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La vida de un hombre que dejó una huella imborrable en la historia: Henry Ford. Este ingenioso y emprendedor estadounidense cambió por completo la forma en que nos movemos alrededor del mundo con la invención del automóvil en masa. Henry Ford no inventó el automóvil, ni siquiera inventó la cadena de montaje. Los innovadores cambian las cosas, toman nuevas ideas, a veces propias, a veces de otras personas, y las desarrollan y promueven hasta que se convierten en una parte fundamental de la vida cotidiana. La innovación requiere confianza en sí misma, el gusto por correr riesgos, la capacidad de liderazgo y una visión de lo que el futuro debe ser. Su contribución a la industria automotriz y a la forma en que concebimos el trabajo y la producción lo convierten en una figura emblemática del siglo XX y un ejemplo de cómo la innovación puede transformar la sociedad.

Henry Ford en 1919

Primeros Años y Pasión por la Mecánica

El 30 de julio de 1863 nacía Henry Ford en el seno de una familia muy pobre de una zona rural al oeste de Detroit. Henry Ford nació el 30 de julio de 1863 en una granja en Michigan, Estados Unidos. Desde muy pequeño, el joven Henry empezó a contribuir a la economía familiar colaborando en las labores agrícolas. Desde joven mostró interés por la mecánica y la tecnología, y a los 16 años dejó la granja para trabajar como aprendiz en una fábrica de motores. Cuando tenía diez años, quedó fascinado al ver por primera vez una máquina de vapor estacionaria que se empleaba para ayudar en las tareas de la granja en la que trabajaba. Gracias a su creador, Fred Reden, Henry aprendió todos sus entresijos y se convenció de que el futuro estaba ligado inexorablemente con todo lo relacionado con el mundo del motor.

En su juventud, demostró algunas de las características que lo harían exitoso, poderoso y famoso. Organizó a otros chicos para construir ruedas de agua rudimentarias y máquinas de vapor. Aprendió sobre las máquinas de vapor de tamaño completo al convertirse en amigo de los hombres que las dirigían en las fábricas. Aprendió a arreglar relojes y conoció con esto los rudimentos del diseño de la máquina. Pudo seguir los pasos de su padre y convertirse en un agricultor, pero estaba fascinado por las máquinas y tomó riesgos para perseguir esa fascinación. En 1879, Henry abandonó su casa y a su familia para empezar a trabajar como aprendiz de maquinista en las empresas James F. Flower & Bros. y Detroit Dry Dock Co. Tres años más tarde, en 1882, regresó a la granja familiar para encargarse de manejar una máquina de vapor portátil de la marca Westinghouse. Tan experto se hizo en la materia que fue contratado por la propia compañía para dar servicio a los usuarios de sus máquinas de vapor. Durante esa etapa de su vida se casó con Clara Bryant, activista y sufragista.

Inicios en la Industria y Primeros Inventos

En 1879 dejó la granja para convertirse en un aprendiz de la compañía de coches de Michigan, que fabricaba los vagones para ferrocarriles. Regresó a su casa en 1882, con una preferencia a trabajar por su cuenta y no para alguien más. En 1888 se casó con Clara Bryant y en 1891 se trasladó a Detroit, donde tomó un trabajo como ingeniero nocturno en la Edison Electric Illuminating Company. Ford no sabía mucho acerca de electricidad, pero vio el trabajo como una oportunidad para aprender. Era un buen alumno, y para 1896 se había convertido en ingeniero jefe de la compañía. Con la ayuda de un equipo de amigos, hizo experimentos automotrices que culminaron en 1896 con la realización de su primer vehículo autopropulsado, el “Cuadriciclo”. Tenía cuatro ruedas de alambre que parecían de bicicleta, se conducía con un timón de barco y sólo usaba dos ruedas para el retroceso.

En 1891, Ford se convirtió en ingeniero jefe de la compañía Edison Illuminating Company, donde tuvo la oportunidad de experimentar con motores de combustión interna. En 1891, las cosas empezaron a cambiar para Henry. Consiguió un puesto como ingeniero en la compañía Edison, donde fue ascendido al puesto de ingeniero jefe en 1893. Entonces, gracias a su nuevo cargo, pudo dedicar más tiempo y recursos a experimentar con motores de gasolina, algo que le fascinaba. Aquellos primeros experimentos culminaron en el año 1896, cuando inventó su primer vehículo autopropulsado al que denominó cuadriciclo, y que probó con éxito el 4 de junio del mismo año.

El "Quadriciclo", el primer vehículo de Henry Ford (1896)

Fundación de la Ford Motor Company

Un segundo coche llegó en 1898 y Henry convenció a un grupo de empresarios para que lo apoyara en el emprendimiento más importante de su vida, una compañía para fabricarlo y venderlo. El 16 de junio de 1903, Ford creó su tercer proyecto junto con otros once inversores más, entre los que se contaban los hermanos John y Horace Dodge: la Ford Motor Company. Convencido del futuro de sus proyectos, en 1899 Henry Ford se unió a otros inventores para fundar la Detroit Automobile Company, pero su espíritu innovador y perfeccionista, que primaba más la investigación que el negocio, acabaría llevando a la empresa a la bancarrota. El primer coche de la nueva empresa, llamado “Modelo A”, fue seguido por una variedad de modelos mejorados y que se podían vender a precios económicos.

El Modelo T y la Revolución de la Producción en Cadena

En 1903 fundó la Ford Motor Company, revolucionando la industria automotriz con la introducción de la producción en cadena y el Modelo T, que se convirtió en el primer automóvil accesible para la clase trabajadora. En sus inicios, la compañía disponía de un solo prototipo, construido con la ayuda del ingeniero Childe Harold Willis, que ni tan siquiera estaba terminado. Por aquel entonces el automóvil era un producto de fabricación casi artesanal y con un precio prohibitivo, destinado a un público con un alto poder adquisitivo. Y de nuevo surgieron fricciones en la empresa. Mientras que los hermanos Dodge querían producir un modelo de lujo, Ford prefería poner todos sus esfuerzos en la fabricación de un automóvil sencillo, que fuera popular y, sobre todo, económico, dirigido a un público distinto: la familia media norteamericana. El resultado fue el mítico Ford T.

Ford tenía entonces una visión que revolucionaría la industria, la de un coche “para la gran multitud”. El “Modelo T”, creado luego, fue fácil de operar, mantener y manejar por caminos accidentados. Cuando el vehículo salió de la línea de producción de la fábrica en 1908, Henry Ford ya llevaba años buscando la mejor manera de producir más y más barato. Henry Ford, bibliografía, aportes, líneas de ensamble, modelo T. Ford al final encontró la fórmula del éxito empresarial durante una visita que realizó a los mataderos de Cincinnati y Chicago, cuando descubrió la cinta transportadora. Así, pensó entusiasmado, el coche en proceso de fabricación avanzaría por la cinta mientras cada obrero intervenía en el montaje sin moverse de su lugar. La innovación resultó todo un logro.

Pero para mantener la fabrica a pleno rendimiento, Ford necesitaba contratar más personal para cubrir todos los turnos, y para conseguirlo se le ocurrió la idea de duplicar los sueldos, con lo que logró atraer mano de obra cualificada y, aunque parezca increíble, pudo reducir los costes de producción. El salario pasó de ser de unos dos dólares al día a cinco dólares. De un plumazo, la fuerza de trabajo se estabilizó, al mismo tiempo que las ventas del “Modelo T” aumentaron, ya que permitía a sus empleados comprarlos a plazo. El éxito de ventas del Ford T, del cual llegaron a venderse unos 15 millones de unidades, convirtió a su fabricante en uno de los hombres más ricos del mundo, e hizo de Ford una de las mayores compañías industriales hasta nuestros días. A pesar de estos logros, lo que ha quedado para la posteridad ha sido la innovadora forma de producir, la producción en cadena, con la que consiguió un gran ahorro en los costes de fabricación.

La línea de ensamblaje del Ford Modelo T.

Henry Ford y su línea de ensamble

Filosofía Empresarial y Visión Social

Henry Ford creía firmemente en la producción en masa y en la estandarización de procesos para aumentar la eficiencia y reducir costos. Consideraba que la clave del éxito era ofrecer productos asequibles para la clase trabajadora, lo que lo llevó a implementar la famosa cadena de montaje en la industria automotriz. Creía en la importancia de pagar salarios justos a sus empleados para que pudieran comprar los productos que fabricaban. Además, valoraba la innovación y la mejora continua, siempre buscando formas de optimizar la producción y satisfacer las necesidades del mercado.

Además de sus logros en el ámbito empresarial, Ford también tuvo un impacto significativo en la sociedad. Su decisión de pagar a sus empleados un salario justo y ofrecerles beneficios como jornadas laborales más cortas y vacaciones pagadas contribuyó al surgimiento de una clase media próspera en Estados Unidos. Ford no solo se destacó por su ingenio empresarial, sino también por su filantropía y su interés en mejorar las condiciones de vida de las personas.

LogroDescripción
Producción en masaImplementación de la cadena de montaje para reducir costos y aumentar la eficiencia.
Modelo TCreación de un automóvil asequible para la clase trabajadora.
Salarios justosPago de salarios más altos a los empleados para mejorar su calidad de vida.
Innovación continuaBúsqueda constante de nuevas formas de mejorar la producción y satisfacer las necesidades del mercado.

El Lado Oscuro de Henry Ford

En 1920, Ford publicó varios libros. El primero de ellos fue El judío internacional. El primer problema del mundo, un panfleto con tintes antisemitas plagado de estereotipos sobre el poder que los judíos ejercían en el mundo que fue publicado por entregas en The Dearborn Independent, periódico también propiedad de Henry Ford. Más tarde publicaría My life and Work (Mi vida y obra), seguido por Today and Tomorrow (Hoy y mañana), que también tuvo un enorme éxito. El especialista en historia económica Stefan J. Link, explica en su libro Forging Global Fordism: Nazi Germany, Soviet Russia, and the Contest over the Industrial Order (Forjando el fordismo global: la Alemania nazi, la Rusia soviética y la lucha por el orden industrial) que My life and Work más que un libro sobre consejos para realizar buenos negocios plantea un ambicioso proyecto de reforma social y es una feroz crítica del sistema industrial y la organización económica de la sociedad contemporánea, algo que probablemente causó una gran impresión a uno de sus principales lectores: Adolf Hitler.

La Ford en Alemania

En la década de 1930, los alemanes, a diferencia de lo que hacían otros países del mundo, que enviaban a sus propios ingenieros a Detroit para que trabajasen en las fabricas de Ford, decidieron invertir en su propio país. El propósito del gobierno nacionalsocialista alemán era "obligar" a los industriales norteamericanos a que desplegaran toda su tecnología en territorio alemán (aunque Ford y otras compañías estadounidenses ya tenían intereses en Alemania). Para ello mandaron delegaciones a Detroit en busca de ideas y de maquinaria, y dieron un paso más: contrataron personal cualificado, preferiblemente de origen germánico, ofreciéndoles unas condiciones de trabajo tan favorables que no las podrían rechazar.

La iniciativa fue un éxito. Ford invirtió y desarrolló sus plantas de producción en Alemania, aunque no fue el único. La General Motors, por ejemplo, construyó en Brandeburgo, junto a la alemana Opel, una fábrica de camiones con una tecnología de vanguardia y con unas plantas de fabricación que se adaptaban perfectamente a la producción militar. Gracias a ello, las fabricas alemanas iniciaron la construcción el mítico "Escarabajo" de Volkswagen, un vehículo a imagen y semejanza del Ford T que resultaba asequible para las familias alemanas más humildes. Esta colaboración hizo que cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, en 1939, más del sesenta por ciento de la flota alemana de camiones hubiera sido producida en una planta de fabricación estadounidense. Un año antes, el 30 de julio de 1938, justo el día en que Henry Ford cumplía 75 años, el industrial había sido condecoradocon la mayor distinción que el gobierno nazi podía otorgar a un extranjero: la Gran Cruz de la Orden del Águila, que le impuso el cónsul alemán en Cleveland. Esto causó una enorme polémica en su país, y Ford diría al respecto: ''Mi aceptación de una medalla del pueblo alemán no implica, como algunos parecen pensar, ninguna simpatía de mi parte con el nazismo. Quienes hace años que me conocen saben que cualquier cosa que engendre odio me repugna''.

Legado y Frases Célebres

Como fundador de la Ford Motor Company y padre de las cadenas de producción modernas utilizadas para la producción en masa, Henry Ford fue, es y será una fuente de conocimiento sobre el mundo de los negocios y el liderazgo. Su legado perdura hasta el día de hoy, siendo reconocido como uno de los grandes visionarios de la historia moderna.

Algunas de sus frases célebres incluyen:

  • "No hay grandes problemas, solo un montón de problemas pequeños".
  • "El empresario no paga los sueldos. El empresario solo gestiona el dinero. El cliente es quien paga los sueldos".
  • "La clave del éxito consiste en la habilidad para entender el punto de vista de otra persona".
  • "Fracasar es la oportunidad de empezar de nuevo de una manera más inteligente".
  • "No busques la culpa, busca la solución".

Henry Ford falleció el 7 de abril de 1947. Uno de los más importantes industriales norteamericanos de todos los tiempos ha pasado a la historia, entre otras cosas, por haber revolucionado el mercado automovilístico tanto en su país natal, Estados Unidos, como en el resto del mundo. Incluso se ha llegado a aplicar el término "fordismo" a un sistema de producción que él mismo inventó, y que consistía en fabricar un gran número de automóviles mediante la producción en cadena, y a muy bajo coste. Su visión globalizadora de la industria del automóvil fue la clave de su éxito, y no solamente en su país, ya que tuvo la visión de exportar un sistema de franquicias alrededor del mundo que triunfó totalmente. Pero Henry Ford tampoco estuvo exento de polémicas, como la que hace referencia a su antisemitismo.