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En septiembre de 1944, los Aliados, tras el exitoso desembarco de Normandía y la liberación de París, vislumbraban el fin de la guerra en Europa. El gabinete de guerra en Londres creía que todo habría acabado para el 31 de diciembre. Sin embargo, los problemas de abastecimiento y las desavenencias entre británicos y estadounidenses mermaron el ímpetu de los Aliados, dando esperanzas a los alemanes.

Comenzaron, además, a cometer errores de bulto, como la Operación Market Garden, planeada para dar el golpe definitivo a Alemania. Ideada por el comandante en jefe británico, el mariscal Montgomery, la operación Market Garden pretendía hacerse con el control de la estratégica carretera que llevaba de Bruselas hasta Arnhem, abriendo un corredor a través de las defensas alemanas que les llevaría al otro lado del Rin.

Mapa de la Operación Market Garden. Fuente: Wikipedia

El Plan y las Fuerzas Involucradas

El plan, audaz y contundente, se denominó Operación Market-Garden. Market era el elemento aéreo y Garden era el elemento terrestre. Para ello, 41.000 paracaidistas capturarían los puentes que jalonaban la ruta (nombre en código Market), coordinados con el avance por la carretera de las divisiones acorazadas británicas (Garden).

El 17 de septiembre, las 101ª y 82ª Divisiones Aerotransportadas norteamericanas tomarían los puentes sobre el Son y el Canal Guillermina en Eindhoven, y sobre el Mosa y el Waal en Grave y Nimega, respectivamente; y la 1ª División Aerotransportada británica (que incluía la I Brigada Paracaidista Independiente polaca), se haría con el puente sobre el Rin en Arnhem. Al mismo tiempo, el XXX Cuerpo británico (Horrocks) encabezado por los carros de combate de la División de Guardias avanzaría desde el Canal Mosa-Escalda por la carretera que une a lo largo de 96 km las localidades citadas.

En octubre de 1944 el Alto Mando de los aliados (o SHAEF -Supreme Headquarters of Allied Expeditionary Forces-) que dirigía Eisenhower atribuyó a Montgomery la dirección de un audaz ataque a través de esa planicie para llegar directamente al corazón industrial de Alemania -el Ruhr- y más tarde al corazón político del nazismo -Berlín-.

El plan era ambicioso y arriesgado. Y era llamativo que Montgomery afrontara tales riesgos porque contaba con la oposición de Bedell-Smith Jefe de Estado Mayor del SHAEF; de Sosabowski, Jefe de la I Brigada Independiente de Paracaidistas polaca (que formaba parte de la División británica); de Bradley y de Patton, respectivamente Jefes del 21º Grupo de Ejércitos y del Tercer Ejército norteamericano; y aun de su propio Jefe de Estado Mayor, De Guingand.

Monty (así se apodaba Montgomery) era especialmente cauto y prudente; apreciaba mucho a sus soldados y éstos le apreciaban a él no por su persona (era particularmente antipático) sino por su dirección y porque no les exponía inútilmente.

Fuerzas Aliadas

  • I Ejército Aerotransportado Aliado del general Lewis Brereton (41.628 paracaidistas)
    • 1ª División Aerotransportada Británica del general Roy Urquhart
    • 1ª Brigada Paracaidista Polaca del general Stanislaw Sosabowski
    • 82ª División Aerotransportada Estadounidense del general James Gavin
    • 101ª División Aerotransportada Estadounidense del general Maxwell Taylor
  • II Ejército Británico del general Miles Dempsey
    • VIII Cuerpo Británico del general Richard O’Connor
    • XIII Cuerpo Británico del general Neil Ritchie
    • XXX Cuerpo Británico del general Brian Horrocks

Fuerzas Alemanas

  • Grupo de Ejércitos B al mando del general Walter Model

Desarrollo de la Operación

La ofensiva comenzó el 17 de septiembre de 1944 con el lanzamiento simultáneo de las tres Divisiones de Paracaidistas. En el caso de Market-Garden, los Aliados dominaban los cielos del noroeste de Europa, lo que les permitía no solo enviar a los Países Bajos una respetable flota aérea de aviones de transporte y planeadores de combate sino emplear a fondo los aviones P-47 Thunderbolt (USAAF) y Hawker Typhoon (RAF) de apoyo táctico que podían ametrallar y bombardear a las concentraciones militares alemanas que se interponían en el avance terrestre casi con absoluta impunidad.

El objetivo principal de la invasión era el puente sobre el Rin en Arnhem, que fue confiado a las divisiones aerotransportadas británicas y polacas, mientras que los cruces más al sur, en Eindhoven y Nimega serían atacados por los americanos.

Pese al riesgo de saltar en pleno día, la luz del sol permitió a los paracaidistas agruparse rápidamente en los puntos de salto, empezando de inmediato el ataque sobre los puentes. En el sur la cosa empezó bien: la división 82 de James M. Gavin se apoderó rápidamente de los cruces alrededor de Nimega, al tiempo que la 101 ocupaba Eindhoven. Por desgracia en Arnhem polacos y británicos se toparon con una inusitada resistencia, fortalecida por la 2ª división panzer SS, que aunque identificada por la resistencia había sido ignorada por la inteligencia aliada.

Debido a ello solo el 2º batallón del coronel John Frost logró llegar hasta el extremo norte del puente, donde al punto fue rodeado por los alemanes. Los británicos además estaban aislados del resto de fuerzas aliadas por el fallo de sus radios, de modo que debieron recurrir a palomas mensajeras para comunicarse.

Su situación era todavía más crítica debido a la falta de aviones, lo que obligó a dos tercios de sus efectivos a quedarse en Inglaterra la mañana del salto, a la espera de ser desplegados en una segunda oleada, y cuando al fin saltaron, los británicos fueron diezmados por el fuego enemigo. Formando una tercera oleada, los polacos quedaron en tierra debido a la niebla, de modo que no serían desplegados hasta al cabo de tres días, con los alemanes ya sobre aviso gracias a que habían capturado un maletín con los mapas de la operación.

El 17 de septiembre de 1944 empezó Market Garden, una arriesgada operación ideada por Bernard Montgomery para llegar hasta Berlín y poner fin a la contienda. Septiembre de 1944 fue, en principio, un mes dulce para el ejército Aliado. Por un lado, el avance a través de Francia después del Desembarco de Normandía (acaecido el 6 de junio de 1944 ) se había hecho a buen ritmo tras ... aplastar las bolsas de resistencia germanas. Por otro, Berlín ya aparecía en el mapa como un objetivo plausible al que había que llegar cuanto antes.

El plan era brillante, audaz y contundente. Se denominó Operación Market-Garden. Market era el elemento aéreo y Garden era el elemento terrestre. El 17 de septiembre las 101a y 82a Divisiones Aerotransportadas norteamericanas tomarían los puentes sobre el Son y el Canal Guillermina en Eindhoven, y sobre el Mosa y el Waal en Grave y Nimega, respectivamente; y la 1a División Aerotransportada británica (que incluía la I Brigada Paracaidista Independiente polaca), se haría con el puente sobre el Rin en Arnhem. Al propio tiempo el XXX Cuerpo británico (Horrocks) encabezado por los carros de combate de la División de Guardias avanzaría desde el Canal Mosa-Escalda por la carretera que une a lo largo de 96 Km. las localidades citadas.

Desde su puesto en el canal Mosa-Escalda, el teniente general Brian Horrocks, comandante del XXX Cuerpo de Ejércitos británico, dio orden de iniciar el ataque y pasar a la fase Garden, por la carretera que iba hacia el norte en dirección Valkenswaard-Eindhoven, una vez consumado el asalto aerotransportado. Trescientos cincuenta cañones arrasaron las posiciones alemanas en el reducido espacio de un kilómetro y medio por siete de profundidad. Por ahí, siguiendo la mencionada carretera, avanzaron los cientos de carros de combate y vehículos blindados que cruzaron la frontera holandesa.

Todo parecía ir bien pero, aguantando el intenso fuego, los alemanes contraatacaron desde posiciones bien camufladas a ambos lados de la carretera. Su resistencia fue mucho más dura de lo previsto. El general Horrocks había esperado recorrer los 19 kilómetros hasta Eindhoven en dos o tres horas, pero al anochecer solo había cubierto 10 kilómetros hasta Valkenswaard. La 101ª División norteamericana, en vista de que la vanguardia blindada de Horrocks no había llegado todavía a Valkenswaard, consideró que su objetivo más urgente era ocupar el puente del Son sobre el canal Wilhelmina, pero tuvieron un contratiempo importante cuando los alemanes lo volaron.

La Carretera del Infierno

Mientras los aliados quedaban cercados en Arnhem, mucho más al sur empezaba el asalto blindado, con una barrera de artillería que arrasó las posiciones alemanas de la frontera belga. Esto obligó al cuerpo de ingenieros a traer desde retaguardia un pontón Bradley, provocando un retraso de dos días que permitió a los alemanes reaccionar; iniciándose un contraataque general sobre las zonas de salto aliadas y el corredor abierto a lo largo de la llamada “carretera del infierno”.

Pese a ello el avance prosiguió tan buen punto el pontón estuvo terminado el 19. Con el apoyo de los carros Sherman y Cromwell los paracaidistas de la 101 llegaron hasta Nimega, enlazando con sus camaradas y llegando a 400 metros del puente de Arnhem. Allí la ofensiva fue detenida por el fuego de los alemanes, quienes iniciaron un duro contraataque que les empujó de vuelta a la ciudad, dejando a británicos y polacos abandonados a su suerte.

El 21 septiembre, la 1ª Brigada paracaidista polaca saltó sobre Driel y, al día siguiente, el XXX Cuerpo logró enlazar con ellos. Los polacos quisieron cruzar el Rin en ayuda de la 1ª División, pero el intento acabó en desastre. El 24 septiembre se llevó a cabo el último intento de reforzar a la 1ª División. Otro de sus batallones intentó cruzar el río en Arnhem, pero los paracaidistas británicos fueron barridos por el fuego enemigo, hasta que finalmente el general Urquhart ordenó retirarse para evitar ser aniquilados.

Operación Market Garden - Como Nunca Antes te la Habían Contado

Un Puente Demasiado Lejano

En Arnhem los paracaidistas aún resistían valientemente pese a contar solo con poca munición, gracias a la pérdida de las zonas de salto donde se suponía que debían aterrizar los planeadores con los suministros. La bolsa formada por el resto de paracaidista británicos se vio reforzada por el salto sobre sus posiciones de los tardíos refuerzos polacos, pero aunque mantuvieron su posición durante algunos días, el 25 los tigers rompieron sus líneas y les hicieron prisioneros. Con la extinción de este último reducto terminó la operación Market Garden, un duro revés para los aliados en el que sufrieron 16.000 bajas, incluyendo a los 6.000 paracaidistas que se habían rendido en Arnhem.

Puente de Arnhem después de la batalla. Fuente: Wikimedia Commons

Los aparatos de radio no funcionaron y los batallones quedaron aislados entre sí y desconectados del mando de la operación (General Browning). Los SS ocuparon las zonas señalizadas por los paracaidistas para el lanzamiento de suministros, con lo que una parte de éstos cayeron en manos alemanas. También cayó en manos alemanas una carpeta con los planos de la operación que un soldado rescató de un planeador siniestrado, lo que permitió a Bittrich adelantarse al lanzamiento de la Brigada polaca. Cuando ésta, al tercer día, se lanzó fueron recibidos a tiros por los alemanes, sin que los paracaidistas británicos pudieran avisarles.

Horrocks había prometido llegar al tercer día, pero habían transcurrido 9 días y la División de Guardias no llegaba; estaba atascada en la carretera al sur de Nimega. La 1a División de Paracaidistas luchó con tenacidad y heroísmo pero fue casi destruida; el II SS Panzer Korps también era tenaz y tenía mayor número de soldados y un armamento mucho más potente. Tanto los paracaidistas que ocuparon las proximidades del puente, en Arnhem, como los que resistían todavía en las cercanías de Oosterbeek (unos 6.000) cayeron prisioneros; aproximadamente otros 1.500 murieron. El resto, unos 2.000, tuvo que repasar el Rin, de noche, con medios improvisados, y con ayuda de la Brigada polaca que, por su parte, tuvo unas 500 bajas mortales.

Consecuencias del Fracaso

El fracaso en Arnhem significó que la guerra en Europa Occidental se prolongaría varios meses más. En lugar de un rápido avance hacia Alemania, los aliados tuvieron que replegarse y reorganizarse. El crudo invierno de 1944-1945 y la resistencia alemana en las Ardenas prolongaron el conflicto.

Las consecuencias estratégicas del fracaso fueron importantes. Los Aliados volvieron a la estrategia combatir a lo largo de todo el frente, avanzando todos los Grupos de Ejército al mismo tiempo y apoyando mutuamente sus flancos. El curso bajo del Rin fue abandonado como objetivo y, tras sangrientas batallas (el estuario del Escalda, el bosque de Hürtgen, las Ardenas) se atacó el curso medio (el puente de Remagen), al que se llegó en marzo de 1945. La guerra se prolongó hasta mayo.

Las consecuencias humanitarias fueron dramáticas. En represalia por la ayuda que la población de Arnhem había prestado a los paracaidistas y por la actividad de la Resistencia clandestina holandesa, el sátrapa nazi de los Países Bajos, el Reichskommissar Seyss-Inquart, bloqueó la llegada de alimentos a la zona. Durante los meses siguientes, unos 4.000 holandeses murieron de inanición.

Soldados británicos capturados en Arnhem.

Análisis de la Operación Market Garden

Las previsiones eran optimistas. Una vez cruzado el Bajo Rin y evitadas así las fortificaciones de la Línea Sigfrido, el 21o Grupo de Ejércitos, ya reagrupado, avanzaría sin obstáculos hacia el Este, hacia Alemania, embolsando el Ruhr por el norte.

La operación se torció desde el principio. Los paracaidistas británicos no recibieron los vehículos ligeros ni los PIAT porque vendrían en el segundo lanzamiento. Un batallón recorrió los 10 Km. a pie siguiendo el curso del Rin y cuando llegó a Arnhem los paracaidistas vieron que el puente ya estaba tomado por los alemanes, con lo que solo pudieron ocupar algunas casas del acceso norte al puente.

En definitiva, Market era el elemento aéreo y Garden era el elemento terrestre. El 17 de septiembre las 101a y 82a Divisiones Aerotransportadas norteamericanas tomarían los puentes sobre el Son y el Canal Guillermina en Eindhoven, y sobre el Mosa y el Waal en Grave y Nimega, respectivamente; y la 1a División Aerotransportada británica (que incluía la I Brigada Paracaidista Independiente polaca), se haría con el puente sobre el Rin en Arnhem. Al propio tiempo el XXX Cuerpo británico (Horrocks) encabezado por los carros de combate de la División de Guardias avanzaría desde el Canal Mosa-Escalda por la carretera que une a lo largo de 96 Km. las localidades citadas.

Horrocks enlazaría con los norteamericanos en Eindhoven en 2 ó 3 horas y con los británicos y polacos en Arnhem en 2 ó 3 días, tiempo más allá del cual se estimaba que una fuerza aerotransportada, carente de armamento pesado y provisiones, no podría conservar el puente enfrentada a tropas más numerosas y mejor equipadas. Las previsiones eran optimistas.

Legado y Conmemoración

Aunque la Operación Market Garden no logró su objetivo estratégico, demostró el coraje y la capacidad de las tropas aerotransportadas aliadas. Arnhem se convirtió en un símbolo de heroísmo frente a la adversidad. La resistencia de los paracaidistas británicos, especialmente en la ciudad, es recordada como un ejemplo de valentía militar.

Conmemoración de la Operación Market Garden.

A lo largo de las décadas, la Batalla de Arnhem ha sido conmemorada en libros, documentales y películas. Uno de los relatos más populares es el libro "A Bridge Too Far" (1974) de Cornelius Ryan, que narra en detalle la operación y que fue llevada al cine en 1977 bajo el mismo nombre.

Cada año, en septiembre, los veteranos, descendientes y ciudadanos de los Países Bajos y otros países se reúnen para honrar a quienes lucharon y cayeron en esa cruenta batalla. En este aniversario especial, los actos conmemorativos incluyen ceremonias, saltos de paracaidistas en honor a los soldados originales, y visitas a los cementerios de guerra, donde descansarán muchos de los que dieron sus vidas en aquellos intensos días.

La Batalla de Arnhem fue un momento decisivo en la Segunda Guerra Mundial, no solo por su impacto militar, sino también por el sacrificio de las tropas aliadas. A 80 años de su desarrollo, sigue siendo un ejemplo de la complejidad de la guerra y del valor humano en medio de las más difíciles circunstancias.