Michael Jordan está de celebración. El mítico exjugador de baloncesto cumple 62 años, convertido en un empresario de éxito que todo lo que toca lo convierte en oro. Michael Jordan, cuyo nombre resuena con admiración en todo el mundo, no solo dejó una huella imborrable en el baloncesto, sino que también construyó un imperio empresarial que lo ha catapultado a la élite de los negocios. Este artículo explora la faceta empresarial de Jordan, desde sus inicios con Nike hasta su rol como propietario de los Charlotte Hornets.
El 17 de febrero de 1963, nacía en Brooklyn Michael Jordan, un nombre que haría historia. Tras una destacada trayectoria en el instituto, Jordan llegó a la NBA para revolucionar el baloncesto.
Larry Bird, tras un partido contra los Bulls, pronunció las históricas palabras: "Hoy he visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto". Se refería al chico de segundo año que acababa de clavarles 63 puntos en el segundo partido de la serie inicial de los play off del 86.
Jordan acumuló innumerables premios: dos oros olímpicos (Los Ángeles'84 y Barcelona'92); 6 anillos (de tres en tres 91, 92, 93 y 96, 97, 98) y siempre como MVP de las finales. Cinco veces mejor jugador de la temporada regular y, mejor defensor de la liga en el 88. Fue el máximo anotador durante 10 años, con una media de más de 30 puntos por partido.
Además de récords de anotación y jugadas para el recuerdo, Jordan dejó una frase que define su forma de entender la vida: "He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito".
Michael Jordan ha sido, para muchos, la figura deportiva más importante e icónica del siglo XX.
La HISTORIA COMPLETA de MICHAEL JORDAN | ¿Por qué es el GOAT de la NBA?
Air Jordan: Un Nombre, Una Marca, Un Imperio
¿Qué provocó que Michael se convirtiera en Air Jordan? Un nombre que todo el mundo conoce. Un hombre hecho marca. Un concepto que ilustra como aquello que se imagina puede materializarse. El mito, más allá del magnífico trabajo de marketing, se basa en que al verle jugar las leyes de la física no parecían ir con él.
Su apuesta comercial por la marca Air Jordan dentro de Nike le sigue reportando dividendos asombrosos y se calcula que cada año ingresa en torno a 80 millones de dólares, tal y como informa as.com. Esta línea de calzado, bautizada en su día como las Air Jordan, forma parte de la cultura pop y lleva desde los años ochenta (que se dice pronto) atrayendo en masa a los aficionados.
El pasado día 23 de diciembre, unas zapatillas "retro", las [Nike] Air Jordan 11 Concord, salieron a la venta en diversas tiendas a lo largo y ancho de los Estados Unidos de América. La locura se desató por la mística de esas zapatillas. Mucho más cuando las gentes de Nike decidieron que, para este su segundo adviento, el mito vestiría unas zapatillas de corte futurista llamadas "Air Jordan 11 Concord".
De hecho, hay un antes y un después en la mercadotecnia deportiva desde que Nike, David Falk -el brillante agente de MJ- y el propio Michael, decidieran establecer una suerte de "joint venture" para beneficiarse mutuamente.
Jordan firmó con Nike un contrato que establecía que el 5% del dinero de las ventas de sus productos iría a parar a su bolsillo.
Comenzó siendo una línea de zapatillas que se ha convertido en tendencia de moda con prendas de todo tipo y a precios bastante elevados. La ropa es la parte principal de la pirámide de la fortuna de Jordan, pero ni mucho menos la única.
El mejor aliado en los ingresos de Michael Jordan fue, sin embargo, la multinacional deportiva Nike, con la que selló un contrato que cambiaría la historia del deporte y los negocios gracias a la marca Nike x Air Jordan.
En su primer año en la NBA, Nike ofreció a Jordan un contrato de patrocinio que aceptó por encima de otras ofertas de Adidas y Converse. La empresa alemana ofrecía al jugador medio millón de dólares por cinco años: en cambio, Nike le puso sobre la mesa 2,5 millones por el mismo plazo, es decir, 250.000 dólares anuales.
Jordan aceptó la oferta de Nike y juntos lanzaron al mercado su signature shoe, que es el término con el que se conoce a las zapatillas diseñadas en colaboración con una marca con las que un deportista debe jugar todos sus partidos. Jordan se lleva el 5% de las ventas de la zapatilla, que entonces costaban unos 65 dólares.
Jordan acababa de debutar en la NBA y Nike le impuso una serie de condiciones en el contrato, entre ellas, la venta obligatoria de 4 millones de zapatillas en la primera temporada.
En apenas tres meses, el jugador había vendido 70 millones de pares. La expectativa inicial de Nike era llegar a 3 millones de ingresos ese año; finalmente las ventas por el acuerdo con Jordan ascendieron a 126 millones.
La buena temporada de los Chicago Bulls, equipo en el que jugaba Jordan, y el increíble rendimiento del jugador a nivel deportivo fueron factores clave que impulsaron las ventas y expandieron la marca. Según algunos informes, Air Jordan representa entre el 5% al 10% de los ingresos totales de Nike, que el año pasado ascendieron a 51.400 millones de dólares.
El contrato sigue vigente hoy, a pesar de que Jordan dejó el deporte hace más de 20 años.
Según Forbes, su fortuna asciende a 2.100 millones de dólares, al cambio a euros unos 2.000, siendo el deportista que más dinero ha ganado en la historia del deporte mundial. Todo se debe a que Jordan firmó con Nike un contrato que establecía que el 5% del dinero de las ventas de sus productos iría a parar a su bolsillo, forrándose literalmente por este acuerdo.
Según las estimaciones ofrecidas por Nike, el 16% de su volumen de negocio pertenece a la marca de Jordan.
Incursiones en el Mundo Empresarial
Más allá de su exitosa colaboración con Nike, Jordan ha diversificado sus inversiones en diversos sectores. Se retiró definitivamente de las canchas a los 40, hace algo más de dos décadas, cuando militaba en los Washington Wizards tras ser el gran icono intergeneracional de los Chicago Bulls. Ha construido un verdadero imperio financiero gracias a los múltiples negocios en los que está involucrado, demostrando que tiene una mente privilegiada para cualquier reto que se le ponga por delante.
Es habitual ver a deportistas de élite que generan millones de euros durante su carrera profesional dar el salto al mundo empresarial.
Michael Jordan es el paradigma de todos ellos. Tras su retirada definitiva del baloncesto en 2003, se hizo un hueco en el conocido Hall Of Fame, pero también merecería participar en un eventual Hall Of Money por la cantidad de proyectos económicos que ha llevado a cabo desde entonces.
En 2010, el estadounidense se convirtió en dueño y presidente del equipo de la NBA Charlotte Hornets. Actualmente, se mantiene en el cargo, aunque en 2023 expresó su interés por vender una parte.
Precisamente, dicha escudería lograba el pasado fin de semana su triunfo más importante desde que fuera fundada hace seis años. Fue el domingo al ganar las 500 Millas de Daytona (Florida), gracias a la destreza de su piloto Tyler Reddick.
Además, se maneja en el lucrativo negocio de las apuestas deportivas como asesor de la junta directiva de DraftKings. A ello hay que sumar su cotizado trabajo como comentarista y colaborador para la cadena NBC, con un contrato que quita el hipo.
También forma parte del fondo de inversión a16 Cultural Leadership Fund y colaboró en la liga de fútbol Baller League a través de Courtside Ventures, un fondo centrado en el deporte en el que ha invertido 100 millones de dólares. Además, ha invertido en Sportradar, una empresa de análisis de datos deportivos valorada en 3.4000 millones de dólares.
La leyenda de los Chicago Bulls, que empezó a jugar al baloncesto con apenas 6 años, cuenta también con varias propiedades, como un exclusivo campo de golf en Florida, The Groove XXIII, y propiedades de lujo en Florida, Carolina del Norte e Illinois. Tiene un jet privado valorado en más de 70 millones de dólares y, en 2024, logró vender su casa en Chicago por más de 14 millones de dólares tras 12 años en el mercado.
En 2016, junto a otros presidentes de equipos de la NBA, creó Cincoro Tequila, una marca de tequila prémium que ha ganado varios premios internacionales y que en 2022 vendió más de medio millón de botellas con un precio de alrededor de 130 dólares la botella.
Michael Jordan elevó el baloncesto a un estatus superior y supo moverse en el mundo de los negocios para multiplicar su fortuna y forjarse una vida repleta de todo tipo de lujos.
Charlotte Hornets: Un Desafío Empresarial
Hace 13 años, Michael Jordan, el hombre que convirtió a la NBA en el mayor espectáculo del mundo, compró el 65% de los Charlotte Bobcats (rebautizados Hornets en 2014). Se trata de un equipo que sólo le sonará a los aficionados de largo recorrido de la NBA: llevan siete años sin pisar los play-offs, y las dos únicas veces que asomaron la cabeza entre los mejores equipos de la NBA no pasaron de la primera ronda.
Han cerrado un curso 22-23 olvidable, con 27 victorias y 55 derrotas. Pero los Hornets vuelven a ser noticia porque Jordan se ha cansado de ser el único gran proprietario negro de la NBA: ha vendido su participación mayoritaria en el equipo (el 65% que compró en 2010 por 250 millones de euros, que se unió a una pequeña participación previa, que tenía desde 2006) por una cifra cercana a 2.750 millones de euros, según la cadena deportiva ESPN.
Un negocio redondo: el mismo Jordan, milmillonario gracias a Nike y sus otros negocios, hacía tiempo que buscaba una salida, y esperaba hace un año ofertas en torno a 1.500 millones de euros.
Los nuevos propietarios son el gestor de fondos de inversión Gabe Plotkin, que ya era accionista minoritario de los Hornets, y Rick Shaw, otro millonario financiero con intereses en la NBA, aunque en este caso en los Atlanta Hawks.
La marcha es un gran negocio para Jordan, que cogió un equipo que no sólo perdía partidos, sino también dinero (hasta el punto de que en su compra en 2010 también asumía 140 millones de euros en deuda). Con el tiempo, Jordan consiguió sanear el equipo, pero no convertirlo en la potencia que le habría gustado: los Hornets hoy son los antepenúltimos de la liga en ingresos (con 246 millones de euros), y valen más por su plaza de la NBA que por lo que hacen con ella.
No tienen jugadores muy destacados (el más reconocible es LaMelo Ball, uno de los hermanos Ball, más conocidos por su padre que por sus éxitos). Simplemente, están ahí.
Lo que sí se ha señalado, con razón, es que con la venta la NBA pierde al único gran propietario negro que tenía la liga: el 3,33% del total, frente al 73,2% de sus jugadores. Es algo que puede que cambie en el futuro, de la mano del jugador que más ha hecho para acercarse al legado de Jordan: LeBron James, que pretende retirarse en un par de años, y convertirse en propietario.
Si bien su éxito como jugador es incuestionable, su gestión como propietario de los Charlotte Hornets ha sido objeto de críticas. Parece evidente que la gestión deportiva y empresarial de Michael Jordan con Charlotte Hornets es claramente mejorable.
Los Charlotte Hornets representan otra gran parte de su éxito, y eso que el equipo nunca ha conseguido alcanzar unas finales de la NBA ni acercarse a ellas.
En 2010, el 23 de los Chicago Bulls se hizo con los Charlotte Bobcats (renombrados después como Charlotte Hornets) por aproximadamente 275 millones de dólares. Dos ciclos audiovisuales después y con la NBA ubicada en el centro de la intersección entre deporte, cultura y entretenimiento, el ya empresario ha decidido traspasar el negocio este año a un grupo inversor liderado por Gabe Plotkin y Rick Schnall por cerca de 3.000 millones de dólares. Ha multiplicado por diez su inversión.
Deportistas Empresarios: Una Tendencia en Ascenso
Son muchos los deportistas que invierten parte de su fortuna en empresas ya constituidas o que, incluso, se lanzan al emprendimiento. La lista es larga desde Cristiano Ronaldo -que cuenta con gimnasios, cadena de hoteles, línea de perfumes...-, Michael Jordan -vital para la transformación de las zapatillas deportivas, en especial, de baloncesto-, las hermanas Williams -con su marca de ropa-, o Iniesta -que ha empleado parte de su fortuna en poner en marcha las Bodegas Iniesta (con gran fama ya en Europa y Japón), y así un largo etcétera.
El golfista Tiger Woods y el diseño de campos de golf. El californiano es uno de los grandes golfista de la historia de este deporte. Pese a estar cinco años en el dique seco debido a una lesión de espalda que le ha hecho pasar por el quirófano en numerosas ocasiones, Tiger tiene la vida resuelta porque además de deportista es empresario. Hay quien dice que él es la empresa en sí.
Fernando Alonso, del formula 1 a los karts. Al asturiano la velocidad no le da vértigo, todo lo contrario, le ha permitido (velocidad y pericia) ganar dos Mundiales de Fórmula 1. El mundo de las carreras le ha permitido llegar a su otra faceta. Cuenta con una marca de ropa Kimoa con la que es socio de la escuderia McLaren.
Marcelo Vieira da Silva Júnior, dos clubes de fútbol y a punto de desembarcar en un grande. Simplemente Marcelo, el lateral del Real Madrid compraba a finales de 2021 el Mafra portugués con un objetivo: ser la plataforma en Europa para los jugadores que se formen en el Azuriz brasileño, club que también es de su propiedad.
Ronaldo Nazario, gestión de imagen de otros deportistas y propietario del Valladolid. El también brasileño gestiona la imagen de otros deportistas por medio de su empresa '9ine Sports and Entertainment', deportistas de mucho renombre como Neymar. Ronaldo Nazario posee, también, el 25% del Fort Lauderdale Strikers, club de fútbol de la North American Soccer League (NASL) y es propietario del Real Valladolid Club de Fútbol.
El Legado de Jordan: Más Allá del Baloncesto
Michael Jordan vuelve a estar en boca de todo el mundo después del documental de Netflix 'The Last Dance'. El mítico '23' acaba de convertirse en sexagenario, pero rico, tremendamente rico.
Michael Jordan ha sido deportista profesional desde 1984 hasta 2003, un período en el que ha sido protagonista de varios hitos. En las quince temporadas en las que jugó en la categoría reina del baloncesto, cobró la cifra récord de 94 millones de dólares solo en sueldos.
Comenzó percibiendo medio millón en su primera temporada y fue aumentando su salario a medida que su nivel y su fama como deportista crecían, llegando a ganar cifras estratosféricas para la época: en los Chicago Bulls, su equipo fetiche, cobró más de 33 millones en 1998.
Sin embargo, la carrera de Jordan, igual que la de otros deportistas, no estuvo exenta de errores empresariales. Antes incluso de llegar a la NBA, Jordan ya daba que hablar. A principios de los años 80, y después de una carrera meteórica en la Universidad de Carolina del Norte, estaba preparado para dar el salto al baloncesto profesional. Sin embargo, nadie entendió por qué los Portland Trail Blazers, que debía seleccionar en segunda posición, lo dejaron escapar, eligiendo a Sam Bowie en su pick, otro pívot que estaba llamado a dominar la pintura. Sin embargo, a pesar de que Drexler también ha sido considerado como uno de los mejores jugadores de la historia en su posición, el paso de los años ha demostrado que la decisión de los Blazers no fue acertada.
Poco después de aterrizar en la NBA, Jordan era una promesa que ya había encandilado al público de Chicago. Sin embargo, no ocurría lo mismo con las marcas deportivas. En aquel momento, Nike era una nueva empresa emergente con sede en Portland, especializada en ropa de atletismo, que ni siquiera era la segunda opción de Jordan. Jordan estaba decepcionado y, en esas circunstancias, su madre le obligó a escuchar la propuesta de Nike. David Falk, agente de Jordan entre 1994 y 2003, propuso a la firma americana que diseñara una submarca llamada Air Jordan. El resto es historia.
Durante el primer año de la comercialización de sus icónicas zapatillas, Nike facturó 126 millones de dólares solo con las Air Jordan, muy por encima de las previsiones de la compañía, que esperaba quedarse en tres millones de dólares en cuatro años, y acabaron siendo las zapatillas más vendidas de la historia.
Después de retirarse, Jordan siguió vinculado al baloncesto como ejecutivo de varias franquicias de NBA: Washington Wizards entre 2000 y 2001 y Charlotte Bobcats entre 2006 y 2012. Durante sus dos etapas al frente de estas franquicias, sus fichajes fueron bastante desafortunados. Sin ir más lejos, cuando tuvo la oportunidad de elegir en las primeras posiciones del draft, sus decisiones fueron desafortunadas.
Estas experiencias tan negativas han proyectado sobrel Jordan la imagen de un mal empresario que ha seguido viviendo de sus éxitos deportivos como jugador.
Con motivo del estreno de 'Air', este repasamos el imperio que posee MJ23 a sus 60 años. ¿Cómo lo ha conseguido y cómo lo disfruta?
En este recién comenzado año 2012, Michael Jordan sigue siendo un río de dinero.
Dicho de otro modo, el Michael Jordan propietario de los Bobcats -con toda su radicalidad y toda su virulencia- está protegido por el manto invisible del Michael Jordan corporativo.
Hoy no nos sorprende tanto ver a deportistas en activo convertirse en inversores de todo tipo de proyectos, desde clubes en crecimiento, a marcas especializadas en algún área de rendimiento o relacionados con algunos de sus hobbies. Pero hace décadas no lo era, y ahí es donde reside el mérito del camino abierto por Michael Jordan. El primer atleta con su propia marca deportiva y, de largo, la más lucrativa del mundo en este segmento; pionero de extender su carrera deportiva a los despachos con la compra de una franquicia de la NBA; disruptor promoviendo la primera escudería de la Nascar cuya visión era facilitar el camino a más pilotos negros. En su porfolio figuran otros proyectos como Sportradar o Draftkings, dos gigantes de los datos y las apuestas en los que invirtió en fase muy temprana.
El éxito de Jordan como inversor no ha pasado inadvertido, y podemos dar por hecho que ha sido la inspiración para muchos otros que han decidido seguir ese camino sin esperar a retirarse. En Estados Unidos tenemos los ejemplos de LeBron James, Kevin Durant y Serena Williams, pero también en Europa hay una corriente favorable. En España tenemos a Pau Gasol, Rafa Nadal, Gerard Piqué o Andrés Iniesta, por no hablar el track record de David Beckham o Cristiano Ronaldo. Y necesitamos más, porque nada como los protagonistas de este negocio con interés e ideas para que la rueda siga girando.
Las federaciones deportivas son las encargadas de promover la práctica de su disciplina en su país. Durante décadas, uno ha podido dudar de si se trataban de organismos públicos u organizaciones privadas, ya que no ha sido hasta poco antes de la pandemia cuando el paradigma empezó a cambiar y todas empezaron a adoptar un enfoque más empresarial. Dicho de otro modo: aunque no en todos los despachos, pero empezó a interiorizarse que depender excesivamente del dinero público es más un riesgo que una ventaja.
Dejando al margen la RFEF, un gigante dentro de este ecosistema, las federaciones españolas lograron una cifra récord de ingresos en 2023, con un alza interanual del 9,4% y 271,7 millones de euros. Ahora bien, su estructura aún tiene una fuerte dependencia del dinero público, ya que las aportaciones del Gobierno a través de sus distintos programas aún representan el 40% del total. ¿Signos positivos? Las ventas por patrocinio y publicidad alcanzaron los 26,7 millones de euros, un 20% más que en 2022 y el importe más alto de la historia.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Fortuna estimada de Michael Jordan | 2.100 millones de dólares |
| Ingresos anuales estimados por Air Jordan | 80 millones de dólares |
| Precio de compra de Charlotte Bobcats (2010) | 275 millones de dólares |
| Precio de venta de Charlotte Hornets (2023) | 3.000 millones de dólares |
| Porcentaje de ingresos de Nike atribuido a Air Jordan | 5% - 10% |
La vida de Jordan a sus 60 años es la de un empresario que ha disfrutado del éxito en el deporte y en el mundo de los negocios.
