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El tejido empresarial constituye la columna vertebral de la economía de cualquier país. De él depende en gran medida la productividad, el crecimiento económico y, en última instancia, nuestro bienestar colectivo.

España se enfrenta a un reto estructural: el reducido tamaño de sus empresas. Esta limitación frena la productividad, la innovación y el empleo. En un país con más de tres millones de pequeñas y microempresas, el desafío no es crear más, sino conseguir que crezcan.

En economía, el tamaño importa. Las empresas españolas tienen, en promedio, menos empleados que las de nuestros vecinos europeos y crecen más lentamente. Estas características lastran nuestro crecimiento económico. Aunque en la última década las empresas españolas están ganando escala, el reto de incrementar su tamaño sigue vigente.

Conviene empezar comparando la situación de España con la de otras economías de nuestro entorno y con años anteriores. Entender por qué nuestras empresas son más pequeñas y qué factores frenan su desarrollo ayuda a pensar cómo favorecer su crecimiento.

Las empresas españolas tenían, de media, 8,8 empleados en 2023, frente a los 12,1 de la Unión Europea (UE). Mayor proporción de microempresas (con menos de 10 empleados): como se observa en el gráfico 1, representan el 89% del total de empresas con asalariados y concentran el 27% del empleo en España. En el conjunto de la UE, estas cifras son menores: el 85% de empresas y el 22% del empleo.

Fuente: Eurostat

En España, el 77 % de las empresas tiene menos de 5 empleados, frente al 71 % en la UE.

Las empresas de mayor tamaño suelen ser más productivas que las pequeñas. La mayor productividad se traduce en beneficios para todos.

Factores que influyen en el crecimiento empresarial

Las empresas grandes tienen:

  • Mejor acceso a la financiación: Suelen contar con mayor cantidad de financiación y a un menor coste.
  • Economías de escala, especialización y gestión: Pueden repartir costes fijos entre una mayor producción y mejorar sus cadenas de valor.
  • Innovación: Los factores anteriores les permiten invertir en innovación de nuevos productos y procesos, lo que favorece el crecimiento empresarial y los efectos positivos al resto de la economía.

Una posible explicación podría ser la especialización de la economía española en sectores como los servicios, donde predominan las empresas pequeñas. Sin embargo, la estructura sectorial no parece ser la causa principal. La diferencia en el tamaño empresarial se da en la mayoría de los sectores. Como se muestra el gráfico 2, en el caso del sector servicios, la empresa media en España tiene 8,3 empleados, frente a casi 11 en la UE.

Fuente: Eurostat

Tampoco explica la brecha de tamaño la falta de dinamismo empresarial, es decir, el ritmo de creación y destrucción de empresas. España está en línea con la media europea: en nuestro país se crean empresas a un ritmo parecido (9,4% anual frente al 8,7% en la UE en las empresas con asalariados), igual ocurre con la destrucción de empresas: desaparecen anualmente el 9,3% en España y un 8% en la UE.

Sin embargo, donde sí encontramos una diferencia clara es en la capacidad de crecimiento. Es interesante ver en el gráfico 3 cómo las empresas españolas con asalariados nacen con un tamaño parecido al de las europeas -en torno a 2 empleados de media-, pero con el paso del tiempo se quedan rezagadas. A partir del quinto año de vida, la diferencia se acentúa: mientras que las empresas europeas alcanzan los 17 empleados de media, las españolas se quedan en 12.

Fuente: Eurostat

Las empresas españolas crecen menos que las europeas.

Carga burocrática y capitalización

Por un lado, la carga burocrática. Cada salto de categoría (con especial incidencia hacia la pyme mediana) implica nuevas obligaciones contables, laborales y tributarias. Para muchas pymes, esos costes fijos son inasumibles o difíciles de compensar. No es casual que miles decidan no cruzar esa línea. A esa rigidez normativa se suma una débil capitalización. España no permite a sus empresas acumular músculo financiero con facilidad: el impuesto de sociedades, los bajos niveles de ahorro interno y la escasa cultura de inversión dificultan el crecimiento sostenido. El resultado es una “trampa de tamaño”: quien quiere crecer, se arriesga a perder margen.

Productividad y salariosEl vínculo entre productividad y salarios es directo. No obstante, pese al diagnóstico compartido, las reformas avanzan despacio.

A pesar de que el menor tamaño empresarial sigue siendo una característica estructural de nuestra economía, en la última década se observan algunas señales alentadoras. Entre 2012 y 2023, las empresas con menos de 5 empleados han ido perdiendo peso en el empleo total, tanto en España como en el conjunto de la UE.

Fuente: Eurostat

Que este cambio se consolide dependerá de que las empresas españolas encuentren condiciones favorables para crecer. Entender qué limita el crecimiento de nuestras empresas -y cómo impulsarlo-, a través de un análisis riguroso, es la base para diseñar las políticas adecuadas para conseguirlo. Por ello, es necesario profundizar en la investigación con datos desagregados por empresas (microdatos) y comparables entre países.

En su reciente análisis, El tamaño sí importa: el reto del crecimiento de las empresas españolas, la institución vuelve sobre una vieja conclusión repetida hasta la saciedad: las empresas españolas son mucho más pequeñas que las europeas. El Instituto Español de Analistas calcula que el 94,6 % de las compañías españolas son microempresas, y apenas el 0,8 % supera los 50 empleados. En la Unión Europea, en cambio, estas cifras son notablemente superiores. Además, el tamaño condiciona los salarios.

Crecimiento empresarial de las PYMES - Estrategia y consecución de Objetivos