A menudo se confunden las figuras del emprendedor y del empresario, por lo que es habitual utilizar ambos términos de manera indistinta. Sin embargo, hablamos de conceptos diferentes, y es importante saber cuáles son los aspectos que los distinguen. Puedes perder mucho dinero si estás pensando en emprender y no conoces la diferencia entre un empresario y un emprendedor. Eso le ocurrió a algunos ex-consultores, profesionales brillantes, con buenas ideas y excelente capacidad de desarrollo, que se lanzaron al mundo del emprendimiento, crearon fantásticas start-ups pero las gestionaron como si fueran empresas, y descubrieron por las malas la diferencia entre empresarios y emprendedores.
Según el diccionario de la Real Academia Española el empresario es el “titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa” y el emprendedor el que “emprende, con resolución, acciones o empresas innovadoras”. Aquí comienzan las primeras diferencias. El emprendedor es una figura algo más etérea que sirve para describir a la persona que emprende - comienza - arranca un proyecto, una idea o incluso, un sueño. Por lo tanto, un/a emprendedor/a es cualquier persona que pone algo en marcha sea cual sea el ámbito y sobre todo, los objetivos.
De un tiempo a esta parte, este término está ligado o se utiliza de forma insistente para determinar a esas personas que emprenden un negocio. De esta forma, quien pone en marcha un proyecto se le considera y denomina “emprendedor”. De ese proyecto normalmente surge una empresa o está gestionado por un autónomo. Pero en realidad, tengamos siempre en cuenta que se puede ser emprendedor sin tener un negocio o una empresa. Se puede emprender un proyecto (y se será emprendedor) por hobby porque ha sido siempre el sueño de su vida. Por ejemplo, hay quien quiere tocar un instrumento, forma una banda y ensayan en privado cada jueves. De nuevo, últimamente hay muchas definiciones diversas para el término emprendedor y casi todas, ligando esta acción al sector negocios - empresarial.
Lo más habitual es considerar a un emprendedor como una persona física o jurídica (normalmente autónomo) que desarrolla una actividad económica empresarial o profesional y que él, como persona única, asume los riesgos, obligaciones, etc. Emprendedor: esa persona que emprende una idea, un proyecto innovador con firmeza, determinación y enfocado a la resolución de incidencias. Dicho esto, el empresario es la persona que posee un negocio por lo que el término hace referencia a la propiedad, al tener en sí mismo el negocio (incluso más allá de si lo gestiona y/o forma parte activa del mismo).
De hecho, si volvemos a la definición oficial de empresario nos encontraremos que es la persona que propietaria de una empresa - directivo de una empresa. Eso sí, volviendo un poco al punto anterior, un empresario posee una empresa o parte de la misma. Este es el punto más importante de esta cuestión: cuáles son las diferencias reales entre empresario y emprendedor. Hay muchos puntos que si analizamos bien cada término y lo relacionamos incluso con personas de nuestro entorno, podemos tener más claras las diferencias entre emprendedor y empresario.
El empresario suele moverse en las capas altas de la gerencia; puede ser el propietario pero también pertenecer al consejo de administración o a la junta de accionistas de la compañía. El empresario está al mando y esa es la función que desempeña, ayudado por su perfil de gestor. El resto de las tareas, las delega en sus empleados que deben cumplir con las metas de productividad de la compañía.
El emprendedor comienza su proyecto solo, y trabaja de manera independiente. Al empresario le interesa crear un negocio potente, que produzca ganancias a través de una serie de estrategias. Por su parte, al emprendedor le importa más llegar al éxito, trabajando lo necesario para ello, ya que le entusiasma su proyecto por encima de todo. Un empresario ya tiene experiencia en el negocio, por lo que sabe evitar los problemas y tiene una estrategia previa. A menudo se dice que el empresario es el resultado del emprendedor, y puede llegar a ser así.
Ser emprendedor implica sobre todo una actitud ante la vida, porque los emprendedores son personas que saben observar a su alrededor para identificar oportunidades de negocio. A través de esa idea, el emprendedor saca adelante su proyecto mediante sus propios medios. Por lo tanto, ser emprendedor implica detectar oportunidades de negocio, conseguir y utilizar los recursos necesarios para materializar su idea, diseñar su plan de negocios y ejecutarlo, etc. Que un emprendedor consiga el éxito depende de muchos factores. También es importante rodearse de personas de éxito, que sirvan de inspiración y de ayuda, y de las que se pueda aprender cada día.
Para un empresario, el éxito es la cuenta de resultados, PyG, EBITDA, bottom line, o como quieras llamar a los beneficios. Punto. Apuesta su capital y crea una organización con el único propósito de ganar dinero año tras año. Sin embargo, para un emprendedor, el éxito es cuánto dinero ha conseguido de los inversores. Punto. Le da igual el volumen de negocio, el margen bruto, los beneficios o el número de usuarios.
El empresario busca beneficios para cumplir con los objetivos de la compañía y satisfacer las necesidades de los accionistas, socios, empleados y clientes que conforman el entorno de la empresa. El empresario quiere y tiene como único objetivo, desarrollar un negocio viable económicamente y que reporte - retorne cuantos más beneficios, mejor. En cambio, el emprendedor obviamente tiene como objetivo también el económico pero no es el único y a veces, ni siquiera el más importante. Su objetivo principal es desarrollar sus ideas propias, su proyecto por encima de todo.
El empresario tiene una estructura muy vertical con sus equipos de trabajo. Es un gestor y tiene personas a su cargo que van cayendo en cascada vertical creando organigramas “más encorsetados”. Lo que prima y más importa para el empresario es el desempeño y los resultados que el empleado ofrece. En cambio, el emprendedor tiene otras miras para con su equipo. Contratar a personal suele ser un gran esfuerzo económico para estos emprendedores que está formando su proyecto - negocio. Quieren personas implicadas, compañeros de viaje y de equipo. Buscan a personas altamente cualificadas sin importar (de hecho lo prefieren) que en su ámbito, sepan mucho más. Su objetivo es crear un equipo sólido en el que todos, sumen y en el que las cualidades personales, primen por encima de todo.
El empresario no se fija tanto en las ideas de hecho, no suele ser su gran fuerte. Ellos son más de vamos a lo rentable y no a lo creativo. Suelen estar dentro de reglas y patrones establecidos que se sabe que van a dar rédito económico. En cambio por supuesto, si algo que diferencia a un emprendedor son las ideas. Un emprendedor lo es porque tiene una idea que quiere por encima de todo, desarrollar y poner en práctica.
El éxito… y su percepción. Es algo tan diferente entre empresarios y emprendedores. Esto, en parte, continúa siendo así sobre todo y ante todo, para los empresarios. En el caso de los emprendedores, el éxito es otro. Sus medidores para el éxito suelen ser los resultados personales y profesionales que tanto él mismo como su equipo están consiguiendo. El esfuerzo y sus consecuencias positivas es éxito. Vivir de lo que sueñan, es éxito. Desprenderse del concepto de éxito de empresario antiguo que muchos heredamos de nuestros padres y patrones familiares es el gran reto de nuestros días.
Diversificar. Sacar adelante el negocio. El emprendedor también sabe adaptarse a las circunstancias y ser flexible, pero se centra más en la idea. Por eso, no es fácil que cambien de proyecto. En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula al milímetro, analizando hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio. El emprendedor, sobre todo al principio, suele estar solo o contar con un equipo muy reducido, por lo que debe hacer de todo. La incertidumbre forma parte de su día a día.
En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula al milímetro, analizando hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio. El empresario tiene muy calculado el riesgo que está dispuesto a asumir y hasta dónde quiere y puede llegar. Un emprendedor puede llegar a vivir en un riesgo permanente porque lo más importante para él es llevar a cabo su sueño empresarial. En eso pone todo su esfuerzo, tiempo y energía. El empresario es más precavido por su conocimiento, experiencia o por tener las espaldas más y mejor cubiertas. El riesgo que está dispuesto a asumir con el negocio es muchísimo menor y establece muy bien y de forma muy sólida (con poco margen de cambio), dónde quiere llegar y qué necesita o va a dedicar para ello. Por el contrario, un emprendedor asume desde el minuto inicial, muchísimo más riesgo. El emprendedor está en riesgo permanente y aprende a navegar en esas aguas en pro de su sueño, de su idea, de su proyecto. Toda su energía, vitalidad y esfuerzo están enfocados a salir adelante y posicionar su proyecto.
Según un estudio de Harvard Business School: “los emprendedores son menos neuróticos porque necesitan una confianza excepcional en sí mismos para asumir los riesgos de empezar un negocio”. Suelen poner en juego dinero, esfuerzo y tiempo para sacar adelante su negocio. Lo que les mueve es la pasión. Para nosotros lo principal, suele ser la motivación… Y es que si algo mueve a un emprendedor a empezar algo normalmente en soledad y con bajos recursos es la ilusión, las ganas, esa energía que se tiene o no se tiene por algo en lo que se cree firmemente (aunque el entorno diga mil veces que está loco). El emprendedor persiste y esa idea, por mucho que intente apartarla de su cabeza y de su vida durante un tiempo para enfocarse en algo que puede tenga más futuro, seguirá ahí. El emprendedor es pura pasión. Y por supuesto, un emprendedor es innovador. Inventa, crea y lanza cosas nuevas. Por supuesto, antes de continuar no olvidemos, un emprendedor también es pura valentía. Porque se suele lanzar con recursos limitados, con el tiempo justo para darlo todo y conseguir que su idea salga adelante. Su objetivo es convertir ese sueño en negocio, un negocio rentable y llegar a ser un gran empresario. Esa valentía por supuesto viene avalada y sustentada por la pasión, la innovación y todos los adjetivos que hemos ido otorgándole a este perfil. Si hay algo que va a asumir un emprendedor eso son riegos.
En resumen, aunque existen semejanzas entre emprendedor y empresario, se trata de roles distintos en el mundo de los negocios. Un emprendedor es un creador y un innovador, dispuesto a asumir grandes riesgos para transformar ideas en realidades. Un empresario, por otro lado, se enfoca en la gestión y crecimiento de empresas ya establecidas, optimizando recursos y asegurando la estabilidad del negocio. Ambos roles son esenciales para el desarrollo económico y la creación de valor en el mercado y, de hecho, la colaboración y coexistencia de emprendedores y empresarios es lo que fomenta un ecosistema empresarial dinámico y resiliente.
Aquí hay una tabla que resume las diferencias clave entre emprendedores y empresarios:
| Característica | Emprendedor | Empresario |
|---|---|---|
| Enfoque Principal | Innovación y creación de nuevas empresas | Gestión y crecimiento de empresas existentes |
| Riesgo | Alto, dispuesto a asumir grandes riesgos | Calculado, más conservador en la toma de riesgos |
| Motivación | Pasión por la idea y el proyecto | Beneficios y sostenibilidad del negocio |
| Estructura | Flexible, a menudo con equipos pequeños | Jerárquica, con equipos estructurados |
| Objetivos | Desarrollar la idea y alcanzar el éxito | Rentabilidad y crecimiento económico |
Es importante destacar que ambos perfiles pueden coexistir y complementarse. Un emprendedor puede convertirse en empresario a medida que su negocio crece y se consolida. La clave está en identificar las habilidades y características que mejor se adaptan a cada etapa del proyecto y a las aspiraciones personales.
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En definitiva y aunque sí podemos establecer deferencias entre lo que consideramos emprendedor y empresario, ambos se necesitan el uno al otro. Son, de alguna manera, el camino hacia un fin y, como os comentábamos, pueden coexistir en el tiempo y hasta en la misma mente. Pensadlo así: ¿y si un empresario de éxito da con la chispa de un nuevo proyecto mientras hace networking en las zonas comunes de su espacio de trabajo flex Lexington y se convierte, en ese momento, en un businessman con alma de emprendedor?
