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A muchos no les sonará por su nombre, pero sí por su apodo: El Turronero. José Luis López Fernández, de 59 años, es un empresario andaluz que ha triunfado en múltiples negocios, desde el sector inmobiliario hasta la hostelería, pasando por la filantropía. Su historia es un ejemplo de superación y éxito, desde sus humildes comienzos vendiendo turrones en las ferias de Andalucía hasta convertirse en una de las mayores fortunas de la región.

José Luis López Fernández, conocido como "El Turronero".

Orígenes Humildes y Primeros Pasos

José Luis es el menor de cuatro hermanos. Nació en una familia trabajadora que vendía turrones, dulces y garrapiñadas en las ferias de Andalucía, de ahí un sobrenombre del que se siente orgulloso. Está orgulloso de que le conozcan como El turronero, el oficio al que se dedicaban sus padres.

Ganó sus primeras monedas con un espectáculo de títeres que ideó para los muchachos del pueblo y por el que cobraba una peseta. Salvo a una vecina, la niña que más tarde sería su esposa: “Mi madre, que era clienta del ultramarinos de su familia, le decía: ‘Algún día serás mi nuera’. Y Carmen, que era y sigue siendo muy tímida, se ponía colorada”.

Un vecino del pueblo se fijó en aquel niño, espabilado y ocurrente, y propuso a la familia pagarle un internado para que desarrollara sus cualidades. Puso como condición que al año siguiente debía ganárselo él mismo consiguiendo una beca.

El chaval tenía una memoria asombrosa y memorizaba todos los libros antes de acabar el curso. Finalmente, todas sus notas fueron matrículas de honor y en la prensa local le hicieron su primera entrevista como el mejor estudiante de la zona. Ganó su primer dinero dando clases a otros niños en verano y a los 12 años tuvo su primera novia, Carmen Mariscal, que trabajaba en las fábricas de piel en Ubrique. Se casaron cuando él tenía 20 años y ella 19. Y ahí siguen. Son un matrimonio unido y muy familiar. Esa estabilidad es la base para seguir adelante sin sobresaltos y en paz.

A los 17 encontró su primer trabajo en Sevilla, de asistencia en carretera vendiendo seguros a los conductores. En los primeros meses ganó 120.000 pesetas, unos 700 euros, y en agosto llegó a las 200.000 pesetas, hace 40 años una cantidad muy importante. En aquel tiempo, todo lo que se ganaba se entregaba a los padres, pero el chico dejó los estudios.

El padre tenía ilusión porque su hijo fuera médico y no le gustó que dejara el colegio. "Es que le caigo bien a la gente", argumentó el hijo. "Fui a hacer un seguro en una heladería y el dueño no lo quiso, pero me regaló un helado". Y así iba haciendo clientes y ahorrando.

Ascenso al Éxito Empresarial

Tenía 30 años cuando se estrenó como intermediario en temas inmobiliarios, un sector que acabó dominando con el tiempo. Al ver lo que se ganaba, dejó los seguros y se dio cuenta que debía arriesgarse él mismo, desarrollando suelo y convirtiéndose en empresario.

Su carisma le permitía ser un formidable intermediario y dotado de un singular olfato para los negocios, comenzó a prosperar rápidamente: una robusta comisión por la mediación en la venta de unos terrenos le hizo ver el potencial del sector inmobiliario hasta auparlo en la actualidad como uno de los más potentes empresarios españoles del sector terciario, esto es, la construcción y equipamiento de locales en centros y parques comerciales que luego adquieren desde supermercados a multinacionales textiles.

En la actualidad, sus negocios se han diversificado. Se ha asociado con un panadero de Lebrija, al que han nombrado el mejor profesional del mundo, para montar una cadena de panaderías diferentes a la lo habitual, con panes muy especiales, como el pan azul, hechos con masa madre y harina de sarraceno, que no engorda.

También se ha unido a un empresario de Ubrique que fabrica los bolsos para Chanel, y tiene su propia marca de bolsos de lujo, Hedén. Lanzarán la firma con una campaña importante, con la imagen de alguna cara conocida y las influencers del momento. El Turronero comprende que manda la modernidad y escucha a sus asesores.

"Me gusta contar con gente que sabe más que yo. El éxito es rodearte de personas que te aporten. Me dejó aconsejar en cosas que no entiendo. El éxito está en saber escuchar". Sus padres no llegaron a tiempo de ver el triunfo del hijo que iba haciéndose poco a poco un gran empresario. Pero al menos, pudo comprarle un sofá a su madre y cambiarle el suelo del piso, que ya era mucho.

Participa también en negocios como una clínica de oncología y homeopatía en Córdoba y en un gran centro de psicología en Sevilla. Es dueño de una ITV y de una fábrica que convierte el plástico en gasóleo, porque entiende la importancia de la ecología y la economía circular. En Madrid es socio de Dimas Gimeno, ex presidente de El Corte Inglés, en Wow, la novedosa tienda de Gran Vía, tienen planes de extender el modelo fuera de España. Y continúa siempre en lo suyo, el mundo inmobiliario.

José Luis López es socio de Dimas Gimeno, ex presidente de El Corte Inglés, en Wow, la novedosa tienda de Gran Vía de Madrid.

La Fundación López Mariscal: Un Compromiso Social

Pero sobre todo está orgulloso de la Fundación López Mariscal, que lleva su apellido y el de su esposa. Una organización dedicada a ayudas diversas. Desde los niños que necesitan apoyo escolar a llevar a familias que nunca han visto el mar a pasar una semana de vacaciones a la costa. Una vez al mes, dedica todo un día a escuchar los problemas de la gente que se acerca a la fundación. Necesitan ayuda médica, pagar la hipoteca, apoyo escolar para los hijos, episodios de maltrato. Asegura que se siente bien ayudando a los demás en problemas realmente serios, algo que le permite recordar de dónde viene y cómo empezó.

Dos veces por mes, él mismo atiende a sus vecinos en la Fundación López Mariscal, en Ubrique (Cádiz). La Fundación López Mariscal es el muelle de la esperanza al que acuden sus vecinos cuando el Estado falla. Desde el programa de becas Talento Andaluz a costear operaciones quirúrgicas o hacerse cargo de las vacaciones de familias que no se las pueden permitir: “En mi vida me podría imaginar ni soñando lo que me ha pasado. Hace 10 años montamos la fundación como un conducto de entrega para poder compartir y que mis hijos viesen que esa era una de mis motivaciones en la vida. Siendo niño ya me gustaba compartir con los demás; mi madre me regañaba cuando le cogía cosas del kiosco y se las daba a otros críos. Un amigo me preguntó el otro día cómo se llega a ser generoso: es algo que no se aprende, debes sentirlo. Ayudando a los demás soy más feliz incluso que aquellos con quienes comparto lo que la vida me ha dado”.

En todo el tiempo que lleva ayudando a otras personas y apoyando a emprendedores, no descarta que se le haya colado algún aprovechado: “Si eres generoso y tienes capacidad de recursos, esa posibilidad siempre existe. Y de hecho ,sé que se han aprovechado. Pero en fin, la vida no está compuesta solo de cosas buenas. Como que alguien te decepcione. Pero por eso no voy a cambiar”.

La labor de la Fundación López Mariscal:

  • Becas Talento Andaluz
  • Costear operaciones quirúrgicas
  • Pagar vacaciones a familias sin recursos

Amistades Influyentes y Reconocimiento Público

Tiene fama de ser muy generoso y leal con sus amigos, los de toda la vida, de infancia y juventud, y otros que ha ido haciendo a lo largo de su trayectoria profesional. Entre sus amigos se cuentan nombres propios de prácticamente todo el espectro político: tanto Susana Díaz y José Bono como Ángel Acebes e Iván Espinosa de los Monteros. “Cuando eres empresario tienes que estar centrado en tu carrera. Y definirte poco delante de nadie; con unos te irá mejor, con otros te irá peor, pero yo dependo de todos. Prefiero estar bien con todo el mundo y guardar el equilibrio”.

Como intermediario no tiene igual: ¿Se atrevería a organizar una comida con Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso? “No creo que esté lo suficientemente capacitado como para eso, porque de política entiendo lo justo aunque intento siempre crear armonía entre las personas y mucha gente que empatiza poco con los demás, conmigo han empatizado pronto y rápido. Hoy tengo buenos amigos que la gente piensa que son raros. Es un don que me dio mi madre, poder llegar a cualquier persona. Se me dan bien los raros”.

El Turronero es capaz de convocar a más de seis mil personas en su cumpleaños porque la gente le quiere.

En la fiesta de su 60 cumpleaños asistieron 3.600 invitados.

Controversias y Lecciones Aprendidas

La pregunta viene a cuento por una mancha en su trayectoria: la Operación Karlos lo implicó en un fraude a la Seguridad Social del que se benefició la madre de María José Campanario, esposa de Jesulín de Ubrique. “Nadie me engañó. Yo me equivoqué. Cuando te ocurre algo así, creo que Dios te lo manda para que aprendas y no te equivoques en algo mayor. Me equivoqué en algo muy simple, pero que tuvo mucha repercusión. Pero yo reconozco que fallé.

Asume que se equivocó profundamente en la Operación Karlos y solo espera que la sociedad lo perdone.