El mundo del emprendimiento está intrínsecamente ligado al placer, la afición, la amistad, la colaboración y las emociones. Lejos de estar vinculado a conceptos como el sacrificio, la superación, la ambición material y la competencia.
Y de ahí su título, Exitocina, que es la palabra que eligen para dar nombre al motor del emprendimiento, como derivación de la conocida oxitocina, hormona relacionada con la conducta maternal y paternal y con los patrones sexuales, y que es conocida como la hormona del amor o la felicidad.
Estructura molecular de la oxitocina
Editado por Samarcanda, Exitocina, la hormona del emprendimiento, es, según los autores, además de un libro sobre emprendedores, “una especie de experimento sociológico”, pues es el primer libro que, en su primera edición, nace sin precio, y en su lugar presenta un número de cuenta corriente para que cada lector pague lo que crea que realmente vale y le ha aportado.
Para ello, e inicialmente, el libro se entregará a demanda de los lectores interesados en el centro cultural La Revuelta, con la única condición de que aporten, como datos de contacto, un nombre y un correo electrónico.
Desmontando Clichés Empresariales
Este libro desmonta los viejos clichés sobre el éxito empresarial y propone una nueva fórmula del emprendimiento basada en claves como la pasión, la confianza, la diferencia y la comunicación.
El primero de los falsos clichés que desmontan los autores es que haya que separar el ocio del negocio y arrinconar a las aficiones al tiempo libre, otro concepto, el de tiempo libre, contra el que se rebelan, “pues supone dar por sentado que el tiempo que estamos trabajando estamos haciendo algo que nos esclaviza y que no queremos hacer”. En su opinión, situar la empresa en el campo de la negación del ocio es privar a los futuros empresarios de su mejor argumento para serlo, que es hacer lo que les gusta.
Las Claves de la Exitocina: Pasión y Confianza
En concreto, los autores proponen una nueva visión del emprendimiento, basada en tres claves “distintas a las que tradicionalmente se han ofrecido”.
La primera clave, apuntan, es la Pasión: “en Exitocina decimos a los jóvenes que, si tienen una pasión, que no la abandonen como les han dicho desde que son pequeños, ni que la desplacen a los fines de semana, sino que las persigan y la conviertan en el centro de su vida, que sean emprendedores de sus sueños”.
La segunda variable propuesta es la confianza y la autoestima: “de pequeños nos enseñaron que la confianza ciega puede perdernos, sin embargo lo que realmente nos pierde y nos desvía del emprendimiento es la desconfianza y el miedo a fracasar”.
¿Cómo influyen las emociones en la toma de decisiones?
La Oxitocina y las Decisiones de Compra Conscientes
¿Alguna vez te has preguntado por qué sentimos esa cálida sensación de bienestar cuando ayudamos a otros o cuando compramos productos que sabemos tienen un impacto social positivo? La oxitocina, conocida popularmente como la "hormona del amor" o "del vínculo social", es un neurotransmisor que nuestro cerebro libera durante momentos de conexión humana significativa.
Cuando tomamos decisiones de compra conscientes, eligiendo productos o servicios que benefician a comunidades vulnerables, nuestro cerebro responde liberando oxitocina. Lo fascinante de esta dinámica es que funciona en ambas direcciones.
Conexiones Sociales y Felicidad
Imagina una economía donde las decisiones de compra se guíen no solo por precio y calidad, sino por el impacto social que generan y la conexión humana que promueven. Para los socios trabajadores de INCLÚYETE, saber que sus productos son valorados no solo por su calidad sino también por el significado que encierran, genera un profundo sentido de dignidad y pertenencia social.
Evidencia Científica del Impacto de la Oxitocina
Investigaciones pioneras del Dr. Paul Zak han demostrado el impacto significativo de la oxitocina en el comportamiento humano.
En su estudio publicado en PLOS ONE, Zak y sus colegas (2007) demostraron que la administración de oxitocina aumentaba la generosidad de los participantes en un 80% en comparación con quienes recibieron un placebo.
Los investigadores Dunn, Aknin y Norton (2014) de Harvard y la Universidad de British Columbia publicaron un estudio revelador en Current Directions in Psychological Science, demostrando que gastar dinero en otros proporciona mayor felicidad que gastarlo en uno mismo.
Por otra parte, un estudio de neuroimagen de la Universidad de Oregon (Harbaugh, Mayr y Burghart, 2007) publicado en Science, reveló que las regiones cerebrales asociadas con la recompensa se activan tanto cuando las personas reciben dinero como cuando donan a causas benéficas.
La investigación de Jahoda, Kemp, Riddell y Banks (2008) publicada en the Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities detalló cómo el empleo apoyado mejora significativamente el bienestar emocional y social de las personas con discapacidad intelectual.
Tabla de Hallazgos Clave
| Investigador(es) | Publicación | Hallazgo Clave |
|---|---|---|
| Zak, Stanton, & Ahmadi (2007) | PLOS ONE | La oxitocina aumenta la generosidad en un 80%. |
| Dunn, Aknin, & Norton (2014) | Current Directions in Psychological Science | Gastar en otros da más felicidad que gastar en uno mismo. |
| Harbaugh, Mayr, & Burghart (2007) | Science | Las regiones cerebrales de recompensa se activan al recibir dinero y al donar. |
| Jahoda, Kemp, Riddell, & Banks (2008) | Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities | El empleo apoyado mejora el bienestar emocional y social. |
La colaboración y el impacto social positivo generan bienestar.
Florecimiento Humano y Emprendimiento
Si bien todavía no suena mucho en España, en Estados Unidos, Hispanoamérica y en varios países europeos, el florecimiento humano, un concepto que va más allá del tan cacareado mindfulness, aplicado a la empresa está revolucionando la manera en la que se hacen negocios.
Universidades prestigiosas como Harvard, Berkley o Princeton reflexionan sobre esta disciplina que bebe de la noción de eudaimonía de Aristóteles quien ya se preguntó en el siglo IV a. C.
La universidad de Harvard, donde trabaja Matthew T. Lee, director de investigación empírica en Human Flourishing, ha generado un índice para medirlo. “El objetivo es ver cómo podemos prosperar como especie y cómo podemos ser más empáticos.
Esta disciplina multidisciplinar cuenta con expertos en áreas tan dispares como la economía, filosofía, sociología, psicología o las matemáticas. Los parámetros que se calculan son: felicidad y satisfacción; sentido y objetivo de la existencia; carácter y virtud; relaciones sociales; salud física y emocional y estabilidad financiera; a veces, se evalúa el impacto de la religión o la espiritualidad”, nos explica T.
“Una de las razones por las que me interesa hablar de florecimiento humano es por ese vértigo al que aludes: la felicidad como concepto atrae el fraude y la charlatanería. La corriente del possitive thinking puede ser perniciosa; no basta con pensar que uno puede ser feliz. El florecimiento humano va más allá de lo individual, tiene en cuenta el medioambiente, la sociedad en su conjunto…”, explica Enrique Tamés, director de Proyectos de Florecimiento humano del Tecnológico de Monterrey.
Peter Greer, autor del libro Entrepreneurship for Human Flourishing (Emprendimiento para el florecimiento humano, en inglés), aboga por pensar en los emprendedores y empresarios como agentes de cambio, como visionarios capaces de erradicar la pobreza, siempre que lo hagan en consonancia con valores como los que defiende el florecimiento humano, quienes no los aplican, asegura Greer, fracasan moral y económicamente como le ocurrió al titán energético Enron.
“Cuando escuchamos la expresión ‘profesiones que brindan ayuda’, pensamos en maestras o enfermeras, ¿qué impide a un empresario entender que él o ella también tienen esa capacidad? Todos podríamos aprender del sistema de enfermería holandés Buurtzorg, por ejemplo”, argumenta T. Lee.
En el ensayo Reinventar las organizaciones (ed. Arpa), Laloux traza una hoja de ruta para la metamorfosis y demuestra que a más bienestar, mejores resultados. Uno de los modelos a los que alude es el citado sistema de enfermería holandés, Buurtzorg.
“En los años 80, el gobierno burocratizó y deshumanizó la enfermería al imponerle principios de la economía de escala. Los pacientes y las trabajadoras padecieron con el cambio y una empleada creó Buurtzorg”, cuenta T Lee.
“La clave está en pasar el foco de lo individual a lo colectivo, el secreto está en querer que los empleados tengan una vida plena y en que la empresa tenga un impacto positivo en el medio ambiente y la sociedad”, remacha T. Lee. Es decir, se necesitan líderes cuya motivación no sea el poder, el ego o el dinero personal, sino el servicio a la comunidad.
Talleres, cursos, retiros…, varios profesionales ofrecen formación en mindfulness y autocompasión para conseguir unos fines parecidos a los que defiende el florecimiento humano; Apple, Google, Nike o Ebay ya los han implementado.
