Quico Catalán, un nombre que resuena con fuerza en la historia reciente del Levante UD. El joven economista (València, 1975) fue providencial en su día para el Levante UD. Estaba aturdido el presidente del Levante, Quico Catalán, ante los medios de comunicación en la madrugada del martes tras varias reuniones maratonianas. Dio respuestas cortas e inconexas.
“El club”, repitió cuando le preguntaron sobre quién elegiría al nuevo entrenador del primer equipo. “El club”, insistía el hombre que acababa de destituir a toda la cúpula deportiva: al técnico, Javier Pereira, y a la dirección deportiva al completo (David Navarro, Manolo Salvador y Manuel Fajardo). El club es él. Lo ha sido en los últimos 11 años, desde que llegara en abril de 2009, primero como director general y, desde 2010, como presidente.
Quico Catalán, expresidente del Levante UD.
Llegada al Levante UD: Un Rescate en Tiempos de Crisis
El joven economista Quico Catalán (València, 1975) fue providencial en su día para el Levante UD. Llegó en plena ruina de la entidad granota, con más de 100 millones de deuda, inmersa en un concurso de acreedores, y lastrada por una etapa turbia del entonces máximo accionista, Pedro Villarroel.
Catalán se movió con agilidad durante 10 años: consolidó al equipo en Primera, redujo la deuda, alcanzó un récord de socios (22.000), remodeló el estadio Ciutat de València y proyectó una ciudad deportiva nueva (Natzaret). Entre medias, coqueteó con el PP valenciano, rompió su promesa de abandonar la presidencia del Levante y se aseguró en la poltrona levantinista un sueldo anual de 400.000 euros más variables con la aprobación de la Fundación.
Este organismo, formado por 23 patronos (siete de cargos públicos, tres directivos de la entidad y otros particulares como peñistas y veteranos), ha estado controlado por el presidente, claro. Catalán ha sido el dirigente modélico del fútbol español. Su nombre ha sido postulado como un posible sucesor de Javier Tebas al frente de la Liga.
Acertó en casi todo. También al cambiar de opinión y evitar la venta del Levante al millonario norteamericano Robert Sarver el 28 de julio de 2015. El cuadro granota había llegado a Europa en 2013 con Juan Ignacio Martínez en el banquillo, alcanzó las semifinales de la pasada Copa del Rey con Paco López y volvió a contar, en octubre de 2020, con un internacional español, el centrocampista José Campaña, el segundo en la historia levantinista después de Ernesto Domínguez en 1963.
Estadio Ciudad de Valencia
En la segunda edición de los Premios Ateneo Sociedad Civil, se ha distinguido en la categoría de Cultura, Educación y Deporte el premio a Francisco Javier Catalán Vena, presidente del Levante UD desde 2010. Organizamos un almuerzo-coloquio con «Quico» Catalán para que los socios que lo deseen conozcan a fondo cómo se gestiona un club deportivo de élite. Catalán accedió en una primera época al club valenciano en septiembre del 2000 como consejero y portavoz, con tan solo 24 años. La segunda época la inició en abril del 2009, cuando fue nombrado director general del club por la Administración concursal, cargo que cambió por el de presidente en enero de 2010. Bajo su mandato, el Levante UD está viviendo una época de éxito y ha logrado una estabilidad deportiva notable, ya que se ha mantenido en Primera División desde su ascenso en la temporada 2009-2010.
Quico Catalán habla de los proyectos del Levante UD y su situación económica
Quico Catalán habla de los proyectos del Levante UD y su situación económica
Desafíos Recientes y Decisiones Controvertidas
Justo un año después, todo parece haberse venido abajo. Las cuentas tampoco le salen. Son las peores de su mandato. El último presupuesto presenta unas pérdidas de 17,4 millones. Le obliga a vender jugadores para cuadrarlas. Las presentará en la junta de accionista del próximo día 12. Pero mucho peor es lo deportivo. El Levante es colista, con siete puntos en 15 jornadas.
La pesadilla arrancó el pasado 4 de octubre, el día de la desafortunada decisión. El presidente llamó a Paco López para despedirlo. Apenas era la jornada 8 y el equipo solo había entrado en zona de descenso unos minutos antes, cuando el Granada le había ganado al Sevilla (1-0). López había mantenido cuatro temporadas al Levante en Primera, algo inédito en los 112 años de historia de los levantinistas. El técnico valenciano le había dado una estabilidad inaudita en el cuadro de Orriols.
Estaba acostumbrado a retos imposibles: cuando en 2018 le ascendieron del filial a falta de 11 jornadas para sustituir a Juan Ramón López Muñiz, logró ocho victorias, dos empates y una derrota. A pesar de los agasajos del propio presidente al día siguiente del despido, López se sintió maltratado. Entendió que el Catalán, guiado por la dirección deportiva, había sido muy desagradecido. El presidente se había dejado llevar por un espejismo, un caldo de cultivo envenenado: le exigían al entrenador que el Levante se acercara a Europa sin haberle fichado más que a jugadores de Segunda, y le acusaban de no saber defender y de no tener al equipo en las mejores condiciones físicas.
Apenas dos meses después, la realidad se ha demostrado muy distinta: Paco López había sacado oro de una plantilla muy ajustada, conquistando la tranquilidad en Primera y unas semifinales de Copa del Rey.
Paco López, en su despedida como entrenador granota. (EFE/Manuel Bruque)
Nuevos Horizontes: Cambios en la Dirección Técnica
La elección de su sustituto sorprendió a propios y extraños. Javier Pereira presentaba un currículo exiguo; una etapa de segundo de Juan Ignacio Martínez en el Levante y un paso por China como primer entrenador. El resultado de Pereira ha sido de tres puntos de 21 posibles. Tres empates. El joven romano Alessio Lisci, de 36 años, procedente del filial, será el relevo eventual. Hasta la elección de un nuevo entrenador. A cargo del club.
A cargo del presidente que cometió un error fatal y perdió el halo de presidente modélico. Estaba aturdido el presidente del Levante, Quico Catalán, ante los medios de comunicación en la madrugada del martes tras varias reuniones maratonianas. Dio respuestas cortas e inconexas. “El club”, repitió cuando le preguntaron sobre quién elegiría al nuevo entrenador del primer equipo. “El club”, insistía el hombre que acababa de destituir a toda la cúpula deportiva: al técnico, Javier Pereira, y a la dirección deportiva al completo (David Navarro, Manolo Salvador y Manuel Fajardo).
El hasta ahora presidente del Levante, Quico Catalán, ha anunciado este miércoles en la Junta de la Fundación, máxima accionista del club de Orriols, que dejará la presidencia la entidad en breve. No esperará a concluir su mandato a finales de año.
Catalán ha trasladado su decisión en una reunión en la que se ha examinado la marcha del club después de no lograr el regreso a la élite, lo que deja a la entidad en una situación económica delicada y a las puertas de arrojar pérdidas en sus cuentas por tercer año consecutivo.
La marcha del presidente se produce en un momento en que el director deportivo, Felipe Miñambres, ha sido ratificado en silencio tras el fracaso del equipo. El astorgano es una de las figuras que hoy quedan en el aire, con hitos pendientes como la construcción de la nueva ciudad deportiva en Nazaret o el inicio de la segunda fase de las obras del Ciutat de València.
En el futuro del club otro de los aspectos importantes lo podría determinar el préstamo de cerca de 60 millones de euros que le concedió el Grupo Edmond de Rothschild. El consejero José Dánvila será quien ostente el cargo de presidente en funciones una vez concluya la 'era Quico'.
A partir de ahí, el escenario granota pasa por una inyección de capital de unos 15 millones de euros por parte de un grupo de inversores entre los que se encuentra la familia Boluda y el propio Dánvila. Consejero desde hace cinco años, Dánvila es un empresario valenciano que gestiona la empresa familiar, Verdeveleno SL, dedicada al curtido de pieles.
Quico Catalán ha dejado de ser presidente del Levante este 4 de septiembre, después de la reunión del consejo de administración en el que el empresario valenciano José Danvila -la propuesta elegida por el patronato de la Fundación- ha desembarcado ya con su equipo de gestión de manera efectiva.
El hasta ahora presidente granota se ha despedido a través de una extensa carta difundida a través de los medios y redes sociales oficiales del club. En ella, Catalán recuerda cómo ha sido su paso por el club de Orriols, su llegada como director general, con 33 años, en medio de una complicada administración concursal y su nombramiento como presidente en enero de 2010: "Después de más de 13 años ostentando el gran honor para todo levantinista de ser presidente del Levante UD entiendo que termina una etapa. Me despido emocionado porque han sido más de catorce años intensos y la ilusión por hacer de nuestro un proyecto diferente y un referente en nuestra sociedad era la mayor de mis ilusiones", arranca el expresidente azulgrana.
Quico arranca disculpándose: "Quiero pedir perdón porque a lo largo de este tiempo he cometido errores. Como levantinista que ama este club han sido para mí una carga y un pesar". Pero añade que se siente "orgulloso por el trabajo realizado" con el que ha conseguido "transformar un club, transformar una sociedad en una institución moderna, en un referente".
Quico Catalán prefiere no juzgar su gestión, aunque los registros hablan por sí solos: once años en Primera división por 15 que ha estado el club en 114 años de historia. "No sé si son los mejores años de la historia de este club. De corazón deseo que no, porque espero que lo mejor esté por llegar y que los que van a dirigirlo, a los que deseo la mayor de las suertes, y los que vengan después, tengan la misma ilusión y el mismo reto de hacer del Levante la mejor institución posible cada día".
Quico Catalán recuerda en su carta que ha vivido 29 mercados en estos años, la clasificación para la Europa League, el impulso que se le ha dado al fútbol femenino -del que el club granota fue uno de los pioneros- y el apoyo constante a las diferentes secciones deportivas. "Lo mejor está por llegar", augura, y después pide la unidad del levantinismo para que parte de los proyectos que él inició se puedan llevar a cabo. "Desde la unión podemos conseguir todo lo que nos propongamos, ya que se han dejado unas buenas bases.
