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En los últimos años, el mundo ha sido testigo de una creciente tendencia hacia la moda sin género, donde las prendas tradicionalmente asociadas con un género son adoptadas por personas de todos los géneros. Esta tendencia se ha extendido al mundo empresarial, donde algunos hombres están desafiando las normas de vestimenta tradicionales al usar faldas y tacones.

Mark Bryan, un ingeniero que desafía las normas de vestimenta.

El Declive del Dress Code Tradicional

Existe cierto consenso entre los expertos para creer que el declive del dress code en la empresa tiene un origen generacional. Este factor generacional se une con otros tantos culturales y socioeconómicos. A finales de los 90, muchas empresas descubrieron que flexibilizar el código de vestimenta mejoraba el ambiente y el rendimiento. El boom de lo informal a principios de siglo conllevó un relajamiento excesivo de este tipo de políticas.

“La vestimenta es un medio importante de autoidentificación y definición de roles”, sostienen Bowman y Hooper. En la empresa esto afecta a cuestiones como la productividad, la atracción de talento, la cultura corporativa, el trabajo en equipo o la confianza interna.

Sin disuasión no hay dress code: Para que el código funcione se tienen que establecer penalizaciones contundentes. Escucha y sé flexible: El éxito depende de que los afectados por la decisión -los empleados- estén implicados en el desarrollo de las políticas. Predica con el ejemplo: Los primeros que han de cumplir el código de vestimenta son los directivos y mánagers.

Mark Bryan: Un Ingeniero que Rompe Barreras

Por eso llama mucho la atención el perfil de instagram de Mark Bryan. Mark Bryan se define en su perfil de Instagram como «hombre heterosexual, fanático de Porsche, al que le encanta usar tacones y faldas a diario». Mark Bryan combina faldas estrechas de silueta lápiz y tacones de aguja con camisas, corbatas y chaquetas masculinas. Su estilo es una mezcla de prendas tradicionalmente masculinas en la parte superior del cuerpo, con prendas femeninas, en la parte inferior.

Sus fotografías están tomadas en la calle, en situaciones cotidianas como echar gasolina, pasear por una ciudad o tomar algo en un bar. Según confesó en una entrevista en la edición alemana de Vogue su particular forma de vestir empezó por aburrimiento, y por las ganas de experimentar.

«Antes de empezar a usar tacones y faldas, solo tenía que sacar del armario el siguiente traje marrón o negro, combinado con una camisa blanca y corbata, y los mismos zapatos marrones o negros. Era aburrido. Soy un poco mayor, pero la forma en que me visto hoy me ha dado nueva energía vital.

Su amor por los zapatos de tacón alto despertó en la universidad, cuando salía con una chica de su misma altura. Ella le animó a probarlos y según explicó en la entrevista le «encantó cómo le hacían sentir». Sin embargo, por diversas razones, entre ellas, su trabajo como ingeniero, no pensó en usarlos en su vida diaria hasta que hace unos años, y animado por su actual pareja, decidió ponerse tacones para ir a trabajar.

Nacido en Texas, Mark Bryan se mudó a Alemania en 2010, por amor. Vive en un pequeño pueblo cerca de Stuttgart y fue allí donde empezó a lucir sus estilismos con tacones de aguja y faldas estrechas.

Pero, ¿qué le llevó a este ingeniero a romper con lo establecido y vestirse de esta peculiar manera? Según ha explicado en diversas entrevistas no buscaba llamar la atención, ni siquiera pretendía obtener una reacción de la gente. «Es simplemente algo que hago por mí y algo que es importante para mí. En este sentido, no me molesta si recibo miradas raras o si alguien me señala con el dedo.

De hecho, el ingeniero consultó con el departamento de recursos humanos de su empresa antes de empezar a usarlos, y no hubo ningún impedimento. «Al principio llevaba zapatos sencillos con tacón bajo. Con el tiempo, los tacones se hicieron cada vez más altos. Los compañeros me miraban y decían: 'Mira lo que lleva Mark hoy'. Pero luego se acostumbraron y empezaron a bromear sobre por qué no iba a trabajar con vestido o falda. Lo tomé como motivación.

Con el tiempo empezó a compartir sus estilismos en Instagram sin ninguna pretensión, pero su perfil llamó la atención. Actualmente cuenta con 600.000 seguidores, lo que ha generado gran interés, tanto en los medios de comunicación, donde ha dado diversas entrevistas, como entre las marcas de moda que recurren a él para editoriales y campañas publicitarias.

«He estado involucrado en la ingeniería toda mi vida, ser modelo es un mundo nuevo para mí. Nunca seguí diseñadores ni tendencias, sino que desarrollé mi propio estilo. Pero, por supuesto, también se trata de moda y disfruto de poder usar prendas de diseñadores en las sesiones fotográficas porque me da nuevas ideas sobre cómo puedo hacer que mi estilo esté más a la moda sin dejar de ser fiel a mí mismo».

Harry Styles, Billy Porter y Brad Pitt han lucido falda en eventos públicos.

Otros Iconos de la Moda sin Género

Cada vez es más evidente que el hombre disfruta de la moda y son muchos los que quieren romper con los clásicos códigos de la vestimenta masculina. Harry Styles, Billy Porter o Jared Leto son tres buenos ejemplos a nivel internacional, pero incluso el propio Brad Pitt ha lucido falda en la alfombra roja.

Hombre viste falda y tacones para romper los estereotipos

La Lucha Contra la Discriminación Laboral y los Códigos de Vestimenta Sexistas

Un año después del nacimiento en Japón de un movimiento orientado a cambiar las leyes que permiten que las empresas de este país puedan exigirle a sus trabajadoras llevar zapatos de tacón durante la jornada laboral, ya han conseguido su primera gran victoria. El #KuToo coge su nombre de un juego de palabras que versiona el famoso #MeToo con las palabras "kutsu" (zapato) y "kutsuu" (dolor).

A partir de ahí, el movimiento fue ganando fuerza en redes sociales con una petición en Change que han firmado más de 32.000 personas. Aunque la causa no se quedó entre hashtags y trending topics. Aunque Shinzo Abe, primer ministro de Japón, se ha mostrado opuesto a los códigos de vestimenta femeninos, la petición fue recibida con escepticismo por las autoridades.

Esta prohibición se diferencia de la obligación de llevar un calzado elevado entre cinco y siete centímetros, en que la primera no es una regla cultural impuesta desde el gobierno pero sí la incluyen algunas empresas en sus códigos de conducta. Los puestos de cara al público son los principales afectados por esta medida y los motivos son principalmente estéticos, ya que, según los empleadores, transmitirían "una actitud fría que restaría cercanía en el trato con el cliente", además de ocultar la elaboración del maquillaje en el caso del sector de la belleza.

Y es que los motivos varían dependiendo del área. El último informe del Foro Económico Mundial sobre brecha laboral de género situó a Japón en el puesto 110 de 149 países.

Muchas profesiones exigen un uniforme, pero el femenino obliga a llevar falda, tacones o un determinado tipo de maquillaje. Hasta en el mismísimo Festival de Cannes, la representación del lujo mundial por excelencia, se vivió el conocido como #Shoegate en 2015 porque la organización prohibió a las mujeres pasar por la alfombra roja con calzado plano.

Un año después, algunas siguieron protestando por una medida tan sexista a su manera : ¿por qué el protocolo de un evento así se obliga a las actrices (o productoras, directoras y un largo etcétera) a llevar un calzado tan elegante como incómodo si no quieren? Ellos tienen que caminar por la red carpet con un esmoquin pero esta prenda no garantiza dolores en la planta del pie, empeines, rozaduras, molestias en la espalda...

De ahí que muchas compañías aéreas o ferroviarias hayan cambiado los estrictos códigos estéticos de sus azafatas permitiéndoles utilizar pantalón, al igual que sus compañeros hombres. Romper con estas diferencias tan extremas entre la indumentaria profesional masculina y la femenina es otro reto que hay que superar para reducir la discriminación laboral por género.

El Parlamento británico, tras la petición que hizo esta secretaria, la debatirá para crear una ley que regule este tipo de exigencias. Los jueces reconocen el derecho de una empresario a decidir cómo deben vestir sus empleados de acuerdo a la imagen de marca, pero exigen que sean medidas aplicables tanto a hombres como a mujeres.

El poder de dirección del empresario sobre los empleados incluye la posibilidad de imponer un uniforme determinado, siempre que sea proporcional y razonable según su sector de actividad. De este modo, puede exigirse, por ejemplo, que los comerciales utilicen traje, o que el personal de ventas presente una imagen coincidente con la identidad corporativa del producto que comercializa.

Por tanto, si alguno de los empleados se niega a utilizar el vestuario impuesto unilateralmente por la empresa se le podrá sancionar, pudiendo incluso llegar al despido si dicha negativa es reiterada. No obstante, en estos casos lo mejor es actuar con flexibilidad, ya que, en algunas situaciones concretas, la decisión de la empresa sí podría considerarse inadecuada.

Si se quiere imponer una determinada imagen entre el personal de la empresa, hay que asegurarse de hacerlo para ambos sexos, pues si no es así, las instrucciones podrían considerarse discriminatorias y no se podría sancionar su incumplimiento.

Ejemplos de Discriminación en la Vestimenta Laboral

  • Imponer el uso de falda a las mujeres: Sería discriminatorio obligar al personal femenino de enfermería a llevar falda si el masculino con las mismas funciones puede llevar pantalones.
  • Obligar a llevar tacones: El TSJ de Madrid entendió que la medida empresarial de imponer a una trabajadora el uso de zapatos de tacón, cuando los empleados usan calzado plano, era discriminatoria.

Tabla: Vestimenta Profesional vs. Discriminación

Aspecto Vestimenta Profesional Aceptable Discriminación Inaceptable
Traje y Corbata Exigir traje y corbata al personal comercial masculino (si se exige equivalente para el femenino) Imponer traje y corbata solo al personal masculino sin opciones equivalentes para el femenino
Calzado Exigir calzado formal Obligar a las mujeres a usar tacones sin justificación
Uniformes Uniformes que sean proporcionales y razonables según el sector Uniformes que impongan prendas específicas de género sin justificación funcional
Maquillaje Requerir un uso discreto del maquillaje Obligar a una empleada a maquillarse cuando no está en la normativa de la empresa

Conclusión

La moda sin género gana terreno, particularmente en el mundo artístico, pero en la calle aún le queda camino por recorrer. Al desafiar las normas de vestimenta tradicionales, estos empresarios están ayudando a crear un mundo más inclusivo y diverso, donde todos se sientan libres de expresarse a través de su estilo personal.