Muchos estudiantes eligen cursar el Grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) porque tienen en mente emprender un negocio en el futuro. Sin embargo, ser emprendedor va más allá de los estudios y requiere una combinación de habilidades técnicas, estratégicas y personales.
Emprender es un estilo de vida y trabajo que contempla formas muy concretas de aproximarse a la innovación, de gestionar proyectos y de relacionarse en entornos profesionales. Muchos de los elementos que definen al emprendedor no tienen por qué estar ligados al lanzamiento de una idea de negocio, por lo que puedes ser emprendedor en prácticamente cualquier sector y nivel profesional.
Habilidades clave para un emprendedor
Si te preguntas cuáles serían las habilidades más importantes que tendrías que desarrollar, aquí te presentamos algunas:
- Mentalidad de crecimiento y resiliencia: Te ayudarán a afrontar positivamente los retos y aprendizajes que todo proceso emprendedor conlleva.
- Capacidad de resolución de problemas: En todos los ámbitos, desde las finanzas a la gestión de equipos, es esencial para superar los desafíos que puedan surgir.
- Habilidades de comunicación: Tanto con el resto de miembros del equipo como con socios u otros agentes decisores. Una comunicación clara, asertiva y empática te ayudará a conseguir financiación, estrechar lazos con tu equipo y conseguir socios para tu proyecto.
- Gestión del tiempo y organización: Algo muy importante para manejar tareas simultáneamente y establecer prioridades de trabajo. Ser emprendedor implica trabajar a muchos niveles al mismo tiempo, coordinando equipos, tratando con clientes o planificando próximas acciones.
Muchas de estas habilidades no están estrictamente relacionadas con la acción financiera o de producción, pero sí afectan decididamente al funcionamiento de un negocio.
Cómo desarrollar una ACTITUD EMPRENDEDORA - Clave para una VIDA PLENA | Mario Alonso Puig
Formación académica para emprendedores
No hay un único título que sea el “mejor” para emprender, pero sí hay varias opciones que ofrecen recursos muy útiles para desarrollar un negocio propio. La gestión empresarial ha variado sustancialmente en los últimos años, y las universidades ofrecen nuevos títulos de grado y posgrado acordes a las últimas tendencias globales y de digitalización.
Más allá de tus certificaciones y conocimientos técnicos, ser emprendedor te demandará un proceso continuado de desarrollo, autoconocimiento y crecimiento profesional. No te bastará con tener una buena idea, tendrás que ser capaz de aterrizarla, hacerla tangible y ejecutarla.
Al principio, tendrás que aprender absolutamente de todo: ventas, contabilidad, redes sociales, estrategia, ¡incluso algo sobre experiencia del usuario! No le tengas miedo al fracaso, ya que es una parte importante del proceso.
Convertirte en emprendedor te permitirá tomar el control de tu propio destino profesional, desarrollar tus ideas y construir algo que refleje tus valores y visión. Ser emprendedor supone un desafío que requiere esfuerzo, pasión y perseverancia. Pero el tesón no es suficiente para gestionar una empresa: es necesario que este perfil trabaje una serie de habilidades.
Es conveniente, por ello, que el emprendedor dedique tiempo, formación y esfuerzo a desarrollar habilidades necesarias para el negocio, tanto 'hard skills' (habilidades duras) como 'soft skills' (habilidades blandas).
Hard skills vs. Soft skills
Las 'hard skills' o habilidades duras más demandadas en la actualidad están directamente relacionadas con la digitalización y la innovación: programación, 'blockchain', ciberseguridad o 'machine learning' son algunos ejemplos. Dentro de las 'hard skills', también son fundamentales los conocimientos financieros.
Algunas 'soft skills', como la empatía, son innatas, pero existen otras, como la comunicación avanzada, que se pueden perfeccionar y aprender, como señala un informe de la consultora global McKinsey. En esta categoría de habilidades blandas se incluyen las relacionadas con capacidades como la comunicación y persuasión, el pensamiento crítico, el compromiso, la flexibilidad para saber adaptarse a las circunstancias, el trabajo en equipo o la resiliencia.
Las 'soft skills' son cada vez más demandadas, una tendencia que, se prevé, seguirá creciendo durante esta década en todos los sectores empresariales. En concreto, se pronostica un crecimiento estimado en la demanda de las habilidades sociales y emocionales de un 26% en Estados Unidos y un 22% en Europa para el 2030, según el mencionado informe.
Habilidades blandas esenciales para emprendedores
- Comunicación: Una comunicación clara, asertiva y empática es fundamental para conseguir financiación, estrechar lazos con el equipo y conseguir socios para el proyecto.
- Compromiso: El emprendedor es uno de los perfiles más comprometidos con el negocio y así debe demostrarlo. En ocasiones, esto implica contar con la fuerza de voluntad para sacar adelante un proyecto cuando todo va viento en popa, pero también cuando hay dificultades.
- Colaboración: Adoptar una cultura de colaboración en la compañía y contagiar al equipo permite enriquecer cada proyecto que emprenda la compañía: todos los profesionales, juntos, trabajarán para un mismo fin.
- Resiliencia: Esta última, tiene que ver con la capacidad para adaptarse a los cambios y recuperarse de las situaciones adversas en entornos VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, por sus siglas en inglés).
- Habilidad de gestión: Esta destreza tiene que ver con la gestión y administración no solo de una empresa, sino también de las personas que forman parte de ella.
Carreras universitarias recomendadas
Para Antonio Naranjo, director general de la Universidad Latinoamericana (ULA), no es una sola carrera la que se debe estudiar o recomendar. “El emprendimiento es una competencia transversal que las instituciones de educación superior debemos promover en todas las áreas. Debemos enfocar esfuerzos al desarrollo de programas académicos congruentes con el mercado laboral; fomentar competencias transversales y de emprendimiento durante la formación académica”.
Más allá del emprendimiento como un elemento transversal en las aulas de clase, las carreras de administración y gestión de empresas, finanzas, contabilidad, mercadotecnia, comunicación y economía están en primer orden a la hora de desarrollar habilidades y conocimientos para emprender un negocio. Por otro lado, las carreras enfocadas en informática, como las licenciaturas de ingeniería en sistemas o ciencias de la computación, también son una buena opción para gestionar los recursos computacionales fundamentales para el desarrollo de empresas como lenguajes de programación, redes de cómputo, sistemas de bases de datos y administración de proyectos.
Para los profesionales que quieren desarrollar sus propios negocios las carreras relacionadas con marketing y comunicación, ventas, negocios internacionales y diseño gráfico, así como las de sistemas y computación, también pueden funcionar para complementar sus conocimientos y lanzarse a emprender.
Aunque hoy en día existen plataformas online de aprendizaje que cuentan entre su oferta con cursos relacionados al emprendimiento, así como academias virtuales especializadas en temáticas específicas, las universidades también se están proyectando como espacios ideales para la generación de ideas que se pueden convertir en negocios exitosos.
UNIR Revista señala que no existen estudios específicos que cursar para ser emprendedor pero, carreras relacionadas con ADE, Marketing, Derecho, Finanzas y Tecnología, son opciones recomendables para iniciar este camino.
Si estás pensando en crear tu propia empresa, es necesario conocer más de los emprendedores y qué hay que estudiar para serlo. Aunque no hay una senda universitaria que forme específicamente para ser emprendedor, embarcarse en una aventura empresarial requerirá sólidos conocimientos de distintos ámbitos para evitar que una mala decisión acabe con un proyecto con buenas perspectivas.
El primer paso para ser emprendedor será formarse para adquirir esos conocimientos y habilidades que permitirán realizar un diagnóstico del mercado, elaborar un plan de negocio y una estrategia de marketing, buscar financiación y realizar una adecuada gestión de la empresa.
Grados universitarios más habituales para emprendedores:
- Administración y Dirección de Empresas: Permite aprender a gestionar negocios, desarrollar habilidades gerenciales y sentar las bases para detectar oportunidades y asumir riesgos.
- Economía: Saber cómo funcionan los mercados y la dinámica de consumo es relevante.
- Finanzas y Contabilidad: Fundamental para tener conocimientos sobre ingresos, gastos, fiscalidad y facturación.
- Derecho: Recomendable tener nociones de derecho empresarial para conocer obligaciones y beneficios.
- Marketing: Necesario para saber cómo comercializar un producto o idea.
- Ingeniería Informática: Indicado para proyectos relacionados con el desarrollo de software, inteligencia artificial y blockchain.
Asimismo, estudiar un año más para obtener un Doble Grado en Marketing y ADE, ADE y Finanzas o Derecho y ADE ofrece mayores garantías y un perfil multidisciplinar.
Másteres y posgrados
Aquellos profesionales con estudios universitarios que, después de algunos años trabajando, desean asumir nuevos desafíos y poner en marcha su propia empresa pueden cursar también un Máster en Dirección de Empresas o MBA (Master in Business Administration) y optar por una especialización en Emprendimiento. Se trata de un programa de posgrado de alta intensidad dirigido a que los alumnos adquieran una visión estratégica de la gestión empresarial. Durante la formación, se enfrentarán a situaciones reales que les permitirán desarrollar las herramientas y capacidades necesarias para dirigir un negocio, conociendo en profundidad las distintas áreas que componen el núcleo de cada compañía y aprendiendo a trazar planes estratégicos para gestionar de forma eficiente los recursos. Existen también otras formaciones como el máster en coaching, que quizá de primeras no se relacione con el emprendimiento, pero gracias a esta especialización se pueden aprender técnicas y herramientas para mejorar y autoguiarse hacia un mejor desarrollo profesional.
Formación complementaria
Además de las formaciones especializadas y las habilidades personales, a lo largo de la misión de convertirse en emprendedor se pueden ir añadiendo otras competencias como:
- Idiomas: En un mercado cada vez más globalizado, conocer como mínimo otro idioma es necesario para abrir nuevos mercados y llevar a cabo negociaciones con proveedores y clientes.
- Redes sociales: Conocer cuál es la mejor red social para posicionarse, darse a conocer y atraer nuevos clientes, mediante una estrategia de contenido acorde, es algo que un emprendedor no debe pasar por alto.
- Informática: Contribuye a ser más eficiente y ágil. Importante saber manejar tantos programas generales como específicos en función de cada actividad.
- Gestión: Gestionar un emprendimiento es una tarea compleja ya que abarca muchos aspectos relacionados con el día a día de la empresa, como la contabilidad, compras, personal, etc.
- Hablar en público: Perder el miedo de hablar en público, de saber comunicar, es fundamental. Esta cuestión puede aprenderse con cursos de oratoria.
- Comunicación escrita: Además de una buena ortografía, los emprendedores deben estar familiarizados con la redacción de diferentes contenidos.
Habilidades clave que debes potenciar para ser emprendedor
- Ingenio: Ser creativo y tener una idea.
- Resiliencia: Para levantarse y aprender de los errores.
- Ambición: Determinación para llegar lo más lejos posible.
- Pasión: Para poder enfrentar las dificultades es necesaria la motivación y amor por lo que se hace.
- Coraje: Tener valor y saber tomar riesgos cuando sea necesario.
- Pensamiento estratégico: Con el que tomarse el tiempo necesario para detenerse y observar y escuchar al mercado, al entorno, o aquello que ya funciona en otros países.
- Paciencia: Para entender que los resultados no llegarán el primer día y que habrán altibajos e incertidumbre en el proceso.
- Autoconfianza: Para generar confianza en el negocio se debe mostrar seguridad en uno mismo.
- Manejo del tiempo: Aprender a priorizar tareas y gestionar el tiempo se reflejará en en los objetivos.
- Capacidad de adaptación: En un emprendimiento el cambio es constante por lo que hay que tener una mentalidad abierta y ser flexible.
- Dotes de comunicación: Para presentar el negocio y darse a conocer es necesario desarrollar buenas estrategias comunicativas.
- Liderazgo: Un líder influye en el equipo de trabajo, pero también es quien los guía con la finalidad de detectar oportunidades y aprovecharlas.
El emprendimiento más allá del negocio
En los últimos años es frecuente escuchar o leer el término emprendedor para referirse a aquellas personas que ponen en funcionamiento un negocio. Un emprendedor es alguien que, tras identificar una oportunidad en el mercado, organiza los recursos financieros, humanos y materiales, para dar forma a ese proyecto con la meta de convertirlo en un negocio rentable. Pero para poder lanzar un negocio se necesita algo más que una buena idea.
Como emprendedor, será necesario disponer de los recursos y las herramientas para que ese proyecto se materialice: lograr financiación pública y privada, cumplir con los trámites administrativos y legales necesarios, tejer una red de proveedores y distribuidores, contratar colaboradores… Constituir una empresa y hacer que funcione requiere tesón y, sobre todo, conocimientos sobre la gestión de las distintas ramas que darán forma al negocio, ya que, según los recursos con los que se inicie la empresa, el emprendedor tendrá que asumir más de una función para ahorrar costes.
No existe la receta del éxito para el emprendimiento, pero está claro que como gestor de un negocio será necesario involucrarse con pasión, iniciativa, organización y creatividad. Estos ingredientes permitirán al futuro emprendedor encontrar las soluciones más adecuadas a cada uno de los problemas que afronte. Este aprendizaje continuo a través de la experiencia le llevará a sacar conclusiones, siendo muy relevante analizar tanto los éxitos como los errores para afianzar el rumbo de la compañía.
Pero más allá de la experiencia, es recomendable que el emprendedor se mantenga actualizado tanto en los avances del sector en el que desempeña su actividad como en aquellas ramas laterales que pueden aportar crecimiento y sinergias para su negocio, como la digitalización de los negocios o el e-commerce o venta online.
¿Qué materias debe dominar un emprendedor?
- Gestión: Incluye la gestión de la contabilidad, la prevención de riesgos laborales, la gestión de compras o la contratación de personal.
- Tecnologías de la Información y la Comunicación: Contar con sistemas fiables y de utilizar las TIC para seguir creciendo.
- Idiomas: Saber idiomas ayuda a abrir nuevos mercados y a llevar negociaciones con mayor tranquilidad y fluidez.
- Derecho: Es recomendable tener nociones de derecho empresarial y conocer bien la Ley del emprendedor.
- Marketing y ventas: Saber comercializar el producto que se tiene entre manos ayuda a llegar a buen puerto.
- Relaciones internacionales: Hay que saber en qué estado se encuentran las relaciones entre países para trabajar cuestiones como el e-commerce o la logística.
Conclusión
En resumen, para ser un emprendedor exitoso, es fundamental combinar una sólida formación académica con el desarrollo de habilidades clave tanto 'hard skills' como 'soft skills'. La mentalidad de crecimiento, la resiliencia, la capacidad de resolución de problemas y las habilidades de comunicación son esenciales. Además, es importante mantenerse actualizado y adaptarse a los cambios del mercado. ¡Con esfuerzo, pasión y perseverancia, podrás alcanzar tus metas y construir un negocio que refleje tus valores y visión!
