Marta Marcilla, originaria de Barcelona, se ha convertido en una de las figuras más reconocidas de España gracias a su éxito como multimillonaria. Forbes la ha nombrado una de las 100 mujeres más influyentes debido a su peculiar historia de cómo fundó su primera empresa a los 22 años y su carrera de modelaje.
«Mamá, esposa y emprendedora», así se define Marcilla en su perfil de Instagram. Muy activa en redes sociales, la empresaria catalana ha revelado aspectos de su vida y su carrera profesional hasta ahora poco conocidos.
En este artículo, exploraremos la vida y la carrera de esta inspiradora empresaria, desde sus humildes comienzos hasta su ascenso al éxito en el mundo de los negocios y el modelaje.
Primeros Años y Carrera en el Modelaje
Marta Marcilla nació en Badalona, en un entorno de clase media, aunque su infancia estuvo marcada por los complejos y las inseguridades. Recuerda cómo se sentía, sin realmente serlo, el «patito feo de la clase». Su apellido y su aspecto de chica regordeta -aunque tampoco demasiado- era objeto de burla («Marcilla, morcilla»).
Era buena alumna, aunque sólo en matemáticas. Por lo demás, pensaba que estudiar era «una pérdida de tiempo». Así que con 15 años dejó los libros para buscarse la vida en el mundo de la moda, apenas armada con su «morro», y «sin mucha expectativa». No encontró oposición en casa aunque su padre le advirtió: «No te voy a mantener, ni ahora nin nunca».
De pequeña se veía a su misma como “el patito feo”, ya que sufrió bullying escolar, lo que le hizo acostumbrarse a que nadie se fijara en ella. En la adolescencia, pasó de ser una niña insegura a descubrir el poder de su imagen, lo que más tarde la llevaría al mundo del modelaje: “Cuando regresé al colegio después de un verano, todo el mundo me miraba distinto. Ahí entendí la fuerza que tenía la imagen”.
Su precoz carrera de modelo le llevó a recorrer decenas de países y a conocer más a fondo «una industria muy puta, donde está permitido faltarte al respeto». Se acostumbró a que todo el mundo juzgara su físico, «y a partir de ahí me empezó a dar igual lo que la gente dijera de mí».
Llegó a pasar «hambre» durante su estancia en París, aunque su peor experiencia la pasó cuando la drogaron con burundanga, con 18 años recién cumplidos. «La agencia nos invitó a una salida, una cena y una fiesta», recuerda. En el coche que les llevaba hasta esa fiesta, y después de tomar una copa en una discoteca, empezó a sentirse de forma «rara». Comprobó, sin poder reaccionar, cómo «alguien me estaba dando un beso, un tío de 60 años». Estaba consciente, «pero habían abolido por completo mi derecho a escoger. No podía decir nada».
Tras este episodio, Marta se dio cuenta de que tenía que cambiar el ritmo de su vida, pues nadie iba a venir a rescatarla si no lo hacía ella. Por muy traumático que fuera, Marcilla asegura haber desarrollado una mentalidad empresarial basada en la independencia, el control económico y la resiliencia a raíz de esa experiencia, por lo que literalmente le cambió la vida y le hizo convertirse en la mujer que es hoy: “Me prometí a mí misma que nunca más nadie iba a volver a hacerme sentir vulnerable.
Transición al Emprendimiento
Marcilla dejó la pasarela para fundar una agencia de modelos, con la intención de «cambiar algo de ese mundo» pero también «para ganar dinero». Porque, reconoce sin tapujos, «todo lo que hago es porque hay pasta detrás». De esa nueva etapa profesional no tardó en aburrirse, y el siguiente paso fue vender la agencia y marcharse a México reclamada por su manager, bajo la promesa de una carrera como actriz que ni siquiera llegó a arrancar.
Eran los años posteriores a la crisis financiera del 2008, que arruinó a la economía familiar -su padre se dedicaba a la venta de libros de medicina-. «Yo tenía 23 años y me dije que tenía que ayudar. Y así encontré mi camino», el del 'real estate', la compraventa de activos inmobiliarios, otra vez en México.
El punto de inflexión para despegar en el negocio fue «entender realmente lo que estaba haciendo. Para mí vender un piso, era 'mira qué bonito, qué vistas, y tal' y no era eso, al menos donde yo estaba. Porque eran segundas casas, y la gente quería un retorno de inversión».
Otro de los hitos de su carrera profesional fue conocer a Jordan Beltford, el bróker al que Leonardo di Caprio interpretó en 'El Lobo de Wall Street'. Beltford buscaba empresarios con los que ejercer de mentor, y Marcilla logró entrar en un reducido grupo de cinco personas que tuvieron la ocasión de conocer a un tipo «superanalítico, que no sólo vende bien, y al que merece la pena tenerle cerca».
El aval del 'Lobo de Wall Street' supuso el espaldarazo definitivo. Dejó los estudios a los 15 años para triunfar en la moda, fundó su propia agencia de modelos y poco después dejó aquel mundo para apostar por el de la inversión inmobiliaria de lujo.
Hace casi diez años fundó Tsalach Real State, empresa de compraventa de activos inmobiliarios que invierte en los destinos más exclusivos del mundo, como la Riviera Maya, Los Cabos, Miami y República Dominicana.
Consejos para Emprendedores
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Recientemente, Marcilla habló de algunos hábitos comunes respecto al dinero que, según ella, mantienen a las personas en la pobreza. Para la empresaria, uno de los hábitos más repetidos que observa en sus mentorías es que muchas personas empiezan a emprender sin asignarse un sueldo desde el principio. Es decir, al emprender, no valoran su esfuerzo y prefieren usar el dinero para pagar otros gastos.
Sin embargo, recalca que el tiempo y el esfuerzo deben ponerse en valor o, de lo contrario, sería radicalmente erróneo: “Esto es autosabotaje puro: si tú no te pagas, te estás diciendo que no vales nada…” afirma. “Si tú no te priorizas, ¿quién lo va a hacer? Marcilla defiende la idea de que el conocimiento se paga aunque seas tu propio empleado. Pone el ejemplo de que, si el día de mañana contratas a alguien, por ley deberás pagarle un sueldo donde queda reflejado su trabajo, tiempo y conocimiento.
“Si tú quieres salir de tu ciclo de pobreza, el ahorro te mantiene pobre. Ahorrar no es ni será una buena opción. Si quieres hacerlo, hazlo con un objetivo, no por miedo a que pase algo malo”. Afirma que en España hay que cambiar la mentalidad sobre cómo percibimos el dinero, ya que se asocia siempre con el ahorro: “España es una de esas culturas donde se les inculca ahorrar por miedo a que ocurra algún imprevisto.
Marcilla cree mucho en las energías y en la idea que, para tener éxito, el primer paso es visualizarlo y creer en él. Una vez creas en ese proyecto de futuro, habrá una actitud y predisposición positiva para generar nuevas cosas, como por el ejemplo, el dinero. “El dinero es una energía que tiene que vivir dentro de ti”. De hecho, Marcilla explica que le habría encantado recibir estos consejos cuando era más joven, ya que con su carrera de modelaje llegó a ganar mucho dinero en poco tiempo.
