Desde hace un tiempo, los países desarrollados están fomentando este espíritu emprendedor y se está desarrollando una cultura emprendedora en la sociedad. El espíritu emprendedor de los ciudadanos, especialmente en situaciones económicas complicadas, es uno de los elementos clave para la mejora de la competitividad de la economía.
Como hemos visto, el espíritu emprendedor se considera uno de los cimientos sobre los que se construyen la competitividad y la prosperidad económica de cualquier nación. La cultura emprendedora está estrechamente ligada a la iniciativa y la acción.
Un emprendedor es capaz de innovar, adaptarse a su entorno, tiene ganas de hacer cosas nuevas y de hacerlas de forma diferente. Cada día con más intensidad se oye hablar de emprendedores y emprendedoras, de la cultura de la innovación, de la necesidad de descubrir y reinventar negocios para así poder avanzar hacia nuevos modelos de empresa o modelos sociales.
Según el Círculo de Empresarios, muchas de las economías que son consideradas como las más sólidas del mundo son también países con un gran dinamismo emprendedor. En cambio, en España, tal y como muestra David Pérez Ruiz, Técnico del Área de Investigación y Proyectos de UGT-CEC, el espíritu emprendedor es sensiblemente más reducido en comparación con los países de la Unión Europea.
El porcentaje de la población que está creando o tiene intención de crear una empresa no supera el 5,4% según el Informe Anual del Observatorio Global Entrepreneurship Monitor (GEM) sobre Actividad Emprendedora 2009. De hecho, según datos del Eurobarómetro que recoge Círculo de Empresarios, España se sitúa a la cola de Europa en las clasificaciones elaboradas con indicadores sintéticos de actividad y clima emprendedor.
Así pues, ¿a qué es debida esta situación? Existen varias causas, pero el Círculo de Empresarios destaca las dificultades para llevar a cabo la propia idea como uno de los principales elementos desmotivadores para los emprendedores. Las dificultades financieras, administrativas y reguladoras para iniciar un negocio, la imagen social del empresario, la propia actitud ante el fracaso… son condicionantes que frenan el desarrollo de la cultura emprendedora.
Estos datos coinciden con las opiniones recopiladas por el Observatorio Socioeconómico de Segovia, que muestra que las principales dificultades que tienen los empresarios segovianos a la hora de impulsar sus negocios son la ausencia de apoyos económicos, las políticas fiscales imperantes y la burocracia legal y administrativa.
Y el problema es que tienen razón: según datos del Instituto de Estudios Financieros, España es el país de la Unión Europea en el que más se tarda desde el momento que se inician los trámites para crear un negocio, hasta su apertura: 47 días.
En los últimos años, el modelo de crecimiento económico ha entrado en crisis. Los expertos coinciden en señalar que la sociedad productiva debe evolucionar hacia un modelo más moderno, acorde a las nuevas necesidades y a las actuales claves de la competitividad. En este marco, el Círculo de Empresarios destaca la necesidad de fomentar la actitud y las condiciones que impulsen el espíritu emprendedor y la creación de iniciativas productivas.
La cultura emprendedora consiste en identificar las oportunidades y reunir los recursos suficientes para transformarlas en una empresa. Replantea modelos de negocio existentes y descubre nuevas oportunidades. Es la que permite la disrupción en la sociedad.
La cultura emprendedora no conoce fronteras y prácticamente cualquier área empresarial o social es candidata a cambios profundos que redefinen su status quo. El motivo es que uno de los principales aceleradores de la innovación es la tecnología. Los cambios de hábitos, de consumo y de relación social que actualmente ampara la evolución tecnológica son un campo de cultivo muy fértil para poder desarrollar nuevos conceptos.
Indicamos deliberadamente “mejora social” porque el emprendimiento no está reñido con las entidades sin ánimo de lucro.
La Iniciativa Emprendedora: Un Componente Esencial
La iniciativa emprendedora se define como la capacidad de una persona para transformar ideas en acciones. Sin duda, la iniciativa emprendedora es esencial para la economía y el desarrollo de cualquier país en pleno siglo XXI. Más allá de generar riqueza, el papel de los emprendedores contribuye a satisfacer cada vez mejor las necesidades del mercado y la sociedad actuales. Por lo tanto, el espíritu emprendedor contribuye al bienestar de la sociedad.
La competencia emprendedora implica desarrollar un enfoque vital dirigido a actuar sobre oportunidades e ideas, utilizando los conocimientos específicos necesarios para generar resultados de valor para otras personas.
Las características propias de un espíritu emprendedor son las que te convierten, además, en un buen profesional y la que requiere hoy en día la Nueva economía y la sociedad del conocimiento.
En los últimos años, el modelo de crecimiento económico ha entrado en crisis. Los expertos coinciden en señalar que la sociedad productiva debe evolucionar hacia un modelo más moderno, acorde a las nuevas necesidades y a las actuales claves de la competitividad. En este marco, el Círculo de Empresarios destaca la necesidad de fomentar la actitud y las condiciones que impulsen el espíritu emprendedor y la creación de iniciativas productivas.
La cultura emprendedora consiste en identificar las oportunidades y reunir los recursos suficientes para transformarlas en una empresa.
Las empresas se enfrentan a un entorno en constante cambio. Las reglas del juego empresarial cambian constantemente. Lo que era válido para ayer, puede que ya no lo sea para mañana. Es necesario que los jugadores puedan reinventarse cuando sea necesario.
La Agilidad Adaptativa es la capacidad de una estructura de inyectar una mentalidad de innovación sistémica en su ADN operativo, permitiendo que la organización se reinvente desde dentro sin perder la estabilidad de su core business.
La Arquitectura del Cambio: Del Control a la Experimentación No se trata de «montar startups» aisladas de la realidad de la compañía, sino de crear una arquitectura que soporte el intraemprendimiento bajo tres pilares fundamentales:
- Descentralización de la Decisión: Un sistema resiliente reduce la fricción burocrática. Para innovar, los equipos deben tener autonomía para probar hipótesis de mercado sin esperar la aprobación de un comité que no entiende la velocidad del entorno digital.
- Gestión del Error Controlado: La arquitectura de sistemas debe permitir el fallo en entornos seguros. Si una empresa castiga el error, castiga automáticamente la innovación. El intraemprendimiento requiere «laboratorios de baja fidelidad» donde se pueda fallar rápido y barato.
- Asignación Dinámica de Recursos: La agilidad adaptativa exige que el capital y el talento no estén bloqueados en presupuestos anuales inamovibles. El líder debe tener la capacidad de mover recursos hacia iniciativas emergentes con alto potencial de escala.
Intraemprendimiento como Defensa Sistémica El intraemprendimiento actúa como un radar de mercado. Los empleados que actúan como «dueños» del negocio detectan ineficiencias, necesidades insatisfechas del cliente y nuevas tecnologías mucho antes que la alta dirección.
Institucionalizar esta capacidad significa premiar la búsqueda de nuevas unidades de negocio dentro de la estructura actual, transformando a la empresa de una «máquina de ejecución» a una «plataforma de experimentación continua». Solo las organizaciones que son capaces de cuestionar su propio éxito y atacar su propio modelo de negocio son las que logran evitar la obsolescencia.
Blinde su Empresa contra la Rigidez ¿Es su organización una estructura ágil capaz de pivotar o una jerarquía rígida esperando a ser disrumpida? La verdadera resiliencia no está en el tamaño, sino en la velocidad de aprendizaje y adaptación.
Ayudo a directivos y propietarios a diseñar arquitecturas organizativas que fomentan el intraemprendimiento y aseguran la relevancia del negocio a largo plazo.
Beneficios de la Iniciativa Emprendedora
- Estimula el crecimiento económico y el cambio social.
- Promueve la innovación.
- Favorece el desarrollo industrial y mejora las empresas actuales.
Del mismo modo, los bienes y servicios innovadores que ofrecen los empresarios reducen la dependencia de procesos y tecnologías obsoletas, favoreciendo el cambio social. Para ello, la innovación es clave, además de ser impulsora de diferentes técnicas efectivas de productividad.
Las nuevas ideas de negocio de los emprendedores pueden impactar de forma directa en las empresas existentes, contribuyendo a su desarrollo y expansión. Por este motivo, tiene sentido cultivar, motivar y remunerar las iniciativas emprendedoras en la medida de lo posible, tanto desde las instituciones públicas como privadas.
Según Trinidad García Figueroa, maestra de Educación Infantil, se puede promover el espíritu emprendedor en la escuela. De hecho, sería necesario considerar la cultura emprendedora no sólo como una asignatura concreta sino como una metodología de enseñanza desde una perspectiva transversal.
Para lograrlo, en primer lugar, es necesario solucionar las carencias que la educación cuenta hoy en día: falta de valores culturales del espíritu emprendedor; desconocimiento de las oportunidades del emprendimiento y falta del desarrollo de habilidades empresariales.
Fomento de la Cultura Emprendedora en la Educación
El emprendedor educativo es clave para fomentar una cultura emprendedora de forma transversal desde una edad temprana, ya que es sinónimo de impulsar la creatividad, la autonomía y el trabajo colaborativo. Repercute en la formación integral de los alumnos.
Fomentar la cultura emprendedora en las aulas va mucho más allá de formar a alumnos para que estos creen sus propios negocios; también es sinónimo de impulsar la creatividad, la autonomía o el trabajo en equipo.
Dentro de los currículos escolares de las diferentes etapas educativas de España, el emprendimiento continúa siendo una asignatura pendiente. Cierto es que cada vez se incorpora más contenido relacionado con esta área y desde edades más tempranas, pero su peso y forma de plantearlo continúa situándose en un segundo plano.
La cultura emprendedora se debe incorporar a las aulas de forma transversal y desde una edad temprana. De hecho, la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, en su artículo 19, establece que “sin perjuicio de su tratamiento específico en algunas de las áreas de la etapa, la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el fomento de la creatividad, del espíritu científico y del emprendimiento se trabajarán en todas las áreas”.
El emprendimiento es una de las bases para que un país o sociedad avance. Por eso, la educación no puede quedar al margen de esta necesidad, es ahí donde entra en juego la figura del emprendedor educativo.
Fomentar el espíritu emprendedor es mucho más que enseñar a abrir un negocio propio. También implica reforzar la inteligencia emocional, la creatividad, la innovación, el trabajo en equipo y atreverse a pensar diferente.
Para lograrlo, es crucial que los docentes cuenten con una formación adecuada que combine los conocimientos teóricos con los prácticos y en la que la innovación metodológica y la personalización marquen la diferencia.
¡Fomenta el Espíritu Emprendedor en los Niños! | Consejos para Incentivar el Emprendimiento
Ideas de Actividades para Trabajar el Emprendimiento en el Aula
Lógicamente, las actividades relacionadas con el emprendimiento deben adaptarse a cada edad y tipo de alumno. Es aquí donde entra en juego el rol del emprendedor educativo, el cuál lleva a cabo distintas iniciativas entre las que destacan:
- Trabajos en equipo: Realizar trabajos en grupo implica saber colaborar con los demás, compartir ideas, aprender a dialogar y ceder, entender que cada uno tiene diferentes capacidades… En estos casos, más importante que el resultado final es el proceso para llevarlo a cabo.
- Concursos de ideas: Plantear un problema al que los alumnos deben ofrecer una solución valorando la creatividad y la solución a la que se ha logrado llegar.
- Creación de empresas: Realizando todos los pasos necesarios como si fuese real, lo cual incluye un plan de negocio, acta de constitución, cargos, productos o servicios, imagen corporativa, solicitud de un crédito, etc. En el caso de cursos superiores como Bachillerato o ciclos de Formación Profesional (FP), se pueden poner en marcha durante un tiempo determinado.
- Talleres: En los que se combine la parte práctica y la experimentación con la gestión de emociones. No solo se trata de “aprender a hacer” sino también de “aprender a pensar”.
- Recursos digitales: En la Red existen diferentes iniciativas relacionadas con el emprendimiento en colegios e institutos, desde simuladores de empresas como formaTenred a programas de educación financiera de diferentes entidades como Money Town o KitCaixa Jóvenes Emprendedores.
- Encuentros con emprendedores: Para conocer casos reales, sus dificultades, proceso… Es fundamental que estos encuentros sean con profesionales de diferentes sectores y que incluyan también iniciativas que acabaron fracasando.
- Visitas: A escuelas de negocios, pymes, startups… para entrar en contacto directo con diferentes realidades empresariales.
Beneficios de Fomentar la Cultura Emprendedora en la Educación
Fomentar la cultura emprendedora en el aula va mucho más allá de aprender a crear un negocio propio. El emprendimiento va ligado a una serie de competencias que repercuten en los alumnos de forma global. Entre sus beneficios, señalar:
- La creatividad.
- La autonomía y confianza en uno mismo.
- El trabajo en equipo y la socialización.
- El liderazgo y la responsabilidad.
- La empatía.
- La capacidad para asumir riesgos y adaptarse a los cambios.
- El espíritu crítico.
- La responsabilidad.
- Aprender a gestionar el fracaso y la frustración.
Es decir, impulsar el emprendimiento educativo engloba más ámbitos que el financiero; desarrollar una verdadera estrategia emprendedora en el sistema educativo repercute en la formación integral de los alumnos. Además, hay que tener en cuenta que el emprendimiento real puede ir ligado al área social, cultural, deportiva, etc.
Obstáculos y Soluciones
Existen varias causas que dificultan el desarrollo de la cultura emprendedora, pero el Círculo de Empresarios destaca las dificultades para llevar a cabo la propia idea como uno de los principales elementos desmotivadores para los emprendedores. Las dificultades financieras, administrativas y reguladoras para iniciar un negocio, la imagen social del empresario, la propia actitud ante el fracaso… son condicionantes que frenan el desarrollo de la cultura emprendedora.
Estos datos coinciden con las opiniones recopiladas por el Observatorio Socioeconómico de Segovia, que muestra que las principales dificultades que tienen los empresarios segovianos a la hora de impulsar sus negocios son la ausencia de apoyos económicos, las políticas fiscales imperantes y la burocracia legal y administrativa.
La falta de financiación es uno de los principales muros que frenan las iniciativas emprendedoras. Contamos con escasos fondos de capital riesgo en España.
Cómo Fomentar la Iniciativa Emprendedora: Ingredientes Clave
- Desarrollar una mentalidad emprendedora: Enfrentarse a retos y situaciones desafiantes, asistir a eventos empresariales para crear redes de contactos o apoyarse en mentores experimentados que guíen al emprendedor por su nueva aventura empresarial y ofrezcan nuevas perspectivas al emprendedor.
- Pensar «fuera de la caja»: La curiosidad, la inquietud y la creatividad son la base del espíritu empresarial. Se trata de identificar una idea de negocio basada en una oportunidad detectada en el mercado.
- Acceso a financiación.
- La formación empresarial: resulta vital para que una iniciativa empresarial llegue a buen puerto. De hecho, aprender los principios subyacentes para dar vida a un negocio debería ser tarea obligada de cualquier persona con iniciativa emprendedora. A través de la formación no sólo se adquieren habilidades y conocimientos para generar ideas de negocio o desarrollar y hacer realidad empresas propias, sino que se profundizan en áreas clave para el emprendimiento como las finanzas, las ventas, el marketing o la contabilidad.
En cuanto a los adultos y a nivel personal, en primer lugar hay que perder el miedo a arriesgarse. El éxito empresarial no es una cuestión de azar ni de casualidad sino de autoconfianza, ingenio, observación, estudio y preparación, trabajo, realismo y valor. Por ello, es importante planificar, organizar, examinar y conocer el mercado, la economía y nuestras propias capacidades.
Programas y Proyectos de Fomento del Emprendimiento
El proyecto educativo Enseñar Para Emprender, más conocido como “EPE”, es un proyecto donde los más pequeños y pequeñas se convierten en auténticos protagonistas de la cultura emprendedora. El objetivo es que se conviertan en empresarios y empresarias, de forma ficticia, y aprendan los distintos pasos a seguir para abrir un negocio. De este modo, se impulsa la cultura emprendedora entre la juventud tinerfeña, de manera lúdica, y se inculcan valores como el trabajo, el compañerismo, la solidaridad o la superación personal.
El proyecto educativo Idéalo está promovido por la Universidad de La Laguna desde su Fundación General, dirigido al profesorado y alumnado de educación secundaria, bachillerato y formación profesional. Asimismo, se plantea como propuesta de apoyo para el desarrollo de la asignatura “Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial” de Educación Secundaria.
