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Joan Nadal, un nombre que resuena con fuerza en el mundo del paisajismo y el diseño de jardines en Mallorca. Su trayectoria es un ejemplo de cómo la pasión, la visión artística y el espíritu innovador pueden converger para crear un negocio exitoso y transformar el entorno natural.

Un Comienzo Impulsado por la Pasión

Joan Nadal es el fundador y CEO de Jardins Tramuntana, una empresa que creó hace más de 30 años, impulsado por su pasión y visión artística. Su espíritu innovador, transgresor y profundamente creativo lo llevó a convertir su vocación en su profesión. Dedicando su vida al diseño de jardines y espacios exteriores excepcionales.

Transformando Paisajes con Emoción

A lo largo de tres décadas, Joan ha transmitido a su equipo la emoción de transformar paisajes, creando los jardines más espectaculares y únicos de la isla, integrando armonía, belleza natural y una profunda sensibilidad por el entorno.

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El Contexto Familiar y Social

Los Nadal son un cruce de caminos entre los Armenter, Comalada, Gaya, Rius i Torres y tutti quanti, de noble cuna. En la década de 1980 se produce el memento mori de los linajes catalanes relacionados con las finanzas. Jaume Tito Nadal, uno de los operadores de aquel momento, sitúa el principio de su despegue y su amistad con Antoni Esteve, entroncado con los Vidal-Quadras, un joven a los mandos de un Mercury descapotable con matrícula de Dallas (Texas), donde su grupo empresarial controla la algodonera Cotton Esteve Brothers. Nadal se siente un diletante afortunado y lo cierto es que, en su trayectoria, confluyen la suerte, la herencia y su destreza para cazar al vuelo las oportunidades.

En su libro de memorias autoeditado, Recuerdos que el tiempo no borró, Tito Nadal cuenta sus paseos por la Diagonal, cuando la gente identifica los cuatro únicos coches que circulaban por la zona alta: “Mira el coche de los Juncadella, mira los Parellada, los Sentmenat, ¿aquel no es el coche de Eusebio Güell?”. Nadal pasa por el equipo directivo de Seat, negocia centenares de expedientes de regulación y acaba en la empresa de motocicletas OSSA, propiedad de los Giró, la familia de su esposa; compite con la Montesa de los Milà y la Bultaco de los Bultó. Años más tarde, cuando el imperio Giró se hace añicos, Nadal se ha encaramado en el mundo de las finanzas y desempeña una vocalía en el consejo de administración de la Banca Garriga i Nogués.

No todo es meritocracia ni gestión del día a día; Tito Nadal recibe una herencia cuantiosa que cambiará su vida y abraza una afición desbordada por la caza; se diría que prepara la tenacidad y la rapidez de reflejos necesarias en el éxito de las finanzas. Es un buscador de piezas en los bosques y un cazador bajista en el mercado de valores. Dispara su rifle en el Coto de Mèdol, la Casa Terradas o la Finca Ricardell; también es un ojeador experto de Faisanes de Estrasburgo. Los viñedos y las cepas, que circundan su casa, las Cuatro Torres de Alella, le convierten en el símbolo de la denominación de origen.

El día que el mítico expresidente de Banesto José María Aguirre y Pablo Garnica le confiesan a Tito que han robado al Banco Pastor un joven inexperto y emprendedor que se llama Javier de la Rosa para relanzar la Banca Garriga i Nogués, Nadal entiende que el clarín de la oportunidad pasa por delante de su puerta. Se sienta en el consejo del banco junto a Javier Juncadella, Antonio Rosal, Ismael Yais, Ignacio Garnica y Juan Herrera. Su mano derecha, Jorge Ventosa Garí, es el nieto del economista y político regionalista Joan Ventosa i Calvell y de Jorge Garí. Este grupo de ejecutivos, ahormado en el ansia de engrosar la cartera más allá del apellido, vive bajo la presidencia simbólica, no ejecutiva, de José Garriga i Nogués, marqués de Cabanes, el único consejero dominical de Banesto.

Están todos. Y todos abandonan el banco al conocer el enorme agujero en los balances de la entidad, provocado por la prisa del dinero fácil, el negocio basado en los altos márgenes en las fases expansivas. Antes de aquel final casi trágico del primer banco de los entonces llamados Siete Grandes, Tito Nadal ha saltado a tiempo del naufragio. A instancias de Guardans, se convierte en consejero de la aseguradora Aurora Polar, presidida por Perico Ybarra, barón de Güell, y de Unión Salinera, presidida por el conde de Gamazo y, más tarde, por Pepe Garí Gimeno. Allí coincide con el también consejero Joan Reventós, el líder que unificará al socialismo catalán en plena Transición y que representa las acciones del núcleo familiar Carner-Reventós.

Los niveles de renta elevados coinciden, más allá de sus ideologías, en el sanedrín de los mercados. Frente a la imagen amable del que un día será el primer secretario de PSC, Pepe Garí es la expresión fiel de la clase dominante catalana entregada, que ha ganado la guerra. Nadal es un hombre económicamente potente que narra su historia desde la anécdota; en su recuerdo abunda el encuentro casual con personajes de la posguerra, como los accionistas de la Banca Arnús-Garí, caída en desgracia después del cierre del Bolsín de Barcelona y con los algodoneros enriquecidos con la exportación y la manufactura de indianas heredadas del antiguo monopolio colonial en América.

Nadal, que se incrusta en las tropas nacionales durante la Guerra Civil, compadrea con el gobernador de turno y con el cardenal Modrego, aquel purpurado que, al sentarse en una silla, deja los pies bailando debajo de su mitra. Empieza desde un nivel altamente estructurado de la sociedad, pero sin apenas medios reconocidos y acaba nadando en liquidez. Su trayectoria es la de un Richelieu emboscado a la vista de todos, un hombre mundano que oculta la villanía de un financiero duro, dotado de una moral más kantiana que calvinista. Nace en 1919 y es bautizado en la catedral, con los nombres de Jaime, Trinidad y Marcos, aunque todos le llaman Tito desde el primer día.

Su abuela, encargada en parte de su educación, lee a André Maurois delante de su médico particular, un señor de flor en la solapa, bastón trenzado, camisa blanca y gemelos con dibujos de aves y faunos. En su auténtico domicilio, la casa de las Cuatro Torres de Alella -el predio de los marqueses de Alella, un título que hoy ostenta el abogado Juan Peláez y Fabra, también marqués de Aguilar de Vilahur-, Nadal vive sus mejores momentos económicos. Añora a las mujeres que lo acunaron, especialmente a la regenta del palacio de la calle Moncada, que odia la música centroeuropea de Haendel y Wagner, pero sabe disfrutar con Aída, La Tosca o Carmen.

La posguerra se alarga y la migración expande la pobreza, poco antes de que arranquen los mercados. En la Barcelona desigual, la reapertura del Liceu ofrece una síntesis del momento, con elegantes automóviles de importación, pegados a la acera del Gran Teatro, frente a los tranvías vacíos, las chaquetas raídas y los serenos de noche, celadores de una población sin llaves del portal. En el Círculo hierve la salsa de la ruleta que compite con la del Ecuestre y la Gran Peña; es el Ridotto catalán, hecho a imagen del veneciano, sin duelos a muerte, pero con el codo en alto y las burbujas.

Tito Nadal referencia sus años de exploración juvenil en la ciudad de la comedia ligera de Eduardo Mendoza; expone la combinación entre su vida como estudiante de Derecho y la revista de Celia Gámez en obras como Yola y La cenicienta del Palace, con música del maestro Moraleda. Los diarios anuncian las victorias militares del Eje, con fotos del cuartel general del Führer, y las crónicas del día siguiente glosan los palcos de la ópera, propiedad de los Bertrand, Sedó, Rivière, Daurella, Muntadas, Mata o Marsans; tras el último estreno se prodigan las insufribles visitas con ramos de flores al camerino de la mezzosoprano, en el papel de la eterna Bohème.

Relación con Francina Armengol

Joan Nadal siempre ha mantenido un discreto segundo plano con respecto a la política. Se le ha visto en algunos mítines o actos, pero nunca como "primer caballero". La lupa está también sobre su pareja, Joan Nadal, con el que ha mantenido una relación discreta, pero larga. La política le mencionó en su discurso de toma de posesión en 2015, aunque la relación venía de antes. Nadal pasó de jardinero a empresario investigado en un Juzgado por su participación en una millonaria operación inmobiliaria en Son Vida ejecutada en 2011 junto a un directivo de la compañía Sa Nostra.

Se vio vinculado en la construcción de un hotel de lujo autorizado bajo el mandato de Armengol y un ático que fue bautizado como "palacete de Armengol", así como en otras operaciones inmobiliarias, siempre con la firma de la presidenta balear. En 2012, el conocido empresario Matthias Kühn se querelló contra él y varios directivos y exdirectivos de Sa Nostra por presunta estafa y fraude por una compraventa millonaria de solares en Son Vida. Kühn, pareja (con sus idas y venidas) de Norma Duval, denunció los tejemanejes del novio de la socialista y altos cargos de la caja para hacerse con un solar del empresario a precio de saldo.

Según ha publicado ahora "El debate", solo dos días antes de la detención de Koldo García, se desvinculó de la sociedad instrumental con la que ha facturado 4,3 millones de euros.

Rosario Nadal: Una Vida Ligada al Arte y la Realeza

Rosario Nadal lleva años alejada de los medios, pero hace unos días viajaba a Oslo para volver a codearse con la realeza. Los reyes Harald y Sonia de Noruega organizaron el pasado fin de semana un almuerzo en el Palacio Real para celebrar el 18º cumpleaños de su nieto el príncipe Sverre.

El joven príncipe noruego fue bautizado el 4 marzo de 2006 en la capilla del mismo palacio en el que ahora ha celebrado sus 18 años y además de la que fuera mujer de Kyril de Bulgaria, sus padrinos fueron Espen Høiby (hermano de su madre), la reina Máxima de Holanda, Pablo de Grecia, y Bjorn Steinsland y Marianne Gjellestad (amigos de sus padres). Después de 20 años de matrimonio y tres hijos en común, en 2009 Kyril de Bulgaria y Rosario Nadal anunciaron su separación. La que fuera musa (y gran amiga) de Valentino se quedó a vivir en Londres, ciudad en la que había residido ya con su marido y sus hijos, aunque también pasaron unos años en Nueva York.

Lejos de la vida social, la mallorquina, que siempre salía en las listas de mujeres más elegantes y junto al hijo de Simeón de Bulgaria formó una de las parejas más buscadas de los años noventa, estudió Bellas Artes en el Richmond College de la City, una de las universidades de Arte y Negocios más prestigiosas de Europa, y trabajó para la casa de subastas Christie’s un tiempo hasta fundar su propia empresa en 2001. Con RSC Contemporary, Nadal está involucrada en proyectos de moda y arte desde entonces. Esa pasión por el mundo del arte (de niña soñaba con ser arquitecta) se la ha inculcado también a su hija mayor, Mafalda de Bulgaria, y es habitual verlas paseando por la feria ARCO de Madrid cada edición.

"Soy por naturaleza muy objetiva, jamás impondría algo por razones comerciales a un cliente, ni sería capaz de perjudicar a un artista, de apretarle o aprovecharme de una situación, ni de saltarme a la galería como intermediaria: esto es un sistema de trabajo que hay que respetar. Hace casi doce años comenzó la historia de amor entre Rosario Nadal y el artista de origen albanés Anri Sala, con el que ha compartido veranos en Mallorca. Se conocieron en 2012 pero tardaron un año en aparecer en público en la que se llamó La fiesta del siglo que celebró el multimillonario Eugenio López Alonso en México para inaugurar el museo Jumex, unas instalaciones de las que Rosario fue vicedirectora hasta 2019.

Anri Sala es un videoartista muy conocido a nivel internacional. En 2011 expuso su obra en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), donde presentó 1395 Days without Red, una película protagonizada por Maribel Verdú. Nació en Tirana hace 49 años y empezó a formarse como artista siendo sólo un adolescente. Se inició con la pintura en la Academia Nacional de Artes de Albania, aunque su carrera se ha desarrollado en el videoarte y en la dirección de cine, disciplina que estudió en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París y en el Estudio Nacional de Artes Contemporáneas Le Fresnoy, ubicado en la ciudad francesa de Tourcoing.

Aunque se sabe poco o nada de la vida en Londres de Rosario Nadal, sí que parece que entre su grupo de amistades se encuentran algunos rostros muy conocidos. La actriz Gwyneth Paltrow está entre sus buenas amigas y con quien siempre ha mantenido una estrecha relación es con Marie-Chantal Miller, mujer de Pablo de Grecia, y que vivió en Londres hasta 2017, momento en el que la diseñadora y su familia hicieron las maletas para instalarse en Nueva York, donde hoy siguen viviendo. Sin duda, uno de los grandes amigos de Rosario Nadal es Valentino. El diseñador italiano forma parte de su vida desde hace varias décadas y ella ha servido de inspiración para algunas de las creaciones del modista. Además, cada verano, la mallorquina pasa uno días en el TM Blue, el barco de Valentino, con el que suelen surcar la costa del sur de Italia.

Raíces Familiares y Conexión con Mallorca

Su abuelo paterno, Miguel Nadal Comas, fue un empresario pionero en la venta de bicicletas en la isla y luego se dedicó a los concesionarios de coches de lujo, negocio que continuó su hijo Miguel Nadal y Bestard. Su madre, Isabel Fuster Puigdorfila, pertenece a la aristocracia mallorquina y es hija del conde de Olocau. Tiene dos hermanas menores, Isabel y Ana, que es restauradora de muebles en Mallorca y tiene además una marca de vajillas llamada Vimbi Vimbi.

En la isla balear Rosario conoció al que luego sería su marido, Kyril de Bulgaria, en el verano de 1987. Les presentó el entonces príncipe Felipe, ya que ambos formaban parte del círculo de éste y las infantas en Mallorca. "Yo ya venía con mis padres de niño y a los 10 u 11 años hacía cursos de vela en Cala Nova. Luego pasamos varios veranos en Marivent con mis primos”, explicaba él en 2019. Esos veranos jugando al tenis y practicando vela fue lo que le hizo entablar una gran relación con los hijos de don Juan Carlos y doña Sofía, sobre todo con la infanta Cristina -él y Rosario Nadal son padrinos de Irene Urdangarin- y la infanta Elena, más cercanas a él por edad que don Felipe, que tiene tres años menos que Kyril.

En junio de 1989 tenía lugar la petición de mano en el domicilio en Madrid de los padres de él y el 5 de septiembre de 1989 se casaron en la capilla de Santa Ana del Palacio Real de la Almudaina de Mallorca, propiedad de Patrimonio Nacional. Entre los 400 invitados al enlace se encontraban los entonces reyes Juan Carlos y doña Sofía, las infantas Elena y Cristina, la princesa Irene de Grecia, los barones Thyssen, Juana de Saboya y Bulgaria (madre de Simeón), Víctor Manuel de Saboya, Pitita Ridruejo y el heredero al trono de Marruecos, Sidi Mohamed, que acudió acompañado del entonces príncipe de Asturias, que fue uno de los testigos de Kyril. Rosario lució un vestido nupcial exclusivo de Gustavo Puente y una tiara de hojas de parra elaboradas con diamantes propiedad del rey Simeón y que se cree que perteneció a Eugenia de Montijo.

También en Mallorca, donde la familia de Rosario tiene una gran casa en la zona de Campos y donde siguen veraneando cada año, se casó en 2022 la hija mayor del exmatrimonio, Mafalda de Bulgaria, con Marc Abousleiman, un enlace civil que nada tuvo que ver con el de los padres de la cantante y en el que estuvo presente la infanta Cristina.

Amor por sus Tres Hijos

En Madrid es habitual ver a Rosario Nadal apoyando a su hija mayor, Mafalda. La joven es cantante y se ha preparado a fondo para hacerse un hueco en el mundo de la música. Su madre no se pierde ni una sola de sus presentaciones y la hemos visto en varios conciertos de Ona Mafalda, como se hace llamar artísticamente, junto a otros miembros de la familia Sajonia-Coburgo, como Mirko Sajonia-Coburgo, hijo de Kubrat de Bulgaria y Carla Royo-Villanova. Además de Mafalda, la pareja tuvo dos hijos más. Olimpia, de 28 años, estudió Bellas Artes en Boston y trabaja en el sector de la moda. El menor de los tres hermanos, Tassilo, de 22 años, estudió Física, siguiendo los pasos de su padre.