Seleccionar página

En el mundo del emprendimiento, las palabras "startup" y "empresa" se utilizan frecuentemente, pero ¿qué significan realmente? ¿Es lo mismo crear una startup que crear una empresa? A la hora de montar un negocio, quizás hayas tenido el dilema startup vs empresa tradicional. Ambos modelos presentan dos enfoques diferentes para operar y crecer en el mercado.

Una startup y una empresa tienen varias similitudes, pero también presentan diferencias clave. Si no entiendes lo que los define y lo que los separa, es probable que tengas dificultades para adaptarte al entorno empresarial actual. Mientras que ambas buscan generar ingresos y crecer, las startups suelen enfocarse en la innovación y el crecimiento acelerado, aprovechando la tecnología y los modelos de negocio disruptivos.

En este artículo, exploraremos en detalle las características que distinguen a una startup de una empresa tradicional, analizando sus objetivos, estructura, cultura y enfoque en el mercado.

¿Qué es una Startup?

Las startups son empresas emergentes con un gran potencial de crecimiento. Centran su actividad en sectores punteros y destacan por su dinamismo y por un tamaño pequeño, al menos en sus inicios. Son tres características esenciales de las empresas emergentes, en especial en las que son exitosas. En muchos casos, su modelo de negocio es innovador y está relacionado con la tecnología. Además, los productos o servicios que ofrecen tienen un diseño tal que puede modificar por completo el mercado.

Dadas las características que acabas de leer, su crecimiento se acelera. Es decir, tienen el potencial de hacerse con una importante cuota de mercado en pocos años. De hecho, este suele ser el objetivo de los emprendedores detrás del negocio.

La financiación de las emergentes se basa en el capital riesgo, porque es el único que les permite acelerar su crecimiento y que acepta el hecho de que puedan quebrar con relativa facilidad. Para evitar su desaparición, la estructura organizacional es flexible y ágil, algo que proporciona varias ventajas, como favorecer la escalabilidad de las operaciones o adaptarse a cambios repentinos del mercado en poco tiempo.

¿Qué es una Empresa Tradicional?

Las empresas tradicionales representan la columna vertebral de la economía. Como bien sabes, son organizaciones que se dedican a suplir las necesidades de la población, ya sea mediante productos o servicios. Por regla general, las compañías convencionales buscan un crecimiento estable y sostenible a lo largo del tiempo. Esto lo consiguen al operar en mercados establecidos por medio del fortalecimiento de su posición.

En cuanto a la estructura, la jerarquía es el rasgo más distintivo. Hay una cadena de mando bien definida y separada en distintos grados de autoridad y responsabilidad. Al organizarse así, se simplifica la gestión y la supervisión de equipos grandes. Igualmente, se fomenta un control riguroso de los procesos y se mejora la toma de decisiones.

La cultura corporativa es otra característica básica. A grandes rasgos, sirve para enfatizar el cumplimiento de las normas, incrementar la eficiencia y asegurar la fiabilidad de producción. Pese a que ambas organizaciones tienen un objetivo común, suplir alguna necesidad, se distinguen en varios aspectos. Sin embargo, ten en cuenta que una startup puede convertirse en una convencional con el tiempo.

Startup vs. Empresa: Diferencias Clave

Las emergentes tienen un enfoque mucho más centrado en la innovación, ya que es lo que les permite competir con éxito. Buscan de manera constante nuevas soluciones para satisfacer las necesidades del mercado, lo que les lleva a ir más allá de los límites establecidos. A este respecto, las compañías convencionales tienden a prevenir riesgos innecesarios. De asumirlos, causarían cierta conmoción entre los clientes, los inversores y los proveedores.

Se trata de dos grandes diferencias entre una startup y una empresa tradicional. Las primeras tienen un margen de crecimiento y escalabilidad mayor, porque desarrollan su actividad en mercados inmaduros. Al no estar desarrollados, hay mucho espacio para que una organización se expanda. El modelo de negocio y la monetización de productos y servicios de una compañía convencional está probado. Es decir, se sabe que se obtendrán unos rendimientos, dado que otras empresas lo han puesto en práctica.

Por último, la adaptabilidad al mercado es una distinción básica de las emergentes, que pueden modificar su estructura con rapidez mediante prueba y ensayo. Como ocurre en otros casos, las empresas de toda la vida, sobre todo las de mayor tamaño, no son muy ágiles.

La diferencia esencial entre ambas reside en la exploración vs la explotación. Es decir, mientras que una startup es una organización ágil diseñada para buscar un modelo de negocio (exploración de modelos de negocio), una empresa es una entidad estructurada para ejecutar un modelo de negocio que ya existe (explotación de modelos de negocio).

Otras de las referencias suele residir en la escalabilidad. Una compañía se considera escalable cuando su capacidad de crear productos incrementa de forma exponencial mientras que los gastos derivados de dicha actividad incrementan de forma lineal. Esto significa que cuantas más ventas haga una empresa escalable, mayor es el beneficio que obtiene por venta realizada.

Generalmente, esta escalabilidad suele estar relacionada con la naturaleza tecnológica de las startups. Muchas de ellas son empresas de servicios basados en internet (Saas) que tienen un enorme coste de desarrollo inicial, pero posteriormente cada usuario nuevo que se añade a la plataforma se traduce en un coste muy bajo para la empresa.

Las startups suelen ser temporales y escalables, con la intención de encontrar un modelo de negocio repetible y rentable en un mercado grande.

Como puedes ver, las startups y las empresas tradicionales se diferencian en su objetivo principal, crecimiento, estructura y cultura.

A continuación, se presenta una tabla que resume las principales diferencias entre startups y empresas tradicionales:

Característica Startup Empresa Tradicional
Objetivo Principal Innovación y crecimiento acelerado Crecimiento estable y sostenible
Mercado Mercados inmaduros Mercados establecidos
Riesgo Alto Bajo
Estructura Flexible y ágil Jerárquica
Cultura Adaptabilidad y experimentación Cumplimiento de normas y eficiencia
Financiación Capital de riesgo Préstamos bancarios y líneas de crédito

Aunque los términos startup y pyme pueden llegar a utilizarse de manera indistinta, es importante tener en cuenta algunas consideraciones. En este marco, un factor fundamental que diferencia a las startups de cualquier tipo de empresa, independientemente de su tamaño, es su carácter innovador.

Por definición, las startups son compañías emergentes con un gran peso tecnológico que ofrecen nuevas soluciones para dar respuesta a una oportunidad de mercado que no ha sido cubierta.

Otro distintivo de una startup es su crecimiento, es decir, la manera en la que evolucionan dentro del mercado. A diferencia de otras empresas, que pueden tener un crecimiento de carácter lineal, estas empresas tienen un crecimiento exponencial, lo que implica que su variación de ganancias no es fija, sino que aumenta a medida que pasa el tiempo.

En lo referente a constituir la sociedad, crear una startup y una empresa es exactamente lo mismo. Sin embargo, los pasos a seguir desde cero son muy distintos.

Para empezar, lo primero que necesitas si tu intención es crear una startup, es tener una idea que todavía no se haya implementado en el mercado. Por ejemplo, hay startups en España que, hace un tiempo, comenzaron a ofrecer un servicio de envío de flores a domicilio. Esto, solucionaba el problema de aquellas personas que consumen este producto, pero no disponen del tiempo suficiente para acudir en persona a una floristería y comprar un ramo.

El siguiente paso, es darle a tu startup una estructura legal, para lo que es recomendable, primero, registrar la marca y, después, constituir la sociedad.

Una vez llevado a cabo este paso, y habiendo probado tu idea, estarás listo para buscar financiación.

Si fundas una startup, te enfrentas a la desventaja de que conseguir financiación te resultará más complicado.

El riesgo que asumes con una startup, es otra de sus desventajas respecto a las empresas, ya que es posible que tu idea no tenga cabida en el mercado.

No obstante, hay una ventaja que las startups ofrecen y las empresas no, y es la enorme capacidad de crecer.

La actividad de búsqueda de un modelo e idea de negocio nuevas a través del cual resolver un problema potencial para el mercado es la parte más complicada de crear y formar una startup.

El objetivo inicial para una startup es validar las hipótesis de sus modelos de negocio hasta encontrar uno repetible, endógeno, sostenible y escalable.

Independientemente de qué estrategia pretendas seguir para diferenciarte de tu competencia (precios bajos, propuesta de valor ampliada/mejor producto o exclusividad), será importante que crees un branding potente para que tu marca atraiga todas las miradas.

Si tras haber realizado tus primeras pruebas has conseguido validar las hipótesis que necesitabas para comenzar tu negocio o incluso has generado tus primeras ventas, es el momento de formalizar una estructura legal.

Ha llegado el momento de crecer y de escalar tus operaciones. Este paso es siempre mejor evitarlo (ya que, si puedes autofinanciarte con las ventas, tendrás un crecimiento sano y sostenido), pero hay modelos de negocio que requieren de una gran inversión inicial y necesitan capital de terceros (por ejemplo, empresas de hardware o hard tech).

Para poder crear una startup o negocio digital es necesario realizar un producto mínimo viable.

Nuestra recomendación es que la funcionalidad incluida en el producto mínimo viable resuelva el problema central del cliente que va a ser nuestro usuario.

El primer paso, la clave del éxito para crear una startup, es que los emprendedores y startups acepten que lo que tienen es una serie de hipótesis no testadas (básicamente, buenas suposiciones).

El segundo paso para crear una startup tiene que ver con la metodología ágil de emprendimiento lean startup y el concepto “salir fuera”, que se usa como una aproximación de customer development (desarrollo de cliente) para testear sus hipótesis planteadas.

✅ Cómo Empezar una Startup o Negocio Digital

El énfasis está en la agilidad y rapidez. «Falla rápido y barato» a partir de un producto mínimo viable que permita obtener el feedback de los clientes.

En tercer lugar, lean startup practica algo que se llama el desarrollo ágil, que se originó en la industria del software para hacerla más competitiva y rápida en cuanto a su respuesta.

El desarrollo ágil trabaja mano a mano con el cliente, interactuando con sus necesidades y problemas no resueltos. A diferencia de los ciclos de desarrollo de productos o servicios que requieren tiempo de desarrollo y consolidación, el desarrollo ágil elimina la pérdida de tiempo y recursos desarrollando el producto digital de una forma iterativa e incremental.

La principal diferencia entre una empresa tradicional y una startup radica en que la empresa tradicional funciona para llevar a cabo un modelo de negocio que ya está testeado y verificado.