La historia de Verónica Pascual es un testimonio de cómo la visión, el esfuerzo y la adaptación pueden transformar una pequeña empresa familiar en un líder global en la industria de la robótica móvil. CEO de ASTI TechGroup, Pascual ha sido reconocida con el Premio Mujer Empresaria CaixaBank 2019 y el Premio AED al Directivo del Año en la categoría de PYME, consolidando su posición como una figura clave en el mundo empresarial.
ASTI TechGroup, con sede en Burgos, se ha posicionado como el número uno en Europa en el área de robótica de vehículos autoguiados e inteligentes, según el ranking de la Universidad de Hannover en 2015, 2016 y 2017.
Inicios y Desafíos
La vida de Verónica Pascual dio un giro inesperado en el verano de 2003, cuando recibió una llamada de su familia desde Madrigalejo del Monte, Burgos. La empresa familiar, Automatismos y Sistemas de Transporte Interno SAU, enfrentaba serios problemas de motivación que afectaban negativamente al negocio. En ese momento, Pascual, ingeniera aeronáutica, trabajaba en París y estudiaba un MBA.
Poco antes de esa llamada, Pascual recibió una oferta de la empresa en la que trabajaba para montar un 'spin-off' financiero en Londres. Era una oportunidad única en su carrera, pero las circunstancias familiares le cambiaron los planes: "Era un cambio. No era lo que esperaba, pero me debo a mi familia y no me lo pensé", nos cuenta. Esta es la historia de cómo una ingeniera aeronáutica española abandonó una gran compañía para irse a Burgos, coger una pequeñísima pyme, cambiar por completo su modelo de negocio, multiplicar por 20 su facturación y convertirla en una empresa que vende tecnología robótica en medio mundo.
En septiembre de 2003, Pascual abandonó París y asumió el liderazgo de la compañía fundada por sus padres en 1982. Sus planes iniciales eran a corto plazo: "Iba a estar ahí solo dos años, lo suficiente para remontar la situación y volver a mi carrera profesional". Se enfrentaba a una plantilla de poco más de 20 empleados y a la necesidad de recuperar la confianza de los clientes.
Transformación y Crecimiento de ASTI
Una de sus primeras medidas fue transformar el modelo de negocio de la compañía: "Además de recuperar la posición con los clientes, me centré especialmente en una nueva línea de negocio: los vehículos de guiado automático para los procesos industriales de grandes fábricas y empresas. Creamos dentro de la compañía una división que se dedicaba exclusivamente a eso".
Verónica Pascual debería haber abandonado la empresa entre finales de 2005 y principios de 2006, cuando se cumplían los dos años que se marcó como plazo para reflotar la empresa y marcharse, pero, como quien no quiere la cosa, su estancia se alargó: "Yo pensaba que iba a salvar la empresa familiar; quién me iba a decir que sería la empresa familiar la que me salvase a mí". En 2008 llegó el cambio definitivo: Pascual compró el 100% de las acciones de Automatismos y Sistemas de Transporte Interno SAU y la convirtió en ASTI Mobile Robotics SA.
En 2004, ASTI tenía 20 empleados y facturaba 2 millones de euros. 15 años después, la empresa cuenta con 240 empleados, está presente en 17 países y factura 30 millones de euros. Además, está inmersa en un plan de crecimiento que tiene como objetivo multiplicar por cinco la facturación de aquí a 2023 y convertirse en referente mundial en transformación digital.
“Los smartphones lo han cambiado todo. Verónica Pascual siempre fue una niña inquieta. De pequeña lo único que la tranquilizaba era ver trenes. Se podía pasar horas viendo pasar los trenes de mercancías en la estación de Burgos. En casa jugaba con su padre a hacer cálculo mental. En el colegio disfrutaba con las matemáticas, la química, la biología, la ingeniería… Y es que dice Verónica Pascual que a ella le ‘mola’ la complejidad, que en su vida nunca ha elegido el camino fácil.
Volvió con la voluntad de ayudar, convencida de que podía poner su granito de arena para construir una compañía más fuerte, dedicada a aportar soluciones de robótica industrial e intralogística automatizada. Su idea era quedarse un par de años y retomar después su carrera internacional. Sin embargo, al poco de llegar sus padres “decidieron irse de mochileros por Argentina y Chile” y la dejaron al frente de la empresa. Tenía 24 años. Pero que no les confunda su juventud. Ni el hecho ser la hija de los jefes. La avalaban sus competencias técnicas y también su carácter, forjado en la cultura del esfuerzo. Sus padres -emprendedores de la esa época- estaban muy poco en casa, de manera que de los 3 a los 18 años estudió en 6 países diferentes (Noruega, Nueva Zelanda, Francia, Estados Unidos…), conviviendo con distintas familias y realidades. “Esfuérzate, piensa distinto, lucha, no quemes tu energía en reflexiones inútiles”, le aconsejaba siempre su familia. Cuando en primero de Ingeniería Aeronáutica las cosas no le iban del todo bien y se quejó en casa y se llevó una buena reprimenda: “¿Quién te ha dicho que iba a ser fácil? Cuando lo hayas trabajado y no te haya salido, hablamos”. Esa forma de enfrentarse a las dificultades imprime mucho estilo vital.
De Pyme a Empresa Multinacional
Desde entonces el cambio ha sido radical. En 15 años ASTI ha pasado de ser una pequeña pyme de 20 empleados que hacía modestos proyectos de artesanía tecnológica a una empresa internacional de 240 empleados que vende soluciones de robótica móvil a grandes compañías presentes en 17 países. ¿La clave? Aportar por la fabricación, instalación y mantenimiento de vehículos sin conductor para la automatización de procesos industriales en sectores como la manufactura, el automóvil, la cosmética, la farmacéutica, la alimentación y el aeroespacial.
Entre sus clientes, compañías como Pfitzer, Citroën, Volvo, Nestlé o Campofrío. Las cifras hablan por sí solas: "Desde 2004 hemos multiplicado la facturación por 20 y el equipo humano por 10".
El Registro Mercantil deja huella de parte de este proceso: ASTI facturaba 9,1 millones de euros en 2015 y en apenas tres años esta cifra subió hasta los 29 millones, sin contar las delegaciones en Francia y Latinoamérica. Y la compañía cuenta con bordear los 40 millones de facturación a finales de este 2019. Además, se trata de una empresa rentable: su último ejercicio registrado dejó un beneficio de 3,6 millones de euros.
Verónica Pascual no puede negar el orgullo de esta trayectoria: "Es una satisfacción. Es cierto que siempre estoy pensando en lo que tengo por delante y no en todo lo recorrido, pero el salto en este tiempo ha sido tanto cuantitativo como cualitativo.
Por lo pronto, ASTI dio entrada en su accionariado en febrero de 2019 a Keensight Capital, un fondo de capital riesgo especializado en la inyección de capital para expansiones internacionales: "De cara a 2023 buscamos volver a multiplicar por 5 nuestra facturación, consolidar nuestra posición en Europa, crecer fuertes en Estados Unidos y seguir expandiéndonos a nivel internacional", nos reconoce la emprendedora.
Asti Mobile Robotics - Empresa Familiar | DAMOA LA CARA
Crecimiento Internacional
Asti trabaja ya en 17 países. Los dos mercados principales son Francia y España. En Europa tenemos una oportunidad, que procede de los avances del nuevo paradigma de Industria 4.0, marcado por la digitalización, el producto mucho más customizado para el cliente final…lo que requiere una transformación industrial muy relevante.
Europa tiene que competir en tecnología y talento; esta es una oportunidad enorme para nosotros. Y no se trata ya de vender competitividad, sino de vender competitividad- flexibilidad y tiempo de mercado, que son las variables que nos demandan los clientes.
Tabla: Evolución de ASTI Mobile Robotics
| Año | Facturación (millones de euros) | Número de empleados |
|---|---|---|
| 2004 | 2 | 20 |
| 2015 | 9.1 | N/A |
| 2019 (estimado) | 40 | 240 |
Compromiso Social y con el Talento Joven
Entre 2016 y 2018, Pascual fue presidenta de la Comisión de Industria 4.0 y vicepresidenta de Desarrollo de Talento de AMETIC (Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales). Asimismo, es miembro de la prestigiosa red global de emprendedores de alto impacto Endeavor.
ASTI está además plenamente involucrada en la transformaciónd de las empresas españolas y en el desarrollo del talento de los jóvenes y del femenino en tecnología. Talento 4.0, el proyecto pionero de ASTI se despliega en seis programas. ASTI Robotics Challenge es ante todo un programa educativo. “Creo que la clave es el enorme aprendizaje que se llevan los jóvenes por el simple hecho de participar en el programa”, explica a Innovaspain Verónica Pascual, presidenta de la Fundación ASTI. Desde hace 9 años, la Fundación ASTI combate la carencia de perfiles STEM.
