hecho también ocurre a la inversa.
El artículo 4, apartado 2, proporciona estabilidad y certidumbre a las empresas que se encuentran próximas a los umbrales definidos y corren el riesgo de superarlos temporalmente durante un ejercicio excepcional o en mercados volátiles. Así, en el caso de que una empresa supere los niveles máximos establecidos para los efectivos o el ámbito financiero durante el año de referencia, este hecho no afectará a su situación y conservará la condición de pyme que tenía al inicio del ejercicio contable.
La finalidad del artículo 4, apartado 2, de la definición de pyme es garantizar que las empresas que crezcan no resulten penalizadas con la pérdida de condición de pyme a menos que superen los umbrales pertinentes durante un período prolongado.
Se considera empresa «toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad económica». Según la categoría en la que encaje una empresa, puede ser necesario que incluya datos de una o varias empresas al efectuar el cálculo de las condiciones para ser pyme. Que una empresa sea reconocida como PYME le garantiza una serie de ventajas significativas que pueden ser cruciales para su desarrollo y crecimiento.
Tipos de PYME
Existen distintas clasificaciones para las Pymes. Las pymes se clasifican en dos grupos según sean empresas sin asalariados o con asalariados. Asimismo, en el supuesto de contar con empleados, es posible hablar de tres tipos de pymes que se dividen en:
- Medianas: 50 - 249 trabajadores.
- Pequeñas: 10 - 49 trabajadores. El criterio de pequeña empresa, por contraposición a mediana empresa, se fija por debajo de 50 empleados, 5 millones de euros de facturación y 2 millones de euros en activo.
- Microempresas: 1 - 9 trabajadores. Este es el tipo de empresa más pequeña dentro de las Pymes. “Las microempresas tienen un volumen anual de negocio inferior a los dos millones de euros”, afirma María Pérez. Desde 2019, ejercicio prepandemia, hay 11.300 microempresas menos.
Aunque se consideran PYMES, tienen un tamaño más grande que las anteriores. Su actividad tiene más presencia a nivel nacional o, incluso, internacional.
En cuanto a las actividades que realizan y la expansión que tienen, son muy variables entre ellos.
- PYMES industriales. Son empresas que se dedican a la fabricación de bienes.
- PYMES comerciales. Tienen como principal actividad la compra y venta de productos. Pueden ser mayoristas, minoristas o comerciantes en general.
- PYMES de servicios. En vez de vender productos ofrecen servicios. Donde más empleo de PYMES hay es en el sector servicios, que acapara el 76,79% del empleo.
- PYMES agrícolas. Producen, procesan o venden productos agrícolas.
PYMES en España
En España, igual que ocurre en el resto de países de la Unión Europea, las pequeñas y medianas empresas son la base de nuestra economía. En España hay 2,9 millones de pequeñas y medianas empresas (pymes) -empresas con menos de 250 asalariados, incluyendo a los autónomos propiamente dichos-, que representan el 99,8% de las empresas del país y generan el 62,1% del empleo empresarial. Ambos porcentajes coinciden con los registros europeos medios, como señala la nota publicada por Funcas con motivo del Día de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas, que se celebra cada 27 de junio desde 2017.
Las Pymes (con o sin trabajadores a cargo) suman, suman, a de marzo de 2025, un total de 2.949.483 empresas, lo que representa el 99,8% del total del tejido empresarial español. Las PYMES de entre 0 y 249 son mayoritarias en todos los sectores productivos, más del 99%, mientras que las grandes PYMES ocupan un lugar residual.
Las pymes desempeñan una función decisiva en la creación de empleo. Las ventas de las pymes volvieron a acelerar su ritmo de expansión, aumentando un 5,4% interanual en el cuarto trimestre.
Un buen resumen para saber lo importantes que son las pequeñas y medianas empresas es saber cuántas PYMES hay en España. El porcentaje de PYMES en España representa 99% de todo el tejido empresarial de nuestro país, lo forman este tipo de empresas y un 65% del PIB. De los casi 3 millones de PYMES que hay en España, más de un millón son microempresas, 160.000 son pequeñas empresas y 25.000 son medianas empresas. Esto significa que muchos trabajadores han dejado los empleos tradicionales y empezaron su propio negocio.
Cada año el Ministerio de Industria y Turismo publica el informe Retrato de la PYME, en el que realiza una radiografía de la evolución de las pequeñas y medianas empresas en España. Según el análisis de 2023, de las 3.207.580 empresas existentes en el país, 3.202.717 serían pymes (el 99,8 % del total) y tan solo 4.863 se situarían en la categoría de grandes.
Además, al analizar en detalle los datos, se observa que dentro de las propias pymes la mayor parte de ellas son pequeñas o medianas sin asalariados o microempresas. En concreto, el informe indica que la distribución de la pyme en España por tamaño es de:
- Pymes sin empleados: 1.719.297.
- Pymes con empleados: 1.483.420.
- Microempresas: 1.335.393.
- Pequeñas: 127.718.
- Medianas: 20.309.
Por último, en el informe también se estudia cómo se distribuyen las pymes en atención a su sector empresarial y se concluye que el 20,2 % corresponde al comercio, el 11,8 % a la construcción, el 5,5 % a la industria y el 62,6 % al resto de los servicios.
Las diferencias entre España y otros países europeos se hacen, sin embargo, más ostensibles cuando se compara la aportación de las distintas clases de pymes al empleo y al valor añadido. Un caso significativo es el de los Países Bajos, la tercera economía de la UE-27 con mayor renta per cápita. Aunque este país centroeuropeo presenta un porcentaje de pymes sobre el total de empresas igual que el español y una proporción de empresas sin asalariados mucho más elevada, destaca por la aportación de sus empresas medianas (50-249 empleados) al empleo y al valor añadido del conjunto de las pymes. Además, mientras en los Países Bajos más de la mitad de las pymes (52,7%) pertenecen a sectores intensivos en conocimiento o de alta o media tecnología, la proporción correspondiente a España apenas supera un cuarto (25,8%). De hecho, España es, junto con Portugal y Bulgaria, uno de los países europeos con porcentajes más altos de pymes en sectores poco intensivos en conocimiento o de baja tecnología.
La especialización sectorial de las pymes es clave, toda vez que las empresas en sectores menos intensivos en conocimiento o menos innovadores, en fases alcistas del ciclo económico como la que atravesamos, tienden a generar más empleo que valor añadido, en detrimento de la productividad. Esta es precisamente una cuestión que preocupa especialmente a las pymes españolas. A este respecto cabe recordar que, según el último informe de coyuntura publicado por CEPYME, en el último trimestre de 2023 la productividad media de las pymes cayó un 0,7% en términos interanuales, situándose un punto por debajo del nivel prepandémico (cuarto trimestre de 2019). Por tanto, el crecimiento de la producción y las ventas observado en los últimos trimestres no se ha traducido en ganancias de productividad, que deberían constituir el motor principal del aumento del tamaño de las propias empresas, del crecimiento de los salarios y, en general, de la economía.
Por su alcance y extensión, las pymes producen buena parte de los bienes y servicios que consume la población y generan la mayoría de los empleos, contribuyendo así no solo a la economía del país y la prosperidad de su gente, sino también a la generación de recursos para financiar los servicios públicos y al bienestar social.
Es fundamental que las empresas interesadas se aseguren de cumplir con los criterios establecidos y se mantengan informadas sobre las posibles modificaciones en la normativa vigente.
