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“¿Eso del coworking qué es?” preguntaba mi padre al principio de esta aventura. Fue entonces cuando me di cuenta de que no todo el mundo está cómodo con este tipo de anglicismos. Pues bien, la palabra coworking es, literalmente, trabajar con varias personas en un mismo espacio, o, para entendernos mejor, en una misma oficina, compartiendo recursos y capacidades. A grandes rasgos, se trata de compartir el espacio de trabajo, utilizar la misma oficina entre diferentes profesionales de la misma o diferentes empresas y de distintos sectores. De esta forma se comparten gastos y servicios a la vez que se fomenta la relación entre distintos sectores y proyectos y las colaboraciones. Además, un espacio como éste invita al movimiento, al compañerismo, a la innovación y a la implicación social.

Pero el coworking es mucho más que eso. La verdadera finalidad es la de crear un entorno y una comunidad de coworkers, un espacio que fomenta el networking, las colaboraciones, el crecimiento y la creatividad. Se busca huir del aislamiento que existe en una oficina tradicional o en la propia vivienda; la máquina del café dejará de ser tu mejor amiga y la nevera tu mejor consejera.

Sin embargo, el coworking no es tan joven como lo pintan. Aunque la concepción de espacio de trabajo compartido nace a finales del siglo XX, el término “coworking” apareció ya en 1628, haciendo referencia al trabajo colaborativo entre Dios y sus ayudantes. Existe documentación que data de los años 1600 en la que ya se hablaba de coworking como una colaboración entre Dios y sus súbditos.

Evolución del coworking a lo largo de la historia

Los Primeros Pasos del Coworking Moderno

Tras estos textos del siglo XVII ya no volvemos a tener noticias de coworking hasta 1995, cuando se funda en Berlín la C-Base, uno de los primeros hackerspaces del mundo. Se trataba de lugares físicos donde las personas trabajaban y se conocían. Pero, es a mediados de los 90, en 1995, cuando nace uno de los primeros espacios considerados como coworking en Berlín, Alemania. El C-base se considera uno de los primeros modelos de espacios de coworking, y como no, nació en Berlín, una de las ciudades más innovadoras del mundo. El C-base nació como una asociación.

Cuatro años más tarde, en 1999, el concepto “coworking” ya se materializó. Bernie DeKoven es considerado por muchos el padre del coworking. Fue el primero en utilizar este término en 1999 para referirse al trabajo juntos y la colaboración gracias a las posibilidades que nos daban los ordenadores.

En sus orígenes fue un espacio muy orientado a una comunidad de mentalidad parecida, con un interés común por las computadoras, la tecnología y por trabajar bajo el mismo techo. Juntamente con el Metalab en Viena, este proyecto berlinés inspiró el nacimiento de muchos espacios de coworking similares en los Estados Unidos.

En 1999, el diseñador de videojuegos americano Bernie DeKovem, que se dedicó sobre todo a estudiar los beneficios de los juegos, creó la palabra «coworking». Para él, el coworking significa «working together as equals« (trabajar juntos como iguales), lo que contrasta con el «working together, yet separate« (trabajar juntos aunque separados), la definición a la que estamos más acostumbrados. Esta sigue siendo una de las bases del concepto de coworking y del trabajo colaborativo.

Durante la primera década del año 2000 cuando empiezan a aparecer muchos espacios coworking. En 2002, sólo tres años después de que Bernie le diera vida al término, es en Europa donde se les ve crecer. Muy poquito después de la revelación de DeKoven, dos emprendedores austríacos con otros socios y colaboradores (arquitectos, consultores de comunicación y relaciones públicas, startups, etc.) dieron otro paso importante dentro de la historia de los coworkings.

En Austria aparece Schraubefabrik, un espacio pensado para la comunidad de trabajadores que lo fundaron: arquitectos, relaciones públicas, cooperativas, freelancers o micro-empresas. De esta forma podían dejar de trabajar en casa y pasar a un espacio más amable. Dejaron de trabajar desde casa para abrir su propia comunidad: Schraubenfabrik. Aunque no se definiera como un coworking, este espacio estaba pensado exclusivamente para la comunidad de trabajadores y sus socios y su comodidad en su vida laboral. Lo definieron como un centro para la comunidad.

En 2005 se abre en San Francisco el primer espacio de coworking como tal de la mano de Brad Neuberg, que ofrecía de 5 a 8 escritorios un par de días a la semana y diferentes servicios como; red wifi, salas de meditación, paseos en bicicleta, masajes o comidas compartidas. El programador Brad Neuberg lanzó oficialmente el primer espacio de coworking en San Francisco. La asociación ofrecía al principio entre 5 y 8 escritorios dos días a la semana, con wifi y comidas compartidas.

El espacio cierra solo un ejercicio después dando paso a Hat Factory; este era el primer espacio coworking a tiempo completo, ofreciendo la libertad de un freelance pero con todos los recursos necesarios para un lugar de trabajo. Un año más tarde, el espacio cerró para dar paso en 2006 a la conocida Hat Factory, ahora también ya cerrada.

No obstante, durante esos años no tardaron en abrirse otros espacios de coworking con un espíritu similar. También fue el momento en el que se expandieron los cibercafés como lugar de trabajo. En 2005 se abrió una de las primeras cafeterías en Berlín con Wifi abierto a todo el mundo que invitaba a cualquier usuario a venir a trabajar con su portátil. En 2007, en Francia se abre La Boate en Marsella y en 2008 la Cantine y la Ruche en París.

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El Coworking se Convierte en Tendencia

Google entra en escena y el coworking se pone de moda. En 2007 el coworking empezó a considerarse una nueva tendencia dentro la base de datos de Google y de otros buscadores de internet. Desde entonces, el volúmen de búsquedas de «coworking» y otros términos relacionados, como el de nómadas digitales, no ha parado de crecer. El término empieza a formar parte de la base de datos de Google y de otros buscadores.

En 2007 se considera como tendencia y esto desencadena un aumento del volumen de búsquedas y de otros términos relacionados como “nómadas digitales”, “oficina compartida” o “espacios de trabajo compartido”. De hecho, como ya tiene su página de Wikipedia, ya se puede considerar que el concepto de coworking existe oficialmente 😉

Durante los años siguientes el coworking se relaciona directamente con Estados Unidos. Ya en los últimos años podemos ver la consolidación de este tipo de espacios, el reconocimiento del modelo de trabajo por todo el mundo y el gran abanico de oportunidades que ofrece esta clase de servicios. Durante estos últimos años, los espacios de coworking se han ido extendiendo por todos los continentes y han cambiado la forma de trabajar de miles de personas, aportando valor al día a día de autónomos y pequeñas empresas.

Desde que en 1999 DeKoven impulsó el concepto, el coworking ha crecido a pasos inmensos y por todas partes del planeta.

El Coworking en España

Gracias a Coworking Spain podemos saber que en España había a cierre de 2016 más de 1.500 espacios de coworking. En 2010 eran alrededor de 50. ¿Os habéis preguntado alguna vez cuántos coworkings hay en el mundo? Os lo aclaramos: actualmente existen unos 14.000 coworkings en todo el planeta y alrededor de unos 240 en Barcelona. Eso sí, ¡ninguno como el nuestro!

Coworking ofrece ecosistema activo

Los Espacios de Coworking: Más que Oficinas

En este tipo de espacios hay diferentes zonas de trabajo. Suele componerse de 3 espacios principales: la zona de trabajo abierta, hotdesk o freedom (Zona Vortex en nuestro espacio), donde encuentras mesas amplias compartidas con el resto de coworkers y un ambiente más distendido; una zona privada en la que encuentras escritorios personales y un ambiente más tranquilo (Zona Focus en nuestro espacio, Vortex Coworking); las salas de reuniones; una zona social que puede incluir una cocina, cafetería o zona de descanso.

También encontraremos distintos tipos de coworkers: aquellos fijos o de oficina, que actúan como cualquier trabajador tradicional cumpliendo un horario; el coworker flexible que no tiene hora de entrada u hora de salida; y, el coworker nocturno, aquel que prefiere trabajar más allá del horario vespertino.

En resumen, los espacios coworking son “aceleradores de la casualidad” que se han expandido por todo el mundo durante los últimos años y que ofrece un sinfín de posibilidades. Se diseñan para albergar a personas creativas, sociables, emprendedoras y con ganas de aprender. Se construyen para romper con el aislamiento y crear un buen ambiente de convivencia, favoreciendo la colaboración y las reuniones sociales.

Las fronteras desaparecen dejando sitio a la hibridación entre empresas, ya sea por sector económico, tecnológico o social. Además, las mismas instalaciones pueden organizar eventos, cursos o talleres que complementen la formación de los coworkers que forman parte de la misma comunidad.

El Coworking en la Actualidad

Los coworking ahora están en alza. En los últimos 10 años la idea del uso compartido de las oficinas ha desarrollado mucho en todas partes del mundo. Los principios de coworking recuerdan a los de "bottegas" de la época de Renacimiento - los talleres artísticos de Florencia del siglo XV, donde los maestros de gran experiencia se dedicaban a la formación de los jóvenes aprendices, donde se desarrollaban nuevos talentos y crecían nuevas técnicas y formas de arte, gracias a la competencia y colaboración entre diferentes artistas y científicos que trabajaban juntos.

De la cooperación entre muchos mentes creativos de distintos sectores de arte y ciencia: pintores, escultores, arquitectos, matemáticos, ingenieros, anatomistas etc. - salia a la luz el conocimiento. Todos que trabajaban en los talleres florentinos - pintores y aprendices, arquitectos e ingenieros - dependían unos de otros sin dejar de ser independientes.

El Maestro de la “bottega” era el coordinador de todos los labores, pero no controlaba a los artistas en el proceso de creación de sus obras. Los talleres de Renacimiento eran no solo una huerta para cultivar ideas, sino allí las ideas se convertían en realidad. Las “bottegas”, donde trabajaron juntos muchos talentos de distintas áreas de arte y ciencia, eran los sitios muy vivos, donde hasta los conflictos eran constructivos: gracias a los choque de opiniones y actitudes opuestas se ampliaban los límites del conocimiento y se derrumbaban los dogmas, abriendo el camino a las nuevas tecnologías, formas artísticas e ideas filosóficas.

En las “bottegas”, como hoy en los coworkings, todos los artistas, científicos y artesanos trabajaban juntos, elaborando nuevos enfoques a la realidad y el arte. La traducción breve del artículo de Piero Formica el fundador de International Entrepreneurship Academy y del Senior Research Fellow at the Innovation Value Institute.

Coworking y Emprendimiento Femenino

En primer lugar, las políticas de precios asequibles hacen que estos espacios sean viables para las mujeres que cuentan con pocos recursos de entrada. De esta manera, las emprendedoras tienen la oportunidad de empezar sus proyectos empresariales, sin depender de terceros y en un entorno que apoya y facilita el espíritu emprendedor.

Además, las oficinas compartidas abordan este problema ofreciendo descuentos en las cuotas de afiliación, con eventos para sus miembros y servicios de valor añadido. El coworking ofrece a las mujeres un ecosistema activo con sesiones formativas, intercambio de conocimientos y colaboración entre profesionales. Las emprendedoras tienen más posibilidades de encontrar sinergias en una oficina compartida que en un espacio de trabajo tradicional, reduciendo así la brecha de género.

La mayoría de los coworkings disponen de estancias comunes que fomentan las interacciones entre sus miembros. En muchos casos los puestos se asignan por orden de llegada, lo que hace que miembros de distintos géneros (o razas) trabajen juntos durante el día o se encuentren en estas salas abiertas. La ausencia de políticas destinadas a una clasificación de los miembros por ocupación o función laboral facilita una interacción más igualitaria y cotidiana entre hombres y mujeres, lo que se traduce en la reducción drástica de la brecha de género.

Desplazarse al puesto de trabajo es un problema especialmente acuciante para las mujeres, que hacen malabarismos cuando tienen responsabilidades de crianza. El coworking de barrio se convierte en una alternativa de valor, poniendo el acento en la conciliación laboral-familiar.

Es un hecho conocido que los lugares de trabajo tradicionales tratan de forma diferente a las madres y a los padres que trabajan. Los padres son aclamados como cabezas de familia, mientras que las madres se convierten en un lastre para muchos empresarios. Las madres trabajadoras necesitan desarrollar su actividad profesional en espacios inclusivos que ofrezcan flexibilidad y apoyo. Las oficinas compartidas son espacios que tienen en cuenta estas necesidades, y en muchos casos ofrecen servicios como guarderías o zonas de juego.

En conclusión, las profesionales quieren trabajar en un entorno en el que se sientan valoradas y tratadas con igualdad. Fomentar la diversidad, la equidad y la inclusión para reducir la brecha de género es clave a la hora de atraer y retener a los mejores talentos. Una plantilla diversa e inclusiva fomenta un mayor compromiso de las personas, lo que a su vez repercutirá positivamente en la productividad.

El Auge del Trabajo Híbrido y el Coworking

Cada vez son más las empresas que apuestan por espacios de coworking para poner en práctica modelos de trabajo híbrido. Otra ventaja de estos espacios es la versatilidad que ofrecen cuando el equipo crece.

Como consecuencia de la pandemia se está imponiendo una tendencia que ya venía gestándose desde años atrás: los modelos de trabajo híbridos. Combinar las jornadas de trabajo desde casa y desde la oficina es ya una realidad para muchas empresas, que encuentran en los espacios de trabajo flexible el lugar ideal para rotar equipos o adecuar el número de puestos a las necesidades puntuales.

De hecho este cambio en las formas de trabajar está provocando que muchas empresas que no habían pisado jamás un coworking lo estén haciendo ahora por primera vez. Según los datos de CBRE, un 60% de las nuevas empresas en los espacios de trabajo flexible no tienen el perfil tradicional de estos espacios, que eran empresas tecnológicas o startups.

La pandemia también ha supuesto para algunas empresas un aumento de su actividad, lo que se traduce en un incremento del equipo. "Por un lado, la flexibilidad garantiza a la empresa que va a poder controlar en todo momento el ritmo de su crecimiento, pudiendo elegir entre diversas fórmulas para su equipo", explica Laura Alonso, Account & Sales Manager de Impact Hub Madrid. "Y por otro, no solo alquilamos puestos de trabajo.

Desde mediados de marzo 2020 el equipo entra en teletrabajo al 100% y desde septiembre del mismo año comienzan a ir puntualmente a la oficina, combinando el trabajo desde casa con el trabajo presencial para facilitar y agilizar ciertas actividades o momentos puntuales. “La idea es volver semipresencial desde septiembre de 2021. En HelpAge el teletrabajo siempre ha convivido con su modus operandi, pero entonces, y dadas las circunstancias de la transformación de los nuevos modelos de trabajo, ¿por qué seguir apostando por los espacios coworking?“

“El ambiente de trabajo que hay allí es impresionante, las instalaciones, el ambiente que se respira, la organización del espacio... Todo en su conjunto es el entorno perfecto para el crecimiento de cualquier negocio, sin duda. Además en nuestro caso fuimos ahí porque sabíamos que había un entorno de entidades del tercer sector.

Con el estado de alarma el equipo de Myriam estuvo teletrabajando desde casa, pero a día de hoy trabajan todos desde sus despachos en el coworking. “Actualmente hemos vuelto al coworking. Ha sido una propuesta consensuada pues consideramos fundamental estar en contacto y trabajar juntas”, declara la CEO de Innicia Consultoría, que se muestra favorable del modelo híbrido de trabajo: “Aunque la flexibilidad es clave. El teletrabajo continuo desvincula a las personas trabajadoras de sus organizaciones, si bien cualquier trabajadora puede teletrabajar siempre que lo necesita. De hecho, considero que esta es la fórmula clave para aunar los intereses de las empresas y de la plantilla”.

Myriam Pérez Andrada cuenta cómo desde que comenzaron a trabajar en el coworking de Impact Hub han tenido la oportunidad de colaborar con diferentes empresas, ofreciéndoles sus servicios, pero también derivandose potenciales clientes los unos a los otros o lanzando servicios conjuntos. Pero, sobre todo, destaca el apoyo que supone poder contar con el apoyo de otros miembros de la comunidad en los momentos difíciles: “Para mí, personalmente lo que te ofrece un espacio como éste es poder afrontar la ‘soledad del emprendimiento’. Aquí he encontrado a grandes profesionales de otras empresas y juntos nos enfrentamos a miedos, dudas y problemas diarios relacionados con los recursos humanos, las redes sociales, la contabilidad, impagos, problemas con proveedores, pagos de impuestos, etc.

Para el CEO de MSH Global el ambiente de trabajo que se respira en los espacios del coworking ha contribuido a estar alineados con la forma de pensar y trabajar de su equipo, además de abrir puertas para colaboraciones y acuerdos entre su empresa e Impact Hub, como es el caso de la reciente colaboración y participación en Madrid Platform.

Y si bien estas historias respaldan cómo el trabajo híbrido sigue creciendo cada vez más, la realidad es que las necesidades de las empresas de guiar y facilitar la consolidación de sus equipos en estos entornos también tiene sus propios retos, los cuales inevitablemente impacta en la cultura de la empresa, el rendimiento de los equipos y el espíritu de la empresa.

Team Building en Espacios de Coworking

Los equipos fuertes y unidos son importantes en cualquier tipo de empresa. Sin embargo, muchas corporaciones ponen el foco exclusivamente en sus clientes, descuidando las necesidades de sus propios empleados. Ante esta situación, el Team Building se revela como un recurso vital para articular una verdadera cultura corporativa. Estas acciones no solo sirven para optimizar la productividad o la comunicación en el seno de la empresa, sino que también pueden aumentar drásticamente el éxito y la rentabilidad de los negocios.

Por lo tanto, el Team Building supone reunir a los empleados para fomentar relaciones sólidas y transformar los equipos de trabajo en bloques cohesionados. La confianza juega un papel esencial en la construcción de equipos humanos. Para que estos equipos trabajen juntos, sus componentes necesitan saber que pueden confiar los unos en los otros (en el caso de situaciones complejas y de crisis).

Además, cuando se genera confianza en el seno de los grupos sociales, crece el espacio y la autonomía para realizar tareas y tomar decisiones meditadas. La confianza hace que las personas se sientan seguras. Cuando distintas empresas o profesionales hacen Team Building, pretenden comunicarse de forma más eficiente. Hablan entre ellos sobre propuesta e ideas, buscando encontrar las mejores alternativas y estrategias.

Una comunidad de coworking se apoya en el intercambio de conocimientos. Compartir espacio supone abrir la mente a propuestas, ideas y nuevas perspectivas. El Team Building espolea el sentimiento de identidad. Los integrantes se comunican y colaboran más, resolviendo conflictos y apuntalando un mayor nivel de identificación. Cuando las personas trabajan juntas, es inevitable que se produzcan desacuerdos. En este contexto, depende de los miembros del equipo resolver los conflictos de manera amistosa y no dejar que se conviertan en disputas enquistadas.

No obstante, los conflictos no siempre suponen algo negativo. Hay que reflexionar sobre las fortalezas y debilidades del equipo. Esto ayudará a determinar lo que se desea lograr durante el Team Building. Se recomienda establecer objetivos claros, realistas y alcanzables en el tiempo. Estos objetivos serán diferentes para cada equipo, pero algunos ejemplos incluyen ayudar a los participantes a:

  • Desarrollar mejores habilidades de comunicación.
  • Mejorar la resolución de conflictos.
  • Elegir o diseñar una actividad de trabajo en equipo que satisfaga estos objetivos.
  • Incluir personas en su equipo para ayudar con la planificación, la configuración, etc.

El Coworking y el Futuro del Trabajo

La rápida evolución tecnológica y la pandemia están transformando nuestra forma de hacer y trabajar. Los trabajadores estaban pidiendo a gritos una alternativa a la oficina asfixiante por entornos que permitan la flexibilidad, el intercambio de conocimiento y nuevas maneras de crear comunidad. El modelo del coworking da respuesta a este nuevo paradigma.

El confinamiento permitió llegar al futuro en tan solo unos meses. Trabajo en remoto, reuniones online, videollamadas con amigos, eventos virtuales… un mundo de posibili... El ser humano necesita comunicarse, interactuar con otras personas y formar parte de una comunidad. De hecho, las sociedades funcionan gracias a la comunicación y es esto lo que hace únicos a los hombres. ¿Cuántas horas al día nos las pasamos hablando? En casa, en el trabajo, en el bar con los amigos… Necesitamos compartir anécdotas, experiencias e ideas.