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Mary Kay Ash fue mucho más que una emprendedora; fue una revolucionaria, una reaccionaria y una innovadora. En un mundo empresarial dominado por hombres a mediados del siglo pasado, parecía imposible que una mujer pudiera provocar una revolución. Sin embargo, con su espíritu emprendedor, Mary Kay Ash lo logró.

Mary Kay Ash en 1968.

Inicios y Desafíos

Mary Kay nació en Texas en 1918. Su madre trabajaba 14 horas diarias en un restaurante para mantener a la familia, una situación poco común en esa época. Mary Kay fue una alumna brillante en la secundaria, pero no pudo ingresar a la universidad por falta de dinero. Con tan solo 17 años, se casó con Ben Rogers y tuvo tres hijos: Ben, Marylin y Richard. No fueron tiempos fáciles debido a la Gran Depresión y la escasez de dinero.

Tras 10 años de matrimonio, su esposo le pidió el divorcio al regresar de la II Guerra Mundial, dejándola a cargo de sus hijos, todos menores de diez años. Sin preparación y sin saber conducir, Mary Kay tuvo que empezar a trabajar tiempo completo.

El Comienzo en las Ventas Directas

Ingresó a Stanley Home Products, una empresa de venta directa de artículos para el hogar y la limpieza. Durante la convención anual de la empresa, conoció a la reina de las ventas, quien le compartió consejos sobre el reconocimiento de los logros, modelo que implementaría más tarde en su propia empresa. A mediados del siglo XX, una mujer en una junta directiva era algo increíble, pero aun así enfrentó un ambiente machista.

En 1962, la discriminación la llevó a renunciar después de que un hombre joven, al que ella misma había entrenado, fue ascendido al puesto que ella aspiraba. Decidió tomarse un respiro y escribir un libro plasmando sus experiencias, especialmente las negativas, para orientar a otras mujeres que ansiaban el éxito.

Mujeres Empoderadas: Mary Kay Ash | Coaching Organizacional

Nace Mary Kay Cosmetics

Con una inversión de 5000 dólares (sus ahorros de toda la vida) y junto a su hijo Richard Rogers, de solo 20 años, creó Mary Kay Cosmetics en un pequeño local en Dallas, Texas. Este emprendimiento no solo buscaba el éxito personal, sino también ayudar a otras mujeres a alcanzar sus metas. En los años 60, esta idea era revolucionaria y muy exitosa.

La compañía creció rápidamente basándose en tres pilares filosóficos: “Trata a todos igual, premia solo a los que verdaderamente tienen los méritos y elige productos basados en ventas, desempeño y comercialización, no en la rentabilidad”. La estrategia consistía en que las consultoras debían mostrar a las clientas cómo usar los productos para mejorar su apariencia, una técnica innovadora en esa época.

El Éxito y la Expansión

En cinco años, Mary Kay era millonaria y su empresa creció sin cesar, primero en Estados Unidos y luego en el resto del mundo. En 1969, la empresa ganaba 6,3 millones de dólares en ventas netas. Se convirtió en la primera empresa fundada y dirigida por mujeres en cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York. La empresa recaudaba más de 100 millones de dólares al año y tenía alcance mundial.

Con la ayuda de su hijo Richard y una inversión de unos 4.000 euros y la fórmula de una crema para la piel que habían comprado, fundó Beauty by Mary Kay y abrió una pequeña tienda en Dallas. Al año siguiente, su pequeño negocio iba camino de convertirse en un imperio y organizó su 1ª convención anual, motivando a sus empleadas con incentivos como la entrega de un Cadillac rosa a la mejor vendedora del año.

Oficinas centrales de Mary Kay.

Un Modelo de Negocio Innovador

Mary Kay Ash revolucionó el mundo de los negocios en 1963, creando una compañía con la misión de enriquecer la vida de las mujeres. Su modelo de negocio único, estudiado en numerosas escuelas de negocios, buscaba ayudar a las mujeres a desarrollar su potencial, dotándolas de independencia económica, empoderándolas y transformando sus vidas.

El buen trato, el respeto y el reconocimiento de los logros fueron (y siguen siendo) los pilares de Mary Kay Cosmetics, un ícono de la industria y un increíble modelo de emprendimiento femenino. Hoy, cientos de miles de mujeres son exitosas propietarias de sus propios negocios, inspiradas en la figura de Mary Kay.

El objetivo es enseñarles a organizar su tiempo para trabajar y alcanzar independencia y éxito económico, sin dejar de ser madres y esposas. Unos conceptos que, aún hoy, son revolucionarios.

Valores y Filosofía

Mary Kay Ash siempre creyó que los verdaderos valores podían llevarte hasta lo más alto. Permaneció fiel a las lecciones de vida que la forjaron como persona y utilizó la Regla de Oro como guía, asegurándose de ser siempre un ejemplo vivo y ayudando a los demás a lo largo del camino. Frecuentemente les decía a los demás: “Nunca, jamás, falles a tus principios”.

Cuando Mary Kay Ash era una niña, su madre siempre le decía: “¡Tú puedes hacerlo, Mary Kay!”. Desde sus reconocimientos en el escenario hasta sus apasionados discursos, Mary Kay Ash transmitía esa misma motivación a millones de mujeres. Ella imaginaba que cada persona llevaba un letrero que decía: “Hazme sentir importante”, y lo aplicaba a todo lo que hacía.

Mary Kay siempre fue mucho más que una compañía de cosméticos y es que Mary Kay Ash ya fue consciente de las desigualdades en el mundo, de la incidencia del cáncer en la mujer, de la violencia de género y de la importancia que nuestras pequeñas acciones podrían tener para marcar la diferencia en el mundo.

“Enriqueciendo vidas hoy para un mañana sostenible” es el programa global con el que la compañía marca su compromiso por hacer de este mundo un lugar mejor a través de iniciativas sociales y sostenibles. Más de 200 millones de euros han sido donados ya a diferentes organizaciones destinadas a apoyar y ayudar iniciativas relacionadas a mejorar la vida de las mujeres y sus familias, así como a la investigación del cáncer infantil y de la mujer y apoyar a personas y niños en riesgo de exclusión social en todo el mundo.

Responsabilidad social de Mary Kay.

Reconocimiento y Legado Duradero

Pocas compañías pueden presumir de tener un legado tan fuerte y una identidad tan propia como Mary Kay. Una compañía con una historia emocionante que comenzó con el sueño de una mujer de cambiar las cosas. La historia personal de Mary Kay Ash, la fundadora de Mary Kay Cosmetics, fue el motor principal para la creación de su compañía.

La joven saltó directamente a trabajar en compañías de ventas como vendedora y entrenadora de ventas, pero cuentan que se frustró luego de experimentar varias injusticias y una notoria desigualdad laboral frente a los hombres. Mary Kay pronto comprendió que la carrera hasta la cima sería imposible y que no podría escalar o ascender más que sus compañeros, por más que se esforzara o estuviera mejor calificada. Entonces, en 1963, Ash decidió renunciar a las ventas uno a uno y crear algo para ayudar a las mujeres en el mundo de los negocios.

A mediados del siglo pasado, Mary Kay Ash tuvo el atrevimiento de pelear por los derechos de la mujer, poco menos que una herejía en ese tiempo. Luego edificó una empresa que, más allá de hacerla millonaria, fue el punto de partida del grito de libertad de cientos de mujeres en todo el mundo.

Su otra gran influencia fue Dorothy Zapp, su vecina, hija de una familia acomodada que la acogió como propia a sabiendas de las dificultades materiales que padecía. Mary Kay fue una brillante alumna en la secundaria, pero no pudo ingresar a la universidad por falta de dinero.

En cinco años, Mary Kay era millonaria y su empresa no cesó de crecer, primero en Estados Unidos; luego, en el resto del mundo. El buen trato, el respeto y el reconocimiento de los logros de los demás fueron (y siguen siendo) los pilares de Mary Kay Cosmetics, un ícono de la industria y un increíble modelo de emprendimiento femenino.

“Las personas a veces se sienten insignificantes y dudan de que puedan marcar la diferencia en el mundo. Mary Kay Ash era una mujer adelantada a su tiempo. Mary Kay Ash lanzó su negocio hace más de 50 años, pero hoy en día sigue siendo una fuente de inspiración para millones de personas. Sus valores siguen vigentes en la compañía que ella creó y su misión de empoderar a las mujeres perdura en el tiempo.

Mary Kay Ash siempre creyó que los verdaderos valores podrían llevarte hasta lo más alto. Permaneció fiel a las lecciones de vida que la forjaron como persona y utilizó la Regla de Oro como guía, asegurándose de ser siempre un ejemplo vivo y ayudando a los demás a lo largo del camino.

Mary Kay Ash comienza una nueva tradición anual para reconocer a las mujeres sus logros, proporcionarles inspiración y ofrecerles educación para sus negocios. Fundó en 1963 una empresa de belleza que hoy genera beneficios de miles de millones de dólares.

Con 5.000 dólares en el bolsillo y harta de toparse con techos de cristal que le impedían desarrollar todo su potencial, Mary Kay Ash fundó en 1963 una compañía de venta a domicilio de productos de belleza con una plantilla formada casi exclusivamente por mujeres. No sólo quiso prosperar en el mundo de los negocios, sino que ayudó a otras mujeres a crecer profesionalmente y personalmente en un mundo en el que las mujeres trabajadoras eran aún minoría.

A los 17 años se casó con su primer marido, Ben Rogers, y tuvo tres hijos. Rogers era militar y durante la Segunda Guerra Mundial apenas pasó por casa. Cuando terminó la guerra, la pareja se divorció. Mary Kay se propuso sacar adelante a sus hijos sola y se puso a vender a domicilio todo tipo de productos. Era una vendedora excelente, pero las empresas para las que trabajaba se negaban a ascenderla por ser mujer.

Mary Kay recordó los valores que le transmitió su madre -siempre le decía "¡Tú puedes, Mary Kay!"- y, en 1963, con la ayuda de su hijo Richard, se puso a escribir en la cocina de su casa un libro sobre su experiencia profesional, con la intención de ayudar a otras mujeres. Ese libro se convirtió en un plan de negocio. A pesar de que su abogado y su banquero le insistieron para que cejara en su intento de poner en marcha una empresa, Mary Kay perseveró.

Juntó todos sus ahorros, 5.000 dólares, y abrió una pequeña tienda de productos de belleza en Dallas. Desde ese pequeño local, tejió una red de trabajadoras -Consultoras de Belleza- a las que formó para vender sus productos puerta a puerta. Las consultoras compraban los productos que luego revendían con un beneficio del 50%.

En su primer año, las ventas de la compañía ascendieron hasta los 200.000 dólares, mucho más de que lo que nadie esperaba. En pocos años, las ventas llegaron a ser millonarias y la red de vendedoras de Mary Kay se extendió a todo Estados Unidos. A ella le gustaba decir que "aerodinámicamente, el abejorro no debería ser capaz de volar, pero no lo sabe, así que sigue volando de todos modos ".

El éxito de la compañía no pasó desapercibido y Mary Kay recibió el impulso definitivo cuando fue entrevistada por la cadena CBS en su famoso programa 60 minutos en 1979.

La fama y los beneficios no la cambiaron. Cuidaba bien de sus vendedoras y se hizo famoso el premio que le daba a las Consultoras de Belleza que más destacaban, las que más productos vendían: era un Cadillac rosa, porque este era el color fetiche de Mary Kay. Siempre vestía de rosa, perfectamente maquillada y con su cabello rubio bien cardado.

Con el triunfo empresarial, empezaron a llegar los reconocimientos. En 1976, la Asociación de Venta Directa la premió con el Hall of Fame. Poco después, en 1978, recibió el premio Horatio Alger al ciudadano americano más distinguido. En 1984, publicó su primer libro: Mary Kay y la gestión de personas, que se convirtió en uno de los libros más vendidos según la lista del The Wall Street Journal.

Ese mismo año, el World Almanac and Book of Facts nombró a Mary Kay Ash como una de las 25 mujeres estadounidenses más influyentes. Y, en 1988, el Instituto Smithsonian incluyó a Mary Kay Ash en su serie Grandes Empresarios Americanos.

Lo dirige su hijo y cofundador, Richard Rogers, y opera en más de 35 mercados. Sus ganancias suman 3.500 millones de dólares anuales y tiene 5.000 empleados.

La compañía ha puesto en marcha varias iniciativas para fomentar el empoderamiento de las mujeres. Por ejemplo, dentro del programa El Rosa Cambia Vidas, ha donado más de 18 millones de dólares a iniciativas que enriquecen la vida de las mujeres en todo el mundo desde 2008. Además, Mary Kay ha otorgado 29 subvenciones por casi 195.000 dólares desde 2020 para fomentar los estudios científicos entre las mujeres.

Mary Kay nació en Texas en 1918 y vivió en una sociedad en la mujer se quedaba en casa cuidando de la familia, pero decidió ponerse a trabajar, primero vendiendo libros de puerta a puerta y más tarde, vendiendo productos para el hogar.

La filosofía de Mary Kay se basa en el empoderamiento femenino y en la creencia de que todas las mujeres tienen el potencial de alcanzar el éxito en sus propios términos. Mary Kay sigue siendo una empresa de propiedad privada, dirigida por la Fundación Mary Kay Ash.

Mary Kay no solo es el nombre de la empresa, sino también el nombre de su fundadora. El propósito de Mary Kay es empoderar a las mujeres para que alcancen su máximo potencial a través de la belleza y el éxito empresarial.

Mary Kay no tiene un solo eslogan oficial, sino que utiliza varias frases y declaraciones inspiradoras para comunicar su misión y valores. Una de sus frases más famosas es:”Enriqueciendo la vida de las mujeres”.

Mary Kay ha transformado la vida de millones de mujeres en todo el mundo, brindándoles la oportunidad de alcanzar el éxito empresarial y empoderarse a sí mismas.

Datos Clave de Mary Kay
DatoValor
Capital inicial5.000 dólares
Valor actual de la compañía4.000 millones de dólares
Año de fundación1963
Número de empleados5.000
Mercados en los que operaMás de 35
Programa "El Rosa Cambia Vidas" donado desde 2008Más de 18 millones de dólares

Trayectoria

En 1963, puso en marcha un pequeño negocio de belleza en Dallas que creció hasta convertirse en una de las mayores empresas del mundo del sector.

Dejó huella por...

Su espíritu emprendedor y una voluntad de hierro que le llevaron a poner en marcha un negocio por el que nadie quería apostar. Tejió una red de vendedoras a domicilio que ella misma formaba y animaba a crecer profesionalmente. Quería ofrecer a las mujeres una oportunidad para tener una carrera y ser económicamente independientes.

Las cifras

  • 5.000 dólares: Es el capital que tenía Mary Kay en el bolsillo cuando puso en marcha su negocio de belleza.
  • 4.000 millones de dólares: Es el valor que se le atribuye hoy a la compañía, que dirige el hijo de Mary Kay, Richard Rogers.

Nacimiento y Fallecimiento

  • Hot Wells (Texas): 12/05/1918
  • Dallas (Texas): 22/11/2001

💥 De vendedora a millonaria: La inspiradora vida de Mary Kay Ash | Historias y reflexiones