La vida de Mila Ximénez, conocida colaboradora de televisión, estuvo marcada por intensas relaciones sentimentales. Sin embargo, una de ellas destacó por su discreción y pasión: su romance con Rafael Aguilera, un empresario y psiquiatra marroquí.
Tánger, la ciudad donde comenzó su historia de amor.
Un Encuentro en Tánger
Mila Ximénez nunca ocultó su fascinación por Tánger, una ciudad de Marruecos que evoca recuerdos de un pasado intenso y tormentoso. Fue allí donde conoció a Rafael Aguilera, un empresario marroquí del que se enamoró profundamente.
Se conocieron a finales de los ochenta, él era un millonario empresario y psiquiatra de renombre, ella una “estrella” mediática que acababa de salir de un complicado divorcio con su hasta entonces marido, el tenista Manolo Santana. Enseguida se dieron cuenta de que eran almas gemelas, de que estaban hechos el uno para el otro.
Una Relación Clandestina e Intermitente
La relación entre Mila y Rafael se desarrolló de manera intermitente durante aproximadamente una década, entre 1988 y 1998. Su romance se caracterizó por la discreción y la pasión. Rafael no era partidario de la exposición mediática, lo que dificultaba la relación con una figura pública como Mila.
Sin ninguna etiqueta formal entre ellos, la tórrida pareja se veía a escondidas entre Tánger y Madrid. La última vez que decidieron pasar juntos las navidades fue en 2010 y desde entonces la comunicación ha sido prácticamente nula hasta el fatal desenlace de Rafael, acaecido la pasada semana.
A pesar de la distancia y las dificultades, Mila y Rafael mantuvieron una conexión especial. Su relación se desarrolló en la clandestinidad, con encuentros esporádicos en Tánger, Sevilla o Madrid, siempre que sus agendas lo permitieran. Nunca hicieron pública su relación posando como pareja. Rafael siempre fue poco amigo de las cámaras, por lo que el romance entre ambos jamás estuvo en el ojo público. Ambos lo llevaban con gran discreción, planeando escapadas en Tánger, Sevilla o Madrid siempre que sus agendas se lo permitían.
¿Que pudo romper una pareja tan unida? Pues ni más ni menos que la obsesión de Rafael por alejar a su pareja del mundo de la comunicación. Era demasiado discreto, no le gustaba el mundo en el que Mila se movía. Pero ella no dio su brazo a torcer y las discrepancias en torno al tema propiciaron una ruptura que dolió a ambos por igual.
Esas cosas partían de la base de que él quería que Mila se instalara definitivamente en Marruecos dejando su trabajo televisivo. Ni fue posible, ni tampoco se hizo realidad la petición que le hizo ella. Parece ser que le dijo: «Yo dejo el trabajo si te casas conmigo». Era muy lista y sabía que si algún día se rompía definitivamente la pareja se quedaría desamparada, sin el amor y sin su trabajo. Rafael no era partidario de una boda. Era un ser independiente al que no le gustaban demasiado las ataduras. Se entregaban los dos con inmensa pasión, pero nunca hicieron público su largo idilio. Intermitente, sí, pero durante diez años se encontraban en Tánger, Sevilla o en Madrid, casi a escondidas, compartiendo aquel amor tan sincero como imposible por las circunstancias. Disfrutaban de su playa y del mar como si no existiera un mañana. Vivían el presente sin hacer grandes planes de futuro.
Mila Ximénez y su gran amor marroquí: la historia que no pudo ser
Esas cosas partían de la base de que él quería que Mila se instalara definitivamente en Marruecos dejando su trabajo televisivo. Ni fue posible, ni tampoco se hizo realidad la petición que le hizo ella. Parece ser que le dijo: «Yo dejo el trabajo si te casas conmigo». Era muy lista y sabía que si algún día se rompía definitivamente la pareja se quedaría desamparada, sin el amor y sin su trabajo. Rafael no era partidario de una boda. Era un ser independiente al que no le gustaban demasiado las ataduras. Se entregaban los dos con inmensa pasión, pero nunca hicieron público su largo idilio. Intermitente, sí, pero durante diez años se encontraban en Tánger, Sevilla o en Madrid, casi a escondidas, compartiendo aquel amor tan sincero como imposible por las circunstancias. Disfrutaban de su playa y del mar como si no existiera un mañana. Vivían el presente sin hacer grandes planes de futuro.
La Ruptura y un Recuerdo Imborrable
La relación entre Mila y Rafael llegó a su fin en 1998. Las diferencias en sus estilos de vida y las exigencias de la fama de Mila fueron factores determinantes en la separación. Sin embargo, el amor y el cariño persistieron a lo largo de los años.
Pese a que la pareja se adoraba, finalmente tomaron caminos separados. "He tenido una persona muy especial durante muchos años, de la que he estado enamorada mucho tiempo. Se llama Rafael. Ahora estamos en un momento de reposo, probablemente nos volvamos a encontrar pero de momento estoy sola y bien. Él tiene una forma de vida distinta a la mía. Él vive en Marruecos y yo en España", relató Mila entonces.
Años más tarde, en el 2013, la colaboradora de ‘Salvame’ me confesaba que “sigo llevando a ese hombre en mi corazón, imposible olvidarle”. Se querían pero no se entendían por igual. Hablaban por teléfono de vez en cuando para contarse sus cosas, pero la reconciliación brilló por su ausencia.
El Adiós Definitivo
Uno de los días más tristes de la vida de Mila Ximénez se produjo el 23 de febrero de 2018. El hombre al que tanto amaba moría de un infarto a apenas cuatrocientos metros de la casa de la periodista, mientras comía en un restaurante.
Ironías de la vida, Aguilera murió víctima de un infarto el 23 de febrero del 2018, mientras comía en un restaurante a escasos cuatrocientos metros del domicilio de la mujer a la que idolatraba. Una despedida infeliz marcada por la desgracia.
Fue su íntimo amigo, Kiko Hernández, quien le dio tan fatídica noticia, minutos después de que una persona cercana a Rafael le comunicara su fallecimiento. Ella se puso inmediatamente en contacto con esa persona, quizá buscando que la noticia no fuera cierta, pero tras confirmarla llamó a la hija de Rafael, quien, emocionada, le dijo que su padre le confesó que Mila era su gran amor, la mujer que llevaba siempre en su corazón.
La tertuliana ratificó lo anterior con sentidas palabras: “fue el amor de mi vida, no he vuelto a mantener una relación sentimental tan profunda desde que rompimos. Estoy escarmentada. Hoy mis amores son mi hija y mis nietos. No me compensa volver a enamorarme. Ya he vivido lo que tenía que vivir en esa parcela… mi tiempo ahora es para mi y los míos. Quiero estar tranquila”.
Mila Ximénez en 2016 (Fuente: GTRES)
Tras su muerte, la periodista escribió un post en su blog para la revista Lecturas en el que se despedía con tristeza de la persona a la que más ha había amado en su vida. "Jamás amé tanto a alguien y jamás me obstiné tanto en la torpeza de no demostrárselo. La pasión que sentía por él me hacía su prisionera y me perdí un trayecto en común. Ahora mi presente emocional y mi futuro soñado se convierten en cenizas. Hoy estoy triste pero también rabiosa. Creía que la espera jugaba a nuestro favor, sin pensar que el destino nos abandonaba cuando la guadaña toma el relevo. Disfrutaba de la soledad, pero tenía billete abierto para viajar al abrazo de nuevo. Jamás haré ese trayecto y solo me quedará despedirme en el andén que imaginaré en mis sueños. Alguien dijo que nadie muere del todo mientras se le recuerde.
El Legado de un Amor Inolvidable
A pesar de las dificultades y la distancia, Rafael Aguilera dejó una huella imborrable en la vida de Mila Ximénez. Su amor clandestino y apasionado fue un capítulo importante en la historia de la periodista, que siempre lo recordó con cariño y nostalgia.
"Ese fue el amor de mi vida. Yo creo que sí. D.E.P.Recordamos al hombre que siempre ocupó un lugar en el corazón de la tertuliana de ‘Sálvame’.
Todo lo que debes saber sobre Mila Ximénez En contra de los que creen que Manolo Santana fue el gran amor de Mila Ximenez, la realidad es bien distinta y nos lleva a la ciudad marroquí de Tetuán. Allí ejercía como psiquiatra Rafael Aguilera, el hombre por el que bebía los vientos la periodista, el amor de su vida, con el que mantuvo una relación Intermitente de diez años hasta su ruptura definitiva en 1998.
