En México, la desaparición de personas es un problema lacerante que no deja de crecer día con día. La barbarie reaparece, engendrada en el propio seno de la civilización, como una lepra que carcome la sociedad. Los casos de los cuatro empresarios desaparecidos en Jalisco son un doloroso ejemplo de la barbarie social, las desapariciones forzadas y la narcoviolencia que azotan al país.
El caso de los tres italianos desaparecidos en Tecalitlán, Jalisco, en enero, quienes según declaraciones de sus familiares a la televisión italiana RAI1 fueron "vendidos por 43 euros" a un cártel local por la policía mexicana, recuerda al de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Guerrero en 2014. En aquel crimen, la policía y el ejército mexicano pararon el vehículo en el que se transportaban los estudiantes y los entregaron al cártel Guerreros Unidos, de acuerdo con la controvertida versión oficial. Hasta el día de hoy, no se conoce el paradero de los estudiantes.
Desde la familia, siguen defendiendo que eran comerciantes. No obstante, el crimen ha logrado movilizar a gran parte de la población italiana que ha organizado diversas manifestaciones para exigir la aparición de sus compatriotas. «Esos sí son criminales, no mi hermano, ni mi padre ni mi primo», declaró Francesco Russo ante los crecientes rumores de que los desaparecidos estaban relacionados con el crimen organizado.
"Sin rastro". Crisis por las desapariciones en Jalisco
Teuchitlán: Un Estado Fallido
Lo ocurrido en Teuchitlán es una prolongación fatal de la primera matanza, cada una de ellas con sus propias características, pero semejantes porque las víctimas fueron jóvenes. Teuchitlán es la punta del iceberg de la barbarie nacional. En cada una de los miles de fosas clandestinas o narcofosas encontramos la manifestación de una profunda descomposición social, la absoluta inseguridad ciudadana, la putrefacción de un sistema político corrompido hasta los tuétanos por sus vínculos con los poderosos cárteles mafiosos que derivan en una hiperviolencia social.
La sombra de La Noche de Iguala -donde desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa a manos de sicarios narcos, de la policía municipal y del Ejército- extendió el manto siniestro de su profunda oscuridad al Rancho Izaguirre del municipio de Teuchitlán, Jalisco. Dos lugares en el mismo círculo del infierno dantesco.
El 20 de septiembre de 2024, elementos de la Guardia Nacional (GN) en coordinación con el Ejército Mexicano ocuparon una casa de seguridad gansteril en el Rancho Izaguirre. De acuerdo con la GN, en el operativo fueron detenidos 10 presuntos plagiarios y se rescataron a dos personas privadas de su libertad y encontraron un cadáver. La GN compartió una imagen de los objetos hallados tras haber retenido armas largas, cargadores, equipo táctico y automóviles. No obstante este hallazgo, el lugar quedó sin resguardo y, al parecer, no fue motivo de ninguna indagatoria por autoridades estatales ni federales.
Seis meses después, el miércoles 5 de marzo, el Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco informó el hallazgo de tres campos de entrenamiento y de exterminio en el mismo lugar, usados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como centros de adiestramiento de sicarios, confinamiento y exterminio de jóvenes en su mayoría “reclutados” mediante engaños de promesas de empleo. El secuestro como método sistemático para engrosar las filas de los ejércitos narcos.
Fotografías de las prendas de vestir, calzado, mochilas y distintos objetos personales pertenecientes a las víctimas (más de 1500 pertenencias) han causado conmoción a nivel nacional e internacional, así como la respuesta tardía de autoridades municipales, estatales y federales. Mexicanos Contra la Corrupción, organización no gubernamental, reportó que desde 2019 la Guardia Nacional informó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que encontró cuerpos incinerados en Teuchitlán. Según el informe, los restos quemados habían sido encontrados en 2019 entre sembradíos de maíz.
Según una sobreviviente del Rancho Izaguirre, “un aproximado de mil 500 personas” es la cantidad asesinada durante el tiempo que estuvo, tres años, en ese lugar. Jalisco es una de las entidades con mayor número de desaparecidos; a la fecha, oficialmente se registran 15 mil 426 denuncias por desaparición de personas. En octubre de 2023, extraoficialmente se contabilizaban 5,698 fosas clandestinas en México. Colectivos de familiares de personas desaparecidas han encontrado en Jalisco, al año 2024, al menos, mil 400 fosas clandestinas.
Es muy cierto que la escalada de violencia social y narcoviolencia desatada durante el gobierno panista ultraconservador y neoliberal de Felipe Calderón inicia cuando éste declaró la “guerra a los cárteles del narcotráfico” en diciembre de 2006. El siguiente gobierno priísta de Enrique Peña Nieto no declaró ninguna “guerra” al narco, pero estableció alianzas políticas con los cárteles lo que provocó la desaparición y matanza de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
López Obrador mencionó en diferentes momentos de su gobierno, que el tema de la desaparición de personas era una prioridad y que se contaría con todos los recursos necesarios para atenderlo. Según los datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no localizadas (RNPDNL) el 1 de diciembre de 2018 se contabilizaban 53,296 personas, mientras que en junio de 2024 se reportan poco más de 115 mil, lo que significa que a lo largo del sexenio anterior se sumaron más de 61 mil personas desaparecidas. Por tanto, el presidente no logró detener el incremento, pues la mayor cantidad de desapariciones forzadas sucedió durante el gobierno de López Obrador y la violencia social y narcoviolencia se exacerbaron con la política pasiva y fatal de Abrazos y no balazos, dejando el campo totalmente abierto a las actividades delictivas de los poderosísimos cárteles del narco; entre ellos, uno de los principales grupos del crimen organizado como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En 2020 se identificaron 150 grupos activos de narcos en México operando en 32 estados de la República. En México existen varios cárteles de narcotráfico, entre ellos el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Golfo, el Cártel de Santa Rosa de Lima, Cártel de Juárez, Cártel de Tijuana, Cártel Independiente de Acapulco, Cártel de Guerreros Unidos, Cártel de Caborca, Cártel Nueva Plaza. Los capos más conocidos son, entre otros, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG; Iván Archivaldo Guzmán Salazar, alias “El Chapito”, del Cártel de Sinaloa, Rodrigo Aréchiga Gamboa, alias “El Chino Antrax”, del Cártel de Sinaloa.
Durante la administración de AMLO desapareció, en promedio, una persona cada hora en el país. En el gobierno de Felipe Calderón, cuando inició la militarización de la seguridad pública, ocurrieron 0.49 desapariciones por hora, y en el de su sucesor, Enrique Peña Nieto, fueron 0.64. % del total. Al 27 de enero de 2025 la cifra de personas desaparecidas llegó a 121,651, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No localizadas (RNPDNO).
En cuanto al número de asesinatos 82 personas fueron asesinadas cada día, el país cierra 2024 con 30 mil 57 homicidios. En los últimos tres meses de 2024, que representan la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia el número de homicidios se incrementó tres por ciento, en relación con el mismo periodo de 2023. En todo el País, no hay ningún rincón geográfico donde no haya habido un hecho sangriento vinculado al narco.
Siendo ya presidente, AMLO hizo todo lo contrario y empezó a militarizar al País. Antes que intentar resolver la “fallida estrategia de seguridad”, promesa de retórica vana, continuó con la política de Calderón manteniendo a las tropas castrenses fuera de los cuarteles y, más aún, elevando el presupuesto destinado al Ejército y a ejercer tareas administrativas que no le competen. La inseguridad y la violencia social creció desmedidamente con todo y la militarización.
Es muy cierto que México no padece de ninguna dictadura militar ni guerra civil, pero hay tal cantidad de cientos de miles asesinatos y desapariciones que parece que las hubiera. Es tal la inseguridad ciudadana que ni la policía municipal, estatal, ni la guardia nacional ni el Ejército logran establecer un clima de tranquilidad social.
El proceso de militarización del País con López Obrador fue muy cuestionado interna y externamente. Por ejemplo, en el 2022 la ONU instó al gobierno mexicano a “abandonar de inmediato” la militarización de la seguridad pública. El comité de expertos independientes que visitó el país para documentar la situación de las desapariciones forzadas consideró que la estrategia para combatir la delincuencia ha sido “insuficiente e inadecuada” para la protección de los derechos humanos. En tal sentido, el gobierno de AMLO fue mucho peor que el de Felipe Calderón, pues a pesar de toda la militarización con la creación de la Guardia Nacional y mayor presencia del Ejército la hiperviolencia social no se detuvo y el desgarramiento del tejido social fue trágico.
De las casi 480 mil personas asesinadas y los casi 130 mil desaparecidos durante este primer cuarto de siglo, la mayor parte aconteció con el gobierno de Morena. Es como si una pequeña ciudad de medio millón de mexicanos hubiese sido exterminada por una hecatombe.
La globalización económica para una nueva dinámica de acumulación capitalista, también trajo consigo la presencia en México de capitales locales involucrados en el trasiego mercantil de los estupefacientes. La historia de la mafia del narcotráfico nacional se remonta a principios de los años 30, se desarrolla con la Segunda Guerra Mundial y se consolida tres décadas después. Precisamente con la imposición del neoliberalismo, a partir del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se abre una expansión capitalista al mercado del narcotráfico. Ello dará lugar a un proceso social, económico y político que podemos caracterizar, siguiendo a André Gunder Frank, como lumpendesarrollo.
El lumpendesarrollo significa una profunda deshumanización de las estructuras sociales bajo formas políticas muy degradadas, corrompidas y con una alta violencia social. Si el capitalismo es una máquina trituradora social, especialmente de la fuerza de trabajo, el lumpendesarrollo ha perfeccionado esta máquina para hacerla más ...
Desapariciones en México: Una crisis humanitaria en curso. Fuente: Animal Político.
| Periodo de Gobierno | Desapariciones por Hora |
|---|---|
| Felipe Calderón | 0.49 |
| Enrique Peña Nieto | 0.64 |
| AMLO | 1.00 (aproximadamente) |
