El liderazgo es una de las cualidades laborales más valoradas en la actualidad. Un buen líder es capaz de guiar una empresa hacia el éxito, teniendo presentes diversas acciones y estrategias corporativas para alcanzar su propósito. Pero, ¿qué significa ser un buen líder?
Si miras hacia atrás en la historia y ves nombres como Marco Aurelio, Jacinda Ardern, Henry Ford, Maya Angelou, Steve Jobs, Elisabeth Kübler-Ross, Elon Musk, Anita Roddick o Sun Tzu, notarás que cada uno tenía un estilo único. Como en casi todo, existen tantas formas de dirigir personas como personas hay en este mundo. Sin embargo, todos ellos podemos clasificarlos a grandes rasgos en seis grandes estilos de liderazgo, cada uno de ellos con sus ventajas y desventajas.
El estilo de liderazgo ha tenido una clara evolución en la que ha quedado atrás ordenar y mandar a las personas trabajadoras, para incorporar líderes que inspiren y motiven a su equipo con el fin de alcanzar unos resultados objetivos. Conocer los diferentes tipos de jefes es importante en tanto en cuanto su labor y su estilo de liderazgo muchas veces determina la productividad y el ambiente de la empresa. Conocerlos permite potenciar los puntos fuertes y corregir aquellos que estén siendo un obstáculo para el buen curso de la compañía. Entender su forma de trabajar y actuar también le da pistas al trabajador sobre cómo actuar ante ellos.
En su artículo "Leadership That Gets Results" de la revista Harvard Business Review, D. Goleman explica que para poder ser un buen líder es necesario que le des más importancia a la inteligencia emocional que a la intelectual. Estos estilos son situacionales, es decir, no es recomendable que el líder se aferre a un único estilo, sino que sepa diferenciar cuál es el más apropiado en cada momento.
Cuando dirigimos personas tenemos que ser conscientes que no siempre tenemos que utilizar el mismo estilo. Por tanto, no existen estilos correctos e incorrectos, es más bien una cuestión de saber cuál encaja mejor. Los estilos de liderazgo difieren sustancialmente con respecto al trato a los empleados, la toma de decisiones y la orientación a resultados.
Estilos de liderazgo | Liderazgo | César Piqueras
Los 6 Estilos de Liderazgo más Comunes
A continuación, exploraremos seis estilos de liderazgo esenciales, cada uno con sus propias características, ventajas y desventajas.
1. Liderazgo Autocrático
Con un comportamiento tiránico o dictatorial, es el típico jefe del ordeno y mando. Este estilo es directo y coercitivo. Has oído alguna vez decir a alguien «¿Esto se hace así porque lo digo yo y punto?». Pues entonces sabrás a lo que me estoy refiriendo. Se centra en que sus colaboradores cumplan de inmediato con sus instrucciones. El estilo de liderazgo autoritario, a menudo denominado de enfoque militar, es un método que se centra en dar instrucciones precisas que deben seguirse al pie de la letra, sin que los miembros del equipo puedan cuestionar dichas instrucciones.
Controla individualmente todas las decisiones y no acepta los consejos de su equipo. Al ser tan controlador, no deja espacio para la innovación ni la creatividad. “El autocrático es una persona desconfiada. Es difícil que delegue, que comparta, que escuche. Su prioridad son los resultados y no las personas. Suele tener bastantes dificultades para relacionarse con otros”. Rovira afirma que como se mueve por resultados, hay que darle muchas respuestas e información para que confíe, esté tranquilo y así no se provoque un conflicto con él. Es útil en situaciones de urgencia, donde es necesario lograr una reacción inmediata para obtener resultados en muy corto espacio de tiempo.
Ventajas: Útil en crisis y para decisiones rápidas.
Desventajas: Desmotiva al equipo y limita la creatividad.
2. Liderazgo Democrático
Es lo contrario al anterior perfil. Su lema sería el “¿tú qué piensas?”. Invita a todos los miembros del equipo a ser participativos, a que formen parte del proceso de la toma de decisiones. Y esto hace que los empleados se sientan más valorados, al tiempo que construye relaciones de equipo sólidas. “Es abierto, le gusta que la gente proponga ideas”, explica Rovira. Su aplicación es interesante cuando existe incertidumbre sobre el camino a seguir, siendo valoradas las ideas y opiniones de todos los miembros. Este estilo es recomendable para situaciones poco importantes que podamos delegar al cien por cien y en las que el líder no quiera participar activamente. El liderazgo democrático se basa en la idea de que los empleados de una organización deben poder participar en la toma de decisiones, es decir, las opiniones de todo el grupo deben ser tenidas en cuenta a la hora de tomar una decisión.
Cómo trabajar con él: proponle ideas, aporta tu opinión, hazle preguntas y escúchale. Por su estilo que involucra al equipo, “es importante contarle cómo estamos, hacer que la comunicación fluya, proponerle que nos otorgue confianza para liderar o resolver nuevos proyectos y, sobre todo, comprometernos e implicarnos.
Ventajas: Fomenta la participación y el compromiso.
Desventajas: Puede ser lento en la toma de decisiones.
3. Liderazgo Laissez-faire
Literalmente significa el que deja hacer. Es el colega, el amigo, el “vosotros decidís”. Así que la mayoría de las decisiones las toman los miembros del equipo. No es controlador, sino que los empleados tienen mucha libertad y resuelven los problemas. Esto puede ayudar a la innovación, pero también a evitar responsabilidades. “Como no está, no se encarga de nada. Solo está ahí en caso de absoluta necesidad, pasa del día a día. No es ni autoritario, ni democrático, es más bien neutro y pasivo”. Es interesante este liderazgo cuando los miembros del equipo son verdaderamente competentes y autónomos.
Cómo trabajar con él: como no está y son los miembros del equipo quienes resuelven los problemas, es necesario pedirle desde el principio que deje bien claros cuáles son los objetivos, funciones y roles para evitar generar confusión. “Es importante que especifique bien qué se espera del equipo y procurar que haya cierta cohesión entre los miembros del equipo para tratar de solventar cualquier tipo de vacío de liderazgo.
Ventajas: Promueve la autonomía y la innovación.
Desventajas: Puede llevar a la falta de dirección y cohesión.
4. Liderazgo Transformacional
Inspirador y cargado de energía, “todo lo quiere hacer de alguna forma diferente”. Con ese magnetismo personal motiva y anima a los empleados para que rindan al máximo. Es un tipo comprometido con la empresa y con los trabajadores y tiene un carácter persuasivo que convence a los demás. Siempre ve lo positivo y sabe ceder el control a otros. Lidera con una clara visión de resultados, caracterizada por el carisma y la capacidad de movilizar a los empleados.
“Va a estar siempre pendiente de cualquier novedad que se pueda aplicar dentro del equipo y de la formación. Asume constantemente retos en el día a día.
Cómo trabajar con él: necesita personas en su equipo cargadas de energía, así que sería recomendable que sus empleados estén muy preparados para afrontar cambios, nuevos proyectos e ideas innovadoras. “No es un líder fácil si no eres alguien que se adapta bien ante el cambio o cualquier innovación, ya no solo en el día a día, sino en la gestión interna.
Ventajas: Inspira y motiva a los empleados.
Desventajas: Requiere un alto nivel de energía y compromiso.
5. Liderazgo Coach
Está presente pero no tiene ni idea de cómo resolver las funciones de un jefe y no ejerce como tal. “Tiene muchísimas inseguridades, y puede volverse autoritario porque aplica el ordeno y mando como le dicen, pero se va diluyendo, porque como no tiene carácter, se va retrayendo”. El líder que se ajusta a esta tipología busca el desarrollo profesional del equipo. Su falta de confianza la proyecta como desconfianza hacia los empleados. Es muy probable que no asuma su culpa, sino que se la endose a otros. Eso sí, se atribuirá el mérito por un buen trabajo.
Cómo trabajar con él: intentar buscar espacios de diálogo, elogiar sus puntos fuertes, fomentar la comunicación siendo transparente para darle confianza. “Es importante ponerle en la situación de todo lo que pueda estar sucediendo para ayudarle a tomar decisiones. Contribuir de alguna manera a hacerle entender qué es lo que está pasando, qué necesidades tenemos cada uno en el equipo. Trasladar una cierta tranquilidad para que tome decisiones y vaya empoderándose”.
Ventajas: Desarrolla el potencial de los colaboradores.
Desventajas: Requiere tiempo y esfuerzo.
6. Liderazgo Visionario
Es un jefe innovador, aprende rápido, motiva al equipo buscando desafíos e intenta sacar lo mejor de todos. Provee una visión de futuro a los miembros de su equipo, marcando objetivos sin explicar cómo alcanzarlos. Es capaz de ver el potencial talento de los empleados y los insta continuamente a salir de la zona de confort. Predica con el ejemplo y se convierte en un modelo para el resto del equipo.
“Transforma el proyecto a través de las personas, las inspira a través de retos, las motiva haciendo lo contrario que el autoritario, no es un ordena y mando, sino vamos a ver cómo podemos hacer esto de otra manera. Es una mezcla entre el democrático y el carismático”.
Cómo trabajar con él: potenciar el pensamiento crítico e innovador para aportar ideas nuevas constantemente. Esto le ayudará a liderar de una manera muchísimo más efectiva.
Ventajas: Inspira una visión clara y moviliza al equipo.
Desventajas: Puede ser percibido como distante o poco práctico.
¿Qué tipo de líder eres?
Ser un buen líder no es algo sencillo, esto es algo que todos sabemos. ¿Lideras siempre siguiendo un mismo estilo? En definitiva, cuantos más estilos sea capaz de utilizar el líder, más eficaz será su gestión. De hecho, aquellos líderes que dominen 4 o más estilos contribuirán a crear un clima organizacional excelente. Las habilidades para la gestión como líder no se realizan de una manera tan encasillada, sobre todo en casos en los que el liderazgo provoca resonancia, sino más bien, de manera fluida.
Tal y como hemos ido indicando en posts anteriores, cada estilo de liderazgo se caracteriza por poseer una serie de competencias que lo definen. Aquellos líderes carentes de habilidades no tienen otra opción que recurrir a estilos que no tienen por qué ser los adecuados a cada situación. El proceso por el cual se debe realizar la selección del líder debería tener en cuenta la posesión de un repertorio flexible de 4 o más estilos característicos de líderes resonantes, o lo que es lo mismo, excelentes.
Y recuerda: Los estilos de liderazgo dependen del momento y de las circunstancias y debes elegir uno u otro logrando un equilibrio entre ellos.
