En el mundo del liderazgo, una premisa fundamental resuena con fuerza: "Sin comunicación, no puede haber liderazgo". Esta afirmación subraya la importancia crítica de la comunicación efectiva en la capacidad de un líder para inspirar, motivar y guiar a su equipo hacia el éxito.
El Lenguaje como Herramienta de Creación del Líder
El lenguaje no solo le permite al líder describir la organización en la que actúa, hablar sobre las cosas que le rodean o comunicar decisiones e instrucciones a sus colaboradores. Es también en el lenguaje y a través de él, el espacio en el que los líderes se inventan a sí mismos, configurando sus estilos, su manera de “estar siendo” y su identidad como líderes.
El lenguaje como acción, como comportamiento generador de nuevos mundos y realidades, amplía poderosamente el espacio de posibilidades de acción del líder en su ámbito de actuación y responsabilidad. Igualmente, es en el lenguaje a través de él, la vía en la que el líder contribuye decisivamente a la formación de la identidad profesional de sus colaboradores.
En función de cuál sea su lenguaje, sus colaboradores adquirirán, en buena medida, uno u otro tipo de identidad dentro de la organización. Con un lenguaje inspirador, motivacional y basado en valores generará colaboradores con una identidad personal colaboradora y comprometida, creando espacios de compromiso libre y seguro. Con un lenguaje negativo, exigente y basado solo en la autoridad, generará colaboradores con una identidad débil, emocionalmente desvinculados de la organización y únicamente obligados al cumplimiento de los deberes derivados de un contrato formal.
Por último, el líder por medio de sus acciones lingüísticas es capaz de cambiar el curso del devenir de su organización. Muchas corporaciones, a través de las declaraciones de sus líderes, han cambiado de dirección y alterado el curso de su propia cultura e historia. Muchas empresas son lo que son porque alguien dijo lo que dijo.
De la misma manera, al decir lo que dice, al decirlo de una determinada forma y no de otra, o no diciendo cosa alguna, el líder abre y cierra posibilidades para él mismo y para los demás, no solo en el presente sino también en el futuro. Cuando el líder habla modela el futuro, el suyo y el de sus colaboradores. En definitiva, al igual que en la tradición judeocristiana, Dios creó el mundo a través de la Palabra, los líderes pueden crear sus propios mundos organizacionales, presentes y futuros, y a sus habitantes, también, a través de sus palabras, del poder de sus palabras.
La Importancia de la Comunicación Efectiva
Cuando hablamos de «Sin comunicación no puede haber liderazgo» ¿A que nos referimos? Cabe destacar que un elemento esencial que todo líder debe poseer para comunicar efectivamente, es saber escuchar a los demás, ya sea a los miembros del equipo, a los clientes internos y externos, a las necesidades de los directivos entre otros.
Un buen líder debe aspirar a comunicar siempre desde la asertividad y más aún cuando la situación es tan delicada como esta. Hazte responsable de tus mensajes y comunícalos siempre desde la honestidad y la humildad.
El Arte de la Comunicación es el Lenguaje del Liderazgo
James Humes decía que el arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo. El lenguaje es, sin duda alguna, el fenómeno neuropsicológico más complejo de nuestro cerebro y constituye la función cognitiva más diferenciada de los seres humanos. No es de extrañar, por tanto, la creciente atención que el lenguaje está adquiriendo en las investigaciones de la neurociencia cognitiva que estudia su comprensión como función cognitiva superior y la identificación de las bases neuropsicológicas que nos permiten adquirirlo, desarrollarlo y utilizarlo.
Una concepción más actual del lenguaje, basada en los últimos avances de la ontología del lenguaje, por un lado, y de la neurociencia cognitiva, por otro, postula que el lenguaje no solo nos permite hablar sobre las cosas, sino que hace que sucedan las cosas. El lenguaje no es pasivo, es generativo: no solo describe la realidad sino que la genera. El lenguaje es acción y su poder no se limita a describir el mundo sino que lo extiende a su creación.
Las personas habitamos, por tanto, en mundos lingüísticamente creados y a través del lenguaje, incluso, nos creamos a nosotros mismos y a nuestra propia identidad psicológica y social. Hablar (y escribir) es actuar y es a través de nuestras conductas lingüísticas como construimos nuestra identidad como personas e influimos en la construcción de la identidad de los demás.
Los buenos líderes entienden la importancia de la comunicación efectiva entre ellos y los miembros de su equipo. Un líder debe poder expresar claramente lo que se necesita dentro de una organización y poder escuchar de forma empática cuando los demás le transmiten información. Así, en su comunicación juega un papel crucial la escucha empática, (el ponerse en el “lugar del otro”). Para ello intenta contener la emisión de juicios y el interrumpir o terminar las frases. El líder sabe escuchar con atención.
Para dar reconocimiento el líder suele realizar los elogios en público. Habla con naturalidad, de corazón. Cuando corrige comportamientos intenta elegir un momento adecuado y en privado. Es concreto, aclarando qué se debe mejorar y porqué y hablando de hechos concretos, no de rasgos de personalidad.
Preguntas Clave para la Reflexión
- ¿Cuál es mi estilo de comunicación?
- ¿Cómo acostumbro a realizar las críticas?
- ¿Qué aspectos quiero mejorar en mi comunicación?
- ¿Cuál es el coste real para una organización al contar con líderes convencidos de que están comunicando (generar entendimiento), cuando realmente solo están informando (dar contenidos)?
En tiempos complejos, convulsos, inciertos y cargados de crisis glocales (globales y locales), un líder fuerte en lo comunicativo se transforma en la persona indicada para diseñar y articular la flexibilidad necesaria para que esa compañía pueda mutar bajo escenarios altamente dinámicos. Y esto es así porque la plasticidad cultural, la agilidad en la capacidad de aprendizaje y la toma de decisiones de una organización resulta hechos fundamentales para consolidar una óptima vida organizacional.
“El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos territorios, sino en tener nuevos ojos”. Un líder comunicativo es una persona que entiende que la buena conversación (hablar y escuchar) resulta un factor crítico de éxito para de esta forma modelar diálogos transformadores; conversaciones que pueden enfocarse para múltiples desafíos como son el aprender, alinear, coordinar, motivar, educar, enfatizar, reconocer, acercar, dirimir, facilitar, convocar, reflexionar, ofertar, agradecer, ordenar, conocer, explicar, gestionar, movilizar, negociar, unificar, contener… ¡así es!
Cuando un líder comunicativo maneja las tres dimensiones estratégicas de la comunicación, ontología (estudio del ser), axiología (estudio de los valores) y gnoseología (estudio del conocimiento), logra comprender que la comunicación es mucho más que un mensaje hablado o escrito. De esta forma, los líderes comunicativos son las personas que están al servicio del entendimiento humano, de la relación, del vínculo, de las emociones y el diálogo verosímil.
Estos líderes comprenden que su tarea es forjar sólidos puentes de diversa índole (culturales, operacionales, etc.), y son estos puentes lo que generan el diálogo redárquico, el entendimiento básico para levantar una inteligencia colectiva, innovadora, empoderada y resolutiva en las tareas a emprender, porque la redarquía representa las redes abiertas de colaboración que forjan su poder en la interacción entre diversos agentes corporativos.
Y todo esto ocurrirá cuando la buena comunicación del líder fortalezca, con creces, la confianza colectiva (el adhesivo), ya que es la confianza la que facilita la coordinación de acciones y, con esto, el cumplimiento de los objetivos estratégicos. “El sufrimiento del hombre no se debe a la falta de certidumbres, sino a la de confianza. Hemos perdido la confianza en el mundo, y como perdimos la confianza queremos control, y como queremos control queremos certidumbres, y como queremos certidumbres, no reflexionamos”.
Por otra parte, la conversación se forja en el lenguaje y éste describe al mundo, construye realidad y genera acción, por eso mismo la urgencia de alcanzar conversaciones creíbles, efectivas, honestas y valientes. Existen muchas empresas en donde las conversaciones de sus líderes no son trasparentes, tampoco son oportunas, escasean en inteligencia emocional y muchas veces carecen de valentía.
Y esto se materializa en la fragmentación tanto dentro de las áreas a nivel interno como entre las propias áreas de gestión, en donde las malas conversaciones muchas veces imposibilitan alcanzar una mirada compartida y sistémica (abunda la autonomía de los silos). Esto también queda expuesto en los propios feedback, retroalimentaciones a ratos poco efectivas, con falencias en el propósito y el sentido (el por qué y el para qué de lo que hacemos). De ahí la urgencia de acceder a líderes que sepan comunicar.
Preguntas para Evaluar la Calidad de las Conversaciones
Algunas preguntas posibles para evaluar la calidad de sus conversaciones con el entorno laboral serían:
Señores(as) líderes, sus conversaciones… ¿Convocan? ¿Alinean? ¿Motivan? ¿Generan confianza? ¿Son creíbles? ¿Coordinan acciones? ¿Educan? ¿Inspiran? ¿Retroalimentan? ¿Escuchan? ¿Son empáticas? ¿Son asertivas? ¿Son oportunas? ¿Sostienen la dificultad? ¿Son valientes? ¿Indagan con rigor? ¿Respetan los silencios? ¿Saben pedir? ¿Son honestas? ¿Aceptan la diferencia? ¿Son claras? ¿Son resolutivas? ¿Saben negociar? ¿Gestionan emociones? ¿Abren posibilidades? ¿Potencian la participación? ¿Son justas?
“En la conversación, compartimos información acerca de lo que queremos que suceda en el futuro”. El conocimiento hoy muta a pasos agigantados y por eso la urgencia de conversaciones actualizadas, participativas, bien dirigidas y al servicio de una comprensión transversal al interior del mundo del trabajo.
Hablar de transformación cultural es abordar las creencias, los valores, las costumbres y prácticas, muchas veces anquilosadas… cúmulo de desafíos que solo se pueden dinamizar con conversaciones ágiles, consistentes, creíbles y de buena fe. De esta forma, el clásico monólogo del líder de la época industrial hoy resulta un virus mortal para la actual sociedad del conocimiento que ya no aplaude las grandes respuestas, sino que aprecia -con creces- las disruptivas preguntas. Es decir, el futuro se construye con una abierta curiosidad, no con certezas pétreas.
“Se nos enseñan muchas cosas, pero no se nos enseña a aprender. Y resulta que aprender a aprender es la madre de todas las competencias”.
El Legado de la Oratoria Griega
En el quinto siglo antes de Cristo, Sócrates iba descalzo por las calles de Atenas trabando combates dialécticos con sus conciudadanos. Este célebre filósofo era hijo de una sociedad que tenía en alta estima al arte de la conversación. No es casual que Platón haya elegido el formato de diálogos para transmitir su obra filosófica. La oratoria era una competencia clave que se suponía debía poseer un ciudadano ateniense. Tanto para pronunciar discursos en el ágora como para defenderse en un juicio, los griegos libres dedicaban largas horas a perfeccionar sus habilidades discursivas.
En El Arte de la Retórica, Aristóteles pretendió dar estatus científico a esta disciplina e identificó tres elementos que determinan la eficacia de un orador: el logos (la lógica del argumento), el pathos (el impacto emocional del discurso) y el ethos (los valores expresados por el orador). Los griegos sabían que las artes de la conversación y la oratoria eran dos elementos clave para influir y lograr cambios.
Las Tácticas de la Retórica
Habiendo fundamentado la importancia de dominar las conversaciones en el ejercicio de roles de liderazgo, aprovechemos para sintetizar unas sencillas recomendaciones para lograr mayor efectividad en el arte de la oratoria. Aristóteles planteó allá lejos y hace tiempo el modelo de los 3 elementos que aseguran la efectividad de un orador, hoy plenamente vigente. Además de la bellamente simple fórmula aristoteliana, he aquí algunas recomendaciones adicionales:
- Mientras más simple, mejor. Mark Twain dijo una vez: «Te hubiera escrito una carta más corta pero no tuve tiempo«. Esta ironía encierra el mensaje de que lo simple es mucho más efectivo, pero también mucho más difícil de lograr. No sólo las ideas deben estar muy claras en la mente del orador sino que éste debe tener mucho poder de síntesis para simplificarlas de acuerdo a la forma en que serán más rápidamente captadas por la audiencia.
- Contar historias. De acuerdo a los estudios del Dr. en Psicología de Harvard, George Miller, el 99,7 por ciento de la gente puede recordar siete números y no más que eso. Por el contrario, la capacidad de recordar historias, mitos y símbolos es muy superior. ¿Por qué tienen esa magia las historias? Porque detonan el cerebro, lo ponen en funcionamiento al 100%, y no solamente las emociones “fijan” los contenidos sino que generan disfrute.
- Repetir lo importante. Si buscamos influenciar, hay que tener claridad sobre cuáles son las ideas clave, y repetirlas, en lo posible, utilizando eslógans pues éstos permanecen en la mente de la audiencia. En los ’80, para transformar radicalmente GE, Jack Welch repetía sin cesar que todo negocio que no estuviera primero o segundo en su industria, sería «arreglado, cerrado o...
Enfrentarse a un despido es la situación más desagradable que puedas tener a nivel profesional. Muchas compañías se han visto obligadas a hacerlo durante estas últimas semanas pero algunas, quizá por falta de empatía o práctica, lo han hecho de una forma muy fría.
Todos podemos vivir un momento complejo o un cúmulo de malas decisiones. En situaciones complicadas debemos buscar referentes, empresas que nos inspiren con sus prácticas, como es el caso de Airbnb, quien desafortunadamente ha tenido que prescindir del 25% del equipo pero lo ha hecho con un mensaje mucho más humano y con la intención de ayudar a su equipo.
Termina la carta disculpándose y destaca, sobre todo, que la decisión tomada no es culpa de los trabajadores. En ambos casos, las personas reciben las misma noticia pero la forma de comunicarla cambia la percepción y los sentimiento que genera esa mala noticia. Un buen líder debe aspirar a comunicar siempre desde la asertividad y más aún cuando la situación es tan delicada como esta. Hazte responsable de tus mensajes y comunícalos siempre desde la honestidad y la humildad.
La comunicación es una necesidad básica, pero es un proceso complejo que implica entrenamiento para encontrar las palabras adecuadas y no herir sentimientos. Debemos intentar comunicar siempre desde el corazón, de una forma humana y próxima. James Humes decía que el arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo.
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