La historia de muchos mercados en España está intrínsecamente ligada a la vida y evolución de las comunidades que los rodean. El Mercado de Los Nietos, en la Región de Murcia, no es una excepción. A través de generaciones, estos mercados han sido puntos de encuentro, comercio y tradición.
Los mercados semanales son una parte importante de la vida comunitaria en la Región de Murcia, ofreciendo una variedad de productos y fomentando el comercio local. Uno de estos mercados, aunque solo durante el verano, se encuentra en Los Nietos, situado a las afueras de la estación de tren FEVE.
Además de Los Nietos, otros mercados semanales en la región incluyen:
- San Pedro del Pinatar: Victor Pradera, C/ Libertad, C/ Batalla del Salado, C/ Delicias, Pza. Juan Ramón Jiménez, Avda. del Taibilla.
- Los Alcázares: C/ de los Catalanes y C/ Parque Peñas Huertanas.
- Los Belones: Plaza de la Iglesia.
- La Unión: C/ Mayor.
- Santiago de la Ribera: Avenida Patrulla Águila (anteriormente Avda. Carrero Blanco).
- Cartagena: C/ Ribera de San Javier.
- El Mirador (MIÉRCOLES POR LA TARDE): Plaza Rosario Bernabeu.
- San Javier: Calle Coronel Fernández Tudela, C/ Cartagena, C/ Luis Garay y C/ Cervantes.
- Los Urrutias (SOLO EN VERANO): Avenida Unificación.
- Lo Pagan: Avenida Salzillo.
- El Algar: Avenida Filipinas.
- Pilar de la Horadada: Calle Isla.
- La Manga: Calle Puerto Tomás Maestre.
- Los Narejos: Calle Leonardo Da Vinci.
- Torre Pacheco: Avenida de Fontes.
- Cabo de Palos: Las Dunas Commercial Area.
- Dolores de Pacheco en el municipio de Torre Pacheco (mercado de tarde).
Un pequeño evento semanal con alrededor de 20 puestos, que venden fruta y verdura, carne, frutos secos y bocadillos, pasteles, pan y bollería, productos de limpieza de cocina y hogar, flores y plantas, accesorios personales, ropa y calzado.
Alhama de Murcia - en Avenida Juan Carlos I, donde los comerciantes suelen instalarse a las 8.00 y el mercado cierra alrededor de las 14.00.
Al comprar fruta, es recomendable elegir puestos que tengan los precios claramente marcados y siempre pedir el recibo para verificar que no le hayan cobrado de más.
El Legado de Cristóbal y el Mercado de Triana
La historia de la familia Romero bien podría ser la de cientos de familia que durante los primeros años del siglo XX salieron de sus pueblos para buscarse la vida, en algunos casos muy lejos de sus raíces. Pero en la España rural de aquellos años nada había cambiado. Las condiciones de vida se hacían difíciles en los pueblos de una Andalucía postergada en el más absoluto de los olvidos.
En una humilde vivienda de los soportales de la calle San Jacinto nace Cristóbal, mi suegro, en el año 1932. Pasan por otras casas de la calle San Jacinto hasta que se construye la “casa de los guardias” en la calle Pagés del Corro. Y es que Estanislao Romero formó parte del cuerpo de la Policía Municipal de la República por lo que, como muchos otros, pasó serios problemas durante la guerra y en los años siguientes, siendo perseguido e incluso condenado a muerte. Pero el destino y un joven oficial desconocido salvó la vida al joven Estanislao Romero sacándolo de la fila de jóvenes que iban a ser fusilados en una fría mañana.
En todo este entorno fue creciendo el pequeño Cristóbal, que desde su más tierna infancia se sintió identificado en un barrio que, a pesar de la miseria y de la escasez propias de los años de posguerra, nunca perdió la sonrisa ni la alegría de vivir. Triana desde los albores de su historia se formó por gente humilde, trabajadora y luchadora, y en estos duros años cualquier cosa, por pequeña que fuera, podía ser un motivo de fiesta en aquellos corrales y patios de vecinos donde los lazos de amistad y vecindad se vieron acrecentados ante las adversidades.
Yo que pertenezco a una generación que no ha vivido aquello, reconozco ser heredero de un legado que no tiene precio, que son los valores grabados a fuego de nuestros mayores: la solidaridad, el respeto a los mayores, la generosidad, la fraternidad. Aquella generación creció bajo el manto de una luz especula que siempre tuvo este barrio de Triana, con sus fraguas, sus tabernas, sus alfareros, en las que ya desde pequeño mi suegro se empapó del arte que en ellas se respiraba.
Cristóbal no fue un buen estudiante, por lo que desde muy temprana edad comenzó a trabajar de mozo con su tío Paco y su tío Cristóbal hasta que a la edad de 8 años empezó a trabajar en la panadería que había en el patio central del Mercado de Triana.
Cristóbal fue durante toda su vida un trabajador incansable. Luchador, honesto, amable y simpático, se ganó el cariño de todos sus clientes porque siempre tuvo un tremendo respeto hacia aquellas personas que depositan en él su confianza. Y es así como gracias a personas como Cristóbal y gente del Mercado de su misma generación, sus herederos tenemos la inmensa fortuna de atender a clientes en nuestros puestos que son hijos, nietos incluso bisnietos de aquellos primeros clientes.
Durante 75 años de su vida demostró con creces su amor por el Mercado, estando siempre implicado en los problemas y las adversidades.
Cuando Cristóbal empezó a vender el Mercado de Triana era un “hervidero” de gene al igual que todos los Mercados de Abastos de Sevilla. El Mercado de Triana tenía ya más de 100 años de historia, y era el punto de abastecimiento de Triana y de muchos pueblos del Aljarafe. En estos años llegó a haber en el Mercado de Triana 156 licencias de venta y se consolidan varias dinastías de vendedores que pervivieron durante décadas dejando su arte, su impronta y su buen hacer en la historia del Mercado.
Cristóbal es el último bastión de aquellas generaciones que sufrieron el deterioro y abandono de los Mercados por parte de la administración pública, en favor de las grandes multinacionales y grandes superficies. Pero la generación de Cristóbal no se hundió jamás, ya que el tesón, el trabajo y la constancia siempre fueron sus principales armas. Todo ello unto con un amor y respecto infinito hacia el cliente.
Eran los años previos a la Expo 92 cuando el Ayuntamiento decide remodelar el viejo Mercado ante el lamentable estado que ofrecían sus instalaciones. En el año 1989, y tras hacer un importante desembolso económico se inauguran las instalaciones provisionales entre las calles alfarería y Pagés del Corro. Con más de 150 años de historia el viejo Mercado ofrecía una imagen lamentable, pero el miedo a dejar sus negocios hizo que algunos compañeros prefirieran no ir al Mercado provisional ante la promesa de que la obras durarían 18 meses.
Cristóbal, que siempre estuvo implicado con los problemas del Mercado, desde su Junta Directiva luchó con uñas y dientes por defender los intereses del Mercado. Luchó por lo que siempre consideró mejor para sus compañeros y para sus compañeros y para los clientes del Mercado.
A pesar de que en las instalaciones provisionales tuvimos la suerte de que nuestro público mantuvo su lealtad, Cristóbal añoraba el viejo Mercado y se empeñó en que el proyecto de obra contemplara la construcción de un parking subterráneo, ya que aparcar en los alrededores del Mercado era un auténtico problema desde hacía años. Legó así el año 2001, año de la inauguración de las nuevas instalaciones.
Cristóbal, como gran visionario que fue durante toda su vida comercial, supo que desde el primer momento que los tiempos y las circunstancias habían cambiado enormemente, y que el Mercado tenía que modernizarse en otros aspectos y abrirse a la incorporación de nuevos negocios enfocados a otras actividades, como principalmente, el ocio y la hostelería.
Cristóbal fue una persona querida por todos aquellos que lo conocieron, tanto compañeros como clientes del Mercado. En su diccionario particular no conoció nunca la palabra “odio” ni “rencor” y jamás tuvo pelea seria con ninguno de sus compañeros del Mercado.
Probablemente Triana tendría personajes ilustres de más importancia que Cristóbal. Es evidente que un barrio como Triana, que ha sido cuna de grandes toreros, cantantes, bailadores, poetas, orfebres, ceramistas, artesanos y artistas en general, debe rendir también un pequeño homenaje a quienes desde sus humildes profesiones llevaron la sonrisa a miles de trianeros con su profesionalidad y amor por su barrio.
Rendir este pequeño homenaje a Cristóbal es rendir también un pequeño homenaje a su padre Estanislao, sargento de los municipales de Triana, personaje conocido por su honradez y honestidad, que fue precursor junto con Aurelio Murillo de la reorganización de la Velá de Santa Ana, tras los años de prohibición.
Comercios con Historia
Hay comercios sobre los que la ciudad crece. Locales que existían antes de que las calles se asfaltaran, antes incluso de que alguien pudiera imaginar cómo cambiaría Alicante. Espacios que huelen a historia y forman parte del paisaje emocional de varias generaciones.
Cualquiera que camine hacia el Mercado Central reconoce el olor antes de ver el escaparate. «Mi tía contaba que cuando se mudaron aquí, a media calle, no había casas, solo huerta. Se quejaba de que nos habíamos ido a las afueras de Alicante», recuerda Vicente Pascual.
Es José quien explica cómo el tiempo se ha detenido -y a la vez ha pasado- entre los pasillos de la tienda. Desde hace más de un siglo conviven aquí dos mundos que hoy parecen improbables juntos: la herboristería y la cerámica tradicional.
En sus estanterías siguen encontrándose sobres para infusiones, miel natural o caramelos artesanos, junto a cerámicas de Manises y Talavera, botijos y huchas de cerdito de Agost, piezas de elaboración tradicional llegadas de distintos puntos de España.
«Por desgracia, cada vez hay menos alfareros y menos fabricantes», reconoce José, aunque asegura que el modelo sigue siendo rentable y que el trabajo no falta. La fachada se ha convertido también en uno de los grandes reclamos del comercio.
«Mi padre la empezó a decorar en 1999 y cada vez añade más cosas. Hay entre 30 y 40 personas al día que se hacen fotos y algunas luego vuelven para enseñárnoslas», cuenta José. No es raro que muchos alicantinos se detengan al pasar por delante de la herboristería.
«El olor les llama mucho la atención. Mientras la tienda permanece, la ciudad ha cambiado a su alrededor. Cuando Vicente era niño, el comercio era también la casa familiar. Hoy, sobre aquellos muros de piedra gruesa, se alza un inmueble de siete alturas. Las aceras son más amplias, el turismo es constante y la calle Alfonso el Sabio se consolidó durante décadas como una de las principales arterias comerciales, al abrigo del Mercado Central, antes de iniciar su declive con el traslado de las grandes tiendas hacia Maisonnave.
«Cada vez queda menos comercio de barrio en esta zona», lamenta José. El interior de la herboristería es también un pequeño museo. Vicente ha ido reuniendo y restaurando piezas antiguas que hoy se exponen y, en algunos casos, se venden. Entre la cerámica que aún se conserva hay piezas únicas, originales de Manises o de talleres como Gimeno, que ya no se fabrican.
Aguamaniles, juegos de lavabo, pilas de agua bendita o platos de reflejos metálicos que recuerdan una época en la que la cerámica era símbolo de estatus social. Por el mostrador de Vicente Pascual han pasado también personajes históricos y famosos como Manuel Fraga, Carmen Sevilla, Amparo Baró -«coleccionaba vacas y se llevó una con forma de hucha», recuerda José- o Ana Obregón. En la Herboristería Cerámica Vicente Pascual conviven la artesanía y el turismo, el Alicante moderno y el pueblo que fue.
Hace unas décadas eran el ejemplar más común del comercio de cercanía. Esa tienda de barrio en la que podías encontrar prácticamente de todo, desde un tambor de detergente a un poco de chorizo para el bocadillo de la merienda, una lata de conservas, un paquete de arroz o una botella de vino. Los supermercados, primero, y las grandes superficies, después, fueron aniquilando uno a uno la mayoría de esos ultramarinos que tan útiles nos resultan cuando llega un apuro. Aún quedan en Bilbao un puñado de ellos, pintorescos supervivientes de otra forma de comprar, quizá más humana, si me permiten decirlo. Cada vez que uno de ellos baja la persiana lo lamentamos como una pérdida para el vecindario. ¿Les gustaría que siguieran abiertos?
Ocupa una discreta esquina de Barrenkale, rodeada de bares y tabernas, y atesora en pocos metros cuadrados todo lo necesario para sobrevivir, desde un rollo de papel higiénico a una botella de cava. La fundó Ramón Galindez Arana y hoy detrás del mostrador atienden sus nietos, Gorka y Fátima. «No por mucho tiempo», anuncian. Cuando ellos se jubilen bajará la persiana a casi un siglo de historia. «Hemos sobrevivido porque la lonja es nuestra pero no hay manera de competir con las grandes superficies». Y eso que en su especialidad, vinos y licores, sus precios son muy ajustados. Una gran pérdida para los vecinos del Casco Viejo, que ven como el comercio de toda la vida es sustituido por tiendas de souvenirs. Dirección: Barrenkale, 29.
Imaginen lo que ha cambiado el paisaje, y sobre todo el paisanaje, en la calle Iparraguirre desde que en 1961 Nicomedes Gamazo y su esposa Elvira fundaron esta céntrica tienda de ultramarinos. «El turista saca muchas fotos pero no nos saca de apuro», reconocen Fernando y José, sus hijos y sucesores al frente de un negocio cuya clientela la componen mayoritariamente vecinos de Abando. Ibéricos, una amplia variedad de quesos, frutas de primera, conservas selectas o clásicos de Rioja llenan las estanterías de una tienda que va camino de sumar la tercera generación en Ibai, nieto de los fundadores. Dirección: Iparraguirre, 16. Teléfono: 944237430.
En la calle Urazurrutia había hasta hace no tantos años mucha vida comercial. De aquellas tiendas de barrio solo sobrevive el ultramarinos de Idoia a fuerza de hacerse imprescindible para quienes enfilan la cuesta hacia Zamacola y se han olvidado de esto o aquello. Frutas y verduras, embutidos, queso, huevos de la Arboleda, latas de conserva, botes de tomate, arroz, garbanzos o cualquier cosa que se le ocurra. El ambiente es tan cercano que Idoia y su familia pasan las horas en la rebotica de la tienda mirando a la ría. Dirección: Urazurrutia, 9.
Año 1965, La Casilla. José Antonio y Margari dejan su charcutería en el mercado de La Ribera y abren una pequeña tienda de alimentación para dar servicio a los nuevos vecinos de un barrio en crecimiento. En esas cuatro paredes -que después agrandarían comprando la lonja de al lado- se crió su hijo Josean, que hoy sigue al frente del negocio. No puede competir con otros bazares que abren a todas horas y todos los días, pero sus vecinos siguen acudiendo a él para comprar una fruta que no se encuentra en los supermercados. Dirección: Pl. Casilla, 9. Teléfono: 944213849.
Como un irreductible galo resiste Gorka Romaña en la calle San Francisco. El último superviviente de una época en la que la calle era la Gran Vía oficiosa de Bilbao. Rodeado de kebabs, barberías o locutorios, hoy sigue ofreciendo a los vecinos del barrio productos más cerca del kilómetro cero que de la importación que se ve en los comercios vecinos. Su especialidad son las conservas -de las que exhibe una asombrosa variedad a precios más competitivos que los del supermercado- y sobre todo las legumbres, de las que te atesora probablemente la mayor variedad que se puede encontrar en Bilbao. Dirección: San Francisco, 24. Teléfono: 944155324.
El Asentamiento Ibérico en Los Nietos
Este sitio es conocido por su necrópolis y los artefactos descubiertos durante excavaciones pasadas, incluyendo cerámica y objetos de metal, muchos de los cuales se exhiben en museos locales.
Nani Vergara, presidenta de la Asociación de Vecinos de Los Nietos, expresó la profunda preocupación de la comunidad: "Ha sido declarado un BIC, pero se han olvidado de él. Llevamos años pidiendo al Ayuntamiento que limpie y conserve este sitio, pero nos dicen que es un problema con el banco".
Vergara lamentó aún más el potencial perdido del sitio, que podría servir como una atracción turística para Los Nietos. "Esto fue descubierto hace más de 25 años. ¿No han tenido tiempo de expropiarlo? No entendemos cómo algo que podría revalorizar el pueblo pueda quedar abandonado".
El asentamiento ibérico, notable por su ubicación costera, tiene mínimas defensas naturales en comparación con otros sitios del interior típicamente encaramados en terrenos elevados.
Los residentes locales también están preocupados por la degradación del sitio. "En cuanto llueve, empeora. También se tiran botellas allí, de todo", dijo Vergara. "Al final, son los vecinos los que tienen que defender esto, porque no vamos a dejar que construyan aquí. Es una pena. Lo poco que tenemos nos lo están quitando".
Inundaciones Históricas en la Cuenca del Segura
La Región de Murcia, y en particular la cuenca del Segura, ha sido históricamente propensa a inundaciones devastadoras. A lo largo de los siglos, numerosas riadas han causado daños significativos y pérdidas de vidas. A continuación, se presenta una cronología de algunas de las inundaciones más notables:
| Año | Evento |
|---|---|
| 1504-1505 | Desbordamiento de los ríos Segura y Guadalentín, inundando Murcia y su huerta. |
| 1651 | Riada de San Calixto: Gran inundación en Murcia, afectando también Guadalentín, Segura, Mula y Lorca. |
| 1879 | Inundación de Santa Catalina de Siena: Ruptura de la presa del embalse de Puentes, causando 608 muertes en Lorca. |
| 1946 | Riada de San Jerónimo / San Miguel: Ciclón procedente del Mediterráneo causa una gran avenida en el Segura. |
Inundación de Santa Teresa en Murcia.
Estas inundaciones históricas subrayan la importancia de las obras de defensa contra inundaciones en la cuenca del Segura.
En el capitulo 12 del programa de televisión Guardianes de la Tradición T2, serie exclusiva de Canal Cocina nos trasladamos al sur de Madrid para visitar la ciudad de Aranjuez donde a orillas del Tajo se encuentra el Restaurante El Rana Verde, uno de los distintivos de la ciudad. Aranjuez es símbolo de belleza y de historia, gracias a ello cuenta con el privilegio de pertenecer a la lista de paisajes culturales patrimonio de la humanidad.
Este restaurante de referencia en la ciudad surge a finales del S.XIX. Se trata del único local arrendatario de la Corona Real. Cuenta la historia que Antonio, uno de los hijos del fundador, tenía por encargo entregar una nota a Alfonso XIII en la que pedían la cesión de tierras para poder desarrollar la actividad del restaurante y así, abastecer las necesidades de la gente. El Tajo y los productos de la tierra pronto se convierten en sus principales proveedores. Preparan pencas, carpas…Y lo que se convertiría en su plato estrella, las ancas de rana.
El peculiar nombre del local lo toma de su fundador Tomas, que era conocido por su mote como “El Rana”. Fruto del matrimonio de Tomas y Concepción, nacen 9 niños de los cuales las 4 pequeñas heredan el negocio familiar: Natividad, Isidra, Candelas y Concha. Prácticamente de la noche a la mañana se pasa de servir 45 a 100 comidas al día. El negocio se expande y con él la oferta de los platos. Aparecen nuevos productos, pero siempre conservando la tradición. Actualmente, son los nietos de Concha, Jordi y Teresa Cot Minguela, la 4º generación quienes dirigen El Rana Verde. Desde que el Rey les otorgará la cesión de las tierras, la casa no ha cerrado ni un solo día y de su especialidad, las ancas de rana han disfrutado artistas como Joaquín Rodrigo, Salvador Dalí, Rafael Alberti o Federico García Lorca.
Spar Gran Canaria refuerza su compromiso con la cultura y la formación de las nuevas generaciones impulsando, un año más, el proyecto didáctico “Visitas en Familias”, desarrollado por El Museo Canario. Las actividades permiten a las familias disfrutar de experiencias inmersivas que invitan a comprender el pasado para interpretar el presente. La programación de 2026 profundizará en la arqueología de Gran Canaria, la ciencia, el papel de la mujer en la sociedad aborigen, la música y otros contenidos vinculados al patrimonio cultural. A través de este proyecto, Spar Gran Canaria contribuye al cumplimiento del ODS 4 (Educación de calidad), reforzando una educación integral que promueve valores de igualdad, inclusión, sostenibilidad y sentido de pertenencia.
Con la calidad y la buena atención al cliente como principales valores, rápidamente se integraron en una sociedad leonesa que apreció su trabajo y les permitió asentarse y crecer convirtiendo su negocio en uno de los comercios leoneses de mayor renombre.
Fue tal la calidad y aceptación de los productos traídos consigo, que sin ser algunos autóctonos de la zona se convirtieron en productos leoneses.
El pimentón cuya fama ha traspasado las fronteras. Cada año son más los visitantes de León que hacen una parada en cualquiera de nuestros establecimientos con la intención de llevarse un paquete con el "sabor de León"
Las aceitunas traídas en una variedad y calidad nunca antes vista en la zona. Los frutos secos con un tueste único que hicieron de ellos unos de los productos más apreciados.
De este modo el negocio fue creciendo al igual que la familia y la segunda generación, hijos de Tomás y Simona, continuaron con el trabajo iniciado por sus padres. Hoy al frente de la empresa se encuentra Rosa Mª Dopico Salgado nuera de los fundadores y la tercera generación esta garantizada con la incorporación al negocio de su hijo, nietos de Tomás y Simona; Juan Dopico Hernández.
Durante estos últimos años, el impulso de esta empresa ha sido muy grande, apostando por una modernización de sus instalaciones e introducción de nuevos productos, pero con la difícil tarea de conjugar esa modernidad sin perder el gusto y la tradición que le caracterizan.
¡A TODOS, MUCHAS GRACIAS!
