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A veces utilizamos términos en deporte con asiduidad, pero no sabemos con exactitud su origen o su significado total. Algunos de ellos relacionados con el mundo del baloncesto. Principalmente, porque funcionan en base a los modelos de franquicias existente. Para entender el concepto de franquicia en el rugby, es útil analizar cómo se aplica en otros deportes, como el baloncesto, donde el término está más extendido.

En el mundo del rugby, el término "franquicia" ha ganado relevancia debido a la eficacia de varios equipos alrededor del mundo que sirven como base para sus selecciones nacionales. Esto ha llevado a la necesidad de reflexionar sobre este concepto, especialmente en países donde se buscan modelos exitosos.

Definiendo Franquicia en el Rugby

Para empezar, habría que definir qué es una franquicia en el mundo del rugby. Ahora se ha venido a llamar franquicia a cualquier equipo que se forme al margen de la estructura tradicional de clubes. Sin embargo, no todas ellas tienen las mismas características.

La definición de franquicia deportiva aglutina los conceptos de marca, de explotación comercial y de vinculación a una superestructura institucional o mercantil. En el mundo oval, se acerca mucho a esa definición cuando uno mira al Super Rugby, pero siempre subyace un concepto importante: la vinculación, además de con una superestructura, la tiene con una institución regional o nacional.

En pocas palabras, no es lo mismo Iberians que Diables, ni mucho menos Iberians y Diables que Olympus. Por no hablar de que ni Iberians, ni Diables ni Olympus tienen nada o algo que ver con Gatos, Korsarioak, Almogàvers, Mariners, Vacceos Cavaliers o, fíjense, Sevilla FC Andalucía Rugby.

Todo este elenco ha sido asociado, de manera más o menos fortuita, al concepto de franquicias, pero su extensión debe ser vista más como el fracaso de cualquier modelo más allá del de club en nuestro país.

Historia y Evolución del Modelo de Franquicias Deportivas

Según dicen los libros de historia, el 2 de febrero de 1876 W.A. Hulbert, propietario de un equipo de béisbol de Chicago, consiguió reunir a ocho propietarios de distintos equipos de béisbol norteamericanos y convencerlos de crear un nuevo sistema de competición que desbancase a la obsoleta, inestable y económicamente inviable «National Association of Professional Base Ball Players».

Así pues, hoy día hablar de «franquicias» dentro del deporte, hace referencia a una competición deportiva en el que unos equipos (empresas) se juntan para competir en una liga privada (otra empresa) la cual será dirigida y gestionada por un Comisionado u órgano gestor el cual será elegido por ellos mismos con el fin de buscar el interés común para todos.

Una visión puramente mercantil del deporte que, a la práctica, atribuye a los clubs la propiedad de la competición y la posibilidad de decidir todo lo que le afecta desde las reglas hasta los requisitos de entrada. De hecho, una de las características desde el punto de vista legal, es que los propietarios de los clubs pueden pactar aspectos de eficacia interna (por ejemplo, cláusulas de repartición de mercado, de precios de venta de entradas o de reparto de ingresos por la venta de merchandising) o aspectos de eficacia externa (por ejemplo, no vendiendo los derechos de retransmisión a una determinada empresa o no aceptando determinados proveedores) derivados de la explotación de su liga.

Una forma de operar que, técnicamente, debería recibir el calificativo de «cártel económico» en tanto unas pocas empresas están controlando todos los aspectos de un negocio e impidiendo la entrada en el mercado de otros agentes económicos.

El Caso de las Franquicias Deportivas en Estados Unidos

Los clubes profesionales de Estados Unidos se constituyen de una forma diferente a la que podemos ver en Europa. Cada equipo es una marca que puede venderse y hasta cambiar de nombre, es lo que se conoce como franquicia deportiva.

Las competiciones deportivas estadounidenses son seguidas por millones de espectadores de todo el mundo. Allí residen las mejores ligas de baloncesto, fútbol americano, hockey o béisbol del mundo. Más que equipos, en Estados Unidos podemos hablar de franquicias. Una franquicia es una marca que se dedica al deporte y que, además de ganar el título, busca obtener beneficios como empresa.

Deportivamente, en las competiciones profesionales de Estados Unidos no se desciende ni se asciende. El concepto europeo de comprar la mayoría accionarial de un equipo para invertir en él y que suba a la máxima categoría no existe. Todos los equipos dependen de la liga. Las decisiones importantes que quiera tomar cada franquicia deben ser respaldadas por el resto, como cambios de nombre o localización.

Un ejemplo de esto es el caso de los Seattle SuperSonics, uno de los equipos emblemáticos de la NBA, que vivió algo similar en el año 2008. En este caso, la franquicia se mudó a Oklahoma City, aunque esta vez también cambió de nombre, pasándose a llamar Thunder.

Al inicio de esta temporada los Nets, de Nueva Jersey, cruzaban el río Hudson para trasladarse a la vecina Nueva York, concretamente a Brooklyn.

¿Cuánto cuesta comprar una franquicia de la NBA y cambiarla de ciudad?

La familia Maloof, propietaria de los Sacramento Kings, llegó a un acuerdo con un grupo inversor liderado por Chris Hansen para vender la franquicia por 525 millones de dólares. Además, para el nuevo estadio, pendiente de construir, se van a destinar 490 millones de dólares.

Las diferencias entre los equipos profesionales norteamericanos y europeos son notables. En Estados Unidos las franquicias tienen una relevancia fundamental, y están amparadas por sus ligas.

Jugadores de la NBA durante un partido.

Asimismo, la NBA genera una audiencia media de 391.000 espectadores por partido.

El "Jugador Franquicia": Un Pilar Fundamental

La frase "jugador franquicia" evoca imágenes de atletas excepcionales, íconos deportivos que trascienden el juego mismo. Para comprenderlo a fondo, debemos ir de lo particular a lo general, desentrañando sus múltiples facetas y explorando sus implicaciones a nivel individual, de equipo y de la cultura deportiva en general.

Un jugador franquicia es mucho más que un simple jugador estrella. Un jugador puede ser excepcionalmente talentoso, pero carecer del liderazgo, la influencia o la longevidad necesarios para ser considerado como tal.

Atributos de un Jugador Franquicia

  • Habilidad Sobresaliente: Posee un talento excepcional en su deporte, demostrando consistencia y dominio en múltiples aspectos del juego.
  • Liderazgo en la Cancha: Inspira y guía a sus compañeros, motivándolos a alcanzar su máximo potencial. Es un líder tanto dentro como fuera del terreno de juego.
  • Impacto en el Negocio: Atrae a patrocinadores, aumenta la venta de entradas y mercancías, y genera una mayor audiencia televisiva. Su presencia es una garantía de rentabilidad para la franquicia.
  • Identidad del Equipo: Se convierte en el rostro y el símbolo del equipo, representando sus valores y su cultura. Su imagen está inextricablemente ligada al éxito o fracaso de la franquicia.
  • Longevidad y Estabilidad: Idealmente, permanece en el equipo durante un período prolongado, ofreciendo estabilidad y consistencia a la organización.
  • Influencia Cultural: Trasciende el deporte mismo, convirtiéndose en un ícono cultural y social, influyendo en la moda, la música y otros aspectos de la sociedad.

Ejemplos Concretos de Jugadores Franquicia

Consideremos a LeBron James para los Lakers, a Lionel Messi en el FC Barcelona (en su época dorada), o a Tom Brady con los Patriots. Estos atletas no solo eran excelentes jugadores; eran el rostro, el corazón y el alma de sus respectivos equipos. Sus nombres atraían aficionados, patrocinadores y la atención mediática.

Implicaciones Económicas y de Gestión de un Jugador Franquicia

La presencia de un jugador franquicia tiene profundas implicaciones económicas para una franquicia deportiva. Su impacto se refleja en:

  • Aumento de los Ingresos: Mayor venta de entradas, mercancías, derechos de televisión y patrocinios.
  • Atracción de Talento: Otros jugadores pueden verse atraídos a unirse al equipo para jugar junto a una estrella de este calibre.
  • Mayor Valor de la Franquicia: Un jugador franquicia incrementa significativamente el valor de mercado de la organización.
  • Presión sobre la Gestión: La franquicia debe gestionar cuidadosamente la imagen y el bienestar del jugador franquicia, evitando conflictos y manteniendo su rendimiento óptimo.

Contratos en la NBA: Un Mundo Complejo

Uno de los aspectos más complicados para entender dentro de la Liga son los contratos. En la NBA, a grandes rasgos, existen tres tipos de acuerdos en cuanto a su formato económico se refiere: garantizados, parcialmente garantizados y no garantizados.

En el primero de ellos todo el dinero que se refleja se le deberá pagar al jugador, pase lo que pase y vaya al lugar que vaya. En el segundo tipo, una parte del dinero está asegurada y el resto está sujeto a cláusulas o decisiones de las franquicias. Por último, un contrato no garantizado no asegura la cantidad de dinero suscrita y el jugador vive al día, en el sentido de que cada jornada que pasa hace un poco más de caja, a la espera de que llegue inicios de enero de cada curso, cuando todo contrato no garantizado se garantiza para esa campaña.

Tipos de Contratos en la NBA

  • Contrato Estándar: garantizado o no, se trata del acuerdo más común que hay.
  • Exhibit 10: Introducido en 2017, es un acuerdo de pretemporada.
  • Contrato de 10 días: Únicamente puede firmarse a partir de enero de la temporada vigente.
  • Two-Way: Contrato dual. El jugador alterna entre la NBA y el vinculado de la franquicia en la G League.
  • Rookie Scale: Cuando un jugador novato es elegido en la primera ronda del Draft, su nómina está determinada por la escala salarial de novatos.

La NBA premia a las franquicias que suscriban acuerdos por el mínimo de veterano a jugadores con más de dos cursos de experiencia, ya que les reintegra parte de esa nómina.

El tope de dinero al que un jugador puede aspirar no es algo fijo. Lo que sí está estructurado de forma común es la duración de las extensiones, que ha de ser de máximo de cuatro años si al jugador le restan dos en el momento de la firma y de cinco años si al jugador le resta una campaña.

El máximo que un jugador puede ganar con este tipo de contratos está marcado por el tope salarial. Así, pueden percibir hasta el 35% del salary cap de la franquicia en el primer año del acuerdo.

El Modelo de Franquicias en Otros Deportes

En Estados Unidos, la expresión 'jugador franquicia' se emplea para calificar a aquellos deportistas que tienen los mejores contratos, desempeñan el papel de líderes, atrayendo con su presencia a otros grandes al equipo, y son referencia para los medios de comunicación y los aficionados.

En el contexto del Athletic Club, se planteó la pregunta sobre quién sería el futbolista indispensable. La afición eligió a Oihan Sancet como el jugador franquicia, seguido por Nico Williams.

Cuando un jugador va a finalizar su contrato y a convertirse en "agente libre", el club que lo tiene contratado puede aplicarle la etiqueta de franquicia, 'Franchise Tag', lo que le da la opción de retenerlo, de forma exclusiva o no exclusiva.

“Chucky” Lozano: El primer jugador franquicia del San Diego FC.

Franquicias en los eSports

El concepto de franquicia se ha puesto de moda en los deportes electrónicos. Con la llegada de la Overwatch League, el cambio de sistema de la Championship Series de League of Legends en Norteamérica (y quién sabe si en Europa) o la futura llegada de la NBA 2KLeague, empiezan a ser muchas las competiciones que dicen haber incorporado el sistema de las franquicias deportivas. Un modelo con el que, según nos cuentan, se busca mejorar el sistema competitivo y la estabilidad económica a largo plazo de las ligas.

Tabla Comparativa: Ligas Deportivas y Número de Equipos

A continuación, se presenta una tabla comparativa con el número de equipos en diferentes ligas deportivas:

País Liga Número de Equipos
Alemania Liga de Rugby 16 (en dos conferencias)
Georgia Liga de Rugby 10
Rusia Liga de Rugby 10
Portugal Liga de Rugby 10
Rumanía Liga de Rugby 7
Italia Liga de Rugby 10

Como se observa, muchas ligas de rugby en países de nivel similar a España tienen un número reducido de equipos, lo que facilita la gestión del calendario y la participación de jugadores en la selección nacional.

¿Cómo operan las franquicias deportivas?

Experimentos de Franquicias en España

La cuestión, pues, viene de lejos, y casi siempre subyace el mismo sustrato. Uno de los primeros experimentos, sino el primero, fue aquel España XV que se batió por los campos europeos en la segunda competición continental de clubes, allá a finales de los 90. A aquella selección, que lo era en su esencia, se le concedió la posibilidad de preparar el Mundial de 1999 con su participación en la entonces Challenge Cup.

Imitando ese modelo, el experimento de Olympus no llegó tampoco muy lejos. Aquel equipo formado en su práctica integridad por jugadores nacionales de la División de Honor, entre los que estaban muchos del XV del León de aquella temporada 2009-10, sirvió para demostrar que la vuelta de un combinado de tintes nacionales en una competición de clubes europea (de nuevo) daría mayor y mejor continuidad. ¿Obvio, no?

O no tanto, pues la incipiente modernidad que podría traer este modelo no tenía que ser necesariamente positiva, sobre todo por la incapacidad financiera de afrontar la temporada 2013-14, tras tres años de ausencia y que, tras confirmarse su participación, la plaza acabó siendo cedida a Lusitanos XV.

Cuando en 2010 Michael Robinson puso sobre el césped la primera y última competición profesional de rugby en España, la Super Ibérica de Rugby, lo hizo bajo el modelo de "franquicias". Seis nombres, los arriba citados, representando a regiones españolas y con clubes como fuentes, aglutinando a jugadores de equipos de dichas áreas.

Muchos optaron por nomenclaturas folclóricas, a excepción de la andaluza que, si bien llegó a llamarse Cartujanos de Andalucía, lucía más el Sevilla FC que le patrocinaba. Aquella competición, como saben, murió. Murió por el desapego de los clubes al proyecto y murió por el enorme esfuerzo económico que se requería para obtener un mínimo de rédito. Hasta la llegada de Iberians, mucho se había hablado de formar equipos en ligas francesas o incluso irse a Sudamérica a probar suerte.

Sin embargo, ante el escaso o nulo interés de la FER de apadrinar, en el sentido estricto de franquicia, a un equipo en la Super Cup de Rugby Europe, fueron los tres equipos castellanos en División de Honor los que, en un formato similar al de aquel Vacceos Cavaliers (qué manía con el inglés por doquier, y más en Valladolid) los que se lanzaron a la aventura.

El Siglo XXI: Iberians y Diables

Mientras que aquellas protofranquicias España XV y Olympus que siempre he defendido sí que se orientaban a dotar de jugadores y minutos a la selección nacional, el proyecto de Iberians lo es a mayor gloria de los clubes. Si no fuera así, cuesta entender la nómina de jugadores extranjeros y no seleccionables que tiene el equipo.

Es entendible, ya que nunca se concibió como lo que ha sido Delta, Lusitanos o Black Lions, una franquicia de desarrollo y caladero para las selecciones nacionales. Y ahí están los resultados, no hace falta indagar mucho más.

Si en Iberians, de nuevo, aparece la sinergia de clubes como idea fuerza, en Diables de Barcelona, otro concepto vinculado a franquicia, aparece secundariamente. La idea de organizar una marca para competir en Sudáfrica, con capital parcialmente sudafricano y con una notable nómina de jugadores sudafricanos, por mucho que se luche por intentar hacer ver la catalanidad del proyecto, tenía por delante el reto de convencer sobre ello.

Quien quiera saber cómo se veía Diables hace unos meses, puede consultar la entrevista que hice a Jordi Homs, uno de sus impulsores. Recaudar 600.000 de fondos de donantes anónimos no es una tarea fácil, y menos si se enfoca desde un pretendido vínculo de catalanidad a una comunidad rugbística mucho más apegada a su club, a la tierra de verdad, que no a un proyecto magnánimo cuyo rédito tiene tintes sudafricanos.

La recaudación de 115 euros en un mes no pone de manifiesto el escaso interés del público catalán en un rugby de altas esferas sino, precisamente, lo que hace es poner de relieve el vínculo con el club y con ese tinte tradicional de equipos locales que conforma la red española oval. Solo hay que ver un dato: en un día, Getxo RT ha recaudado más de diez veces de dinero de donantes para subsanar una estafa que Diables de Barcelona en casi un mes.

Con todo esto queda claro que las múltiples versiones que ha habido de franquicias en España carecen de dos cosas muy importantes: qué se pretende y con quién se pretende. No se puede obviar la influencia del sistema de clubes, tradicionalmente a la gresca con las instituciones federativas en los últimos años, así como tampoco se puede negar que, precisamente, no existan objetivos comunes.

La única salida si de verdad se quiere tener un rédito deportivo en la selección pasa, como casi todo en este país, por casi obligar. Fíjense solo en un dato, para ir cerrando: la Peroni 10 o la Didi 10 son ejemplos de ligas semiprofesionales de clubes potenciadas en los últimos años, con crecimiento, y a la que no parece afectar, en las dimensiones en las que estamos hablando, que existan franquicias italianas y georgianas respectivamente en competiciones internacionales de franquicias.

Sunwolves y la League One, Jaguares y los torneos provinciales argentinos... Muchos son los ejemplos de compatibilidad de ligas de clubes tradicionales con un paso adelante en una apuesta clara por el combinado nacional a través de equipos franquiciados en competiciones internacionales (e intranacionales).