El Banco PyME de la Comunidad S.A. es una institución financiera con sede en Cochabamba, Bolivia. Inició sus operaciones el 9 de septiembre de 1996 bajo la denominación de Fondo de la Comunidad S.A. F.F.P. Después de obtener la Licencia de Funcionamiento SB/0029/96 emitida por la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras el 5 de septiembre del mismo año.
En cumplimiento de la Ley de Servicios Financieros No. 393, se convirtió en Banco PyME y obtuvo la Licencia de Funcionamiento ASFI/054/2014 emitida por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) el 21 de julio de 2014. BANCOMUNIDAD inició sus actividades en 1996 como “Fondo de la Comunidad S.A. F.F.P.” (Fondo Financiero Privado), y en el año 2014 empezó a operar como Banco Pyme de la Comunidad S.A., adoptando más adelante la marca “BANCOMUNIDAD”.
Es el único Banco de Bolivia cuya oficina central se encuentra en la ciudad de Cochabamba y, tiene como accionistas principales a la Cooperativa Multiactiva “COBOCE” R.L., cooperativa industrial de las más importantes de la región y, a OIKOCREDIT, entidad cooperativa mundial e inversionista de impacto social con base en Holanda. A la fecha atiende a más de 20 mil clientes entre depositantes y prestatarios.
Al 31 de diciembre de 2020, el Banco alcanzó un volumen total de activos superior a los USD. 133 millones, de los cuales la cartera de créditos representa alrededor de USD. 115 millones; las captaciones y fondeo superan los USD. 123 millones y el patrimonio neto de la entidad se sitúa en un monto cercano a los USD. 10 millones. Desde el año 2020 los desafíos se incrementaron a nivel global y las estrategias son cada vez más exigentes para el contexto actual en todos los ámbitos.
El entorno se ha caracterizado por un menor ritmo en la tasa de crecimiento en la cartera de créditos y un moderado crecimiento en obligaciones con el público. En este contexto, BANCOMUNIDAD durante este tiempo se ha focalizado a brindar atención en créditos, así como la captación de ahorros del público.
Deterioro Financiero y Pérdidas Acumuladas
Banco PyME de la Comunidad acumula pérdidas sin pausa desde 2019 y es el único banco del sistema financiero boliviano que registra resultados negativos en 2025. De los 14 bancos que cotizan valores en la Bolsa Boliviana de Valores (BBV), uno solo reporta pérdidas en 2025: el Banco PyME de la Comunidad S.A. Es el opuesto exacto del Banco BISA, que encabezó el ranking de utilidades del sistema financiero con 111 de los 540 millones de dólares que sumaron las ganancias de todos los bancos regulados por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) de Bolivia.
En el otro extremo, el Banco Comunidad arrastra un déficit acumulado de Bs 18,44 millones al 30 de septiembre de 2025, según sus propios estados financieros. Al momento de elaborar este informe, el banco no había convocado junta de accionistas para aprobar los estados financieros al 31 de diciembre de 2025, a diferencia del resto de las entidades del sistema. El deterioro no es nuevo ni coyuntural.
El Banco PyME de la Comunidad registra pérdidas netas ininterrumpidas desde al menos la gestión 2019, sin que ningún ejercicio haya revertido la tendencia. Entre 2019 y 2024, el déficit acumulado alcanzó los Bs 73,1 millones. El patrimonio neto colapsó desde Bs 91,2 millones en 2018 hasta Bs 52,3 millones en 2024, una contracción del 42,6% en seis años.
Al 30 de septiembre de 2025, los resultados acumulados negativos ascendían a Bs 18,44 millones, frente a Bs 16,47 millones en junio y Bs 13,10 millones en diciembre de 2024: una pérdida adicional de Bs 5,33 millones en apenas nueve meses del ejercicio 2025.
La calificadora de riesgo AESA Ratings, con información al 30 de septiembre de 2025, asigna al banco una calificación de emisor BB+, con perspectiva “en desarrollo”, y diagnostica con precisión el cuadro clínico de la entidad: una mora del 15,1% y un nivel de reprogramación del 43,3%, ambas cifras significativamente superiores al promedio del sistema financiero boliviano y de sus pares. La cartera castigada supera el promedio de la industria: 6,3% frente al 3,6% del sistema. La cobertura de la cartera en incumplimiento mediante provisiones -incluyendo las previsiones cíclicas- alcanza apenas una vez el monto en mora y representa el 14,6% de la cartera total.
Para una comprensión completa del contenido de ese informe, nuestros lectores pueden leerlo in extenso haciendo clic aquí.
Circular ASFI/737/2022
Una explicación parcial de la subsistencia del banco radica en una modificación regulatoria de 2022, durante el gobierno de Luis Arce Catacora. El 25 de julio de ese año, mediante la Circular ASFI/737/2022 suscrita por Reynaldo Yujra Segales en su condición de director a.i. de la ASFI, la autoridad regulatoria autorizó que hasta el 50% de las previsiones voluntarias por incobrabilidad de cartera compute como Capital Regulatorio.
El efecto es directo, y el Coeficiente de Adecuación Patrimonial (CAP) -el indicador que mide la solvencia de una entidad bancaria en relación con sus activos ponderados por riesgo- se recalcula al alza con esa incorporación. En consecuencia, el Banco Pyme de la Comunidad mantiene un CAP por encima del 10%, que es el umbral mínimo legal, el límite por debajo del cual la ASFI está habilitada para intervenir la institución.
Cuarenta y tres días después de emitida esa circular, el 7 de septiembre de 2022, el banco completó la redención anticipada de la totalidad de su única emisión de Bonos Subordinados -clave de pizarra FCO-E1U-16- mediante compra en el Mercado Secundario de la Bolsa Boliviana de Valores. Los bonos subordinados computan como capital de nivel 2 bajo los estándares de Basilea, y su redención retira ese respaldo del capital regulatorio.
Análisis de la Cartera y Activos
Los estados financieros al 30 de junio de 2025 muestran una cartera bruta total de Bs 461,99 millones, pero su composición interna revela el problema estructural. La cartera vigente pura suma Bs 242,70 millones. La cartera reprogramada o reestructurada vigente asciende a Bs 151,98 millones. La cartera en ejecución no reprogramada alcanza Bs 22,37 millones, y la reprogramada en ejecución llega a Bs 42,94 millones.
La cartera reprogramada y reestructurada suma Bs 196,5 millones: el 43,3% del total bruto. La brecha de cobertura es técnicamente crítica: la suma de la cartera en ejecución total (Bs 65,31 millones) supera el total de previsiones constituidas (Bs 65,18 millones). Existe, en términos estrictos, un déficit de cobertura real frente a los activos de mayor riesgo.
El activo total del banco se contrajo de Bs 621,72 millones en diciembre de 2024 a Bs 619,70 millones en junio de 2025 y a Bs 596,87 millones en septiembre: una reducción de Bs 24,85 millones en nueve meses. El patrimonio neto cayó de Bs 52,38 millones a Bs 47,05 millones en el mismo periodo, un retroceso de Bs 5,33 millones.
El capital social se mantiene estático en Bs 60,93 millones; el plan de capitalización aprobado por los accionistas en 2023 -por un total de Bs 34,3 millones- solo ha sido efectivizado de forma parcial: dos tramos de Bs 3,7 millones y Bs 5,5 millones, transferidos al capital pagado en julio de 2024.
En el estado de resultados del primer semestre de 2025, los ingresos financieros crecieron apenas un 3,2%, de Bs 26,25 millones a Bs 27,10 millones. Pero los gastos de administración se mantienen en Bs 21,53 millones, y los cargos por incobrabilidad del flujo semestral alcanzaron Bs 9,47 millones. El resultado es una pérdida neta de Bs 3,36 millones.
Para sostener los ratios de liquidez, el banco recurrió a la captación agresiva de depósitos a plazo fijo a tasas de hasta el 7% anual -productos como Rendiplus y DPF 7%, con plazos de 180 y 360 días-. El saldo de disponibilidades subió a Bs 83,52 millones al cierre de junio de 2025, desde Bs 58,14 millones a principios del ejercicio. Pero este manejo defensivo de la liquidez eleva el costo del fondeo y comprime aún más el margen neto, profundizando la pérdida operativa.
Adicionalmente, el banco procedió a la redención anticipada de bonos subordinados para gestionar su estructura de pasivos, lo que afectó las expectativas de los tenedores de esos instrumentos.
NESAB S.R.L.: El Rescate Financiero
La pregunta central de esta investigación no es solo por qué alguien compra un banco en estas condiciones, sino también quién es capaz de hacerlo. NESAB S.R.L. fue constituida en 2018 con un capital social de Bs 1.000.000 y un objeto social vinculado a la distribución de equipos electrónicos y servicios técnicos.
En 2020, la empresa modificó su objeto social para actuar como vehículo de inversión, habilitándola para participar en sociedades comerciales, bancarias y fondos de inversión, así como para prestar asesoramiento económico y financiero. El cambio coincide con el inicio de las pérdidas acumuladas del Banco Comunidad y con la decisión de COBOCE R.L.
Entre 2020 y 2025, el capital social de NESAB creció de Bs 1.000.000 a Bs 61.064.000: un incremento de más de 6.000% en cinco años. Esta capitalización progresiva de la empresa holding es el espejo financiero de los sucesivos aportes y adquisiciones realizados en el banco. Al cierre del ejercicio 2024, los balances de NESAB registraban “Depósitos en tránsito” por Bs 23.433.408. Esta partida, según el análisis de los registros disponibles, está destinada previsiblemente a futuras capitalizaciones en el banco durante 2025 y 2026.
El 22 de septiembre de 2025, COBOCE R.L. transfirió 3.300.290 acciones nominativas ordinarias en circulación a favor de NESAB S.R.L., representando el 54,16% del capital del banco. La ASFI tomó conocimiento formal de la operación el 26 de septiembre, mediante la nota ASFI/DSR II/R-221223/2025. COBOCE R.L. había intentado vender su posición desde 2019, el mismo año en que comenzaron las pérdidas sostenidas.
La operación se completó luego de seis años de búsqueda de comprador, en un contexto de deterioro patrimonial documentado y con la calificadora de riesgo ya alertando sobre la vulnerabilidad de la entidad.
La composición accionaria resultante, según los hechos relevantes reportados a la ASFI, es la siguiente:
- NESAB S.R.L. controla 4.890.963 acciones (80,26%);
- Oikocredit, Ecumenical Development Cooperative Society U.A. posee 1.025.061 acciones (16,82%);
- La familia Guaraguara Espada controla conjuntamente 83.852 acciones (1,38%);
- El resto del capital se distribuye entre accionistas minoritarios.
La lógica del rescate tiene una racionalidad interna: NESAB absorbe el riesgo bancario para evitar el colapso técnico de una institución que, una vez saneada, podría generar valor en el segmento PyME. Pero la estrategia de capitalización constante combinada con reducciones voluntarias de capital para absorber pérdidas es, por definición, finita. Cada nueva inyección reduce el margen disponible para la siguiente.
El riesgo más inmediato recae sobre el propio NESAB y su controlador. La empresa está “quemando” su capital -más de Bs 61 millones constituidos en siete años- en una entidad que ha reducido su capital pagado de forma recurrente para sobrevivir.
Los depositantes y clientes del banco son la otra cara del riesgo: su seguridad depende de que las capitalizaciones lideradas por NESAB mantengan el Coeficiente de Adecuación Patrimonial (CAP) por encima de los límites legales establecidos por la ASFI.
La relación entre NESAB S.R.L. y el Banco PyME de la Comunidad no comienza con la adquisición de las acciones de COBOCE R.L. en septiembre de 2025. Comienza en 2020, cuando NESAB modificó su objeto social para convertirse en un vehículo de inversión, en coincidencia con el inicio del ciclo de pérdidas acumuladas del banco y con los primeros intentos de COBOCE de vender su participación.
El mecanismo de rescate opera en dos vías paralelas. Por un lado, NESAB aporta capital al banco -en julio de 2024 transfirió a capital pagado los aportes acumulados en la cuenta de “futuros aumentos de capital”-, permitiendo que la entidad cumpla con las exigencias del Coeficiente de Adecuación Patrimonial (CAP) fijadas por la ASFI. Por otro lado, el banco ejecuta sucesivas reducciones voluntarias de capital pagado para absorber las pérdidas de las gestiones 2021, 2022 y 2023: una operación que sanea el balance contable pero que erosiona la base patrimonial disponible para cubrir riesgos futuros.
La ingeniería financiera resultante tiene una lógica interna comprensible pero una sostenibilidad limitada: cada tramo de capitalización engrosa el capital pagado, que luego es reducido para absorber pérdidas operativas, que a su vez demandan un nuevo tramo de capitalización. El ciclo solo se rompe si la administración logra revertir los resultados negativos y el banco vuelve a generar utilidades. Hasta el 30 de septiembre de 2025, ese punto de inflexión no había llegado.
Los Bs 23,43 millones registrados como “depósitos en tránsito” en el balance de NESAB al cierre de 2024 sugieren que el próximo tramo de inyección de capital ya está programado, y que el custodio del banco está dispuesto a continuar.
Inestabilidad en el Directorio
Los hechos relevantes registrados en la BBV revelan una secuencia que merece atención. En la Junta General Ordinaria de Accionistas del 13 de marzo de 2025, el banco aprobó los estados financieros de 2024 con resultado mantenido en “Resultados Acumulados”.
El 26 de marzo de 2025, una nueva junta designó un directorio íntegramente renovado: Javier Torrico Lozada como presidente, Rodrigo Torrico Flores como vicepresidente, Eduardo Valdivia Zambrana como secretario, Gonzalo López García como vocal independiente, y Ariel Chiri Oviedo como vocal. La inestabilidad del directorio es un patrón documentado en todo el periodo analizado.
Entre agosto de 2023 y diciembre de 2025, el banco registró al menos ocho renuncias de directores titulares o suplentes. En abril de 2025, Rodrigo Torrico Flores renunció apenas un mes después de haber sido designado. En agosto de 2025 renunció Javier Torrico Lozada, presidente.
El 9 de octubre de 2025, una junta extraordinaria -convocada días después de la transferencia de las acciones de COBOCE- removió a tres directores titulares, dos suplentes y al síndico suplente. Ratificó a Eduardo Valdivia Zambrana como director titular y lo eligió presidente del nuevo directorio, con plenos poderes para decidir sobre emisión de nuevas acciones y modificación de estatutos destinados a absorber pérdidas. La secretaria del directorio resultante es Patricia Rita García Renjifo de Caballero.
Según registros de la ASFI, García Renjifo de Caballero figura también como accionista de Multivalores Agencia de Bolsa S.A., la misma entidad a la que está vinculado accionariamente Eduardo Valdivia Zambrana -junto con el periódico Los Tiempos, recientemente protagonista de un reclamo de trabajadores por mora en el pago de beneficios sociales-.
Lecciones del Pasado
El sistema financiero boliviano tiene memoria reciente de señales de alerta ignoradas. Los informes de calificación de riesgo del Banco Fassil S.A., emitidos meses antes de su intervención por parte de la ASFI, contenían advertencias sobre deterioro patrimonial, calidad de cartera y concentración de riesgos que no recibieron respuesta oportuna.
La institución opera desde 1996, cuando fue constituida como Fondo Financiero Privado con un capital inicial de Bs 20 millones. En 2014 se transformó en banco PyME mediante la Resolución ASFI/Nº 409/2014. Cuenta hoy con 181 empleados, una oficina central en Cochabamba, dos sucursales -La Paz y Santa Cruz-, siete agencias y seis cajeros automáticos. Su plan estratégico 2025-2027 se denomina “Fortalecimiento y Sostenibilidad”.
Este reportaje periodístico tiene la finalidad de difundir en lenguaje accesible los resultados de investigaciones basadas en documentos disponibles de acceso público, tales como Estados Financieros, Auditorías externas a los Estados Financieros, Calificaciones de riesgo, Memorias Anuales, Prospectos de emisión de valores, reportes a entidades regulatorias, actas de juntas de accionistas, actas de reuniones de directorios, registros documentales de actividades empresariales, que incluyen testimonios notariales, poderes, informes de registro público, estudios de expertos y otros.
