España se vende en el mundo como sol, playa, fiesta y, por supuesto, jamón. Y hablar de jamón del bueno es hablar de Enrique Tomás (Badalona, 1966), un empresario que ha sabido elegir el producto con el que trabajar, superando penalidades y aprovechando la suerte para construir un imperio en el sector de la alimentación.
Inicios y Trayectoria
Enrique Tomás nació en Badalona y es el menor de 11 hermanos. Desde niño, ayudaba en las tiendas de ultramarinos de sus padres. A los 12 años, ya trabajaba todo el día. A los 16 años ya tenía su propia tienda. Sus padres tenían unos ultramarinos y puestos en el mercado.
Empezó su andadura empresarial en el año 1982, tras un pequeño puesto en el mercado de la Salud de Badalona. A partir de ahí, fruto del esfuerzo y la capacidad para entender las necesidades de los clientes a través del trato directo, ha ido dando pasos en una dirección única: ponerle nombre al jamón en el mundo.
En 1987, decide especializarse en jamones. Sacó la tienda a la calle para huir de la limitación horaria del mercado, pero manteniendo la forma de atender (saber el nombre del cliente y hablar con los de la cola para que no se vayan).
Enrique Tomás ha construido toda su filosofía en torno al respeto tanto al cliente como al producto, lo que le ha permitido revolucionar un mercado tan tradicional como el del jamón y acercarlo al consumidor. De aquel puesto en la Salud ha pasado a liderar una empresa con más de cincuenta establecimientos en Cataluña, para después iniciar la expansión en el resto de España y en el extranjero. Reúne casi setenta tiendas en toda la Península y once en distintos países de Norteamérica y Sudamérica.
El Salto a la Fama
Un momento clave en su carrera fue cuando, en 2013, comenzó a vender jamón en los cines como sustitutivo de las palomitas, lo que le dio gran notoriedad. En 2012, con Jamoneando, llena el Palau Sant Jordi, con Isabel Pantoja y el apoyo de Justo Molinero; 7.000 de los asistentes consiguieron la entrada comprando un jamón.
En 2014, abren la primera tienda en el extranjero (Londres). En 2016, la primera en un aeropuerto (T4 Madrid) y denomina a Nuria y Albert apoderados solidarios. En 2018, ponen sus jamones en órbita con la NASA.
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Filosofía Empresarial
Enrique Tomás se define como un "realizador de negocios" y le gustaría ser recordado como una buena persona. Es un self-made man, como dirían los anglosajones. "Fracaso continuamente, pero nunca he bajado los brazos". No tiene pelos en la lengua y se moja.
Para Enrique Tomás, la clave del éxito se encuentra en un millón de pequeñeces. Lo primero que tienes que hacer es soñar, saber adónde quieres ir y ser capaz de desviarte del camino, si es necesario. No sabes donde puede sonar la flauta.
Además, considera que "para una pyme, crecer no es opcional". Tal como mis dos hijos mayores iban creciendo, me di cuenta de que lo que realmente quería era hacerlo con ellos, así que decidí esperar a que tuvieran edad para poder vivirlo conmigo". En el año 2011, se incorporan al negocio: "Poder desarrollar un proyecto con tus hijos es ilusionante"; les planteó "poner nombre al jamón en el mundo".
Adaptación y Reinversión
Desde sus inicios, Enrique Tomás se ha reinventado constantemente, creando diferentes modelos de tienda: tocinerías que se transformaron en jamonerías, luego en jamonerías con degustación, y ahora en espacios con degustación, plancha y cocina, ofreciendo todo lo relacionado con el cerdo ibérico.
Además, está explorando nuevos conceptos como tiendas/vending/online y acuerdos de cobranding con diversas marcas.
El primer salto al exterior lo dio en 2014 abriendo una tienda en el Soho londinense y este 2023 se abre con una visión internacional muy clara. Reconoce también sus fracasos y asegura que el éxito está solo en la perseverancia y la eficiencia. No hay opción a ser mediocre.
El Jamón como Bandera
Enrique Tomás, que de «crac» pasó a ser un «crack», se sigue considerando un charcutero. Resalta orgulloso que «el jamón es la única bandera que nos une a todos. Cuando entramos en temas políticos, yo saco mi bandera, la del jamón... luego van el resto, la de Badalona, Cataluña, España... Yo creo que en contra del jamón no hay nadie».
Hoy en día, Enrique Tomás vende 3.000 jamones diarios, su empresa factura 167 millones de euros, tiene 1.300 empleados y 149 tiendas abiertas por todo el mundo (acaba de inaugurar cuatro en China y dos en Miami).
Datos Clave de la Empresa
La empresa ha experimentado un crecimiento significativo a lo largo de los años:
| Año | Ventas | Empleados | Puntos de Venta |
|---|---|---|---|
| 2010 | 15 millones de euros | 26 | 2 |
| 2015 | 50 millones de euros | 400 | 80 |
| 2019 | 80 millones de euros | 108 | |
| 2020 | 40 millones de euros | ||
| 2021 (Esperado) | 60 millones de euros | 500 | 90 |
Nuevos Proyectos
Enrique Tomás tiene más proyectos: poner tiendas dispensadoras de bocadillos de jamón por todas partes. «Hemos empezado a hacerlo en los aeropuertos. Hace unos meses ganamos un concurso de AENA para instalar 117 máquinas expendedoras y hemos instalado las primeras. Por ejemplo, la gente a veces necesita comprar un bocadillo cuando está en la puerta de embarque.
