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El liderazgo femenino ha evolucionado de forma muy rápida. Salvo por algunos casos esporádicos y revestidos siempre de circunstancias excepcionales, hasta finales del siglo XX y principios del XXI no han existido realmente líderes femeninas en posiciones de alta responsabilidad.

Lejos de haber concluido esta carrera de fondo, a la evolución del liderazgo femenino le queda todavía una puerta por franquear. Las mujeres de todo el mundo debemos mirar a la historia del liderazgo femenino con respeto por nuestras antecesoras, orgullo y sentido de la responsabilidad.

Si tenemos que fijar en qué momento las mujeres empezaron a avanzar hacia posiciones de liderazgo en las empresas, este se remonta a la década de 1960. A finales de la década de los ochenta se produce un segundo punto de inflexión. En ese contexto, la única meta todavía por batir es la de la presencia de mujeres en los comités de dirección, y, sobre todo, en los consejos de administración.

El rol de las mujeres en la sociedad y dentro del mundo empresarial ha dado un vuelco en las últimas décadas. Históricamente, nos encontrábamos en un escenario donde las mujeres estaban relegadas a roles de baja remuneración y poco cualificados. En lo relacionado al género, las mujeres del último siglo, han dado grandes pasos para colocarse al lado de los hombres.

En las décadas de 1970 y 1980, por ejemplo, eran pocos los ejemplos de mujeres en puestos directivos. Durante ese tiempo, las mujeres tenían que demostrar el doble de talento para ser percibidas a la par de sus contrapartes masculinos. Esto se tradujo en una lucha constante por la igualdad salarial y la representación en las juntas directivas.

A principios del siglo XXI, comenzamos a ver un cambio en la narrativa. Cada vez más empresas han adoptado políticas de diversidad e inclusión. Las empresas comenzaron a implementar programas de mentoría, capacitación y desarrollo profesional específicamente dirigidos a mujeres.

La representación femenina en la alta dirección ha demostrado ser beneficiosa no solo para la moral de la oficina, sino también para el crecimiento financiero. De hecho, algunos estudios han indicado que las empresas con más mujeres en sus juntas tienden a superar a sus competidoras en el mercado. Una mayor diversidad de ideas y experiencias en la toma de decisiones puede llevar a innovaciones y soluciones más creativas.

A lo largo de la historia, las mujeres lideraron el desarrollo de cooperativas de ahorro y crédito (credit unions), especialmente en América Latina, África y Asia. Al ser frecuentemente excluidas de la banca tradicional, las mujeres encontraron en las cooperativas un espacio que, bajo el principio de "Puertas abiertas", les ofrecía microcréditos y servicios financieros para sus pequeños negocios.

Desde el origen en Rochdale, las mujeres obreras fueron las administradoras de la economía doméstica y, por ende, las principales compradoras en las tiendas cooperativas de consumo. Ellas fueron las que garantizaron que las cooperativas prosperaran, eligiendo la ética de la devolución de excedentes sobre la ganancia especulativa. Su papel se centró en la fiscalización.

En Estados Unidos, un ejemplo claro es Alice Lakey (1857-1935). Aunque es más conocida por su trabajo en la regulación de seguros, fue una incansable defensora del consumidor. Abogó por la transparencia, la calidad alimentaria y la creación de cooperativas de consumo como un mecanismo de protección directa para las familias contra los precios abusivos y los productos adulterados. Lakey demostró cómo el activismo de consumo podía ser una poderosa forma de cooperación social.

Aquí, la figura de Clara Lemlich (1886-1982) es emblemática. Como organizadora sindical y figura central en la histórica "Huelga de las 20.000" de 1909 en Nueva York, Lemlich no solo luchó por mejores salarios y condiciones, sino que también promovió la formación de cooperativas de vivienda y consumo para sus compañeras. Ella entendía que la cooperación ofrecía una solución integral: si luchaban por un salario justo en la fábrica (sindicalismo), también debían asegurarse de que ese salario no fuera devorado por altos alquileres y precios inflados en la tienda (cooperativismo).

Lemlich y otras líderes obreras demostraron que las cooperativas eran herramientas de resistencia y auto-ayuda que empoderaban a las mujeres frente a la explotación capitalista.

Este liderazgo trascendió lo económico. Las mujeres organizaron y dirigieron comités de educación, salud y bienestar social de las cooperativas. Entendieron que la cooperación no solo se trataba de negocios, sino de desarrollo comunitario integral.

En el área financiera y de seguros, el papel de la mujer, aunque presente, siempre ha sido tradicionalmente menos predominante. Por este motivo, Ana Matarranz, Directora General de Willis Iberia y una de las pocas mujeres directivas en este sector, conocedora de la situación, decidió poner en marcha un programa que permitiera a estas mujeres - líderes del sector financiero - compartir experiencias y conocimientos con el objetivo claro de aportar valor a la sociedad gracias a la transformación cultural de los perfiles profesionales en el sector financiero.

A raíz de esto Willis puso en marcha el Programa de Fortalecimiento de Líderes Femeninas en el Sector Financiero, de los Seguros y de los Recursos Humanos con el fin de promover la transformación cultural de un sector en el que la mayor parte de los puestos directivos están ocupados por hombres. Esta acción, cuya historia se remonta a 2011, dio paso a otra serie de actividades relacionadas - como el programa de Mentoring femenino o los eventos internos - y es la clave para la inclusión de esta política de fortalecimiento del rol de la mujer dentro de la compañía.

Este programa tiene como base el Foro de Mujeres Directivas, una acción que Willis lleva organizando durante los últimos tres años consecutivos. Este encuentro, que se desarrolla durante dos jornadas dedicadas exclusivamente a mujeres de alta dirección y directivas del sector seguros, del área financiera y de los RR.HH., está enfocado a la posibilidad de poder compartir conocimientos, experiencias y nuevos retos laborales, además de fomentar el coworking y generar un ambiente de inspiración para el fomento de nuevas ideas.

Generando diversos temas de debate que preocupen a los asistentes de cada encuentro, en la última edición se abordó un asunto muy importante en la actualidad: la diversidad y cómo esta se incorpora a las políticas de empresa.

Willis, filial de la matriz Willis Group, cuenta con un 50% de mujeres de su empresa, de modo que están completamente concienciados con la diversidad empresarial. Actualmente el Grupo Willis está desarrollando distintas iniciativas relacionadas con la diversidad para fomentar el networking interno entre mujeres de Willis. Una de las iniciativas lanzadas al respecto es un programa de mentoring en el que cerca de 60 directivas de Willis transmiten su conocimiento y apoyan a las nuevas generaciones de mujeres a desarrollarse profesionalmente dentro de la compañía.

El carácter estratégico de este Programa radica en la transformación cultural de las empresas, forjada en la unión y puesta en común de ideas de sus protagonistas. Así, desde su puesta en marcha en 2011 la cifra de asistentes no ha parado de crecer exponencialmente.

El carácter innovador del Programa se refleja en un objetivo claro de aportar valor a la sociedad gracias a la transformación cultural de los perfiles profesionales en el sector financiero, y a través de la equiparación de puestos y roles entre géneros. Se trata del primer paso para poner en valor la formación y promoción de mujeres en puestos de responsabilidad de diferentes áreas. Un objetivo que conlleva la preparación de nuevos talentos profesionales que sin duda enriquecen a cualquier sociedad.

El objetivo final del programa es conseguir que las empresas incluyan esta transformación como pieza clave de su estrategia y política de empresa. De esta manera, no solo se logra la tan ansiada política de igualdad dentro de las empresas, sino que además se promociona y premia el talento tanto de mujeres como de hombres al existir una mayor competencia, y se consigue una mayor preparación de los profesionales.

Con este programa Willis quiere ayudar a fijar los cimientos de una transformación global del sector ayudando a la sociedad a eliminar las barreras que, en ocasiones, tienen que enfrentar las mujeres a la hora de acceder a un puesto históricamente ocupado por hombres.

A lo largo de su trayectoria, el Programa ha contado con cerca de un centenar de mujeres directivas al año. Además, gracias a estos encuentros, y a través de la comunicación de persona a persona, ha afianzado relaciones comerciales y generado negocio a la compañía. En Willis actualmente participan más de 20 directivas en esta iniciativa y son 60 las mentoras que participan en el programa de “Women at Willis” que tiene previsto su desarrollo en los próximos 3 años.

El liderazgo femenino ha sido objeto de diversas investigaciones que destacan ciertas características distintivas que lo hacen único y efectivo en diferentes contextos. Las mujeres líderes tienden a mostrar un mayor grado de empatía en su estilo de gestión. Otro rasgo común del liderazgo femenino es su orientación hacia el trabajo en equipo y la colaboración. Relacionado con lo anterior, las mujeres líderes suelen adoptar un enfoque más inclusivo en la toma de decisiones. A lo largo de la historia, las mujeres han enfrentado numerosas barreras que les han obligado a desarrollar una alta capacidad de resiliencia. El liderazgo femenino es también notable por su enfoque hacia la innovación.

Liderazgo Andrógino

Los estudios de alta gerencia muestran una nueva tendencia de liderazgo. Se trata de la adopción del estilo de liderazgo andrógeno, que disminuye los impactos de género. Se conjugan los mejores rasgos de los estilos masculinos y femeninos.

Tradicionalmente, el liderazgo ha sido asociado con características dominadas por figuras masculinas, especialmente en posiciones de poder.

Sí existen diferencias de gestión entre hombres y mujeres. Porque de hecho hombres y mujeres son diferentes. En el área de los negocios, por ejemplo, sociólogos contemporáneos han llegado a definir un estilo de liderazgo congruente al género. Estas (las mujeres) alientan la participación, comparten el poder y la información y tratan de fortalecer los sentimientos de valía de sus seguidores. Prefieren dirigir por medio de la inclusión y confían en su carisma, experiencia, contactos y habilidades en el trato personal para influir en los demás.

Por su parte, los hombres son más proclives a usar un estilo directivo, de mando y control, y se apoyan en la autoridad formal de su puesto como base de influencia.

Mujeres Líderes Influyentes

🏆3 enseñanzas de grandes MUJERES LÍDERES de la historia | Lecciones de liderazgo femenino

A lo largo de la historia reciente, numerosas mujeres han emergido como líderes influyentes en diversos ámbitos, desde la política hasta la economía y la justicia social.

Ejemplos destacados:

  1. Angela Merkel (Alemania): Como canciller de Alemania durante 16 años, Merkel fue una figura clave en la política europea.
  2. Jacinda Ardern (Nueva Zelanda): La ex primera ministra de Nueva Zelanda se destacó a nivel internacional por su manejo de la pandemia de COVID-19, adoptando políticas basadas en la empatía y la protección de su población.
  3. Ngozi Okonjo-Iweala (OMC): La primera mujer y la primera persona africana en liderar la Organización Mundial del Comercio (OMC) es un ejemplo claro de liderazgo femenino en la economía global.
  4. Kamala Harris (Estados Unidos): Harris es la primera mujer, la primera persona afroamericana y la primera persona de ascendencia asiática en ocupar la vicepresidencia de los Estados Unidos.
  5. Christine Lagarde (BCE): Como presidenta del Banco Central Europeo, Lagarde ha liderado la política monetaria de la Eurozona en momentos de incertidumbre económica.
  6. Laura Chinchilla: Fue la primera mujer presidenta de Costa Rica (2010- 2014) y la quinta del continente americano.
  7. Gro Harlem: La primera mujer que alcanzó el cargo de primera ministra de Noruega y considerada la impulsora del desarrollo sostenible.
  8. Christiana Figueres: Fue la máxima responsable en la lucha contra el cambio climático en la ONU.
  9. Sonia Dulá: Economista referente, señalada por Forbes como una de las 50 mujeres más poderosas del mundo de los negocios en Latinoamérica (2018), ha sido vicepresidenta en Bank of America y consejera independiente del grupo PRISA.
  10. Arianna Huffington: Fundadora de The Huffington Post y CEO de Thrive Global, ha sido destacada por la revista Forbes como una de las 100 mujeres más influyentes del mundo de los negocios (2014).
  11. Carly Fiorina: Es una de esas mujeres, la primera en dirigir una de las 20 principales empresas estadounidenses, Hewlett-Packard (HP).
  12. Alicia Asín: Cofundadora y consejera delegada de Libelium, empresa desarrolladora de tecnología “Internet de las Cosas (IoT)”.
  13. Monique Morrow: Se destaca por su labor en materia de identidad digital, ética de la tecnología y blockchain. Morrow ha sido CTO de Cisco (2012-2016), es la fundadora y presidenta de la organización sin ánimo de lucro The Humanized Internet, y actualmente es Senior Distinguished Architect for Emerging Technologies en Syniverse Technologies.

Retos y Desafíos del Liderazgo Femenino

A pesar de los avances, las mujeres líderes continúan enfrentando una serie de retos estructurales y culturales que limitan su acceso y participación en puestos de liderazgo. Uno de los principales retos de las mujeres en un entorno empresarial es ascender. A nivel mundial, las mujeres siguen estando subrepresentadas en las posiciones más altas de liderazgo. Las mujeres líderes a menudo se enfrentan a estereotipos de género que las sitúan en desventaja. Muchas mujeres líderes deben lidiar con el desafío de equilibrar sus responsabilidades profesionales con sus roles tradicionales en el hogar. Uno de los primeros retos es el acceso a la financiación.

Aunque nuestras empresas son tan rentables como las lideradas por hombres, a menudo enfrentamos prejuicios que hacen que conseguir fondos sea más complicado. Los estereotipos de género también pueden ponernos piedras en el camino. Desde dudas sobre nuestra capacidad para manejar tanto la familia como la empresa hasta preguntas sesgadas por parte de inversores. A veces, nos cuesta más abrirnos camino en redes dominadas por hombres.

Hoy en día para que las mujeres escalen laboralmente y se mantengan en posiciones de liderazgo se les exige que sean mejores que los hombres, esto en parte porque es visto como una novedad.

El famoso “techo de cristal” sigue siendo una barrera real para muchas mujeres en el mundo corporativo. Una de las razones de esto puede ser la falta de redes de apoyo sólidas. Aunque las mujeres han creado comunidades de apoyo entre ellas, la inclusión en redes de hombres donde se toman decisiones clave sigue siendo un desafío.

Otra cuestión crítica es el burnout, que afecta a muchas mujeres líderes. La combinación de responsabilidades laborales, expectativas sociales y cargas familiares puede ser abrumadora.

Sin embargo, todas estas desigualdades se pueden superar, pero se debe realizar en varias etapas, a nivel personal, profesional y cultural en general. Como sociedad hemos estado avanzando en esto. La evolución ha sido positiva, pero sabemos que todavía hay trabajo por hacer.

Para superar estos desafíos, es fundamental que te rodees de una red de apoyo sólida y explores recursos diseñados para emprendedoras. Crear un ambiente más inclusivo y equitativo en el mundo empresarial beneficia a todos.

Para impulsar el liderazgo femenino en las empresas, es crucial adoptar un enfoque integral que aborde tanto las barreras culturales como estructurales, al tiempo que promueva la educación en respeto y igualdad de oportunidades.

Es hora de deshacerse de los estereotipos de género y la discriminación que frenan el progreso de las mujeres hacia roles de liderazgo. Combatir la discriminación institucional, como la brecha salarial de género, y abrir acceso a mentores y redes de apoyo son pasos fundamentales.

El acceso a redes de apoyo y programas de mentoría es vital para superar desafíos específicos y avanzar profesionalmente. Estos recursos no solo ofrecen orientación sino que también abren puertas a nuevas oportunidades.

Impacto del Liderazgo Femenino en las Empresas

El liderazgo femenino y sus consecuencias en las empresas son cada vez más evidentes y algo que no pueden obviar las grandes compañías. Hoy día, el liderazgo femenino trasciende la justicia social; se ha convertido en un impulsor de rentabilidad e innovación. Está comprobado que la diversidad de género en los equipos de liderazgo contribuye significativamente al éxito empresarial.

La representación de las mujeres en las posiciones directivas de todos los sectores ha supuesto un nuevo camino en la sociedad. Según un estudio de McKinsey & Company, las empresas con diversidad de género en sus equipos ejecutivos tienen un 21% más de probabilidad de superar la rentabilidad promedio de la industria.

Incluir mujeres en puestos de liderazgo no solo optimiza la motivación y los resultados dentro de las empresas, sino que también favorece políticas que tienen un impacto positivo en la sociedad. Es notable especialmente en empresas cooperativas y comunitarias, donde el liderazgo femenino juega un papel transformador.

Tabla comparativa: Liderazgo Femenino vs. Masculino

Característica Liderazgo Femenino Liderazgo Masculino
Empatía Alto Moderado
Colaboración Fuerte Variable
Enfoque Inclusivo Directivo
Estilo Participativo De mando y control
Influencia Carisma, experiencia, habilidades personales Autoridad formal, posición

Perspectivas Futuras

El futuro del liderazgo femenino es prometedor, con tendencias que apuntan hacia una igualdad de género en todos los niveles empresariales. Esta trayectoria nos muestra que, mediante la perseverancia y el cambio, es posible vencer barreras y forjar un futuro más prometedor y equitativo para todas y todos.

El espíritu emprendedor entre las mujeres ha crecido significativamente en los últimos años, gracias a la creación de empresas innovadoras y disruptivas. El apoyo institucional y las iniciativas gubernamentales que promueven el emprendimiento femenino juegan un papel crucial en el éxito del cambio.

Las redes de apoyo y programas de mentoría proporcionan un gran crecimiento personal. La expansión y digitalización de estas redes facilitarán el acceso a los líderes emergentes y apoyos a nivel global.

Las nuevas generaciones de mujeres están armadas con un sentido de propósito y empoderamiento. El auge del trabajo remoto también ha cambiado la forma en que las mujeres pueden equilibrar su vida laboral y personal. Muchas descubrieron que son más productivas y están más satisfechas cuando pueden trabajar desde casa.

Las instituciones educativas también tienen un papel crucial en la formación de futuras mujeres líderes.