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¿Eres emprendedor? Evaluar nuestras actitudes como emprendedores es crucial para obtener un diagnóstico sobre las capacidades que tenemos para montar un negocio. Este proceso implica reflexionar sobre multitud de aspectos relacionados con nuestro proyecto empresarial.

Por emprendimiento entendemos la capacidad de las personas para traducir ideas en actos. Implica ser creativo, tomar la iniciativa, innovar, asumir riesgos y gestionar los proyectos personales y profesionales para alcanzar objetivos concretos.

Claves y Herramientas para emprender

Herramientas y Recursos para el Diagnóstico Emprendedor

El IPYME facilita otras herramientas útiles con las que analizar opciones para emprender:

  • Herramienta Autodiagnóstico de acceso a nuevos mercados: Analiza las condiciones de internacionalización de la empresa como “estrategia necesaria para operar en condiciones de igualdad con empresas de otros países”. A través de la cumplimentación de un cuestionario de preguntas sobre siete áreas clave de la empresa, se genera un diagnóstico para contribuir a una reflexión de cómo se están haciendo las cosas.
  • Simulador de modelo de negocio: Concebido como un juego incentivado por la consecución de niveles de madurez en la gestión, busca contribuir al logro de una mejor gestión en los negocios, conociendo aspectos críticos de la creación y gestión de un proyecto empresarial.
  • Análisis DAFO: Herramienta que permite al empresario analizar la realidad de su empresa, marca o producto para poder tomar decisiones de futuro. Análisis interno (fortalezas y debilidades) y externo (amenazas y oportunidades).
  • Economía Circular: Esta herramienta ayuda, a través de una serie de preguntas, a determinar de forma orientativa cómo se encuentra vuestra pyme en la adaptación a la economía circular, ofreciendo recomendaciones tendentes a facilitar la implantación efectiva de una estrategia basada en la Economía Circular. El cuestionario está compuesto de 9 ejes (bloques de preguntas) con enfoque en la economía circular que se pueden cumplimentar en el orden que se considere necesario.

Además, existen diversas leyes y reales decretos que apoyan a los emprendedores y su internacionalización, tales como:

  • Real Decreto 579/2014, de 4 de julio.
  • Ley 14/2013, de 27 de septiembre.
  • Ley 11/2013, de 26 de julio.
  • Ley 18/2022, de 28 de septiembre.
  • Ley 28/2022, de 21 de diciembre.

Antes de iniciar su andadura empresarial, el emprendedor debe conocer cómo es él personalmente y reflexionar sobre multitud de aspectos relacionados con su proyecto empresarial. Este sistema ha contado con la participación de más de 80 emprendedores que cuentan con experiencia en la creación de empresas.

Herramienta gratuita que permite analizar la oportunidad de negocio y examinar su viabilidad técnica, económica y financiera.

Esta herramienta se enfoca a ayudar a la PYME a que pueda conocer cuál es su situación para iniciar su apertura al exterior, saber qué son y qué espera del mercado exterior. A través del estudio de estas empresas se han definido unos perfiles-tipo de las PYME españolas presentes en el exterior y se han recopilado las buenas prácticas que vienen llevando a cabo en este ámbito.

Estudio de las Actitudes Emprendedoras en Estudiantes

La cada vez más saliente necesidad de contar con medidas tanto socio-económicas como educativas para desarrollar una cultura del emprendimiento hace imprescindible contar con una definición detallada del constructo, así como con una medida que permita disponer de una línea base del emprendimiento en estudiantes que facilitaría la evaluación de las intervenciones que desde el marco europeo y el gobierno estatal se propongan.

El objetivo del estudio es proporcionar un conocimiento de las actitudes emprendedoras en el contexto educativo español, a partir del cual podrán realizarse implementaciones y evaluaciones de programas dedicados al fomento de la cultura y la educación emprendedora.

524 estudiantes (267 de instituto y 257 de universidad) respondieron a la Escala de Actitudes Emprendedoras. Se llevaron a cabo análisis descriptivos y análisis de varianza multivariados paramétricos y no paramétricos, en los que se incluyeron como variables independientes el género y la etapa educativa.

Los resultados mostraron diferencias en función del género para algunas dimensiones del emprendimiento y además ofrecieron valores criterio para futuras investigaciones e intervenciones en este campo. Las implicaciones del trabajo se ponen en relación con el contexto político actual.

Emprendimiento: ¿Una cuestión de género?

Diversos estudios han señalado durante los últimos años la mayor presencia de hombres emprendedores, llegando casi a doblar el número de hombres emprendedores respecto a mujeres (Coduras y Justo, 2003; Reynolds, Hay, Bygrave, Camp y Autio, 2000). En general, el número de emprendedores en Europa es menor al deseado, presentando además diferencias en cuanto a género, puesto que las mujeres emprendedoras representan solo el 30% del total de emprendedores. Por ello la Comisión, junto a los Estados Miembros, busca poner en marcha vías para superar los factores que desmotivan a las mujeres a emprender.

Intervención educativa en emprendimiento

La educación resulta un medio idóneo para identificar actitudes emprendedoras así como para potenciarlas y estimularlas de diferentes maneras. La presencia del emprendimiento en los programas educativos en las escuelas en Europa, es informada en "Entrepreneurship Education at School in Europe National Strategies, Curricula and Learning Outcomes" (Comisión Europea, 2012b), recordándose la importancia de la educación para el emprendimiento como motor para el crecimiento.

El informe observa grandes avances en este aspecto en los diferentes Estados Miembros, a la vez que analiza la situación específica por países. Algunos países analizados cuentan con asignaturas específicas de educación para el emprendimiento, mientras que otros tratan temas en esta línea en diferentes asignaturas u ofrecen programas superiores específicos.

Sin embargo, según el Eurobarómetro de Agosto de 2012, menos del 50% de los encuestados consideraba que su formación en la escuela les había ayudado a desarrollar un sentido de iniciativa y actitudes empresariales, y tan solo un 28% afirmaba que la educación recibida en la escuela había incrementado su interés en ser emprendedores.

Quizá tomando nota de este último dato, la educación para el emprendimiento se llego a situar en el 2013 entre las prioridades de muchos estados miembro de la UE, fomentando programas y actividades al respecto.

En esta línea podría enmarcarse la Estrategia Juventud 2020 y Plan de Action 2014-2014, aprobados por el Consejo de Ministros en España el 12 de septiembre de 2014 y que plantea la educación y formación, así como el empleo y emprendimiento, como principales ejes estratégicos para la acción.

No obstante, no resulta suficiente con establecer esta prioridad para verse materializada, y así pues la misma Comisión Europea identifica la necesidad de promover estas iniciativas de manera más sistemática y a todos los niveles educativos, desde la escuela primaria hasta la universidad y experiencias educativas posteriores.

Con este fin, el 9 de enero de 2013, enmarcado en la Estrategia Europa 2020 para reflotar las economías europeas reforzando sectores transversales como la educación, el bienestar social o la política de juventud, entre otras, la CE presento el plan de acción "Emprendimiento 2020". Este plan de acción, además, sitúa el emprendimiento como elemento clave para reactivar la competitividad de las economías nacionales.

En esta línea, se identifican tres pilares básicos para la acción:

  • Desarrollar la educación y formación en materia de emprendimiento para fomentar la creación de empleo y el crecimiento.
  • Crear un buen entorno empresarial para los emprendedores, eliminando obstáculos y proporcionando apoyo en el ciclo empresarial.
  • Dinamizar la cultura del emprendimiento en Europa y llegar a grupos específicos como jóvenes, mujeres o desempleados de mayor edad.

También en este contexto, aparece en junio de 2013 el documento Entrepreneurship Education - A Guide for Educators (Comisión Europea, 2013), un manual que tiene por objeto mostrar una selección de ejemplos que inspiren la práctica emprendedora desde las clases, dirigido, pues, a crear una educación para el emprendimiento.

El Emprendimiento en el Contexto Español

En España, aunque con presencia de algunos trabajos que versan sobre el emprendimiento en organizaciones (ver, por ejemplo, Moriano, Topa, Valero y Lévy, 2009), el emprendimiento entre el estudiantado ha sido un campo de investigación poco explorado.

En línea con la denominada "Garantía Juvenil Europea" (Consejo de la Unión Europea, 2013), la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016, anuncia un centenar de medidas dirigidas a combatir el desempleo juvenil, centrándose en la educación, formación, conocimiento de TICs e idiomas y fomento del emprendimiento.

Existe en nuestro entorno próximo, además, un clima proclive para llevar a cabo dichas medidas. Tal y como se informaba en el Eurobarómetro 354 (Agosto, 2012), el número de personas que ve el emprendimiento de manera favorable ha experimentado un importante crecimiento en España desde 2009 (del 62% al 76%).

En definitiva, como argumentan Acs, Arenius, Hay y Minniti (2005), necesitamos más emprendedores y estimular las actitudes emprendedoras en los jóvenes. En esta estimulación, la educación juega un papel clave a la hora de promover actitudes emprendedoras, abarcando tanto la educación secundaria como la superior.

Definiciones y Medidas de la Actitud Emprendedora

En este sentido, se pueden encontrar en la literatura definiciones desde distintas aproximaciones teóricas, que se han centrado en los factores individuales, contextuales u organizacionales que afectan o definen la actitud emprendedora como la Teoría del Emprendimiento de Kirzner (1973), el Modelo del Suceso Emprendedor (Shapero y Sokol, 1982) o la Teoría de la Acción razonada (Ajzen, 1991).

Efectivamente, las características de los emprendedores no han sido abordadas de una forma única en la literatura. Ya en 1983, Miller definió la orientación emprendedora como la exhibición de innovación, toma de riesgos y proactividad. Dess y Lumpkin (2001) ampliaron el número de dimensiones, añadiendo la agresividad competitiva y la autonomía.

Investigaciones más recientes reclaman atención a dimensiones olvidadas, como la empata o la ética profesional (Hermansen-Kobulnicky y Moss, 2004) y a contemplar además el estudio de la intención de autoempleo (Douglas y Shepherd, 2002; Krueger, Reilly y Carsrud, 2000), integrando así lo que Moriano, Palaci y Morales (2006) denominan un perfil psicosocial del emprendedor.

Estas definiciones, con el tiempo, se han acompañado de instrumentos de medida cuyo objetivo ha sido operacionalizar las dimensiones de la actitud emprendedora. Entre los instrumentos desarrollados, la medida más empleada en el ámbito anglo-sajón es la desarrollada en 1989 por Covin y Slevin (Covin y Wales, 2011; Rauch, Wiklund, Lumpkin y Frese, 2009).

Huges y Morgan (2007) ofrecen un marco de medida al modelo ampliado de Dess y Lumpkin (2001), añadiendo la empatía y la proactividad como actitudes claves de la persona emprendedora.

Esta falta de completud de los instrumentos desarrollados hasta la actualidad, junto con su uso limitado al contexto anglosajón, su excesiva longitud y la escasez de investigación psicometrica (Bird, Schjoedt y Baum, 2012; Kreiser, Marino y Weaver, 2002), hacen conveniente una nueva medida dirigida a superar dichas deficiencias.

Propuestas recientes incluyen la Medida de Tendencias y Habilidades Emprendedoras (Measure of Entrepreneurial Tendencies and Abilities, META; Almeida, Ahmetoglu y Chamorro-Premuzic, 2014), la Batería para la evaluación de la Personalidad Emprendedora (Battery for the Assessment of Enterprising Personality, BEPE; Muniz, Suarez-Alvarez, Pedrosa, Fonseca-Pedrero y Garda-Cueto, 2014), o la Escala de Actitudes Emprendedoras para Estudiantes (Entrepreneurial Attitudes Scale for Students, EASS; Oliver y Galiana, 2015).

Esta última medida es la más breve de las tres (18 ítems frente a 90 de META y 115 ítems de BEPE, respectivamente), con propiedades psicométricas probadas y de fácil aplicación, permitiendo, de un lado, disponer de una línea base del emprendimiento en estudiantes, contemplando multidimensionalmente las actitudes emprendedoras, y de otra parte, monitorizar el efecto de intervenciones que desde el marco europeo y el gobierno estatal se propongan.

Conclusión

Parece necesario, pues, un conocimiento del contexto español del emprendimiento, a partir del cual podrán realizarse implementaciones y evaluaciones de programas dedicados al fomento de la cultura y la educación emprendedora.

El objetivo de este trabajo es proporcionar, en nuestro contexto socio-cultural actual, un diagnóstico multidimensional de las actitudes emprendedoras en secundaria y universidad, de forma diferenciada por género, mediante la nueva Escala de Actitudes Emprendedoras del Estudiante (Oliver y Galiana, 2015) y conectar este diagnóstico con las líneas básicas de la política en promoción del emprendimiento que están llevándose a cabo.