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Wolfgang Amadeus Mozart, una figura universal en la música, demostró una ductilidad musical notable a lo largo de su vida. Desde temprana edad, Mozart mostró una predilección por el género operístico, componiendo obras como "Apollo et Hyacinthus" a los once años y "La finta semplice" a los trece. Este amor por la ópera perduraría a lo largo de su corta pero prolífica vida.

En el panorama de "la comedia cantada" en Europa durante la segunda mitad del Siglo XVIII, se observan diálogos hablados entre los cantantes y un mayor desarrollo de los números solistas y de conjunto. En Alemania, el singspiel gozó de gran aceptación, y Mozart lo elevó a la máxima categoría con obras como "La Flauta Mágica" y "El Rapto en el Serrallo".

¿De Qué Trata "El Empresario Teatral"?

"El Empresario Teatral" (Der Schauspieldirektor) es un singspiel de Wolfgang Amadeus Mozart, con libreto de Gotlieb Stephanie. Esta obra es una parodia de las peripecias y dificultades que enfrenta un director de teatro para formar una compañía artística, debido a los celos y rivalidades entre cantantes y actores.

En la obra, un empresario teatral debe formar una compañía para un espectáculo en Salzburgo, y se enfrenta a la difícil tarea de contratar actores y cantantes, debido a sus rivalidades profesionales. En particular, surge la competencia entre las dos sopranos, Frau Herz y Fräulein Silberklang, ambas deseosas de obtener el papel principal. Frau Herz canta una arieta para consolidarse como "reina de las sopranos", y su rival, Sra. Silberklang, responde con un rondó de bravura. Mientras tanto, el tenor Vogelsang intenta en vano apaciguar los antagonismos de las divas.

Finalmente, todos llegan al acuerdo de que lo más importante es el arte, y están dispuestos a sacrificar su personalidad en aras de este. Mozart utiliza el metateatro para mostrar con ironía los problemas de un montaje teatral causados por los cantantes, quienes eran considerados verdaderos "reyes y dictadores" de la ópera en el siglo XVIII.

El público que asistió al teatro Palacio Valdés se encontró con un «Empresario» muy «fresco». El «singspiel» de Mozart, en la adaptación de la compañía novel «La Troupe», llevó a la sala, que casi colgó el cartel de «aforo completo», una comedia en la que todos los personajes, desde la soprano hasta el «contable», disputaban por la gloria sobre el escenario. El público se sumió en una parodia del mundo de la ópera y sus negocios, que llevó la dirección de Guillermo Amaya y Borja Rubiños en la parte escénica y musical, respectivamente. Los números escenificados hicieron reír al público, que disfrutó con las partes líricas, extraídas de óperas populares de Mozart, como demostraron los aplausos tras las arias. Los papeles de Eiler, el empresario, y de Volgesang, contable que ahogó sus ansias de ser una estrella en una petaca, fueron los papeles que más «arrastraron» a la grada.

Contexto Histórico y Rivalidades Teatrales

El emperador José II quería dar una fiesta en honor de su hermana María Cristina de Ausburgo, y decidió amenizarla con un concurso operístico. Tanto Mozart como Antonio Salieri recibieron el encargo de componer una ópera de carácter ligero basada en el tema del montaje teatral.

En medio de una gran rivalidad entre ambos compositores, la crítica premió a Salieri. Si bien la obra de Mozart cuenta con una obertura más apropiada y números vocalmente mejor construidos, Salieri era el Compositor de Corte y contaba con más medios. Además, Giovanni Battista Casti, el libretista de Salieri, era más experimentado que Gottlieb Stephanie el Joven, libretista de Mozart.

En esta obra se parodian los problemas de relaciones públicas en el teatro vienés. Un empresario teatral debe formar una compañía para un espectáculo en Salzburgo, comprobando lo difícil que resulta contratar actores y, aún más, cantantes, debido a las rivalidades profesionales de éstos.

Entre otros detalles, aquí ya utiliza el tema del metateatro para mostrar con cierta dosis irónica los problemillas de un montaje a causa de los cantantes, verdaderos reyes y dictadores de la ópera; en el s.XVIII, se habían homologado en importancia el escenógrafo y los cantantes, en especial castrati y sopranos con facilidad para las agilidades y arias de bravura, quienes exigían y sometían a cambios incesantes al músico y al libretista con una sola intención: su lucimiento vocal en escena. Mozart llama a las sopranos Herz(Corazón)y Silberklang(algo que designa la dramática d'agilità, es un juego de palabras en alemán), tanto como Buff(que será Buffo en italiano)sirve de fin onomatoéyico al maestro escénico.

Otras Óperas Cómicas de Mozart

Además de "El Empresario Teatral", Mozart compuso otras óperas cómicas que también alcanzaron gran renombre:

  • Las bodas de Fígaro (Le nozze di Figaro): Ópera cómica en cuatro actos con libreto de L. da Ponte, basada en la obra teatral "Le marriage de Figaro" de Beaumarchais. Mozart concibió esta obra como una continuación de "Il barbiere di Siviglia" de Paisiello.
  • Don Giovanni: Dramma giocoso en dos actos con libreto de L. da Ponte. Esta ópera se considera una de las más altas cotas de la música escénica, alternando lo trágico y lo cómico con maestría.
  • La flauta mágica (Die Zauberflöte): Singspiel en dos actos con libreto de Emmanuel Shikaneder y K.L. Esta obra aúna conceptos de la ópera seria, cómica, bufa y la canción popular alemana.
  • Idomeneo: Opera seria en tres actos con libreto de Giambattista Varesco. Esta ópera es un encargo del príncipe-elector Kart Theodor para ser estrenada en la ciudad de Munich durante el Carnaval.

El empresario una Opera de Mozart

La Ópera Seria y su Declive

Durante el Siglo XVIII, la ópera seria experimentó un declive en comparación con la comedia. Algunos autores sugieren que los convencionalismos y restricciones del género impidieron a los autores darle vitalidad. Situaciones escénicas obligadas y formalismos como el aria concertante hacían que la ópera seria fuera "monolítica" y poco dúctil en el desarrollo escénico.

A pesar de esto, Haydn y Mozart estuvieron cerca de lograr el éxito con la ópera seria. Sin embargo, el auge de la comedia, con personajes que retrataban la sociedad de la época, atrajo al público y contribuyó al declive de la ópera seria.