En el mundo empresarial, los términos emprendedor, autónomo y empresario se utilizan a menudo indistintamente, pero cada uno tiene un significado y unas connotaciones específicas. Este artículo explorará qué significa ser emprendedor sin necesidad de tener una empresa formalmente establecida.
Ser emprendedor implica tomar acciones humanas y creativas para construir algo de valor a partir de prácticamente nada, pero requiere pasión y compromiso para llegar a la visión deseada. Es la eterna pregunta que se plantea todo emprendedor: ¿de verdad es factible lanzarme a montar mi propia empresa? Y, evidentemente, la respuesta no es sencilla. De una parte, no es suficiente tener una idea de negocio. Para que ésta se materialice en una verdadera oportunidad de negocio que posibilite la sostenibilidad en el tiempo de una empresa es necesario conocer las condiciones del mercado en el que nos movemos, cuál es nuestra competencia y quiénes nuestros clientes.
Por su puesto, valorar si éstos están dispuestos a comprar nuestro producto o servicio. Si eres una persona emprendedora y quieres empezar a trabajar por tu cuenta en tu propio proyecto, tener la ayuda y acompañamiento de una de las mejores gestorías online para autónomos puede ser clave. En primer lugar porque, al ser online, podrás hacer los trámites de autónomo desde donde quieras y cuando quieras y, en segundo lugar, porque con una asesoría especializada en autónomos que pone a tu disposición a un asesor fiscal personal podrás ahorrar tiempo y preocupaciones con el papeleo.
¿Quién es un emprendedor?
El emprendedor es una figura algo más etérea que sirve para describir a la persona que emprende - comienza - arranca un proyecto, una idea o incluso, un sueño. Por lo tanto, un/a emprendedor/a es cualquier persona que pone algo en marcha sea cual sea el ámbito y sobre todo, los objetivos. De un tiempo a esta parte, este término está ligado o se utiliza de forma insistente para determinar a esas personas que emprenden un negocio.
De esta forma, quien pone en marcha un proyecto se le considera y denomina “emprendedor”. De ese proyecto normalmente surge una empresa o está gestionado por un autónomo. Pero en realidad, tengamos siempre en cuenta que se puede ser emprendedor sin tener un negocio o una empresa. Se puede emprender un proyecto (y se será emprendedor) por hobby porque ha sido siempre el sueño de su vida. Por ejemplo, hay quien quiere tocar un instrumento, forma una banda y ensayan en privado cada jueves. De nuevo, últimamente hay muchas definiciones diversas para el término emprendedor y casi todas, ligando esta acción al sector negocios - empresarial.
Lo más habitual es considerar a un emprendedor como una persona física o jurídica (normalmente autónomo) que desarrolla una actividad económica empresarial o profesional y que él, como persona única, asume los riesgos, obligaciones, etc. Emprendedor: esa persona que emprende una idea, un proyecto innovador con firmeza, determinación y enfocado a la resolución de incidencias.
Como emprendedores, somos nosotros los que marcamos el ritmo, las horas de trabajo e imponemos las normas que regirán nuestra actividad. Sobra decir que este tipo de decisiones han de moverse siempre dentro de los principios de responsabilidad, perseverancia y búsqueda de la excelencia y de la calidad si deseamos el éxito de nuestro negocio. Si optamos por emprender junto con otros socios sacrificaremos parte de nuestra autonomía por una mayor capacidad. Muy en la línea de lo anterior, emprender significa poner un proyecto en marcha, especialmente cuando entraña dificultad. El auge del teletrabajo freelance permite hoy en día ejercer numerosas profesiones en remoto, desde cualquier lugar, lo que abre la pueta a trabajar desde dónde tú quieras en cada momento.
Cuando ponemos en marcha nuestra propia empresa, debemos saber desde el principio que ésta requerirá muchas horas de esfuerzo y dedicación, sobre todo al principio. Estar al frente de un negocio no significa sólo hacer caja a final de mes, sino que el control y la supervisión de todas las actividades y decisiones que se toman debe ser constante. Además, del éxito o fracaso económico del proyecto dependen los beneficios o ingresos que percibamos y, por lo tanto, nuestra forma de subsistencia.
En relación con lo anterior, la incertidumbre con respecto al crecimiento y consolidación de nuestro proyecto empresarial es constante para el emprendedor.
El emprendedor independiente
Una expresión emergente con la que quizá no estés familiarizado aún es la de emprendedor independiente. Impulsada por la adopción global del trabajo híbrido y la mentalidad de "trabajar duro", esta creciente categoría de propietarios de negocios unipersonales está cambiando el significado de empresa emergente. En pocas palabras, un emprendedor independiente es una persona que crea un negocio del que es el único empleado. Un emprendedor independiente es tanto el propietario como la mano de obra de su negocio. Son responsables de organizar, gestionar y asumir los riesgos de su empresa, sin la ayuda de un socio.
Aunque hay similitudes innegables entre los dos términos, en la práctica son muy diferentes. Al igual que muchos términos comerciales, las definiciones exactas son difíciles de identificar, y puede que descubras que las explicaciones varían, dependiendo de dónde mires.
Los emprendedores independientes hacen todo en su negocio. Los emprendedores gestionan y delegan. Los emprendedores independientes son fundadores y empleados. Eso no quiere decir que no puedan-o no quieran-trabajar y colaborar con otros, pero no contratarán a nadie a tiempo completo. Una vía no es mejor que la otra, simplemente son dos enfoques diferentes del negocio.
Los emprendedores se centran en hacer crecer su negocio. Los emprendedores independientes tienen un único enfoque. Una gran diferencia entre los emprendedores independientes y los emprendedores tradicionales se reduce a la ambición central que sustenta el negocio. Por lo general, un emprendedor busca el crecimiento de su negocio con el fin de venderlo en el futuro. La expansión se considera un signo de éxito para un negocio dirigido por un emprendedor. En el caso de los emprendedores independientes, el crecimiento no es el objetivo. En su lugar, el negocio es un proyecto pasional que les paga las facturas y les satisface, sin la necesidad ni el plan de una estrategia de salida.
Los emprendedores dedican mucho tiempo a la toma de decisiones. Los emprendedores independientes no lo necesitan. Los emprendedores, por la naturaleza de su enfoque en el crecimiento, necesitan tomar decisiones frecuentes, a menudo críticas para el negocio. Sus empresas tienen más partes móviles, cada una de las cuales tiene implicaciones que influyen en cualquier decisión. Para los emprendedores independientes, la toma de decisiones es una elección personal relativamente sencilla.
Los emprendedores independientes se enfrentan a un menor riesgo financiero. Los emprendedores tienen que pensar en las nóminas, las prestaciones y los impuestos. No solo la toma de decisiones será más fácil para los emprendedores independientes, sino también las finanzas. Para los emprendedores, hay un sinfín de factores financieros de los que hay que ocuparse: las nóminas, los beneficios y los impuestos son solo algunos ejemplos. Si bien la planificación financiera, la gestión de impuestos y otras tareas financieras siguen estando muy presentes para los emprendedores independientes, estos factores son mucho más simples cuando solo se relacionan con una persona.
¿Qué es ser trabajador autónomo?
El trabajador autónomo/a es una persona que no tiene jefe, sino que trabaja para sí mismo. El término autónomo/a designa a aquellas personas que trabajan por cuenta propia, para lo cual se hallan inscritos en un régimen especial de la Seguridad Social. El autónomo/a realiza de forma habitual, personal y directa, una actividad económica a título lucrativo y sin sujeción a contrato de trabajo alguno.
El trabajador/a autónomo/a es un emprendedor/a siempre porque asume un riesgo para llevar a cabo una idea. Ahora bien, un emprendedor/a puede serlo sin ser trabajador/a autónomo/a. Una persona que lleva a cabo una idea en la empresa en la que está contratado como trabajador por cuenta ajena es un emprendedor/a, pero no un trabajador/a autónomo/a.
Del mismo modo, los creadores de tecnologías que emprendieron sin convertir en un primer momento esa tecnología en el fruto de su actividad también eran emprendedores/as, aunque no autónomos/as.
¿Un profesional autónomo es un emprendedor independiente? Depende de a quién le preguntes. Como concepto emergente, los emprendedores independientes comparten sin duda paralelismos con los profesionales autónomos, pero las opiniones difieren de una persona a otra. Para algunos, un profesional autónomo solo es un profesional autónomo hasta que su negocio alcanza un determinado tamaño. Entonces se convierten en un emprendedor independiente porque se considera que dirigen un negocio, mientras que los profesionales autónomos son vistos más como contratistas con una pequeña base de clientes. Sin embargo, si nos remitimos a nuestra definición anterior, sabemos que un emprendedor independiente es una persona que crea y dirige su negocio, sin ayuda. Si esto es lo que hace un profesional autónomo, entonces es considerado un emprendedor independiente.
Puede ser más fácil pensarlo como esto, aunque algunos profesionales autónomos son emprendedores independientes, los emprendedores independientes no son necesariamente profesionales autónomos. ¿Es un diseñador gráfico autónomo que trabaja tiempo completo para una lista de 10 clientes estables un emprendedor independiente? Lo más probable es que sí. ¿Considerarías a un negocio de peluquería canina unipersonal como autónomo? Probablemente, no. En última instancia, estos matices y definiciones no deben definirte ni a ti ni a tu empresa. Simplemente deben guiarte en el camino hacia la comprensión de los objetivos, y por tanto de las prácticas, de tu empresa.
¿Y empresario/a? ¿Es un término distinto?
Dicho esto, el empresario es la persona que posee un negocio por lo que el término hace referencia a la propiedad, al tener en sí mismo el negocio (incluso más allá de si lo gestiona y/o forma parte activa del mismo). De hecho, si volvemos a la definición oficial de empresario nos encontraremos que es la persona que propietaria de una empresa - directivo de una empresa. Eso sí, volviendo un poco al punto anterior, un empresario posee una empresa o parte de la misma.
La diferencia entre trabajador/a autónomo/a y empresario/a es que este último crea una estructura empresarial para desarrollar su actividad. De este modo, el emprendedor/a puede no ser un empresario/a, pero el empresario/a siempre es un emprendedor/a, por las mismas razones que en el caso de trabajador/a autónomo/a.
Hay muchos puntos que si analizamos bien cada término y lo relacionamos incluso con personas de nuestro entorno, podemos tener más claras las diferencias entre emprendedor y empresario. Para nosotros lo principal, suele ser la motivación… Y es que si algo mueve a un emprendedor a empezar algo normalmente en soledad y con bajos recursos es la ilusión, las ganas, esa energía que se tiene o no se tiene por algo en lo que se cree firmemente (aunque el entorno diga mil veces que está loco). El emprendedor persiste y esa idea, por mucho que intente apartarla de su cabeza y de su vida durante un tiempo para enfocarse en algo que puede tenga más futuro, seguirá ahí. El emprendedor es pura pasión. Y por supuesto, un emprendedor es innovador. Inventa, crea y lanza cosas nuevas. Por supuesto, antes de continuar no olvidemos, un emprendedor también es pura valentía. Porque se suele lanzar con recursos limitados, con el tiempo justo para darlo todo y conseguir que su idea salga adelante. Su objetivo es convertir ese sueño en negocio, un negocio rentable y llegar a ser un gran empresario. Esa valentía por supuesto viene avalada y sustentada por la pasión, la innovación y todos los adjetivos que hemos ido otorgándole a este perfil.
Si algo suele determinar a un empresario suele ser que son personas muy buenas gestionando. De ahí que se les suela conocer su rol de dirección, ceo, gestor, etc. Y tienen muy buena visión de negocio.
Comenzando a desgranar las cualidades y particularidades de cada uno de estos dos roles que nos ocupan, atendamos al nivel de riesgo asumido por ambos. El empresario es más precavido por su conocimiento, experiencia o por tener las espaldas más y mejor cubiertas. El riesgo que está dispuesto a asumir con el negocio es muchísimo menor y establece muy bien y de forma muy sólida (con poco margen de cambio), dónde quiere llegar y qué necesita o va a dedicar para ello. Por el contrario, un emprendedor asume desde el minuto inicial, muchísimo más riesgo. El emprendedor está en riesgo permanente y aprende a navegar en esas aguas en pro de su sueño, de su idea, de su proyecto. Toda su energía, vitalidad y esfuerzo están enfocados a salir adelante y posicionar su proyecto.
Otro punto a tener muy en cuenta a la hora de diferenciar a un empresario de un emprendedor. Los objetivos no son los mismos al menos, si los desgranamos. Un empresario quiere y tiene como único objetivo, desarrollar un negocio viable económicamente y que reporte - retorne cuantos más beneficios, mejor. En cambio, el emprendedor obviamente tiene como objetivo también el económico pero no es el único y a veces, ni siquiera el más importante. Su objetivo principal es desarrollar sus ideas propias, su proyecto por encima de todo.
Ideas de emprendedores independientes para inspirarte
Si las posibilidades de la actividad de emprendedurismo independiente te han hecho pensar, pero necesitas inspiración para empezar, no busques más: nosotros te ayudamos. Aquí hay cuatro modelos de negocio de emprendedores independientes comunes que podrías empezar tú mismo.
- Comenzar un negocio de comercio electrónico: Las empresas de comercio electrónico se centran en vender bienes de consumo a través de Internet. Son perfectas para los emprendedores independientes, ya que no necesitan una ubicación física, como una tienda física. Como resultado, existe una necesidad reducida de empleados adicionales, como el personal minorista. También puedes automatizar muchas actividades y procesos de comercio electrónico, de modo que no tengas que procesar manualmente cada pedido que llegue.
- Prueba trabajar como profesional autónomo: Como se describió anteriormente en esta guía, las líneas entre profesional autónomo y emprendedor independiente son, como mínimo, difusas. Normalmente, el término trabajo autónomo se relaciona con los roles que se centran en apoyar a las empresas con diseño, desarrollo o producción en cierto sentido. Podrías trabajar de manera autónoma como escritor, diseñador gráfico, compositor musical o una de las muchas otras funciones que requieren las empresas de forma intermitente.
- Considera la consultoría y la enseñanza: Tampoco tienes que pensar en entregar trabajo para las empresas. Si eres un especialista en tu campo, y tienes la combinación adecuada de experiencia y confianza, la asesoría o la enseñanza son también una buena opción. No se trata tanto de producir un recurso que se te ha encomendado, sino más bien de aportar una gran cantidad de conocimientos y experiencia sobre un tema para ayudar a las empresas a tomar decisiones informadas.
- Ingresos pasivos: Un área final a considerar es la de los ingresos pasivos. En pocas palabras, el ingreso pasivo es el concepto de generar un ingreso regular, mientras que solo requiere un trabajo mínimo, si es que requiere alguno. Los ejemplos tradicionales de ingresos pasivos pueden incluir riqueza generada a partir de inversiones, regalías obtenidas por obras creativas o ingresos de una propiedad alquilada. Pero en el siempre cambiante mundo de los "trabajos secundarios", y con el aumento de la automatización, hay más oportunidades de crear ingresos pasivos que nunca.
