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¿De verdad es factible lanzarme a montar mi propia empresa? Es la eterna pregunta que se plantea todo emprendedor, y, evidentemente, la respuesta no es sencilla.

Para que ésta se materialice en una verdadera oportunidad de negocio que posibilite la sostenibilidad en el tiempo de una empresa es necesario conocer las condiciones del mercado en el que nos movemos, cuál es nuestra competencia y quiénes nuestros clientes. De una parte, no es suficiente tener una idea de negocio. Y, por su puesto, valorar si éstos están dispuestos a comprar nuestro producto o servicio.

El emprendimiento como motor de cambio

Muchos especialistas entienden que un emprendedor es “un constructor del entorno y un facilitador de cambios”, aplicando un enfoque más global al concepto y no centrándonos solo en lo económico. Este nuevo enfoque es lo que permite entender la rápida adaptación de muchas empresas tras la crisis sanitaria.

Vivimos en un mundo global, tecnológico e interconectado, en dónde la complejidad y la volatilidad son insuficientes para entender lo que está pasando. Hasta que llegó la pandemia, se aceptaba que transitábamos en un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo, ambiguo).

Para enfrentarnos a los nuevos retos que este nuevo paradigma plantea no podemos aplicar los esquemas de pensamiento antiguos, sino que necesitamos enfrentarnos a ellos con una nueva mirada, con grandes dosis de creatividad que nos permita la disrupción necesaria. Nos encontramos ante un cambio real de paradigma.

Es por ello que necesitamos más que nunca de mentes visionarias, de mentes creativas que orienten su creatividad a la acción y a la disrupción para explorar nuevas soluciones. El emprendimiento es una actitud ante la vida, es una forma de vivir.

Los emprendedores miran el mundo de una manera diferente y por ello ven cosas distintas, cosas que la mayoría de las personas no son capaces de ver. Se anticipan al futuro, no les da miedo equivocarse y luchan para hacer realidad sus ideas y sus sueños.

¿Qué motiva a los emprendedores?

Emprender: todo lo que debes saber para triunfar | José Archibold | TEDxSanJosédeDavid

Para ellos, los protagonistas de esta historia, lo mejor es la satisfacción de crear puestos de trabajo y desarrollar el proyecto a pesar de la crisis. Opiniones expertas sobre el emprendimientoDicen que una imagen vale más que mil palabras. A ello añaden independencia, libertad y autorrealización.

Mientras que, en el otro lado de la balanza, sitúan la falta tanto de dinero como de liquidez, sin olvidar el alto riesgo que se asume, el sacrificio tanto en horas de trabajo como la renuncia a la vida privada, el estrés, la soledad y el hecho de tener que aportar patrimonio personal.

El apoyo familiar y las dificultades financieras

Estas son algunas de las principales conclusiones que se deducen del Observatorio de Clima Emprendedor realizado por la Fundación Iniciador y Sage. Por ejemplo, para los emprendedores españoles la familia es el principal punto de apoyo para dar el pistoletazo de salida a un negocio, es decir, para financiarse. Pero hay más.

Eso es lo que piensan el 42% de los autónomos y el 45% de las pymes consultados en dicho informe. Sólo el 7% han hecho uso del Plan ICO. Mientras que los inversores privados, o business angel, aumentan su protagonismo, ya que el 12% de las pymes conformadas por 6 a 9 empleados ha obtenido financiación a través de ellos.

Según los encuestados, al no conseguir ese dinero necesario, han tenido que autofinanciarse ellos mismos cuando han decidido arrancar el negocio.

Pero, sin lugar a dudas, los impuestos que deben soportar los autónomos y pequeños empresarios constituyen un obstáculo quizá mayor para el mantenimiento de la actividad que para la puesta en marcha. Además, dos de cada tres encuestados entienden que los organismos públicos son las entidades que deben apoyar e invertir recursos en nuevos emprendedores. Mientras que el 19% menciona también a las entidades financieras. También hay otras alternativas como el crowdfunding, indica Lucas Rodríguez, de la Fundación Iniciador.

No es país para emprender

Esta es otra de las opiniones sobre el emprendimiento en España. Quienes han puesto en marcha su negocio, y conocen las dificultades que ello conlleva, consideran que en España no se fomenta la creación de empresas (un 89%). Y solo cuatro de cada diez conoce las posibles ventajas que ofrece la nueva Ley de Emprendedores, mientras que dos de cada tres están convencidos de que no facilita la labor de emprendimiento.

"La ley prevé una revisión, y tanto autónomos como empresarios entienden que la misma debería mejorar los incentivos fiscales", apunta Juan Mora, director de Sage One.

Aplazar el pago del IVA de facturas pendientes de cobro, ampliar los incentivos fiscales a las empresas de reducida dimensión, e incentivar con beneficios fiscales a los inversores privados. ¿Cuáles?

La tenacidad como clave del éxito

"Otra característica de estas personas es su tenacidad, la capacidad que tienen para seguir intentándolo, y no darse por vencidos a las primeras de cambio. Poseen una gran capacidad de resistencia, y opciones para reconducir el proceso", asegura Lucas Rodríguez.

Por eso, demandan un mayor apoyo para crear empleo. ¿Qué nos motiva a perseguir nuestros sueños a pesar de las dificultades? En Holded, queremos descubrirlo.

Muchos españoles, sin embargo, tienen grandes dificultades, en su mayoría económicas y burocráticas en el camino, lo que los lleva a abandonar o pausar sus sueños para unirse a la fuerza de trabajo como empleados o funcionarios. Sin embargo, esto no nubla el espíritu emprendedor de la sociedad.

Especialmente una idea de negocio que aporte valor a nuestra sociedad y tenga detrás una o varias personas emprendedoras, valientes, preparadas y con ganas de luchar para conseguirlo. En Holded creemos que las tareas del día a día no deberían ser un impedimento para que una buena idea tenga éxito. Por nuestra parte, hemos creado un software de gestión que automatiza todos los procesos, ahorrándole mucho tiempo a los dueños de negocios para poder dedicarse a lo que realmente les importa.

Por eso, queremos entender bien qué piensa la población española sobre el impacto de los emprendedores y pymes en la sociedad, sus aspiraciones, retos y limitaciones, y para ello hemos creado este estudio. La historia nos ha enseñado que ante un periodo de cambio y dificultades como en el que nos encontramos es cuando surgen las mejores ideas y negocios. Emprender en tiempos de crisis, a veces, no es cuestión de deseo, sino de necesidad.

El origen del concepto de emprendimiento

En anteriores artículos y eventos os hemos ofrecido pautas básicas para emprender, así como opiniones de expertos de diferentes ramas dentro del área. Etimológicamente la palabra proviene del latín vulgar (in, en, y prendĕre) cuyo significado es coger, atrapar, tomar. Así, desde su origen la palabra ya estaba asociada al concepto de “atrapar” oportunidades.

No obstante, su origen moderno proviene del francés entrepreneur que finalmente se conceptualizó como pionero. Por lo tanto, parece que también implica iniciar de manera novedosa un proyecto. Desde su etimología, observamos como el concepto de emprender implica riesgo asociado a esa nueva idea de negocio además de innovar.

Esta idea de emprendimiento que acabamos de expresar tomó fuerza en el siglo XIX y hasta ahora es una de las ideas predominantes acerca del concepto cuando se pregunta ¿qué es emprender? La mayoría de la gente aún lo asocia a una visión económica relativa a generar un negocio, empresa o proyecto financiero. Es así es como se entiende en la mayoría de las universidades y escuelas de negocios.

Nuevas formas de emprender

Esta extensión del concepto de emprendimiento ha afectado a la manera en la que se emprende o incluso, se ha producido a la inversa. Nuevas formas de emprender han generado que se replantee el concepto de emprendimiento. Esto se ve reflejado en los numerosos artículos y taxonomías existentes relativas a clasificar a los emprendedores o los proyectos de emprendimiento.

Según el tamaño del proyecto, anteriormente, se entendía el emprendimiento como pequeño o grande. Aunque más tarde surgieron esos pequeños avances que se introducían en una empresa y que mejoraban su producción o efectividad (microemprendimiento). Pero ha surgido, además, una nueva tipología gracias a la tecnología, el emprendimiento escalable.

En cuanto al objetivo de los proyectos, años atrás, eran eminentemente empresariales, financieros o económicos. Así destaca la aplicación de lo tecnológico en proyectos sociales o sanitarios sobresaliendo la tendencia del healthtech. También destacan la e-culture o cultura digital que ha generado una nueva forma de entender el ocio, arte y cultura.

Ya que existen exitosos casos de emprendimiento de imitación en otros mercados y hacia adentro, como el intraemprendimiento. En relación al abordaje o aproximación del enfoque, ya no solo se entiende el emprendimiento como innovador o hacia afuera.

Como la mezcla de financiación pública y privada que se obtiene de desconocidos que quieren apoyar tu causa a través de internet el crowdfounding. Por último, en lo relativo a la financiación para iniciar el proyecto hoy en día se conocen nuevas formas de obtener fondos. Esto ha supuesto una revolución.

Además, hay formas de que un emprendedor genere ingresos para su proyecto por si mimo, como el bootstrapping. Emprender a raíz de la generación de ingresos de un recurso ya existente o el ahorro. O, por otro lado, el bartering, algo parecido al antiguo trueque.

Como habéis podido comprobar emprender es mucho más que montar una empresa o proyecto y el ADN emprender existe en muchas personas y versiones.

El camino del emprendimiento

El camino del emprendimiento no es fácil. Emprender es tomar nuevos caminos, caminos que no han sido nunca transitados, para los cuales no hay mapas de carreteras ni cartas de navegación. Emprender es aceptar el error como parte esencial del aprendizaje. Los emprendedores se comprometen con sus proyectos, son resilientes, y no tiran nuca la toalla hasta que consiguen sus objetivos.

Además de estas cualidades, es muy importante que un emprendedor tenga valores. Un buen emprendedor es humilde, reconoce sus propios límites y pide ayuda cuando la necesita. Sabe que los valores se transmiten con la ejemplaridad.

La esencia del emprendimiento es asumir riesgos, pero a la vez hay que ser prudente y antes de tomar decisiones el emprendedorevalúa las consecuencias. El buen emprendedor entiende que su función en la sociedad va más allá de generar puestos de trabajo (que ya es ensí misma una función social) y de obtener un beneficio a través de aportar valor con su solución en forma de producto o servicio.

Nuestros políticos e instituciones deberían legislar y trabajar arduamente para facilitar el camino del emprendimiento. Es revelador mirar la lista de países considerados como los más felices del mundo según el “Informe Mundial sobre la Felicidad” una publicación de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas que se basa en los datos de una encuesta mundial realizada a personas de unas 150 naciones. Los primeros países de esta lista son Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suiza, Holanda, Luxemburgo, Suecia, Noruega,.. Estos países también comparten unas políticas redistributivas muy eficaces, así como un bajísimo nivel de corrupción.

Si nos formamos en un entorno emprendedor, probablemente tendremos más posibilidades de serlo, aunque cualquiera de nosotros puede decidir ser emprendedor, no importa el origen ni dónde nacemos. Ser emprendedor no es un don del cielo. ¿Qué idea tiene nuestra sociedad del concepto emprendedor? ¿Es un concepto positivo o negativo?