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La presencia de portugueses en Pontevedra se remonta a épocas muy antiguas. Ya en la Edad Media, muchos canteros y maestros de obras llegaban a Pontevedra desde el norte de Portugal. En este contexto histórico, la historia de Manuel da Silva Pintos se destaca como un ejemplo de perseverancia y éxito.

Guimarães, lugar de nacimiento de Manuel da Silva Pintos

Orígenes y Emigración a España

Manuel da Silva Pintos nació en Guimarães (Portugal), en la parroquia de Santa Lucía, el 2 de mayo de 1903. Fue hijo de Miguel da Silva y de Rosa Pintos. A los dieciocho años, cuando lo llamaron obligado para hacer el servicio militar en su país, decidió cruzar la frontera para llegar a Galicia, y lo extraordinario es que lo hizo a nado por el río Miño que, en buena parte, es frontera natural entre los dos países.

Primeros Pasos en Pontevedra

Manuel llegó a Pontevedra en 1921 y los inicios fueron desde cero, sin nada, fueron duros. Aquí trabajó en todo lo que pudo, cualquier oportunidad era buena porque estaba solo, y esa también era la vida de muchos pontevedreses para salir adelante. Manuel, que sólo hablaba portugués, empezó ganando unas perras chicas vendiendo churros por la calle, pero como 'no hay mal que cien años dure' y, ya que tenía conocimientos de jardinería, con el tiempo orientó su profesión hacia este campo en la que progresaría como jardinero.

Pontevedra, ciudad donde Manuel da Silva desarrolló su carrera

Vida Familiar y Profesional

Conoció a Eulalia, la que sería su mujer, de manera casual cuando trabajaba como jardinero en una finca en Antas que había sido primero de Bernardo López y después de la familia Olmedo. Manuel se casó con Eulalia Portela Portela en Antas. Eulalia era natural de esta localidad y nació el 19 de septiembre de 1903. Era hija de Balbina Portela, que fue madre soltera y prima del músico republicano, director de banda y compositor Higinio Cambeses Carrera. El matrimonio de Manuel y Eulalia tuvo cuatro hijas Esther que falleció con apenas un año, a la siguiente hija le pusieron el nombre de María Esther, María Rosa y Julia da Silva Portela. Esther se casó con un notario de Lalín de la familia Ayer.

Trabajo en el Ayuntamiento de Pontevedra

Manuel empezó a hacer trabajos de jardinería para el Ayuntamiento de Pontevedra y el 2 de febrero de 1938, "tomó posesión del cargo de Vigilante Ayudante de Jardines, con carácter interino", en la brigada de parques y jardines durante la alcaldía de Remigio Hevia Marinas, que fue alcalde en épocas muy diferentes durante tres mandatos. Manuel, el 9 de julio de 1953, "Tomó posesión de Ayudante de Jardines, en propiedad, en virtud de concurso-examen y carácter restringido". Como nunca quiso nacionalizarse español, se sentía portugués, no pudo acceder a la plaza de capataz en el Ayuntamiento y tuvo que hacerlo, para el Consistorio, como jardinero raso.

Incidente en la Prisión

Como anécdota, comentar que estuvo una vez encarcelado en la vieja prisión de Pontevedra. El motivo es que el alcalde, Remigio Hevia, le indicó que debía trabajar y regar los jardines el día de la fiesta grande de la ciudad, el de la Peregrina que era festivo, pero Manuel se negó, "Eu non rejo o día de hoxe", dijo. Llegó el día señalado, no fue a trabajar, y con la misma se presentaron en su casa 'una pareja' de la Guardia Civil que lo detuvo y pasó un día y una noche en el calabozo, cuando la cárcel estaba en lo que hoy es la Audiencia.

Vivero y Casa Propia

Manuel en 1958 comenzó la construcción de una casa de dos plantas en el Regueiriño-Camino de Gorgullón (Mourente), cuyo primer arquitecto fue Alfonso Barreiro Buján y en una posterior ampliación Emilio Quiroga Losada. Una casa con finca en la que instaló un vivero de plantas, con enormes crisantemos, con el que mantenía realmente a la familia. En aquel momento en Pontevedra sólo había otro vivero en Pasarón, recuerda María Rosa.

Fallecimiento

Tal vez por haber vivido tantos años alejado de su familia en Portugal se volcó con la propia: su mujer, hijas y nietos. Un día a Manuel le dolía la cabeza y preocupado fue al médico, el doctor Fontán le diagnosticó un tumor facial en un estado muy avanzado. Manuel, un hombre bueno y muy querido tristemente falleció en Pontevedra en 1976.

Legado

La historia de Manuel da Silva Pinto es un testimonio de la capacidad de adaptación, el espíritu emprendedor y el valor del trabajo duro.

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