Los asesinatos de empresarios, tanto en España como en otros países, generan conmoción y plantean interrogantes sobre los motivos detrás de estos crímenes. Este artículo explora varios casos recientes, analizando las investigaciones policiales, las posibles causas y el impacto en las comunidades afectadas.
El Asesinato de Antonio Jiménez en República Dominicana
En República Dominicana, el empresario español Antonio Jiménez López, de 59 años y afincado en Dos Hermanas (Sevilla), fue encontrado muerto con un tiro en la cabeza en el maletero de su coche en una zona rural de El Maizal. El hallazgo se produjo el domingo, y los forenses concluyeron que el fallecimiento se había debido a una hipoxia cerebral por hemorragia externa.
La identificación del cuerpo fue inmediata, puesto que los agentes encontraron toda su documentación, incluido su documento nacional de identidad. Antonio Jiménez se encontraba en República Dominicana de visita junto a su mujer, que es originaria de aquel país y con la que hacía frecuentes viajes a la isla caribeña. Con ella tenía un hijo, aunque tenía otros vástagos de una relación anterior.
Entre las hipótesis que baraja la policía dominicana estarían un posible robo o un ajuste de cuentas. El hecho de que se encontrase su coche en una zona recóndita y poco frecuentada, alienta esas hipótesis. El vehículo apareció en la carretera La Trujillista, cerca de la localidad de Damajagua.
La noticia ha causado una honda conmoción y sus parientes están a la espera de tener más información acerca de lo sucedido. Jiménez era un empresario bastante conocido en Dos Hermanas, donde había montado varios negocios.
El Parricidio en Molina de Segura, Murcia
En Molina de Segura, Murcia, un conocido empresario de 65 años fue asesinado a las puertas de su negocio. Antes de morir, el fallecido alcanzó a decir a los viandantes que los autores habían sido sus propios hijos. El empresario, consiguió salir de su negocio con la cara ensangrentada y cruzar la calle. Antes de caer desplomado consiguió pronunciar "han sido mis hijos los que me han pegado". Cuando el equipo de Emergencias consiguió llegar hasta la zona, no pudieron hacer nada por la víctima y tan solo pudieron certificar su muerte.
La víctima era hijo del fundador de la empresa, José Hernández, ya fallecido, y estaba separado de su mujer, con la que tenía tres hijos y una hija, que tras el divorcio habían vivido con la madre, según fuentes conocedoras de la familia. Al parecer, las disputas entre los ahora detenidos y el empresario eran constantes desde que el hombre se divorció de la madre de sus hijos y emprendió una nueva vida.
La Policía Nacional detuvo primero al hijo del fallecido como presunto responsable de una agresión a su progenitor. Poco después de esta primera detención, la Policía Nacional detenía a la hija del fallecido por su presunta implicación en los hechos. Tanto el hijo como la hija que han sido detenidos están acusados de un presunto delito de violencia familiar, aunque ahora será la autopsia la que se encargará de confirmar las causas de este fallecimiento.
El Asesinato del Empresario Joan Coromina en Lleida
Un juez de Solsona (Lleida) ha ordenado el ingreso en prisión provisional y sin fianza para los tres detenidos por el asesinato, a principios de 2022, del empresario y contrabandista Joan Coromina en una zona boscosa de Lleida. Ramon A., amigo y antiguo socio de la víctima y tío político del piloto de motociclismo Marc Márquez, es el principal sospechoso por su presunta participación en un crimen que, según los investigadores, está motivado por un ajuste de cuentas.
Coromina, empresario muy vinculado a Andorra e histórico del contrabando en la frontera, fue asesinado de forma premeditada la mañana del martes 25 de enero de 2022. El hombre, que tenía 61 años, se encontraba en una zona boscosa de la Baronia de Rialb cuando fue alcanzado por una única bala que le atravesó el pecho. El disparo fue efectuado a unos cien metros de distancia, por lo que los investigadores sospechan de un tirador experimentado.
Después de más de tres años, los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil desplegaron un operativo en Cataluña para detener a tres personas por su presunta relación con el crimen: Ramon A. vecino de Cervera y amigo íntimo de Coromina, con quien había tenido negocios; F. G., comandante de la Guardia Civil (ahora en la reserva) acusado, en los años 80 y 90, de hacer la vista gorda con el contrabando de tabaco; y el propietario de un taller mecánico de Lleida. Fuentes policiales apuntan a que el móvil del crimen es un ajuste de cuentas vinculado a las relaciones personales y profesionales que mantenían entre ellos, especialmente pronunciadas en el caso de Ramon A., que como Coromina era vecino de Cervera (Lleida).
El Doble Asesinato en Collado Mediano: Ajuste de Cuentas Familiar
El ajuste de cuentas por deudas es el principal motivo que la Guardia Civil baraja en la investigación sobre el doble asesinato de un constructor madrileño de 59 años y su hija, de 28, ocurrido en su chalé de Collado Mediano. La anciana sólo oyó la riña y los disparos posteriores que acabaron con la vida de su hijo y de su nieta, porque la mujer no salió de la habitación, lo que, indudablemente, le salvó la vida.
Los asesinos descerrajaron tres tiros a Ramón, que recibió los impactos en el pecho, el cuello y sobre la ceja derecha. Murió sentado sobre un sofá con Eva asesinada a sus pies, tumbada boca arriba encima de una gran alfombra con adornos de color granate y rodeada de mucha sangre. La joven presentaba, al menos, cinco orificios de bala: en el estómago, el cuello, la parte derecha del pecho, otro por encima del ojo derecho y un quinto impacto en la parte posterior de la cabeza junto a la oreja izquierda.
La alarma no se activó por la presencia de ladrones en la casa, como se difundió en un principio, sino por el hecho de que la anciana o la esposa del empresario, que llegó poco después a la casa junto al otro hijo del matrimonio, pulsaron el botón del sistema para pedir auxilio. Un amigo de Eva recordaba que vio a la chica por última vez el día de Nochebuena en la cafetería «Palace», donde un nutrido grupo de jóvenes se reunió para hacer un «botellón». «Era una chica muy maja y estaba en trámites para casarse con su novio de toda la vida, una relación que duraba ya trece años», afirmó a ABC.
El Ayuntamiento ha decretado para hoy un día de luto oficial. La moción se aprobó ayer por la tarde en un pleno extraordinario, en el que se leyó un manifiesto para hacer constar el rechazo del Consistorio por el doble homicidio y expresar públicamente la solidaridad con la familia, a la que los concejales ofrecen «todo el apoyo que sea preciso para paliar en lo posible la desgracia que les ha ocurrido».
El Caso de Juan Miguel Isla en Manzanares: Un Final Indeterminado
"Tipo de muerte: indeterminada. Etiología: indeterminada". El informe definitivo de la autopsia practicada a Juan Miguel Isla, el empresario de Manzanares (Ciudad Real) asesinado presuntamente en julio de 2022 por Antonio Caba, el hombre que lo estaba ayudando a vender una finca valorada en más de medio millón de euros, no aclara cómo murió, según ha podido saber CASO ABIERTO.
Los forenses han encontrado en el cuerpo de la víctima un antidepresivo que él no tenía prescrito: "No puede descartarse que (los asesinos) lo utilizaran como método de sumisión para, posteriormente, aplicarle otros mecanismos violentos". La autopsia ha revelado que Isla tenía fracturas en la nariz y en la apófisis odontoides de la 2ª vértebra cervical. De acuerdo con esa opción, "la fractura nasal habría estado provocada por un impacto de tal energía que ocasionó la fractura" de esa zona", según afirma la perito.
Además, en el informe definitivo de la autopsia "no se ha podido descartar, dado el estado de la piel del cadáver, la existencia de traumatismos de menor entidad como contusiones que, si bien no causaron lesiones mortales, sí pudieron haber producido el aturdimiento de la víctima, para llevar posteriormente sobre ella otras acciones, que condujeran finalmente a su muerte".
La segunda hipótesis que plantea la doctora es que el empresario muriera desangrado como consecuencia de una herida de arma blanca que el cadáver tenía en la ingle izquierda, que pudo provocarle una "hemorragia en la arteria y/o femoral". El cuerpo del empresario no presenta otras heridas por arma blanca. Los forenses tampoco han encontrado lesiones compatibles con armas de fuego, ni en el examen externo ni en el interno, donde se apreció que todos los órganos internos, si bien estaban intensamente degradados por efecto de la putrefacción, no presentaban lesiones compatibles con el paso de un proyectil".
La autopsia también descarta que el empresario fuera estrangulado. Según el informe forense, "el hueso hioides estaba intacto, sin fractura de sus astas, que son frecuentemente fracturadas en la estrangulación a lazo o con las manos. En la piel y el tejido celular subcutáneo del cuello, tampoco se apreciaron lesiones compatibles con este mecanismo".
Lo que sí ha podido confirmar el estudio forense es que Isla murió "en fechas próximas al día que desapareció", el 22 de julio de 2022, y que cuando sus asesinos tiraron su cuerpo al pozo, envuelto en una manta y una lona, estaba ya sin vida.
La autopsia ha descubierto un dato revelador, desconocido hasta ahora en el procedimiento: el empresario pudo ser víctima de sumisión química antes de que lo mataran, los autores del crimen pudieron suministrarle una sustancia para doblegar su fuerza para después "aplicarle otros mecanismos violentos".
El Asesinato de Manuel Salgado en Vigo
El 8 de abril de 2004 fue localizado el cuerpo sin vida del empresario Manuel Salgado en el aparcamiento de Vigo donde dejaba su turismo todas las mañanas para ir a trabajar. El cadáver presentaba dos disparos en la nuca.
Una ardua investigación policial se puso en marcha y muy pronto detuvieron a la exesposa de la víctima y a su nuevo compañero sentimental. La policía hizo un chocante descubrimiento: un vecino del parking de la calle Rosalía de Castro donde se produjo el crimen entregó a los investigadores un casquillo de bala del calibre 22 idéntico a los utilizados en el asesinato. Balística confirmó que el cartucho abandonado había salido de la misma arma utilizada para matar a Manuel Salgado. El pistolero hizo un primer intento de acabar con la vida del empresario, pero solo lo logró siete días después. La policía siempre ha creído que víctima y verdugo se conocían y que por eso el fallecido no trató de huir ni protegerse.
El Asesinato de Arturo Torró: Un Crimen Oportunista
Polémico como político, discutido como empresario, bizarro en sus negocios, arriesgado, temerario, incluso, en sus emprendimientos, Torró era encontrado muerto, asesinado, de un tiro en el pecho, hace ahora un año, en la tarde del 19 de febrero de 2025. En el lugar más inesperado, el arcén de la autovía A-38, a la altura del kilómetro 37, junto al último tramo que queda, ya inutilizado, de la antigua N-332. El cuerpo sin vida del exalcalde yacía caído a los pies de un arbusto, a unos ocho metros y ligeramente a la derecha del frontal de su coche, un Mercedes C 220 coupé rojo jacinto metalizado, con los faros encendidos -sin luces de emergencia- y el motor en marcha.
Desde el instante mismo en que el crimen, las especulaciones se dispararon. Arturo, dueño de una cadena de ópticas, el hombre de los mil negocios tanto fallidos como exitosos, tenía tantos defensores como detractores. Tantos amigos como enemigos. Así, un funeral con honores de alcalde y el llanto de muchos de sus conciudadanos convivió con una cascada de rumores a caballo entre la verdad y la maledicencia.
A los investigadores del grupo de Homicidios de la Guardia Civil empezaron a crecerles los enanos desde el primer folio del atestado: disputas familiares trufadas con un matrimonio roto y una boda cuasi secreta con una mujer 30 años más joven que pasó de empleada a segunda esposa, vía propietaria de conveniencia: puso a su nombre todos sus negocios para huir del embargo judicial; relaciones controvertidas en el círculo familiar más íntimo; un asesor peculiar que no se separaba de él desde las oscuras campañas que le llevaron a la alcaldía en 2011 y que seguía a su lado diez años después de perder el ayuntamiento; deudas aquí y allá, algunas nada despreciables y otras, de alto riesgo; un negocio de venta de aceite de girasol -oro líquido, en ese momento, con Rusia invadiendo Ucrania, reservorio de Europa, al parecer, de la planta de las pipas- que se truncó y acabó con un contenedor varado en Estados Unidos y unos receptores, en Colombia, frustrados y tremendamente cabreados; seguros de vida de importes nada despreciables; un apuñalamiento a modo de ajuste de cuentas en el corazón de África por otra de esas inversiones 'ingeniosas' que se le torcieron y que tardó nueve largos meses en denunciar; socios temporales a los que no les devolvió lo que les debía; un estado financiero que parecía ruinoso y no lo era tanto...
La primera, el lugar. El punto exacto donde fue encontrado, ese arcén del punto kilométrico 37 de la A-38, no parecía a priori el lugar más adecuado para solventar una avería. El coche, comprobó la Guardia Civil, no estaba salido en cualquier posición, sino que era obvio que su conductor había tenido tiempo de frenar, abandonar la calzada y detenerlo en perfecto paralelo con la raya que delimita el arcén. No fue precipitado: estaba apartado y asegurado, a salvo de los coches que pasaban a más de 100 Km/h a seis metros escasos.
La respuesta parece obvia: por una urgencia que no podía esperar. Y porque Torró no consideró que, parando donde lo hizo, se expusieses a un peligro. No se lo esperaba. Su asesor y amigo desde antes de ganar las municipales de 2011 dio parte de la clave. A las 19.55, apenas unos minutos antes de caer muerto en ese arcén, Arturo hablaba por teléfono, al volante de su Mercedes, con ese hombre de confianza. De nada en concreto, del día, como tantas veces. Ese testigo auditivo detalló a los investigadores -y antes de eso, a la mujer de Torró- que mientras charlaban, Arturo había soltado un improperio y había cortado bruscamente la conversación diciéndole que tenía un pinchazo y que luego hablarían. Incluso, creía recordar haber escuchado la alarma sonora del vehículo.
Al filo de las once de la noche, fue su mujer, con la que se había casado en Xeraco el verano anterior en una ceremonia tan íntima que casi nadie conocía, quien localizó el cadáver. Nadie reparó en su presencia -era de noche y estaba alejado de la carretera-, a pesar de que llevaba tres horas tirado en esa cuneta.
Pasadas las 22.00 horas, ella llamó al asesor, a sabiendas de que tenían muy buena relación, y le trasladó su preocupación porque no respondía a sus llamadas telefónicas. En esa conversación, el amigo de Torró le explicó lo hablado con él a las ocho de la tarde, cuando le dijo lo del pinchazo. Conocido ese hecho y viendo que seguía sin haber respuesta telefónica, la mujer, acompañada de su hermana, se fue con su coche por la A-38, en dirección norte, para realizar el recorrido inverso del que necesariamente había hecho su pareja para regresar a casa desde Sueca, adonde había ido por la tarde para visitar una óptica que había sido suya y cuya actual propietaria, a veces, aún le compraba material.
Fue su pareja quien lo encontró, tirado a los pies del arbusto, bocarriba, a entre ocho y diez metros del coche, en el que nadie había reparado, entre otras cosas, porque estaba correctamente parado, en paralelo a la vía, y suficientemente apartado de esta como para no entrañar un peligro. La primera señal que corroboraba la versión del asesor, la del pinchazo, es que el motor estaba en marcha y Torró tenía puesto el chaleco reflectante de emergencia.
La autopsia dio más datos: en una de sus manos, la derecha -era diestro-, había restos de carbonilla y goma, así que había estado tocando los neumáticos, buscando al tacto un clavo, seguramente después de haber mirado las cuatro ruedas y ver que, a la vista, no habían perdido presión. Cuando los especialistas de la Guardia Civil inspeccionaron el Mercedes unas horas después, también vieron que las cuatro ruedas estaban perfectamente hinchadas. Y más tarde, el volcado y análisis posterior del ordenador de a bordo realizado por Mercedes a petición del juzgado arrojó el mismo resultado negativo: ni había pinchado, ni le había saltado la alarma de presión baja.
¿Y si, quien lo mató, no supo que le estaba arrebatando la vida al que fuera alcalde de Gandia durante cuatro años y uno de los personajes políticos más controvertidos de esos años, en la Safor y fuera de ella? ¿Y si se trataba de un crimen de ocasión, casi accidental y alimentado por otro interés, el del simple robo oportunista? Reconstruir las últimas horas de Torró ha sido fundamental.
Comió con su mujer en el restaurante Cocos bar de la playa de Gandia. A su asesor y a ella les dijo que se iba a pasar por la óptica de Sueca. No lo hizo hasta las 19.00 horas. Apenas estuvo 10 minutos. De allí volvió a Gandia, pero no al apartamento de la playa, sino al piso que tenían en el centro de la ciudad, un trayecto de 33 minutos. Dado que la conversación con su asesor se interrumpió sobre las 19.55, hacía 45 que había salido de la óptica.
Los investigadores han comprobado el trayecto y la parada con las cámaras de Tráfico, las de la gasolinera y varias más de Sueca. También con el pago del combustible. Del análisis de las imágenes se han podido extraer más datos relevantes. Los agentes han podido seguir el paso del Mercedes y eso les ha valido para llegar a una segunda conclusión: nadie seguía -y mucho menos, perseguía- el vehículo de Torró. No fue una emboscada. Así que tuvo que ser casual o, más acertadamente, oportunista. Y ahí aparece la posibilidad del ladrón que se ceba en víctimas con aparente poder adquisitivo en carreteras.
Arturo Torró recibió un único disparo a quemarropa, es decir, a escasos centímetros de su ropa. El proyectil es de un calibre inusualmente pequeño, un 6,35 mm. Es munición de una pistola pequeña, poco querida por los criminales que usan armas de fuego porque su letalidad depende de lo mucho que te acerques al objetivo, es decir, precisa de un riesgo que no se corre con calibres más eficientes.
En pocas palabras, Torró fue alertado del pinchazo y se lo creyó. Estaba a unos 6 kilómetros de su domicilio. Podía llegar utilizando el primer acceso, a kilómetro y medio de donde estaba, tomando la salida Gandia-nord, lo que le obligaba después a atravesar toda la ciudad, o continuar 4 kilómetros más por la autovía hasta la siguiente salida, la de Gandia-oest/Barx, mucho más rápida.
Se colocó el chaleco y salió del coche. Vio las ruedas hinchadas y las repasó al tacto. Su agresor o agresores estacionarían delante, tapando la vista a otros conductores, algo fácil porque era noche cerrada desde hacía horas. En cuanto se diese cuenta de las intenciones de robo, se produjo el fatal desenlace.
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Tabla Resumen de Casos
| Caso | Ubicación | Víctima | Posibles Motivos | Estado de la Investigación |
|---|---|---|---|---|
| Antonio Jiménez | República Dominicana | Empresario sevillano | Robo o ajuste de cuentas | Investigación en curso |
| Parricidio en Molina de Segura | Murcia, España | Empresario local | Conflictos familiares | Hijos detenidos |
| Joan Coromina | Lleida, España | Empresario y contrabandista | Ajuste de cuentas | Detenidos y en prisión provisional |
| Doble Asesinato en Collado Mediano | Madrid, España | Constructor y su hija | Deudas y ajuste de cuentas familiar | Investigación en curso |
| Juan Miguel Isla | Manzanares, España | Empresario | Indeterminado, posible sumisión química | Dos acusados en prisión |
| Manuel Salgado | Vigo, España | Empresario | Venganza personal | Exesposa y cómplice detenidos |
| Arturo Torró | Gandia, España | Exalcalde y empresario | Robo oportunista | Investigación en curso |
