¿Buscando las empresas japonesas más populares? ¡Llegaste al lugar indicado! Conocer las más importantes es la base. Algunas de ellas son muy famosas a nivel mundial, pero hay nombres de empresas que te sorprenderán, y que poco a poco se han ido colando en los primeros puestos.
Japón ha sido cuna de muchos empresarios exitosos que han dejado una huella imborrable en el mundo de los negocios. Desde la tecnología hasta la moda, estos líderes han innovado y transformado industrias enteras.
El Ascenso de la Industria Automotriz Japonesa
Independientemente del mercado del motor, en el mundo tecnológico, el audiovisual, el de sonido y el de los electrodomésticos, el país nipón ha evolucionado hasta convertirse en una enorme potencia mundial arrasando con el resto de marcas y copando todas las listas de ventas. Además, empresas como Toyota fueron entrando poco a poco en la vanguardia de los vehículos más americanizados y más popularizados en la nación norteamericana.
Hasta entonces, la industria automotriz japonesa partía de los talleres de reparación y fabricación de bicicletas de donde fueron diseñados los primeros coches y donde las primeras empresas de automóviles empezaron haciendo motores para bicicletas motorizadas. En ese comienzo, muchos fabricantes de automóviles estadounidenses habían comenzado exhaustivamente la construcción de automóviles en Japón para el mercado japonés, tanto que en 1930, la producción crecía en un número cercano a las 20.000 unidades al año. Mientras, los fabricantes nacionales japoneses tan sólo producían alrededor de 500 unidades.
No es hasta los años previos a la Segunda Guerra Mundial, cuando comienza realmente la industrialización en Japón, con un máximo de 16 empresas productoras de automóviles. Por lo que el gobierno japonés decidió aprobar la Ley de Industrias de Fabricación de Automóviles, planteada para acabar con el monopolio del coche americano y de la producción estadounidense en territorio ajeno.
Aunque, como hemos visto, la producción de automóviles japoneses había comenzado a mediados de la década de 1900, su verdadera historia se escribe tras la II Guerra Mundial. Las estructuras de gestión, las tecnologías y las técnicas de fabricación más modernas comenzaron tras una mayor automatización de la producción y con ello entre los años 60 y 70 la compra del coche japonés explotó. En 1962, el 14 por ciento de los hogares poseía coches. En 1975 había aumentado a más del 50 por ciento.
Japón se encontraba en una buena posición en cuanto al desarrollo de motores pequeños y eficientes, frente a los grandes motores de alta potencia estadounidense. Para 1985, los fabricantes japoneses eran la base de operaciones a nivel mundial y las innovaciones en los sistemas de fabricación, sistemas de gestión, y en los materiales alcanzaron niveles inigualables por otras naciones, al menos hasta mediados de 1990. Incluso se comenzó con el desarrollo de un área de atención novedosa: la fabricación de automóviles reciclables.
En esta época cerca del 75% de un coche japonés, en peso, podría ser reciclado. A partir de entonces y por una cuestión de recuperar la identidad, se comenzó la fabricación de automóviles en los mercados locales, como los Estados Unidos, como respuesta a los sentimientos proteccionistas.
En abril de 1989, Toyota decidió mostrar el desarrollo del automóvil japonés con la inauguración de un museo en Nagoya. Este supone la mayor exhibición de vehículos de diversas marcas así como de su evolución a lo largo de la historia. A los diez años de su inauguración se conmemoró la apertura del museo con nuevos pabellones que cuentan historias aún más representativas de estos vehículos, entre los cuales destaca el auto original de Meteoro, la serie anime japonesa. Por ello, si sois amantes de la automoción y la cultura japonesa, puede que Nagoya os ofrezca todo lo que estáis buscando.
Al terminar la guerra mundial, Toyoda, la compañía de Kiichiro Toyoda, que fue una de las 82 compañías que prefirió mantenerse independiente del zaibatsu Fuji (conglomerado de grandes empresas), decidió dar un giro y se lanzó al mercado bajo el nombre de Toyota, tal y como la conocemos hoy en día. Comenzó así una etapa de reconstrucción económica, la aplicación de un sistema de producción construido bajo la lupa de la experiencia y del aprovechamiento de los elementos tradicionales de la cultura japonesa.
Con la incorporación de la tecnología informática, la mayor innovación fue la de ajustar los stocks a lo que se necesita producir, acercando a los proveedores a la sede central de las instalaciones para intensificar las relaciones. De esta manera, en lugar de recibir el aprovisionamiento de stocks con mucha anticipación, los proveedores irían proporcionando los componentes de acuerdo con las necesidades inmediatas. En lugar de ser un elemento pasivo, el trabajador toyotista debía trabajar en equipo para prevenir las necesidades y corregir los fallos. A esto se le llamó kaizen -principio de mejora continua-, y su objetivo era el de producir y supervisar con cero defectos. Se produce, de esta manera, justo lo que se demanda con justo lo que se necesita.
Takemitsu Takizaki: El Ascenso del Presidente Honorario de Keyence
Takemitsu Takizaki, de 76 años, se ha convertido en una figura destacada en el mundo empresarial japonés. Este empresario es ahora el presidente honorario y controla el 21% de la compañía Keyence. Fundó la compañía en 1974 y su objetivo no ha sido comercializar productos que el mercado exige, sino crear cosas que el consumidor aún no sabe que quiere.
Keyence desarrolla, produce y vende sensores, lectores de códigos de barras, marcadores láser, impresoras de inyección de tinta y microscopios digitales, entre otros productos, que se utilizan en la automatización de las líneas de montaje de las fábricas. Uno de los grandes secretos de Keyence es, en parte, porque subcontrata la producción: envía materias primas a los proveedores de componentes, luego recoge esos componentes y los envía a los ensambladores antes de realizar las inspecciones finales, cuenta The Financial Times.
Con una fortuna estimada de 38.200 millones de dólares, el de Takizaki es uno de los mejores ejemplos de meritocracia en Japón, en referencia al modelo salarial que implanta a sus empleados. Tal es así que en Keyence, el empleado medio tiene 36 años y está ganando un sueldo anual de 170.000 dólares, siendo éstos los salarios mejor pagados del país.
Tadashi Yanai: El Magnate Detrás de Uniqlo
En segundo lugar se encuentra Tadashi Yanai, presidente de Fast Retailing, dueño de la popular marca de ropa Uniqlo, con un patrimonio de 35.000 millones de dólares.
Masayoshi Son: El Visionario de Softbank
20. Softbank: La locura de Masayoshi, Grandes Apuestas y Polémicas Billonarias
Masayoshi Son, CEO y fundador de Softbank, es uno de los grandes emprendedores tecnológicos de la historia y sin él no se entienden el éxito de Uber, Slack o Alibaba. Ganó, con solo 21 años, su primer millón de dólares vendiendo su startup a Sharp.
El japonés compró un 34% de Alibaba por 20 millones de dólares en el el año 2000. Solo 14 años después sus títulos ya valían 50.000 millones. Gracias a su éxito en China y al apoyo de los saudíes, en los últimos 20 años, el CEO y fundador de Softbank se ha coronado como un legendario cazador y creador de unicornios.
Alibaba era una pequeña empresa en 2000 y se ha convertido en un imperio. Se puede decir algo parecido de otras apuestas de Son como Uber, Slack o la gigantesca plataforma de comercio electrónico india Flipkart, que vendió hace pocos años a Walmart. En 1995, la fortuna de Son, que no había cumplido los 40 años, ya superaba los 1.500 millones de dólares. Un año después, adquirió una participación mayoritaria en Yahoo! y empezó a ligar su carrera al ‘boom’ de internet.
Fundada en 1981 por Masayoshi Son (aún al frente) como una tienda de reparación de ordenadores, SoftBank fue una de las pioneras del negocio de internet en Japón, realizando inversiones increíblemente rentables en Yahoo y posteriormente en la china Alibaba (donde convirtió una inversión de 20 millones de dólares en 60.000 millones el día en que la empresa salió a bolsa). En los últimos años, a través de Vision Fund, SoftBank ha adquirido importantes participaciones en algunas de las startups más relevantes del momento como las ya mencionadas Uber, WeWork o Slack.
También tiene inversiones más extravagantes, como los Fukuoka Hawks de la liga profesional nipona de béisbol. Según los datos del portal de capital riesgo Crunchbase, Vision Fund ha participado en 89 rondas de financiación de 73 empresas, destacando sectores como transporte y automoción, comercio electrónico o robótica. Por empresas, la que ha recibido más financiación del fondo es claramente Uber, con casi 10.000 millones de dólares sumando la matriz y la filial Uber ATG, dedicada al desarrollo de vehículos autónomos.
Son muy destacadas también las inversiones en la empresa de oficinas compartidas WeWork (5.400 millones) y la compañía de vehículos autónomos de General Motors, Cruise (4.500 millones). Es importante mencionar que las inversiones de Soft Bank en startups y nuevas tecnologías no acaban en Vision Fund, ya que ha realizado importantes inversiones a título propio. En los últimos años, la mayor inversión de SoftBank en el campo tecnológico ha sido la compañía de microprocesadores ARM, que está detrás de la gran mayoría de chips claves en los smartphones y tablets. Si bien ARM suele aparecer como parte del portafolio de Vision Fund, fue adquirida por SoftBank antes de establecer el fondo.
Pese al magnífico desempeño de SoftBank, la cifra de 100.000 millones de dólares es monstruosa incluso para ellos. El principal inversor en Vision Fund es el fondo soberano de Arabia Saudí, que ha aportado casi la mitad: 45.000 millones de dólares. El reino saudí está realizando importantes inversiones tecnológicas para diversificar su dependencia del petróleo, y ya había invertido 3.500 millones en Uber a través de su fondo soberano antes de la creación de Vision Fund. También participa Mubadala, compañía de inversiones del emirato de Abu Dhabi, con 15.000 millones de dólares.
Una característica muy importante de Vision Fund es la atípica estructura de financiación. Normalmente todos los inversores son accionistas del fondo, pero en este caso solo SoftBank es accionista puro. Los demás participantes han invertido 38% en capital y 62% en participaciones preferentes con un cupón anual del 7%. Es decir, pese a que el fondo ha llegado a alcanzar la astronómica rentabilidad del 45% sobre el papel, solo SoftBank recibiría el 45% de lo invertido.
Hay otra consecuencia fundamental de esta estructura, y es que la mayoría absoluta de las acciones, y por tanto el control del fondo, corresponden a SoftBank, ya que el 38% de todas las participaciones restantes no llega a 28.000 millones. Aunque a Vision Fund aún le queda un tercio de su dinero por invertir, la compañía ya está dando los siguientes pasos. Hace apenas un mes, SoftBank anunció el lanzamiento de Vison Fund 2, donde ya se han comprometido aportaciones de hasta 108.000 millones de dólares (aún más que el primero, por tanto). De nuevo será SoftBank quien lidere la iniciativa, aportando 38.000 millones, y esta vez las grandes tecnológicas tendrán mayor protagonismo, con Microsoft sumándose a Apple y Foxconn (que ya participan del primer fondo).
Otras Empresas Japonesas Destacadas
- Empresa Familiar Fundada en 1920: Con una subida lenta pero segura, ofrece una gran variedad de servicios y patrocina deportes profesionales. Aún tiene muchos proyectos en desarrollo.
- Compañía de Trenes y Transporte Marítimo: No solo cuenta con una gran flota de trenes, si no que también se encarga del transporte marítimo dentro y fuera del país.
- Don Quijote (Donki): También conocida como Donki, es la cadena de tiendas de descuentos más grande de Japón.
- Empresa de Bebidas: Elabora y distribuye cervezas, bebidas alcohólicas, café y refrescos entre otros productos japoneses líderes en ventas.
Y tú, ¿conocías cuáles son las mejores empresas japonesas?
