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El colectivo empresarial ha sido el principal blanco de la extorsión de ETA, y como consecuencia de ello, cuarenta empresarios han sido asesinados y casi cincuenta secuestrados desde que ETA inició su actividad terrorista.

Las detenciones e ingresos en prisión nunca han sido suficientes, ni han curado las heridas por la pérdida de los seres queridos, aunque en cierta medida han dado tranquilidad y sosiego para todos los españoles que quieren saber la verdad, que esperan justicia y que conservan en su memoria la ausencia de los suyos. La policía española continúa trabajando para que más pronto que tarde, todos los que atemorizaron a nuestra sociedad cumplan con la justicia por su sinrazón terrorista, cualquiera que ésta fuera.

Desde el guardia civil José Antonio Pardines, el primer asesinado por ETA el 7 de junio de 1968 en Villabona, en Gipuzkoa, hasta el gendarme francés Jean Serge-Nérin, la última de sus víctimas mortales, el 16 de marzo de 2010 en Dammarie-lès-Lys, cerca de París, la banda terrorista acabó con la vida 853 personas, según el Ministerio del Interior, que contabiliza las víctimas indemnizadas. Una cifra que la Fundación de Víctimas del Terrorismo eleva a 856 -entre ellas 20 menores de edad- y que el Informe Foronda, encargado por el Gobierno vasco, deja en 845.

La época más sangrienta de ETA fueron los llamados "años de plomo", entre 1978 y 1980, cuando la banda asesinó a 244 personas. Solo en 1980 mató a 97 víctimas. Estos años concentran, además, la mayor parte de los crímenes de ETA que siguen sin resolverse, cuando se cumplen 10 años del anuncio del fin de la actividad armada.

Mapa que muestra la evolución cronológica de los atentados de ETA y su distribución geográfica.

El Primer y Último Empresario Asesinado

El primer empresario asesinado por ETA fue el director gerente de "Sigma", Angel Berazadi, que había sido secuestrado el 18 de marzo de 1976 y fue encontrado muerto en la carretera de Elgoibar a Azkoitia (Guipúzcoa) el 7 de abril de 1976. El último fue Ignacio Uría, consejero de la empresa Altuna y Uría, una de las constructoras de la "Y" ferroviaria vasca (tren de alta velocidad), que fue asesinado el 3 de diciembre de 2008 en Azpeitia (Guipúzcoa).

Lista de Empresarios Víctimas de ETA

En la larga lista de empresarios víctimas de ETA entre estas dos fechas figuran, entre otros:

  • Javier Ibarra y Bergé, consejero del Banco de Vizcaya, asesinado tras su secuestro (1977).
  • José Luis Legasa, quien se negó a pagar el impuesto revolucionario (1978).
  • José Edmundo Casan Pérez-Serrano, subdelegado de Ferrovial en Valencia (1991).
  • José Antonio Santamaría (1993), copropietario de una discoteca donostiarra y exjugador de la Real Sociedad.
  • José Manuel Olarte (1994).
  • Isidro Usabiaga (1996), empresario de la construcción que recibió cinco tiros cuando volvía a su casa en Ordizia (Guipúzcoa). Usabiaga ya había sido chantajeado con el "impuesto revolucionario" y había pagado 10 millones, que la Ertzaintza recuperó.
  • Francisco Arratibel (1997), asesinado en Tolosa de un tiro en la cabeza, al que los terroristas acusaban de quedarse con 60 millones del rescate pagado por la liberación del industrial Emiliano Revilla.
  • José María Korta (2000), presidente de la patronal guipuzcoana Adegi, en el polígono Gorostiaga de Zumaia (Guipúzcoa).

José María Korta, presidente de la patronal guipuzcoana Adegi, asesinado por ETA en 2000.

Secuestros de Empresarios como Medio de Financiación

El secuestro de empresarios ha sido otro de los medios de financiación de ETA a lo largo de su historia. Los primeros secuestros pretendían el robo de sucursales bancarias o advertir de las consecuencias si no se pagaba el impuesto revolucionario, pero pronto se convirtieron en medio para obtener sumas millonarias pagadas como rescate.

Dos de los cuarenta y nueve secuestros de empresarios perpetrados por ETA acabaron en asesinato, los de Angel Berazadi en 1976 y Javier Ybarra en 1977. El último empresario secuestrado fue Cosme Delclaux, hijo del presidente de Vidrieras de Alava, que permaneció en poder de sus captores desde el 11 noviembre de 1996 hasta el 1 de julio de 1997.

José María Aldaya, propietario de dos empresas de transporte, vivió el secuestro más largo de los sufridos por empresarios, puesto que fue rehén de ETA durante casi un año, desde el 8 de mayo de 1995 al 14 de abril de 1996.

En la extensa lista de secuestrados por ETA están el propietario de Avidesa, Luis Suñer (1981) o los industriales vascos José Lipperhide y Saturnino Orbegozo, ambos en 1982. También, Diego Prado y Colón de Carvajal (1983), Juan Pedro Guzmán Uribe(1985), Lucio Aguinagalde (1986) y Emiliano Revilla (1989), quien permaneció 249 días en poder de ETA y fue liberado tras el supuesto pago de 1.500 millones de pesetas (9 millones de euros). En noviembre de 1989 fue secuestrado Adolfo Villoslada, liberado en febrero de 1990, y en 1993, Julio Iglesias Zamora, que permaneció en poder de ETA desde julio a octubre de ese año.

El secuestro de José Ortega Lara, uno de los más largos de la historia de ETA.

Los primeros días del año trajeron la buena noticia de la liberación de Julio Iglesias Puga. El que probablemente haya sido el comando más sanguinario de la banda criminal ETA fue desarticulado en el número 8 de la madrileña calle Río Ulla. Se puso fin a una campaña de casi 50 muertos que los criminales terroristas habían llevado a cabo en la capital de España. El Grupo Especial de Operaciones y la Comisaría General de Información detuvieron en Ourense a seis terroristas del denominado Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive, entre ellos su máximo dirigente en ese momento Antonio Arias Curto.

En plena época estival fueron detenidos en Palma de Mallorca tres terroristas que intentaron atentar contra el Jefe del Estado, su Majestad el Rey Don Juan Carlos. La colaboración ciudadana con la Policía permitió la detención de dos etarras que momentos antes hacían explosionar un coche bomba en la calle Corazón de María de Madrid. Tras los brutales atentados del 11 de septiembre en Nueva York (Estados Unidos), la operación Dátil desarrollada en Granada y Madrid por la Policía Nacional culminó con la detención del líder de una célula de Al Qaeda en España, Abu Dahdah y diez terroristas más.

Un duro golpe a las finanzas de ETA tuvo lugar con ocasión de la operación llevada a cabo por la Policía Nacional contra el entramado financiero que soportaba a la banda criminal. En un año en que fueron detenidos 137 miembros y colaboradores de la banda criminal ETA en España y Francia, resaltó con notoriedad la detención de su cúpula militar en Burdeos (Francia). La colaboración entre la Comisaría General de Información y las autoridades francesas volvió a dar resultados.

El piso donde se refugiaron los autores del mayor atentado cometido en territorio español es localizado por la Policía Nacional en la localidad madrileña de Leganés. Los asesinos yihadistas deciden inmolarse, acabando con su vida y con la de un subinspector del Grupo Especial de Operaciones. Como consecuencia de la investigación realizada por un equipo policial hispano-francés, fueron detenidos en varias localidades del País Vasco y Francia 12 integrantes de ETA.

La policía francesa, en colaboración con la Policía Nacional española, detuvo en Francia al responsable del aparato militar de ETA y a otros dos miembros de esta organización. En Vigo y Lugo fueron detenidos 6 integrantes de la estructura militar de Resistencia Galega. En Jalisco (México) fueron detenidos dos miembros huidos de ETA, tras 22 años en paradero desconocido. La Comisaría General de Información detuvo en Almería a tres individuos catalogados como Combatientes Terroristas Extranjeros.

Once autores, once relatos y un prólogo del lehendakari Iñigo Urkullu presentan un relato poliédrico de una realidad compleja y que, vista desde el paso de unos pocos años, aporta matices que nos hacen ver con más claridad el sufrimiento vivido. Los relatos hacen repaso a diferentes cuestiones tales como el contexto socioeconómico del momento, las consecuencias que tuvieron en nuestra economía así como el daño económico que causaron. Todo ello, sin dejar de lado el tremendo impacto que tuvieron en personas y familias que se vieron golpeadas por la violencia y que de una u otra manera cambió sus vidas para siempre. Personas que se fueron de Euskadi y nunca más volvieron, huyeron de la presión, de la amenaza, del miedo.

Análisis sobre ETA. Cómo ha INFLUIDO ETA en el TERRORISMO INTERNACIONAL. Lo explica Pedro Rivas.