En España, varios casos recientes de empresarios desaparecidos han generado gran preocupación y han movilizado a las fuerzas de seguridad en intensas búsquedas. A continuación, se detallan algunos de estos casos, incluyendo hallazgos de restos y detenciones relacionadas.
Hotel rural San Isidro en Bocairent, propiedad del empresario desaparecido Enrique G. P.
El Caso de Enrique G. P. en Bocairent
Enrique, un empresario de 77 años, lleva varios días desaparecido. Su último rastro se encuentra en una de sus propiedades: un hotel aislado, rodeado de campos, en el término municipal de Bocairent, Valencia. La Guardia Civil mantiene acordonada la zona y continúa con los trabajos de búsqueda. Mientras tanto, el equipo de criminalística trabaja en el interior del inmueble.
El hotel llevaba años cerrado al público. De hecho, se encontraba en venta en diversos portales inmobiliarios por un precio de 1.900.000 euros.
El último movimiento conocido de Enrique se produjo a bordo de su coche. El vehículo se saltó un control policial en Bañeres de Mariola, Alicante, y fue localizado posteriormente a unos 11,9 kilómetros, ya en Bocairent, Valencia. Se sospecha que el empresario no iba al volante en ese momento.
Algunos medios apuntan a que Enrique podría haber sido víctima de un secuestro o incluso de un asesinato. Los investigadores no descartan la implicación de un expresidiario que también está desaparecido. Este hombre había salido de prisión pocos días antes y, en el pasado, habría tenido enfrentamientos con el empresario.
Cronología de la Desaparición
Todo comenzó a principios de mayo, concretamente durante el primer fin de semana, coincidiendo con el puente del Día Internacional de los Trabajadores y del Día de la Madre. Enrique, que reside con su familia en Ador, solía desplazarse frecuentemente hasta el hotel, en término de Bocairent aunque se encuentra más cerca del casco urbano de Banyeres, e incluso pasaba días enteros en él, precisamente porque estaba preocupado por si alguien lo ocupaba ilegalmente. Y ese fin de semana, según denunció, ese temor se hizo realidad.
Ese domingo, día 4, Enrique se desplazó al hotel, estacionó su coche en la puerta, un Opel Astra, como hacía habitualmente, y entró. Aunque al principio no se dio cuenta, cuando ya estaba en el interior, escuchó ruidos en una de las habitaciones (el establecimiento podía llegar a albergar hasta 50 personas). Sus voces pusieron en fuga al extraño, a quien Enrique afirma que no llegó a ver. Al revisar el hotel, encontró uno de los dormitorios con señales evidentes de que alguien lo había estado usando, alguien que se dejó incluso ropa y algunos enseres personales en esa precipitada huida.
Lo siguiente fue escuchar el motor de su coche. Aunque acudió enseguida, no pudo evitar que se lo robaran, afirmaría después en la denuncia, en la que explicó que la llave de repuesto del Astra se encontraba en el hotel y que el ladrón debía haberla visto durante el tiempo que permaneció en el establecimiento, así que la cogió y huyó con ese vehículo, que a día de hoy, cuando ha pasado más de un mes, aún no ha sido localizado pese a que se encuentra en busca para todas las policías del país.
Aunque el empresario no pudo llegar a ver a ese okupa, el hombre ya apuntó en su denuncia -y sus hijos lo señalan ahora, tras la desaparición del padre- que la principal sospecha es que se tratase de Antonio C. B., el asesino confeso y convicto de Carlos M. N., el jovencísimo propietario del pub Sunrise de Muro al que mató en la madrugada del 19 de julio de 2006 durante una discusión.
Porque Enrique afirmaba que había sorprendido a Antonio ya en dos ocasiones robándole y había cruzado unas cuantas palabras con él por ese motivo. Ahora, el ADN ha confirmado las sospechas.
El Sospechoso: Antonio C. B.
Según la información, Antonio C. B., de 42 años y con una condena ya cumplida por matar a un amigo suyo en 2008 mientras veían porno, solo ha querido declarar a las preguntas de sus abogados, en las que ha venido a responder, básicamente, que él no sabe nada de la desaparición de Enrique, a quien conocía perfectamente porque estuvo tiempo trabajando para él en el hotel rural donde presuntamente lo mató a cuchilladas a primera hora del 28 de mayo pasado, y que él no lo ha matado.
Antonio había estado trabajando para Enrique G. P., como camarero y también realizando arreglos y mantenimiento, tanto mientras el hotel funcionó como centro de turismo rural como después, cuando cerró sus puertas. Al parecer, ambos robos (o intentos de robo) se habrían producido después de la quiebra.
El ahora detenido se convirtió en el principal sospechoso de haber acabado con la vida de Enrique, dada la sangre encontrada en el salón del hotel y en el maletero del segundo coche de la víctima, un Volkswagen Gol azul oscuro que una de las hijas le había conseguido mientras aparecía su Astra -algo que aún no ha ocurrido- y en el que parece que fue trasladado Enrique tras sufrir la agresión, dados los vestigios encontrados.
Ese coche fue encontrado, perfectamente estacionado y cerrado con llave, en un aparcamiento de Bocairent, el domingo por la noche. Fue el lunes cuando especialistas en Criminalística encontraron manchas de sangre tanto dentro del maletero, como en el exterior del coche. Todos los restos hemorrágicos -son salpicaduras en proyección- están siendo procesados en busca de ADN, tanto de la víctima como del supuesto autor.
Por lo que respecta al domicilio, en este caso el hotel rural, los restos de sangre estaban en una pared y en un sofá, en el salón, y todo apunta a que se trataría de sangre del empresario. Además, los agentes encontraron en la casa las gafas de Enrique, de las que no se separaba jamás, y su teléfono móvil, apagado y sin batería, lo que dificulta su búsqueda, ya que no hay manera de geolocalizarlo.
La última persona que tuvo contacto con Enrique fue una de sus hijas, quien habló con él por teléfono el martes, 27 de mayo. La conversación transcurrió con normalidad. La Policía Local de ese municipio trató en vano de darle el alto, por lo que no se pudo comprobar quién conducía, pero la Guardia Civil cree, con bastante firmeza, que ya no era el hotelero, sino su agresor. De hecho, tras el hallazgo de la sangre en el maletero, todo hace pensar que en ese momento, cuando se produjo el incidente con la policía local, el sospechoso llevaba a su exjefe en el maletero rumbo a un lugar aún no determinado.
Sin embargo, la alerta no saltó hasta el sábado por la tarde, cuando la hija se presentó en el hotel porque su padre no respondía a las llamadas y no daba señales de vida. Al llegar y ver que el coche no estaba, empezaron a preocuparse seriamente y acabaron llamando a la Policía Local, que tuvo que acceder rompiendo la puerta. Fue entonces cuanto vieron los efectos personales de Enrique, sobre todo las gafas y el móvil, de los que jamás se separaba, y poco después las manchas de sangre, y llamaron a la Guardia Civil temiéndose lo peor.
Ahora, los esfuerzos y la prioridad de la Guardia Civil es encontrar, por sus medios, el cuerpo de su víctima, dada la nula intención de colaborar de su presunto asesino, lo que acrecienta el dolor de sus hijos y su mujer, que tenían la esperanza de que el sospechoso hablase. Nada más lejos de la realidad, su actitud, en estas 48 horas en que ha estado detenido, ha sido de chulería y suficiencia, negando en todo momento su implicación en el caso y retando a los agentes a demostrar lo contrario.
Desde el inicio, las piezas con las que ha trabajado Homicidios eran un okupa (Antonio C. B.), un coche robado, una denuncia, un sospechoso y, tres semanas después, la desaparición del empresario de Ador (la Safor) Enrique G. P., de 77 años.
Otros Casos Relevantes
La Guardia Civil han confirmado este jueves que los restos óseos encontrados en el pozo de un finca de Valdepeñas en Ciudad Real corresponden a Juan Miguel Isla, el empresario de 58 años desaparecido en Manzanares en julio de 2022. El cadáver fue hallado este martes en el interior de la cavidad después de que efectivos de bomberos, el equipo de Especialistas en Actividades Subacuáticas y el grupo de Rescate Especial de Intervención de Montaña de la Guardia Civil drenaran el pozo por completo.
Tras ello fue trasladado al instituto anatómico forense para su identificación y para practicarle la autopsia. Se prevé que en los próximos días se lleven a cabo varios registros domiciliarios en propiedades y viviendas de Manzanares y Valdepeñas.
La Guardia Civil ha detenido este lunes en la provincia de Jaén a un hombre de nacionalidad española como presunto responsable de la desaparición forzosa de Ibrahima Diouf, joven senegalés desaparecido en enero de 2021 en Villacarrillo. Ibrahima Diouf se había desplazado a Villacarrillo para trabajar en la recogida de la aceituna. Precisamente, el arrestado es el empresario agrícola para el que trabajó y que ha centrado las reiteradas búsquedas y pesquisas relacionadas con este caso, por el que venía siendo investigado.
El temporero fue visto por última vez el 5 enero 2021 arrastrando maleta roja de ruedas. Se dirigía a casa del patrón a reclamarle lo que le debía y decirle que se marchaba. Allí se pierde su rastro.
Dos desapariciones idénticas y un único sospechoso. Ambos trabajaban para Ginés Vicente, un empresario agrícola que ya fue juzgado y condenado a dos años y medio de cárcel por un delito contra los derechos de los trabajadores. La UCO ha realizado múltiples registros: la propia vivienda y un garaje del empresario, sus naves y sus fincas.
Efectivos de la Guardia Civil localizaron ayer en el Canal de Castilla a su paso por Medina de Rioseco (Valladolid) el cadáver de un hombre de 47 años, vecino de Palencia, que se encontraba desaparecido desde este domingo. Se trata de Luis Á. Gómez Herrezuelo, cofundador de la marca Paleobull de nutrición especializada en productos con ingredientes naturales, sin azúcares añadidos ni aditivos.
El desaparecido habría abandonado en solitario un evento social al que asistía como invitado en la localidad de Medina de Rioseco con la intención de dirigirse al hotel donde se encontraba alojado. Sin embargo, tras las comprobaciones oportunas, se verificó que no llegó a pernoctar en dicho establecimiento, según fuentes de la Guardia Civil.
Durante la mañana de ayer se localizó en la zona de la dársena el cuerpo sin vida de una persona cuya descripción física coincide con la del varón desaparecido. La Policía Nacional ha abierto una investigación sobre su fallecimiento, si bien los primeros indicios apuntan a que no ha habido intervención de otras personas.
Eric S., de 54 años, era una persona muy conocida, ya que durante años dirigió el café 2 Terres, en la plaza Cardenal Reig, en Palma. El hombre fue visto por última vez el pasado sábado y la asociación SOS Desaparecidos había publicado una alerta solicitando colaboración ciudadan para encontrarle. La Policía Nacional había iniciado una investigación para tratar de localizarle.
Trabajadores de la empresa Tragsa, mientras realizaban la limpieza del cauce del Túria en el término municipal de Manises, han encontrado restos de una persona. Según las primeras estimaciones del médico forense, estos restos podrían pertenecer a una víctima mortal de la DANA, considerando la ubicación, el estado y el lugar del hallazgo.
En caso de confirmarse, se trataría de Francisco Javier Vicente Fas, Javi, de 56 años, desaparecido junto con su hija en Pedralba la tarde del 29 de octubre. Será necesario esperar a las pruebas genéticas para determinar oficialmente si se trata de él.
El hallazgo se produjo entre las cinco y las seis de la tarde de este martes, cuando una de las máquinas excavadoras que participan en la limpieza del cauce del río Túria, a la altura del polígono la Cova de Manises, detectó la presencia de lo que aparentaba ser un cuerpo humano. El maquinista frenó los trabajos y dio aviso a la Guardia Civil, cuyo Equipo de Policía Judicial de Alfafar coordinó los trabajos de rescate del cuerpo y será el responsable de tramitar el caso.
Además de Javi, existe otro caso de desaparición en la zona. En julio pasado, fue denunciada la desaparición de Francisco Soriano, un vecino de Riba-roja de 69 años que lleva ausente desde el 4 de julio, cuando salió a pasear por una zona de ese municipio conocida como Mas d'Escoto, un paraje al que da nombre un barranco que desemboca en el Túria. El hombre sufría una enfermedad degenerativa por lo que desde el primer momento se barajó la posibilidad de que se hubiese perdido tras desorientarse.
En caso de que se hubiera dirigido al río, hay serias posibilidades de que pudiese haber fallecido y que su cuerpo hubiese sido arrastrado aguas abajo.
