En la actualidad, impulsar el emprendimiento juvenil se ha convertido en una prioridad para fomentar el desarrollo económico y social. Programas como el del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) en México, junto con el apoyo de instituciones financieras como BBVA y la Fundación Microfinanzas BBVA, ofrecen oportunidades valiosas para los jóvenes que buscan iniciar o expandir sus negocios.
BBVA es consciente de que el mayor impacto que genera es aquel que proviene de su actividad principal. En su papel de intermediario financiero, BBVA capta recursos de familias, empresas y otros agentes y canaliza este ahorro de forma eficiente a través del crédito a proyectos personales, empresariales y de carácter público que puedan mejorar nuestro presente y nuestro futuro como personas y como sociedad. Sin embargo, nuestro papel hoy es el de ser más que un banco. Tenemos la capacidad de tener un impacto enorme en las personas y en los negocios.
El Compromiso de BBVA con la Inclusión Financiera
Por todos estos motivos, en BBVA trabajamos desde 2008 en una estrategia global de IF, con la que tratamos de facilitar a la población de menores ingresos de los países emergentes en los que operamos el acceso a los servicios financieros a través de soluciones alternativas al modelo tradicional de sucursal. Para ello desarrollamos canales y productos digitales de bajo coste y productos sencillos de operar que les permitan realizar sus operaciones rápidamente y que garanticen seguridad, disponibilidad y proximidad.
La sinergia con otros organismos dedicados a la IF también ha sido fundamental en el avance de nuestro modelo. Como ejemplo, el Grupo BBVA ha desarrollado en los últimos años un Programa de Secondments, en el que han participado dos miembros del equipo gestor del Grupo cedidos temporalmente al Institute of International Finance (IIF), así como al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La importante apuesta del Grupo por la IF tiene también su manifestación en la existencia de una unidad específica de IF con gran reconocimiento internacional dentro de la dirección de BBVA Research.
La Fundación Microfinanzas BBVA
En el marco de nuestro compromiso con la inclusión financiera, en 2007 se creó la Fundación Microfinanzas BBVA con el objetivo de promover el desarrollo económico y social sostenible e inclusivo de las personas más desfavorecidas de la sociedad a través de las finanzas productivas responsables. La Fundación Microfinanzas BBVA nace de la Responsabilidad Corporativa del Grupo BBVA, pero como entidad sin ánimo de lucro es independiente del mismo, tanto en su gobierno como en su gestión.
Con el nombre “Midiendo lo que realmente importa”, la Fundación publica anualmente su Informe de Desempeño, que resume las principales magnitudes del impacto de su actividad en la vida de sus clientes, a nivel agregado en la región y en cada una de las geografías en las que está presente.
Además, ha formalizado un acuerdo de colaboración con la Agencia de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer con el objetivo de favorecer el enorme potencial de emprendimiento de las mujeres y su capacidad para impactar en la reducción de la pobreza y convertirse en motor de prosperidad.
Productos y Servicios Innovadores de BBVA
Durante este año, BBVA Bancomer ha lanzado mPos Flap, una TPV sencilla de operar y desarrollada para utilizarse junto con un dispositivo móvil, que está diseñada para pequeños comercios con baja facturación. Fue lanzada al mercado mexicano en octubre y se espera tener más de 100.000 terminales para finales de 2016.
También en México, Cuenta Express es una cuenta de fácil apertura diseñada para operar al 100% fuera de sucursales bancarias, ya sea en corresponsales bancarios o medios electrónicos (cajeros, banca móvil, plataformas electrónicas de terceros e Internet), que facilita al cliente el acceso a más puntos de operación y control de sus gastos y ahorros.
La banca móvil es otro de los canales que BBVA está desarrollando en México, Colombia y Perú para llegar a la población sin acceso a servicios financieros básicos, y como modelo adicional para la población ya bancarizada. Este modelo de banca SMS proporciona servicios, tales como consultas, pagos, transferencias y alertas de movimientos a través de SMS con cualquier proveedor de telefonía.
En Perú, BBVA Banco Continental ha desarrollado la figura de los Agentes Bancarios como corresponsales bancarios, con un total de 8.993 puntos, donde se han realizado 32.689.000 transacciones en 2015.
Las remesas de dinero constituyen una eficaz palanca para la bancarización y acceso al crédito de las familias receptoras en México. A través de Bancomer Transfer Services (BTS) se realizan más de 10,3 millones de operaciones al año. El dinero se puede retirar en diferentes establecimientos, como Elektra, tiendas Coppel, farmacias, supermercados, etc.
Además de las líneas ICO, en BBVA España, la unidad de Pymes inició, en el tercer trimestre de 2014, una campaña de impulso de la inversión de los clientes pymes: Plan Impulso Pymes. Se trata de una oferta sin comisiones de apertura y estudio en los productos de préstamo y leasing.
El INADEM y el Apoyo a Emprendedores Mexicanos
Además, en 2015 BBVA ha continuado con su compromiso con los emprendedores de México, con una participación activa en el programa del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM). Al cierre de noviembre se han financiado un total de 215 proyectos, por un importe de más de 57 millones de pesos.
También en México, BBVA Bancomer participa en el programa El Crédito Joven, otorgando financiación a proyectos de jóvenes entre 18 y 30 años, con condiciones preferenciales en tipo de interés y plazo.
En 2015, esta relación estratégica se ha visto fortalecida por la organización de varias reuniones de muy alto nivel institucional.
Adicionalmente, BBVA es sensible a la situación que viven familias que no son clientes de BBVA y, por ello, se impulsan otras medidas como muestra de nuestra responsabilidad social. En vivienda, BBVA es sensible a la situación que viven familias, sean o no clientes del Banco. Desde la Entidad buscamos todas las posibilidades disponibles con el objetivo final de que el cliente pueda mantener su casa.
Aprovechan más los jóvenes financiamiento: Inadem
Recomendaciones para Mejorar el Empleo y la Productividad en México
Este capítulo presenta una serie de recomendaciones para mejorar los resultados y la relevancia en el mercado laboral del sistema de educación superior en México. Cada una de estas va acompañada de una justificación y un resumen de aspectos clave en México.
Durante las últimas tres décadas México ha pasado de ser una economía relativamente protegida y dependiente del petróleo, a un centro de manufactura, inversión internacional y exportaciones. El país se ha integrado con éxito a las cadenas de valor mundiales, sobre todo a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual ha aportado algunos beneficios económicos en términos de productividad, diversificación y sofisticación productiva.
Sin embargo, México todavía no ha logrado cerrar la brecha de productividad con respecto a las economías altamente desarrolladas, y su producto interior bruto (PIB) per cápita continúa tan lejos del de Estados Unidos como en la década de 1990. Un crecimiento del PIB próximo a 2% anual refleja el mero crecimiento de la población.
El aumento de la productividad y la competitividad permitirían a México lograr mayor integración en las cadenas de valor mundiales; no obstante, su capacidad para hacerlo se ve restringida por la estructura de la economía y el mercado laboral, dada la existencia de mucha informalidad, un predominio de las microempresas y las industrias tradicionales, gran desigualdad de ingresos, bajos niveles de actividades e inversión en I+D, una débil infraestructura nacional de investigación, y un ecosistema de start-up basadas en el conocimiento que todavía está poco desarrollado.
Además, los esfuerzos de México se ven obstaculizados por el bajo nivel de cualificaciones de su población, junto a ineficiencias a la hora de poner en práctica aquellas. Sus niveles de logro educativo están entre los más bajos de los países miembros de la OCDE, y existe preocupación respecto de la calidad, con puntuaciones en el Programa Internacional para la Evaluación de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) que se sitúan entre las peores de los países de dicho organismo.
La Estrategia Nacional de Competencias de la OCDE para México identificó progresos en el uso de las competencias en el trabajo como uno de los desafíos clave a los que se enfrenta México, entre los que también se encuentra el abordaje de cuestiones relativas a la sobrecalificación y la mejora de la alineación entre las competencias y el mercado laboral para los egresados de educación superior.
La educación y las competencias son los pilares sobre los que México debe construir su crecimiento y prosperidad futura. La educación superior es clave para el desarrollo de las competencias y los conocimientos avanzados, fundamentales para las economías modernas. Gracias a ese nivel educativo, los estudiantes desarrollan dichas competencias y esos conocimientos técnicos, profesionales y disciplinares específicos avanzados, así como competencias transversales que les cualifican para una variedad de ocupaciones laborales.
El sistema de educación superior de México se enfrenta a grandes retos respecto de la calidad y la garantía de que sus alumnos desarrollen esas competencias relevantes para el mercado laboral, a fin de lograr buenos resultados laborales. Para lograr mayores avances en la productividad y la competitividad se requerirán mejoras en la calidad de la educación en todos los niveles, desde la preescolar hasta la superior.
El sistema educativo mexicano, desde el nivel primario al superior, ha experimentado un crecimiento exponencial desde 1950, pasando de uno a 36 millones de estudiantes, con lo cual se ha logrado prácticamente la escolarización universal hasta el nivel de secundaria. Sin embargo, gran número de alumnos abandonan el de media superior, y en la actualidad se prevé que solo 56.3% de los mexicanos terminen este nivel de estudios.
El Sistema de Educación Superior en México
El sistema de educación superior de México es amplio y ha experimentado un rápido crecimiento durante las últimas décadas. En 1970-1971 había alrededor de 270 000 estudiantes matriculados en 385 escuelas a lo largo y ancho del país. En 2016-2017, esta cifra había aumentado hasta cerca de 4.4 millones (3.8 millones en programas presenciales y 0.6 millones en programas a distancia o en línea) presentes en más de 7 000 escuelas y casi 38 000 programas.
El sistema de educación superior mexicano, con 13 subsistemas, es altamente complejo y diverso. Los subsistemas son sustancialmente distintos en cuanto a instituciones, programas, estructuras de gobierno, acuerdos de financiamiento, dependencia gubernamental, calidad, así como intensidad investigadora y docente.
En 2015, 89% de los estudiantes de educación superior en México estaban matriculados en programas de licenciatura (nivel CINE 6), frente al promedio de la OCDE de 61%; 4.5% en los de técnico superior universitario y profesional asociado (nivel CINE 5), respecto de la media de la organización, de 20.4%; 5.9% en programas de especialización y maestría (nivel CINE 7), frente al promedio de la OCDE de 16%; y menos de 1% (0.9%) en los de doctorado de nivel CINE 8, en relación con la media del organismo, de 2.4%.
Los dos campos de estudio más frecuentes son derecho y administración de empresas, con 35.1% de nuevos matriculados; seguidos de ingeniería, industria y construcción (24.4%), los cuales se hallan muy por encima de los promedios de la OCDE (23.3% y 16.5%, respectivamente). Los programas de salud y bienestar también son relativamente comunes (10.1% frente a 13% de la media de la organización). Las ciencias naturales, matemáticas y estadística, junto con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), muestran proporciones bajas de matriculados en México (3.1% y 1.9%, respectivamente), muy inferiores a los promedios del organismo (6.5% y 4.6%, respectivamente).
En la actualidad, México tiene la proporción más baja entre los países de la OCDE de adultos (25-64 años) con un título de educación superior (17%), una cifra muy inferior al promedio entre esos países (37%), y por debajo de otros de la región, tales como Chile (23%), Colombia (23%), Costa Rica (23%) o Argentina (21%).
Sin embargo, se han conseguido avances notables en lo que se refiere al aumento del logro educativo en los niveles de educación superior en México, y durante los últimos 16 años la proporción de adultos jóvenes que han finalizado ese nivel de educación pasó de 17% a 23%. Si se mantienen los patrones actuales, se prevé que 26% de los jóvenes mexicanos obtengan un título de educación superior en algún momento de su vida.
Desafíos para los Egresados de Educación Superior en México
Hallar un empleo puede ser más difícil para los egresados de educación superior jóvenes (25-34 años) en México que para sus homólogos en otros países de la OCDE. La contratación de egresados jóvenes en México (80.7%) es inferior al promedio de la OCDE, de 84.1%, lo cual indica que hay un número de egresados que están buscando de forma activa puestos de trabajo adecuados, pero que no los encuentran.
En promedio, 14.5% de los egresados jóvenes de ese nivel no participa en el mercado laboral. Esta cifra es superior a la media de la organización (10.7%) y coloca al país en una situación de desventaja, ya que las competencias de esos egresados no se utilizan.
La tasa de desempleo de los egresados jóvenes (5.7%) es similar al promedio del organismo, pero dado que en México no hay prestaciones por desempleo y existen muy pocas políticas activas de empleo, el desempleo registrado es poco frecuente.
Los trabajadores jóvenes con títulos de educación superior se enfrentan a dos problemas graves y persistentes que son indicativos de un uso ineficiente de las competencias en el mercado laboral: la informalidad y la sobrecalificación. La primera aumentó desde 26% en 2010 hasta 27% en 2017, y el empleo en ocupaciones laborales que no requieren un título de educación superior aumentó desde 44% en 2010 a 46% en 2017.
La prima salarial para los egresados de educación superior jóvenes en México es la segunda más alta entre los países de la OCDE, después de Chile. Esos egresados ganan, en promedio, 78% más que los trabajadores jóvenes que solo han terminado la educación media superior. No obstante, los egresados que trabajan en ocupaciones laborales que no requieren un título de educación superior, o que trabajan de manera informal, tienen menos probabilidades de beneficiarse de la prima salarial asociada a un título de educación superior.
Más de la mitad de los egresados procede de los dos campos de estudio más frecuentes: administración de empresas y derecho (35%), e ingeniería y construcción (21%). Sus tasas de ocupación son superiores a la media y los empleadores afirman que estos egresados se contratan para una gran variedad de puestos laborales. Sin embargo, las altos índices de sobrecalificación, 56% y 53% respectivamente, sugieren la inexistencia de suficientes empleos que requieren titulación para egresados en estos campos.
Los egresados de educación superior jóvenes son cada vez más emprendedores, aunque esto se deba a que no pueden encontrar un puesto de trabajo adecuado. Entre 2010 y 2017, la proporción de egresados jóvenes que eran trabajadores por cuenta propia o dirigían un negocio que empleaba a terceros, aumentó de 12.7% a 13.8%. Los campos de estudio con las tasas de emprendedores más altas son artes y humanidades, agricultura e ingeniería.
Aunque las mujeres representan 53.1% de los egresados con un primer título de educación superior, más de una de cada cinco no participan en el mercado laboral. Su tasa de inactividad es tres veces mayor que la de los egresados varones (21.3% frente a 6.9%) y su índice de ocupación es inferior (74.2% frente a 87.9%). Esto puede atribuirse en parte a cuestiones culturales, pero también a prácticas empresariales discriminatorias contra la mujer, y especialmente contra aquellas con hijos de corta edad.
En 2016, solo 5.2% de las mujeres mexicanas ostentaba un puesto en los consejos de las sociedades más grandes cuyas acciones cotizan en bolsa (frente a 20% del promedio de la OCDE). Las mujeres altamente cualificadas que no participan en el mercado laboral haciendo uso de todas sus capacidades suponen un enorme potencial sin explotar para impulsar la economía de México.
Los egresados jóvenes no obtienen de manera inmediata los mismos beneficios de un título de educación superior que los egresados de más edad (35-44 años): ellos tienen tasas de desempleo más altas (5.7% frente a 3.0%) y mayor incidencia del empleo informal (27% frente a 24%). Los egresados jóvenes de programas de salud y bienestar, educación y ciencias naturales, y matemáticas y estadística, son particularmente proclives a iniciar sus trayectorias profesionales trabajando en el sector informal.
También existen grandes diferencias en los resultados laborales de los egresados de educación superior entre los distintos estados mexicanos. En los estados del norte, los egresados tienen tasas de ocupación más altas y menos probabilidades de trabajar en la economía informal o de estar sobrecalificados en relación con sus homólogos en otras entidades del país. A pesar de estas diferencias, solo 5% de los egresados de educación superior jóvenes se trasladan por motivos laborales, ya sea dentro de su estado o a otro.
Una enorme fortaleza del mercado laboral de México es la presencia de una gran fuerza de trabajo joven; sin embargo, a pesar de los recientes avances, el país todavía carece de talento especializado. Menos de una cuarta parte de la población joven (25-34 años) ha obtenido algún título de educación superior, y dentro de esta pequeña proporción de egresados, la evidencia muestra que sus competencias no están siendo utilizadas de forma efectiva.
El objetivo de especializarse en industrias de alta tecnología con alto valor agregado también se ve obstaculizado por la baja y decreciente proporción de egresados de programas TIC (2% de egresados y de nuevos matriculados). Esto sugiere la existencia de un desajuste entre las competencias de los egresados y las necesidades del mercado laboral.
Según estudios de la OCDE, cuatro de cada cinco empleadores mexicanos declaran tener dificultades para cubrir vacantes, en concreto 84% de las grandes empresas, pero también 70% de las microempresas. Los sectores minería y extracción, construcción, comunicaciones, transportes y servicios son los que experimentan mayores dificultades para encontrar trabajadores, mientras que la agricultura y la pesca, el comercio y la industria manufacturera tienen menos problemas.
Conclusión
El programa Emprende Joven del INADEM, junto con el apoyo de BBVA y la Fundación Microfinanzas BBVA, representa una oportunidad valiosa para impulsar el emprendimiento juvenil en México. Es crucial que los jóvenes emprendedores conozcan los requisitos y aprovechen los recursos disponibles para convertir sus ideas en negocios exitosos. Además, es fundamental abordar los desafíos del mercado laboral mexicano para garantizar que los egresados de educación superior puedan desarrollar su potencial y contribuir al crecimiento económico del país.
