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El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se trata de una experiencia emocional que puede tener un impacto importante en la autoestima, en la salud mental y en la calidad de vida. En este artículo vamos a profundizar en qué es exactamente el síndrome del impostor, cómo se manifiesta en el día a día, cuáles son sus causas, y qué terapias son más efectivas para superarlo.

A grandes rasgos, el síndrome del impostor es una forma de auto-percepción distorsionada: las personas que lo sufren atribuyen sus logros a factores externos (suerte, casualidad, ayuda de otros), y no a su propio talento o esfuerzo. El síndrome del impostor puede tener un impacto profundo en la vida cotidiana, tanto a nivel profesional como personal.

¿Sientes que no mereces tu éxito o que no es para tanto y que hay otros mejores que tú? Es posible que te sientas identificado con este post, incluso que ya conozcas este término. Por eso quiero profundizar en él y que lo entiendas mejor, ya que este es el primer paso para superarlo.

Muchas personas, incluso algunos famosos, padecen este síndrome o lo han padecido en mayor o menor medida en algún momento de su vida, como Michelle Obama, Neil Armstrong o Jennifer López.

¿Qué es el síndrome del impostor y cómo puede combatirlo? - Elizabeth Cox

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

El síndrome del impostor, también llamado síndrome del fraude, es un trastorno psicológico que sufren las personas que son incapaces de asimilar su éxito. No es una enfermedad relacionada con la baja autoestima o la falta de confianza sino más bien con la tendencia a minimizar y subestimar el éxito. Puede referirse a logros profesionales pero también académicos y es un trastorno más habitual de lo que puede parecer.

Lo pueden sufrir exitosos directivos de empresas, estudiantes brillantes, reconocidos actores de cine... Se manifiesta con la sensación de no estar nunca a la altura o no ser lo suficientemente bueno o capaz, creer que tu éxito es una mera cuestión de suerte.

Actualmente, la doctora Valerie Young afirma que 7 de cada 10 personas lo padecemos en algún momento de nuestra vida. ¿Te sientes identificado?

Causas del Síndrome del Impostor

El síndrome del impostor, según la psicología, puede ser provocado por diversas causas. Tener miedo a no estar a la altura provoca que esa persona trabaje por debajo de su potencial. La autoestima de un emprendedor es importante para sacar adelante sus proyectos.

Igual que con otros trastornos psicológicos, las causas del síndrome del impostor suelen estar en las experiencias de vida de cada persona. Clance e Imes descubrieron que muchas veces las personas con síndrome de impostor fueron valoradas por su inteligencia en la infancia.

Se han estudiado las causas probables que pueden provocarte un síntoma del impostor:

  1. Seguramente te estás comparando con esas figuras de tu sector a las que admiras. No lo hagas porque no son como tú. Estáis en momentos diferentes de vuestra carrera. Antes de llegar a especialistas de algo todos hemos sido novatos y todos hemos tenido un proceso de aprendizaje, como por el que tú estás pasando ahora.
  2. Esta exigencia social te hace estar continuamente con la obligación de mostrar una imagen excelente de ti mismo y, si te pilla desprevenido, quizá no estés preparado para asumir esa responsabilidad.
  3. Vivimos en una sociedad de éxitos, en la que el fracaso está mal visto. Yo siempre explico que cuando empecé en marketing digital lo hice con un fracaso: abrí un eCommerce de alimentación gourmet y lo cerré al mes (eso que ya tenía pedidos) por miedo a fracasar. Recuerdo que me pasé toda una tarde de domingo llorando sin parar y tardé toda una semana en volver a sonreír. Te cuento esto para hacerte ver que los fracasos nos ayudan a caminar hacia el éxito. Por tanto, si los demás no lo ven así, no los escuches y crece cada vez que te tropieces. Como dice mi buen amigo José Facchin, esto es una maratón, no un sprint.
  4. Algunas personalidades son más propensas que otras a sufrir el síndrome del impostor. Educaciones muy rígidas, por ejemplo, tienden a alimentar los miedos personales, ya que el nivel de exigencia es muy alto. Con los sueldos bajos suele ocurrir lo mismo.

Una de las hipótesis más consideradas es que está relacionado con ciertas actitudes en la familia o las personas de confianza de quien lo padece, que tienen a condenar radicalmente los errores y a valorar de manera muy superficial los logros.

Una primera causa del síndrome del impostor puede ser una dinámica familiar poco sana. Uno de los casos más comunes es cuando hay dos hermanos, y desde pequeños uno de ellos es considerado el inteligente de la casa. A veces, cuando llegan al colegio y el segundo hermano tiene la oportunidad de demostrar sus capacidades, aunque consiga muy buenos resultados, la opinión de su familia no cambia. Esta persona va creciendo con la idea de que su hermano es el inteligente, mientras que a él se le define como el simpático, el gracioso, pero no el que destaca por su capacidad.

Lo mismo ocurre cuando hay una gran presión de parte de los padres. Y también ocurre al revés. A veces, aquellas personas a las que en la infancia se les dijo que eran los mejores, los más listos, los más capaces, cuando se enfrentan a la vida real y a sus obstáculos se sienten muy presionados. Se dan cuenta de que las cosas no son tan fáciles para ellos como les habían dicho, y aparece el miedo a convertirse en impostores, el miedo a defraudar.

Cuando eres demasiado exigente contigo mismo y solo te conformas con la perfección, va a ser raro que la alcances, porque la perfección no existe. Entonces vas a castigarte cuando cometas errores, y cuando tengas éxito no vas a valorarlos de forma justa.

Y otra posible causa del síndrome del impostor es el pesimismo defensivo, que consiste en no esperar nada positivo para no defraudarnos si las cosas no salen bien. Es decir, la persona tiene miedo a fracasar, y por eso intenta mantener bajas sus expectativas sobre lo que va a conseguir. Y cuando consigue un éxito importante, es algo que no se espera, y no sabe cómo asumirlo. Entonces va a creer que sus habilidades no justifican ese éxito: que solo ha tenido suerte, y que ha logrado engañar a los demás haciéndoles creer que es mejor de lo que es en realidad.

Síntomas Comunes

Si crees que padeces síndrome del impostor, estos son algunos síntomas comunes que indican que tu autopercepción puede estar alejada de la realidad:

  • Dudas persistentes sobre las propias capacidades.
  • Atribución de los logros a factores externos como la suerte.
  • Miedo constante a ser descubierto como un fraude.
  • Dificultad para aceptar cumplidos y reconocimiento.
  • Tendencia a minimizar los propios éxitos y maximizar los errores.
  • Perfeccionismo extremo y miedo al fracaso.

Este es uno de los síntomas más comunes del síndrome del impostor en marketing digital, ya que siempre surge alguna nueva tecnología o herramienta en la que podemos formarnos. Eso sí, no hay que confundir el síndrome del impostor con la formación continua que es tan necesaria en nuestro sector. Otra característica habitual de las personas que padecen síndrome del impostor es que tienden a sobrestimar el talento y los logros de otras personas y a subestimar los suyos.

La creencia de que “no somos suficiente” puede llevarnos a sobrecompensar intentando trabajar más duro que nadie. Esta es una tendencia peligrosa, ya que puede llevarnos al burnout y acabar produciendo el efecto contrario. Cuando una persona menosprecia su propio trabajo, tiende a pensar que lo que ha conseguido es producto de la buena suerte y no de sus propias acciones.

Por último, un síntoma muy delator del síndrome del impostor (y de donde viene su nombre) es pensar que somos unos “impostores” que estamos engañando a los demás al hacerles creer que podemos hacer nuestro trabajo.

Tratamiento para Superar el Síndrome del Impostor

¿Existe tratamiento para el síndrome del impostor? Ya hemos dicho que es un trastorno que, debido a la experiencia, puede desaparecer y quedar en el olvido o manifestarse de manera ocasional cuando esa persona afectada vuelve a enfrentarse a la búsqueda de empleo o a un proyecto profesional nuevo. Los expertos recomiendan a esas personas con síndrome del impostor que ahonden en su problema, que investiguen sobre lo que les pasa y por qué.

Hay especialistas que piden a las personas que sufren este síndrome que plasmen en un papel los sentimientos que les atenazan, esos sentimientos negativos que les hacen sentirse como 'impostores'. Al mismo tiempo, les invitan a hacer una lista con sus fortalezas y esos logros que consiguieron aunque en ese momento no los consideraron importantes.

Superar el síndrome del impostor es posible, y existen diversas estrategias y terapias que han demostrado ser eficaces. Uno de los primeros pasos es aprender a identificar los pensamientos del impostor. Llevar un registro de logros, avances y habilidades ayuda a tener un recuerdo tangible de las propias capacidades. La autocompasión es clave para afrontar las inseguridades sin autocrítica excesiva. Hablar con otras personas (amigos, colegas, grupos de apoyo o el propio terapeuta) ayuda a normalizar estas sensaciones y a darse cuenta de que no se está solo.

Para luchar contra este trastorno hay que enfrentarse a él. Vencer al síndrome del impostor requiere la aceptación de uno mismo. Lo ideal es encontrar tus cualidades como emprendedor y para ello se necesitan estímulos. La mejor inspiración para los emprendedores es la de mirarse en el espejo de otros emprendedores. Es una buena técnica de motivación laboral para saber cuáles son tus habilidades como emprendedor y ver cómo de lejos puedes llegar si te lo propones.

El primer paso para superar el síndrome del impostor es ser consciente de que este es un problema muy común y que puede estar ocurriéndonos a nosotros. ¿Qué es lo que tienes miedo a que descubran? ¿Hay otras personas que hayan reconocido tu trabajo? El perfeccionismo y el síndrome del impostor suelen ir de la mano: cuando fijamos estándares muy altos para nosotros mismos, es normal que nos sintamos poco dignos.

Para superar el síndrome del impostor, tenemos que ser capaces de sustituir el baremo “perfecto” por el “suficientemente bueno”. Para muchas personas, el síndrome del impostor es como una “voz” dentro de su cabeza que les repite mensajes negativos una y otra vez. Para sentirse mejor, es preciso aprender a reconocerla y responder con palabras más amables.

Por último, un truco muy simple para mejorar nuestra autovaloración: aprende a aceptar los cumplidos y las críticas positivas. En lugar de contestar quitándote valor, acostúmbrate a sonreír y dar las gracias.

Estrategias Efectivas

  • Reconocer los pensamientos del impostor: Identificar y cuestionar los pensamientos negativos y autocríticos.
  • Llevar un registro de logros: Documentar los éxitos y habilidades para recordar las capacidades.
  • Practicar la autocompasión: Afrontar las inseguridades con amabilidad y sin autocrítica excesiva.
  • Hablar con otros: Compartir las sensaciones con amigos, colegas o terapeutas para normalizar la experiencia.
  • Aceptar los cumplidos: Recibir el reconocimiento sin minimizar el propio valor.
  • Buscar ayuda profesional: Considerar la terapia con un psicólogo especializado.

Claves para Superar el Síndrome del Impostor

Si padeces el síndrome del impostor, puede hacerte la vida muy difícil. Va a limitarte en tu desarrollo profesional, por el miedo de no estar a la altura. Vas a tener más estrés, por excederte con el esfuerzo y por evitar a toda costa cometer errores. Y cuando lleguen los logros, no sabrás disfrutarlos.

  1. Reconocer el problema: La primera clave para superar el síndrome del impostor, es reconocer que existe y que lo sientes. Presta atención a tus emociones. Revisa las ideas que vienen a tu mente. ¿Sientes que te lo mereces, que es justo porque te has esforzado? ¿O crees que solo ha pasado por suerte? Si es así, toma conciencia de lo que estás pensando; incluso estaría bien que lo escribas. Así vas a tener más claridad sobre cuáles son tus pensamientos negativos, y podrás empezar a cambiarlos.
  2. Enfócate en el valor que aportas: En segundo lugar, para superar el síndrome del impostor, deja de compararte con los demás, y de pensar en lo que van a pensar de ti, y enfócate en el valor que aportas. Una técnica que funciona es desafiar tus propias afirmaciones. Si has conseguido algo valioso para ti, y enseguida piensas «¡Que buena suerte he tenido!», o «En realidad no es mérito mío», desafía esos pensamientos y pregúntate: «¿Qué he hecho yo para conseguir esto?». Cuando lo hagas, vas a darte cuenta de que normalmente son tus acciones las que te han traído ese buen resultado. Céntrate en poner valor en el mundo desde tu autenticidad y desde tu pasión: porque eso es, precisamente, lo que te convierte en único.
  3. Deja atrás el perfeccionismo: La tercera clave para superar el síndrome del impostor es dejar atrás el perfeccionismo. Está bien que tengas el deseo de hacer las cosas lo mejor posible, pero no te obsesiones con la perfección. Quítate la idea de que si no sabes algo, o si cometes algún error, los demás van a pensar que eres un fraude. Entiende que no somos perfectos, y que todos nos equivocamos, porque somos humanos.
  4. Practica la autocompasión: La cuarta clave para superar el síndrome del impostor es la compasión: aprender a ser amable contigo mismo. Todos tenemos un diálogo interno constante; y lo que nos decimos condiciona nuestra manera de ver la vida. Por eso, si te hablas a ti mismo de manera negativa todo el tiempo, vas a terminar por sentirte muy inseguro, y no vas a atreverte a explorar todo tu potencial. El remedio es la compasión, en este caso la compasión contigo mismo. Porque no tratamos a casi nadie tan mal como nos tratamos a nosotros mismos. Reconoce que eres humano, acepta tus debilidades, y valora el mérito que tienes cuando te sobrepones a ellas para conseguir cosas en la vida.
  5. Asume riesgos y nuevas oportunidades: Y la quinta clave para superar el síndrome del impostor es no evitar las dificultades, y atreverte a asumir riesgos y nuevas oportunidades. Por eso, abraza las dificultades, asume riesgos controlados, y aprovecha con curiosidad y sin miedo las oportunidades que se te presentan.

Estrategias Adicionales

  • Visualiza tu voz interior: Visualiza esa voz como un personaje que te habla al oído y ponle un nombre. O mejor, un mote, ya que lleva toda la vida amargándote, es hora de que tú también lo ningunees. Llámale.. Y cada vez que salte con la cantinela, dile cosas como, “que sí Pepe Lotas, lo que tú quieras”, o “paso de ti Pepito”.
  • Recuerda a los superhéroes: Piensa en el superhéroe más conocido de la historia: Superman. En la realidad era Clark Kent, un tipo tímido y apocado al que le daba mieditis hablarle a Jane. Todos ellos se crecen ante las adversidades cuando se enfundan sus trajes. Ponle un nombre potente, que te evoque algo importante. Por ejemplo, el mío es “Super-emprendedor”, sino que te lo diga mi buen amigo Juan Carlos Castro.
  • Pasa a la acción: Permíteme que te responda: pasando a la acción. Si te has quedado igual, lo entiendo. ¿Prefieres escribir? ¿Lo tuyo es el vídeo? Tenemos la mala costumbre de compararnos. “¡Qué idea más cojonuda, jamás se me habría ocurrido algo así!”. Y un día de repente se acerca alguien y mira lo que estás haciendo y te dice: “¡Joder! Vaya potra has tenido colega.
  • Supera el pesimismo: Así pues, supera el pesimismo y sobre todo deja de menospreciar tu trabajo. No eres menos válido por querer formarte. Eso sí, no se trata de aprender para ser el eterno estudiante que procrastina permanentemente el paso a la acción.
  • Únete a un grupo de mastermind: Un buen modo de superarlo es entrando en un grupo de mastermind. Según un estudio publicado en el Journal of General Internal Medicine, el síndrome del impostor podría afectar hasta al 82% de las personas.