Seleccionar página

En la historia empresarial de Galicia, destacan figuras que, con visión y esfuerzo, lograron trascender su tiempo. Este artículo explora las trayectorias de empresarios como José Pastor Horta y el reciente resurgimiento de la histórica marca de agua con gas "Aguas de Lérez", analizando su impacto en la economía y sociedad gallega.

Vista panorámica de Vigo.

José Pastor Horta: Un Empresario Transatlántico del Siglo XIX

José Pastor Horta fue un empresario de la segunda generación de una familia de comerciantes y banqueros que logró que su actividad económica traspasase las fronteras del siglo XX. Puede tomarse como un ejemplo de la evolución experimentada por un amplio grupo de empresarios españoles que iniciaron su actividad económica en Cuba durante la primera mitad del siglo XIX y que, a su regreso a la Península Ibérica, desarrollaron actividades como comerciantes-banqueros o banqueros.

Orígenes y Formación

Comenzando con unos breves apuntes biográficos, señalaremos que José Pastor Horta nació en A Coruña en 1820, y murió en Vichy (Francia) a consecuencia de una enfermedad en 1877. Sus progenitores eran de origen catalán, aunque su madre, Gertrudis Horta Galcerán (1801-186), había nacido en Miño y residía en A Coruña desde 1807. Su padre, José Pastor Taxonera (1789-1853), se había afincado en la ciudad en 1813.

José Pastor Horta comenzó su escolarización muy temprano. Su instrucción se continuó con profesores particulares en francés, latín y dibujo. Siguió estudios oficiales en las Escuela de la Junta Provincial de Comercio de A Coruña, donde aprendió matemáticas y dibujo lineal; a los catorce años consiguió su certificado de estudios.

Trayectoria Empresarial en Cuba

Una vez completado su ciclo de educación formal, con dieciséis años, partió a finales de 1836 hacia la Habana para trabajar en la casa comercial Nicolás Galcerán (tío suyo, emigrado también, dedicado a negocios de importación exportación, propietario de la Fábrica de Tabacos Lord Byron). Permaneció en este trabajo hasta 1848, año en que falleció su pariente.

Antes de establecerse por cuenta propia, José decidió dar perspectiva a su nueva etapa realizando un gran viaje por América y Europa de un año de duración. Partió hacia Nueva Orleans y continuó por Ohio, Nueva York y Boston; cruzó el Atlántico dirigiéndose a Liverpool, Manchester y Londres, desde donde pasó a España. Llegó a Vigo y siguió hasta Cádiz, donde rechazaría una asociación para realizar negocios con Filipinas. El viaje continúo por los principales puertos españoles del Mediterráneo; conectó con su familia catalana y, posteriormente, visitó Madrid.

Para su regreso a Cuba, se dirigió desde A Coruña a los puertos de Hâvre y Hamburgo; en Odesloe visitó a sus profesores de la etapa de estudiante en Alemania, y salió desde Liverpool hacia Nueva York, desde donde llegaría a la Habana en mayo de 1849. A lo largo de este largo periplo, conoció diferentes procesos de producción textil (el americano y el inglés), así como las fundiciones inglesas.

Negocios y Expansión

En la Habana, en 1849, instaló su escritorio en una céntrica calle, e invirtió en la comercialización del tabaco, azúcar, cacao, aguardiente de caña y su exportación, bien por cuenta propia bien en comisión. Sus rutas principales además de las de cabotaje en la Isla de Cuba, eran Puerto Rico y A Coruña. Parte del cacao y azúcar fue destinado a la fábrica de chocolate de su hermano Juan Ventura en A Coruña, y desde este puerto importó productos tales como salazón, cera o chocolate.

En 1853, después del regreso de su hermano Francisco de su aprendizaje neoyorquino, ambos hermanos constituyeron en la Habana José Pastor y Compañía, con un capital de un poco más de un millón de pesetas (41.423 pesos); obviamente el peso de José en la misma era el más alto (93,29%). Esta sociedad, además de los negocios mencionados, participó también en la propiedad de varios vapores (Isabel, Cárdenas, Pelayo), destinados al cabotaje en la Isla, y en 1857 en la corbeta española Gertrudis, dedicada al negocio del azúcar con A Coruña y al trasporte de emigrantes de Galicia-Habana cuya propiedad compartiría con el armador y amigo coruñés Augusto José de Vila.

José Pastor participó en la fiebre especulativa que acompañó al auge de la economía cubana hasta 1858, invirtiendo en la compra de acciones de diversas empresas: el Banco del Pinar del Río (posteriormente La Alianza, Compañía de Crédito y Seguros), Almacenes de Depósito de la Habana, Compañía Internacional de Banco y Seguro, Caja de Seguros Marítimos y contra Incendios, y en minas de cobre.

Regreso a Galicia y Últimos Años

En agosto de 1858 José y Francisco decidieron retornar definitivamente a A Coruña, pero antes contribuyeron a la constitución en la Habana de Rigal, Dardet y Cª, sociedad a la que encomendaron la liquidación de sus negocios. Además del capital procedente de los beneficios de sus negocios cubanos, los hermanos Pastor llevarían consigo A Coruña numerosos contactos e información sobre la economía americana que les sería muy útil para consolidar su posición en la economía gallega en los años posteriores.

Los negocios que su padre, José Pastor Taxonera, dejó al morir, habían permanecido gestionados por Juan Ventura, hermano mayor de nuestro personaje, pero una vez que los recién retornados se instalaron en la ciudad, entre los tres hermanos varones decidieron constituir a finales de 1860 una sociedad mercantil regular colectiva bajo la denominación de Pastor Hermanos. Esta sociedad se dedicaría, según condiciones firmadas en su constitución, a todo tipo de operaciones de comercio y dejaban abierta la posibilidad de la actividad manufacturera.

Dos de los hermanos murieron entre 1866-1868, y José Pastor Horta, que continuaba viudo en 1868, constituyó la sociedad regular mercantil colectiva José Pastor y Compañía, incorporando a su hermana Gertrudis como comanditaria (7,5%), y a su sobrino Pedro (17,9); el capital era de seiscientos setenta mil pesetas, consistente en efectivo, créditos, buques, enseres, derechos y acciones procedente de la liquidación de Pastor Hermanos.

A la muerte de José Pastor Horta en 1877, su sobrino Pedro quedó como su heredero universal e único socio de José Pastor y Cia. La vida de esta sociedad se prolongó catorce años, hasta 1891, valorándose en quinientas una mil trescientas cincuenta pesetas. Antes de su disolución, y para dar continuidad y amplitud a los negocios, Pedro Barrié Pastor constituyó, en diciembre de 1889, en unión con su primo Ricardo Rodríguez Pastor, la sociedad mercantil colectiva Sobrinos de José Pastor.

Legado Familiar y Educativo

Podría destacarse de la saga Pastor el particular énfasis en la educación y de nuestro personaje cabría señalar, además, la posición favorable al acceso a la educación de la mujer que puso de manifiesto en sus escritos, haciendo explícito su deseo de que su herencia sirviese de auxilio a cualquier asociación que facilitase a la mujer “carreras literarias, científicas y profesionales y la obtención de títulos académicos y universitarios”. En general, se mostró muy sensible a la importancia de la instrucción en el proceso de formación de las personas, como revelan las indicaciones dejadas a su heredero para el apoyo a la financiación de la biblioteca popular en A Coruña.

El Resurgimiento de Aguas de Lérez: Un Legado Gallego con Sabor a Historia

El agua con gas está hoy de moda como lo estuvo también hace más de un siglo, aunque entonces era casi una bebida exclusiva reservada para las clases adineradas que confiaban en su poder medicinal. Así se comercializaba Aguas del Lérez, una histórica marca gallega que llegó a servirse en la primera clase del Titanic y en otros muchos lugares del mundo, pero que desapareció en la Guerra Civil.

Carlos Fontán junto a palés de su marca Aguas de Lérez. / Iñaki Abella

La histórica marca de agua con gas que se sirvió en el Titanic ha resucitado de la mano de un hostelero pontevedrés. El empresario Carlos Fontán acaba de relanzar «Aguas de Lérez», una bebida carbonatada de la que lleva producidas más de 17.000 botellas en la distribuidora vilagarciana Disbepo y que aspira a surcar el mundo como lo hizo su predecesora hace más de un siglo, tomando como referencia el mismo punto de partida.

Orígenes Históricos

La historia de esta «inmejorable agua de mesa», como proclamaba la publicidad de la época, se remonta al año 1906, cuando el empresario gallego Casimiro Gómez Cobas supo ver negocio en las aguas manantiales que bañaban su tierra abriendo el Balneario del Lérez en Pontevedra. Gómez Cobas fue uno de aquellos indianos que, tras emigrar a Latinoamérica y amasar una buena fortuna en Buenos Aires, regresó a su tierra natal para emprender un negocio aprovechando la época dorada del llamado termalismo, que impulsó el desarrollo económico de muchas regiones de nuestro país.

Promocionada como «saludable», «higiénica», «estimulante» y «agradable», las botellas de agua carbonatada de la original The Lérez Mineral Water Company llegaron a adquirir una notoria fama, no solo en el mercado español, sino que también se exportó a numerosos países como Argentina, Inglaterra, Australia, Egipto, India o China.

Las botellas de la antigua The Lérez Mineral Water Company llegaron hasta Estados Unidos, China, Australia, Japón o Egipto, además de ser el agua oficial de la Casa Real Española. A punto estuvo de serlo también de la familia real británica, aunque el hecho más destacado de su incursión en el Reino Unido es que se sirvió en el Titanic, el buque que protagonizó el naufragio más famoso que se recuerda por su salto a la gran pantalla.

El Secreto del AGUA del TITANIC: Ruinas del Manantial (Aguas Lerez)

El Nuevo Impulso

Fue durante la pandemia cuando Carlos Fontán tuvo la idea del proyecto, registrando entonces en la Oficina Española de Patentes y Marcas el nombre comercial de «Aguas de Lérez». El proyecto ha arrancado produciendo 17.000 unidades en la distribuidora local Disbepo, distribuyendo las botellas a locales de la provincia. El objetivo a corto plazo es centrarse en el canal Horeca y también en la exportación internacional, evitando, por el momento, la venta en supermercados, donde la competencia con las grandes marcas es muy fuerte.

Hoy «Aguas de Lérez» parte desde una posición mucho más modesta: con una inversión inicial de 10.000 euros y comercializándose en una pequeña red conformada por 25 locales, entre los que se incluyen los pontevedreses El Bruc, La Pipa y Sala Zennet, gestionados en su totalidad o junto a otros socios por Fontán, que además es vicepresidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Pontevedra. La bebida cuenta con una ligera presencia natural de gas origen que se refuerza con gas carbónico añadido.

La meta para 2026, primer año completo de la compañía en activo, es poner en el mercado 100.000 unidades. Para ello, Fontán está sondeando el potencial internacional de la bebida de la mano del brazo exportador del Gobierno, el ICEX, y el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), con especial foco en el sudeste asiático y, concretamente, en Indonesia y Singapur. Sobre todo de cara a poder colocarla en instalaciones que mueven un gran volumen de personas y están en continua rotación, como los aeropuertos.

Características y Propiedades

«Esta agua cuenta con un valor muy reducido de sodio y baja mineralización, lo que la hace recomendable para personas sujetas a dietas o pacientes con problemas de salud», dice Fontán. De ahí que otros canales a explotar en el futuro sean las farmacias, la alta cocina (restaurantes Estrella Michelin y Soles Repsol) y las máquinas de vending de centros de salud y hospitales.

Dando continuidad la marca, el hostelero tiene previsto asistir a diferentes ferias del sector alimentario en Boston, Miami o Barcelona, con el objetivo de «ganar reputación y categoría».

Tabla Comparativa: Aguas de Lérez y Vichy Catalan

Característica Aguas de Lérez (Nueva) Vichy Catalan
Origen Manantial Sanxinés, Pontevedra Caldas de Malavella, Girona
Historia Relanzada en 2024, original de 1906 Fundada en 1881
Mercado Objetivo Inicialmente Horeca e internacional Amplio, nacional e internacional
Propiedades Bajo en sodio, baja mineralización Rica en minerales medicinales

La historia de Aguas de Lérez y Vichy Catalan demuestran que el éxito en el mercado del agua con gas no solo depende de la calidad del producto, sino también de una estrategia de marketing efectiva y la capacidad de adaptarse a las nuevas tendencias del mercado.

Riesgos y Seguridad Alimentaria: Un Caso Alarmante en Vigo

Un trago de agua casi acaba con la vida de Pablo González. Este empresario de 42 años notó cómo se quemaba vivo por dentro después de beber un trago de agua con gas cuando se encontraba comiendo en un restaurante de Vigo. Después de ese trago tuvo que ser ingresado de urgencia en el hospital, donde permanece. En el hospital sospechan que la botella pudiera contener sosa caustica o algo similar.

El caso de Pablo González, un empresario de Salvaterra do Miño, pone de manifiesto los riesgos asociados a la manipulación y conservación de bebidas en establecimientos públicos. Este incidente, donde un trago de agua con gas resultó contener una sustancia corrosiva, subraya la importancia de la seguridad alimentaria y la necesidad de controles rigurosos en la industria hostelera.

Los sucesos como el ocurrido a Pablo González, donde una bebida resultó estar contaminada con sosa cáustica, no son únicos. A lo largo de los años, se han registrado casos similares en Galicia y en otras regiones de España, afectando tanto a adultos como a niños. En la mayoría de estos incidentes, se ha determinado que la causa de las lesiones fue el hidróxido de sodio, presente en productos de limpieza y, en algunos casos, en la propia planta embotelladora.

La investigación permanece abierta y la Policía local de Vigo ha trasladado la botella a la Policía científica. Pablo permanece ingresado desde el día 12 de abril con alimentación por vena. En la última gastroscopia que le han realizado han visto que el esófago está bien aunque el esófago sigue aún un poco dañado. Por el momento está probando para ver cómo tolera la ingesta de líquidos.

Medidas y Responsabilidades

Este tipo de incidentes resalta la necesidad de extremar las precauciones en la manipulación de productos químicos y alimentos, así como de establecer protocolos claros para evitar contaminaciones accidentales. Además, subraya la importancia de que los establecimientos hosteleros y las empresas embotelladoras asuman su responsabilidad en garantizar la seguridad de los productos que ofrecen al público.

La Policía judicial ha iniciado acciones legales y él mismo se personará como persona perjudicada. Bromea con sus amigos diciendo que esto le ha pasado por llevar un estilo de vida 'fit' y beber agua en lugar de vino u otras bebidas.