El camino del emprendimiento está sembrado de desafíos. El fracaso, lejos de ser el final, a menudo se convierte en un trampolín hacia el éxito. Actualmente, la nueva generación de emprendedores te dice que está bien relajarse, perder el miedo al qué dirán, quitarte esta onda de que si no te sale a la primera ya mejor ni seguirle porque la neta es que siempre vendrán tiempos mejores.
En este artículo, exploraremos las historias de emprendedores que experimentaron fracasos significativos pero que, a través de la resiliencia, la adaptación y el aprendizaje, lograron alcanzar el triunfo. Analizaremos casos concretos, desentrañando las claves de sus caídas y sus posteriores resurgencias, para extraer lecciones valiosas aplicables a cualquier proyecto empresarial.
La Importancia de Aprender del Fracaso
“Luis López de Nava (cofundador de Fuck Up Nights) dice que el fracaso es un estado mental. Y tiene razón. No porque el negocio fracase, [significa que] tú eres un fracasado”, comenta Leticia Gasca, también fundadora de las Fuck Up Nights y del Instituto del Fracaso.
Como dijo el orador motivacional Dennis Waitley: “El fracaso debe ser nuestro maestro, no nuestro enterrador. El fracaso es un retraso, no una derrota. Es un desvío temporal, no un callejón sin salida. El fracaso es algo que sólo podemos evitar no diciendo nada, no haciendo nada y no siendo nada”.
En su discurso de graduación de 2008 en la Universidad de Harvard, la autora de Harry Potter, J. K. Rowling, afirmó: “Es imposible vivir sin fracasar en algo, a no ser que vivas con tanta cautela que sea como si no hubieras vivido, en cuyo caso fracasas por defecto”.
El riesgo es inevitable en un mundo siempre cambiante e incierto. No se puede evitar el fracaso tratando de evitar el riesgo. Simplemente fracasarás en el esfuerzo y reducirás tus posibilidades de éxito.
El empresario reúne los factores de producción en el presente y espera que sus decisiones sean validadas por las futuras condiciones del mercado que prevé. Pero ni siquiera el ser humano más inteligente lo sabe todo sobre el mañana que aún no ha ocurrido. El riesgo de fracaso es inherente a cualquier inversión en un futuro incierto.
Entre las razones del fracaso se encuentran la mala planificación o la mala ejecución de un plan, la infracapitalización, la mala gestión de las personas, el pésimo marketing, innovación demasiado lenta, subestimación de la competencia, el sentirse abrumado por los imprevistos o, simplemente, el no haber aprendido de los fracasos anteriores.
El Hombre en la Arena
Este extracto del discurso de Theodore Roosevelt de abril de 1910 en Paris, “El hombre en la arena“, me proporciona la transición perfecta para el resto de este ensayo:
No es el crítico el que cuenta; no es el hombre que señala cómo tropieza el hombre fuerte, o dónde podría haberlo hecho mejor el hacedor de las hazañas. El mérito es del hombre que está realmente en la arena, cuyo rostro está marcado por el polvo y el sudor y la sangre; que se esfuerza con valentía; que se equivoca, que se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y carencia; pero que se esfuerza realmente por hacer las obras; que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones; que se gasta en una causa digna; que en el mejor de los casos conoce al final el triunfo de la alta realización, y que en el peor de los casos, si fracasa, al menos fracasa atreviéndose mucho, de modo que su lugar nunca será el de esas almas frías y tímidas que no conocen la victoria ni la derrota.
Casos de Éxito Tras el Fracaso
A continuación, se presentan algunos casos inspiradores de emprendedores que superaron el fracaso y alcanzaron el éxito:
1. Mary Kay Ash
Fue vendedora de éxito en las diferentes compañías para las que trabajó. Nunca fue reconocida por sus compañeros y cansada de sentirse infravalorada por ser mujer decidió retirarse y escribir un libro con la intención de ayudar a otras mujeres de negocios atrapadas en un mundo de hombres. Al releer su obra se percató de que había diseñado el plan de marketing de la compañía de sus sueños.
Hoy factura 4.000 millones de dólares al año y sus productos se venden en más de 35 mercados de todo el mundo. Mary Kay Ash decidió abandonar una empresa donde no era valorada y buscó la manera de sentirse satisfecha con su vida profesional creando la compañía de sus sueños. “Caemos para tener éxito”.
“No te limites a ti mismo. Muchas personas se limitan a lo que piensan que pueden hacer. Puedes ir tan lejos como tu mente te permita. Puedes conseguir lo que creas, recuérdalo“.
2. Walt Disney
Poco conocido es el extenso currículum de fracasos estrepitosos del padre de Mickey Mouse. Antes de convertirse en pionero de la animación cinematográfica, Disney sufrió varios reveses en su vida profesional. Incluso llegaron a despedirle de su trabajo como ilustrador de un periódico por ser falto de imaginación.
Formó varios negocios propios y cuando por fin empezaba a ver la luz del éxito le robaron los derechos sobre su primer personaje animado reconocido, el Oswald The Lucky Rabbit. Tras años luchando por ganarse la vida con su talento de animador, finalmente Walt Disney arriesgó todos sus ahorros en la producción del primer largometraje animado, Blancanieves. Esta decisión le catapultó al éxito definitivo.
Demostró que aquellos que no se rinden y persiguen sus sueños hasta el final se ganan un hueco en el muro del éxito profesional. “Si puedes soñarlo puedes hacerlo, recuerda que todo esto comenzó con un ratón”.“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy, te llevará a donde quieres llegar mañana”.
3. Abraham Lincoln
El decimosexto presidente de los Estados Unidos, mundialmente conocido por su lucha contra la esclavitud en Norteamérica, tuvo que pelear mucho por defender sus ideales y que estos calaran en los votantes antes de convertirse en un icono político mundial. Lincoln llegó incluso a declararse en bancarrota con 35 años de edad.
Sin embargo, nunca se dio por vencido y tras muchos debates y candidaturas desestimadas en 1860 fue elegido Presidente de los Estados Unidos de América. Creía en sus principios ciegamente y en la utilidad de los mismos para su país. Peleó hasta que logró alcanzar la meta más alta de su carrera.
“Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa.”
4. Henry Ford
Logró, en 1896, crear un artilugio de cuatro ruedas impulsado por pequeños motores. Esta innovadora idea atrajo a empresarios del mundo automovilístico con el objetivo de desarrollar la idea y crear una empresa de fabricación de automóviles. La idea fue un fracaso. No consiguieron fabricar con éxito ni un solo vehículo. Por eso, Henry Ford fue expulsado de la asociación.
No se rindió y persistió en la idea de que un día sería capaz de producir y vender automóviles.
Otros Ejemplos Inspiradores
Shark Tank México es un programa enfocado en emprendedores, ideas, sueños y cómo crear un negocio exitoso.
- Steven Spielberg: Fue expulsado de la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California en dos ocasiones; el mismo número de veces que ha ganado un Oscar.
- Anna Wintour: La editora jefa de la revista Vogue fue despedida de su primer trabajo en Harper’s Bazaar por no entender el mercado americano.
- Arianna Huffington: En el caso de Arianna Huffington, escritora y fundadora de The Huffington Post, fueron 36 editoriales las que rechazaron publicar su segundo libro.
- Gabriel García Márquez: La novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, también fue rechazada por la editorial Seix Barral en 1967.
- Evan Spiegel: Antes de cofundar Snapchat, Evan Spiegel vivía un momento complicado: su novia acababa de dejarle, casi le expulsan de la universidad y su empresa iba mal.
- Steve Jobs: Fue dado en adopción al nacer y abandonó sus estudios universitarios.
- Brian Chesky y Joe Gebbia: Los creadores de Airbnb, que vivían a base de cereales y con una deuda de más de 10.000 dólares en 2008.
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El Fracaso No Define al Emprendedor
En definitiva, el fracaso no define al emprendedor, sino que lo fortalece y lo prepara para alcanzar mayores éxitos en el futuro. La clave reside en la capacidad de analizar los errores, reformular la estrategia y perseverar en el camino hacia la consecución de los objetivos.
Como dijo el propio Ford: “El fracaso es simplemente la oportunidad de empezar de nuevo, esta vez con más inteligencia”.
