La situación laboral de las mujeres inmigrantes en España, aún hoy en día, tiene muy poca visibilidad ante los ojos del resto de la ciudadanía. Uno de los factores que contribuyen a esa invisibilidad es que estas mujeres trabajan, principalmente, en sectores de la economía sumergida española.
En los censos de 1991 y 2001 se recoge el incremento de población inmigrante en España, donde la intensificación de los flujos migratorios se caracteriza por ser eminentemente laboral (es decir, una migración económica) y por el elevado grado de feminización. La inmigración femenina en España ha aumentado en un 417% en esos 10 años.
Las mujeres inmigrantes presentan peculiaridades y necesidades distintas, tanto de los hombres inmigrantes, como de la población femenina nacional. Uno de los factores que contribuyen a esa invisibilidad es que estas mujeres trabajan, principalmente, en sectores de la economía sumergida española.
Además, las mujeres que emigran, a menudo tienen menos protecciones legales en el lugar de trabajo, lo que las hace más vulnerables a la explotación laboral. Una de las características comunes respecto a la vida laboral de estas mujeres, es el trabajar en sectores feminizados, principalmente el cuidado de personas mayores y niños/as, así como el servicio doméstico.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), casi la mitad de las mujeres extranjeras ocupadas desarrollan trabajos no cualificados y en sectores como la hostelería, el comercio o el trabajo doméstico. En el año 2017, se contabilizaron 565.000 trabajadoras ocupadas como personal doméstico y cuidadoras de personas mayores y niños/as a domicilio, de las cuales 356.000 declararon no haber nacido en España, según datos de la Encuesta de Población Activa.
El escenario de las mujeres inmigrantes ya comentado pone en relieve la necesidad de implementar nuevas medidas y actuaciones en materia de políticas de integración sociolaboral e igualdad, teniendo en cuenta esta serie de características, realidades y problemáticas específicas que experimentan estas mujeres. Consiste en el diseño de itinerarios de inserción con perspectiva de género e intercultural, adaptados a las necesidades y características de cada mujer, con elaboración de contenidos específicos que tengan en cuenta la diversidad.
Para muchas mujeres migradas el autoempleo supone una oportunidad para alcanzar unas condiciones de trabajo dignas. En esa línea, al fomentar la creación de negocios con impacto social, estas mujeres no solo mejoran su propia empleabilidad, sino que también contribuyen al desarrollo sostenible y promueven la igualdad de oportunidades.
Distribución de la población extranjera en España por provincias (2021)
Programas y Proyectos de Apoyo
El Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) en colaboración con Cruz Roja Cantabria están llevando a cabo un programa de formación para 25 mujeres migrantes y refugiadas provenientes de Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Brasil, Guatemala, Argentina y Camerún, con el objetivo de mejorar su empleabilidad y favorecer su integración a través del fomento de sus capacidades emprendedoras y el aumento de su conocimiento en economía social.
Esta formación forma parte del programa ‘Momentum of Cooperation’, una iniciativa europea centrada en la reducción de las barreras a las que se enfrentan las mujeres cuando quieren acceder al mercado laboral. El programa está coordinado en España por el CISE en colaboración con el Gobierno de Cantabria, a través de la Dirección General de Cooperación al Desarrollo.
A continuación, se presenta una tabla con los países de origen de las participantes:
| País de Origen | Número de Participantes (aproximado) |
|---|---|
| Colombia | 3 |
| Perú | 3 |
| Venezuela | 3 |
| Ecuador | 3 |
| Brasil | 3 |
| Guatemala | 3 |
| Argentina | 3 |
| Camerún | 4 |
Durante cinco semanas, las participantes siguieron un itinerario formativo que incluyó capacitación en modelos de negocio cooperativos, trabajo en equipo, comunicación, marketing digital y economía colaborativa. Las beneficiarias del programa trabajaron individualmente y en grupo en el desarrollo de ideas de negocio y profundizaron en el concepto de economía social de la mano de entidades del sector.
Se realizaron visitas y sesiones con la Agrupación de Empresas de Economía Social de Cantabria (ACEL), y las cooperativas Solabria, Ecotierruca, Brisa del Cantábrico, Rederas y Cooperativa Valles Unidos del Asón.
Mujeres migrantes emprendedoras compartiendo historias de éxito
El Proyecto ‘Momentum of Cooperation’
El proyecto ‘Momentum of Cooperation’ comenzó en enero de 2022 para reducir las barreras estructurales y culturales a las que se enfrentan las mujeres migrantes para acceder a oportunidades de formación profesional y empleo específicas y adaptadas a sus necesidades. Centra sus esfuerzos en la capacitación de las mujeres refugiadas de entre 18 y 39 años y trata de fomentar la coordinación entre los departamentos de la administración a través de laboratorios participativos. Todo ello, para promover un enfoque conjunto que dé respuesta real a las necesidades de estas usuarias.
Junto a las instituciones españolas, participan en el proyecto 8 socios de cuatro países de la Unión Europea (Grecia, Italia, Portugal y Hungría). El proyecto ha creado un marco de colaboración integrado en el ámbito de la UE para trabajar con los servicios públicos de empleo, centros de Formación Profesional y organizaciones de la sociedad civil en la mejora de los servicios actuales.
Ha fijado su impacto en la sensibilización y formación de 60 stakeholders -agentes claves del sector-, 50 empresas y 75 instituciones públicas. Con ello se está dando apoyo a más de 250 mujeres en todo el territorio europeo.
El programa europeo ‘Momentum of Cooperation’, de mejora de la integración laboral y socioeconómica de mujeres migrantes y refugiadas, ha finalizado su actividad con unos resultados “muy positivos”. En sus dos años de actividad, esta iniciativa ha beneficiado de manera directa a más de 130 mujeres en todo el territorio europeo y ha sensibilizado a más de 200 instituciones en igualdad e integración.
También, ha creado un marco de colaboración que permite la coordinación eficaz entre los servicios públicos de empleo, los centros de Formación Profesional y las organizaciones de la sociedad civil, entre otros, para un trabajo y enfoque conjunto que dé una respuesta real a las necesidades de estas usuarias.
Financiado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración (AMIF) de la Unión Europea, ha estado coordinado en España por el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), de la Fundación UCEIF, en colaboración con el Gobierno de Cantabria, a través de la Dirección General de Juventud, Cooperación al Desarrollo y Voluntariado, y Cruz Roja Cantabria.
Voces que se Elevan: Historias de Éxito
Entre los días 26 y 28 de octubre se ha representado la iniciativa Voces que se elevan situada en el espacio en la plaza del Puente de Cantalojas, en el barrio San Francisco de Bilbao. Esta ha consistido en una exposición fotográfica, un circuito audiovisual y una mesa redonda para dar a conocer los «relatos de lucha y éxito de mujeres migrantes emprendedoras».
Hoy se ha celebrado la mesa redonda para conocer mejor la experiencia de las protagonistas. Mediante una entrevista grupal Solagne y Anali, propietarias de La Flor de Canela; Nadia, propietaria de Dulces Laila; y Fatou, propietaria de Kér Fatou, han explicado cómo fue experiencia al migrar, las barreras y limitaciones que soportaron y la búsqueda de empleo. El objetivo ha sido visibilizar la lucha emprendedora de las mujeres migradas.
Solange y Anali (La Flor de Canela)
Solange y Anali nacieron en Perú. Hace 16 años que migraron a España, con la dificultad que conllevó alejarse de sus familias y abandonar sus antiguos empleos. En su llegada a España, aunque compartían el mismo idioma y las costumbres eran similares, pasaron dificultades para adaptarse a la sociedad. Sobre todo por su funcionamiento. Conocer gente del lugar fue lo que les ayudó a integrarse y adaptarse.
Ambas siguieron aquí sus estudios, lo que en parte, les facilitó mejorar sus relaciones sociales. Cuando empezaron a trabajar, sus primeros empleos se trataban de puestos de limpieza. Pero en 2008, se dieron cuenta de que era necesario buscar otros recursos para seguir adelante. Lo veían necesario porque querían vivir y, sobre todo, estar mejor.
No querían resignarse a trabajar en ámbitos que la sociedad les asigna sólo por ser mujeres migradas, como son los cuidados y la limpieza. Así que decidieron volver a estudiar para seguir formándose. La crisis no fue de ayuda y pasaron años hasta que lograron abrir su pastelería La Flor de Canela.
Ambas consideran que su experiencia con La Flor de Canela ha sido positiva. La acogida del barrio siempre ha sido buena. Se han dado cuenta de que la gente es abierta a probar cosas nuevas y que valoran mucho los productos artesanales. Aun así, consideran que sería positiva e interesante la creación de redes de apoyo a mujeres migradas emprendedoras, para que toda mujer que quiera dar el paso a un nuevo negocio tenga un lugar donde conocer experiencias ajenas y buscar apoyos.
Nadia (Dulces Laila)
Nadia nació en Argelia, pero migró a España hace 20 años, tras la Guerra Civil de Argelia; porque en su país las mujeres no tenían permitido trabajar y este era el único país donde el acceso era más fácil y con un Centro de Inmigración que podría ofrecerle ayuda. Cuando llegó a España encontró muchas barreras. El idioma, la integración a una ciudad europea, el clima, pero, sobre todo, lo más complicado fue adaptarse a las costumbres. Conocer gente fue lo que le ayudó a integrarse mejor.
Al llegar aquí se juntó con diferentes asociaciones. Quería mejorar su nivel de vida y como le encantaba cocinar, buscó montar su propio negocio. Situada en el Casco Viejo asegura que no ha encontrado barreras en el barrio. De hecho, los vecinos siempre se han mostrado abiertos a ofrecer ayuda y apoyo. Para ella es muy importante tener alguien a quien poder agarrarte: «Es importante matar el miedo».
Fatou (Kér Fatou)
Fatou nació en Senegal, pero migró a España hace nueve años. La principal barrera que encontró fue el idioma. Cuando finalizó la carrera buscó trabajo al nivel de sus estudios. Así, comenzó a trabajar en una empresa donde cuando terminó el contrato, al quedarse embarazada, decidieron no renovárselo.
En aquel momento, el único camino que veía fue montar su propio negocio. Quería hacer lo que le gustaba y tener un trabajo digno, porque siempre se negó a seguir el camino que la sociedad marcaba para ella, con el que la sociedad cree que debe conformarse. Cuando al fin decidió abrir Kér Fatou, tuvo que elaborar un plan de negocio con el que estudiar sus posibilidades y estudiar sus barreras.
Aunque siempre hay personas que parecen no entender que una mujer migrante pueda ser emprendedora, que pueda tener un negocio donde ser su propia jefa, porque aún hay veces en las que le preguntan que quién hay por encima o por detrás del local. El hecho de que aún exista gente capaz de poner en duda las capacidades de las mujeres a la hora de llevar un negocio hace que Fatou vea importante y necesaria la creación de una red de apoyo a la que poder agarrarse.
Voces que se elevan ha unido los relatos de lucha y éxito de estas cuatro mujeres migradas emprendedoras. Una iniciativa que ha ayudado a visibilizar sus experiencias y recordar la importancia de crear una Red de Apoyo que acoja a todas esas otras mujeres que, en la misma situación, decidieron dar el paso en la búsqueda hacia una vida mejor, así como a aquellas que aún buscan un lugar al que agarrarse para dar el paso y conseguirlo.
