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En el mundo de la literatura y la música, la figura del mentor juega un papel crucial en el desarrollo de jóvenes talentos.

La palabra mentor proviene del poema épico La Odisea de Homero y es el nombre de uno de los personajes. Mentor quedó a cargo de la educación de Telemaco, el hijo de Ulises, cuando este partió a la guerra de Troya. Con el paso del tiempo el vocablo mentor pasó de ser un nombre propio a un nombre común, a un individuo con funciones de consejero.

Aunque escribir es un proceso solitario e individual, en ocasiones no basta con sentarte frente el computador o cuaderno y esperar el golpe en la nuca de tu musa. De vez en cuando vendría bien un oportuno y beneficioso consejo que nos guíe en la dirección correcta. ¿Y quién es el más apto para esa labor?

Grandes escritores se abrieron paso en el cruel mundo de la literatura gracias a otros autores consagrados. Ralph Ellison, autor de El hombre invisible, es un ejemplo de ello. Como pueden ver, no parece demasiado terrible buscar la asistencia de un mentor, ¿verdad?

Sin embargo, debes ser cuidadoso en este proceso, pues he conocido supuestos mentores capaces de cobrar por sus servicios y engañar a incautos pupilos. No esperes que tu mentor sea alguien perfecto ni fantasees con él. Piensa que es un ser humano como tú y yo, con sus defectos, vida personal y problemas. No debe ser el que se encuentre en la cima de las ventas en Amazon o Panamericana, pues está comprobado que el libro que más se venda no siempre es el mejor. No busques a tu escritor mejor amigo.

Un mentor literario puede ser un excelente paso en tu carrera como escritor, por lo que si puedes acceder a su invaluable servicio, no lo desaproveches.

Hablando en serio, todo depende en gran medida de tu capacidad de convencimiento, de tu carisma y de la receptividad del mentor potencial. Como cuando ibas a pedirle a esa chica o chico que fuera contigo al baile. Te parabas frente al espejo y repetías mil veces la misma frase. Así se hace con el mentor.

¿Y si te rechaza? No te sientas mal si sucede. Lo más seguro es que esa persona está tan ocupada que no tiene tiempo para otra relación compleja, o tu sudoración excesiva y la comida entre los dientes no ayudó mucho.

Influencias Musicales Clave en la Carrera de Dylan

BOB DYLAN, EL TROVADOR AMERICANO. Documental biográfico

La reciente película A Complete Unknown explora los primeros años de Bob Dylan y su ascenso en la escena musical. El filme se ocupa igualmente del ascenso del artista en el endogámico ecosistema de la música Folk y apunta su impacto en la música popular.

El material de partida del guion de A Complete Unknown es la novela de Elijah Wald, que posee el gráfico título de “Dylan goes electric! Newport, Seeger, Dylan and the Night That Split the Sixties”, es decir, el (simbólico) tránsito de la guitarra de cuerda, digamos tradicional, a la guitarra que emite los electrónicos sonidos que invadirían todo en años venideros y sería clave en las derivas del rock and Roll, la música Pop, el Blues o el Heavy Metal.

En el filme hay un par de personajes que apoyaron políticamente el lado incorrecto de la historia. Woody Guthrie es uno de ellos. Su música influyó radicalmente en Dylan. Guthrie fue un símbolo del movimiento de los derechos civiles en los años 50 y 60; también fue un comunista tan fundamentalista que escribió una canción a favor del pacto Molotov-Ribbentrop entre la Alemania nazi y la Rusia estalinista.

Por otra parte, la relación de Dylan con Báez, está trazada maravillosamente, como la que el joven tiene con el propio Seeger, todo un mentor en los inicios de su carrera. Lo mismo puede decirse de esa correspondencia epistolar con Cash, que se intuía en la película mencionada de 2005.

El artista en cuestión porta bajo el brazo un ejemplar de su tercer álbum, The Times They Are A-Changin’. En efecto, los tiempos cambiarán radicalmente tras ser cabalgados por Bob Dylan.

Bob Dylan y Johnny Cash: Una Amistad y Colaboración Musical

Aquella influencia del country en Bob Dylan se acentuó en Nashville Skyline, un álbum cálido, personal en el que contó con invitados como Johnny Cash o Charlie Daniels. El Hombre de Negro había defendido al bardo públicamente en aquellos días duros de 1965 frente a los puristas del folk.

El impulso que Johnny Cash dio a Dylan permitió que en el álbum Nashville Skyline apareciera cantando a dúo con él “Girl From The North Country” y que escribiera los textos de la carpeta de aquel disco ganador de un Grammy.

Por el contrario, El Hombre de Negro fue un activo colaborador en los encuentros del country con otras fórmulas musicales, abriendo las puertas a las alternativas sonoras e impulsando a jóvenes valores como Dylan o Kris Kristofferson, de los que se convirtió en mentor.

Una de las evidentes diferencias entre Pete Seeger y Johnny Cash es que el primero se arrogó el título de gran padre del folk y mantuvo una actitud militante ante cualquiera que se acercara a su estatus tirando de la pureza extrema como fórmula mágica para apartar a los “judas”. Recordemos como ejemplo la actuación de Dylan en el Newport Folk Festival de Julio del 65.

Actualmente, Dylan tiene previsto continuar su propia gira hasta abril.

El día anterior, Dylan hizo una versión de «Big River» de otro de sus máximos admirados, Johnny Cash, que también se puede escuchar más abajo. La lista de canciones actual de Dylan se centra principalmente en canciones de su álbum de 2020 «Rough and Rowdy Ways», pero ha estado incluyendo versiones de vez en cuando.

Mientras Chuck Berry esté cerca, todo será como debe ser. Este es un hombre que ha pasado por todo. El mundo lo trató muy mal. Toda esa brillantez sigue ahí, y él sigue siendo una fuerza de la naturaleza.

Montaner establece que Dylan aprende de Graves que «su destino dependía de las mujeres que amaba: es decir, sus musas». El escritor no mostró el mínimo interés en traducir al castellano las canciones que acabarían ganándole el Nobel a su autor.

El 13 de Febrero del 69, Dylan grababa una canción propia compuesta para formar parte de la banda sonora de la película Midnight Cowboy que protagonizarían Dustin Hoffman y Jon Voight. El problema fue que la entregó tarde y quedó fuera. Era “Lay, Lady, Lay”, que llegó a se ofrecida a los Everly Brothers, pero estos declinaron grabarla porque no acababan de comprender el sentido de la letra, llegando a pensar que trataba sobre dos lesbianas. Definitivamente, el mismo la incluyó en su álbum de 1969 Nashville Skyline y le dio un cierto toque de crooner en su versión original, diferenciándose de aquella voz nasal de sus primeros tiempos.

Si John Wesley Harding había sido un experimento en el espíritu y los sonidos rurales, Bob Dylan se sumergió definitivamente en la country music en Nashvile Skyline, publicado en la primavera de 1969 y grabado en febrero de aquel año, de nuevo en el Estudio A de Columbia en la Music City.

El 29 de Julio de 1966, Bob Dylan sufrió un terrible accidente de moto en el que se rompió el cuello y del que tardaría en recuperarse muchos meses. Durante ese periodo de tiempo, se aisló junto a su familia y algunos amigos en su casa de Woodstock. Tiempo después, el mundo conocería las famosas Basement Tapes grabadas junto a los miembros de The Band, en aquel largo retiro. Su regreso se prolongaría hasta 1968, cuando vio la luz el álbum John Wesley Harding de fuertes influencias Country, lleno de referencias rusticas, tranquilas y con ciertas pinceladas proféticas.

En su discurso de aceptación del Premio Nobel, Kazuo Ishiguro reveló la influencia que tuvieron en él varios artistas y la película El Siglo Veinte (en España, La comedia de la vida). Ishiguro narró cómo, al escuchar la canción Ruby’s Arms de Tom Waits, se dio cuenta de lo que le faltaba a su novela Los restos del día.

Ishiguro también mencionó cómo aspectos concretos de su escritura han recibido la influencia de, entre otros, Bob Dylan, Nina Simone, Emmylou Harris, Ray Charles, Bruce Springsteen, Gillian Welch y Stacey Kent. Al captar algo en sus voces me he dicho a mí mismo: “Oh, sí, es esto. Esto es lo que necesito atrapar en esa escena.

Además, Ishiguro reflexionó sobre la importancia de las relaciones humanas en las narraciones, inspirándose en la película El Siglo Veinte de Howard Hawks. Se me vino a la cabeza la idea -mientras seguía contemplando a Barrymore- que todas las buenas historias, no importa lo radical o tradicional que sea el modo en que se cuentan, deben incorporar relaciones que nos importen; que nos conmuevan, nos diviertan, nos irriten, nos sorprendan.

Robert Allen Zimmerman lleva 58 años entre la soledad del cuaderno y el bullicio de los escenarios; infatigable en su afán por seguir empujando los límites de la canción. Archienemigo de toda etiqueta, la carrera de Dylan es una oda a la contradicción.

Cuando captivó a la audiencia y consiguió llevarla a su terreno, dio un volantazo hacia el frenético Rock surrealista de mediados de los 60 (“Rainy Day Women, Visions of Johanna”), desconcertando a propios y extraños con letras más cercanas a Arthur Rimbaud que a Woody Guthrie. Curiosamente es esta última máscara la más apropiada para un personaje tan esquivo.

Desde el trono detrás de su piano Dylan dobla, rompe y reconstruye canciones más grandes que su propia leyenda. Y es que es ahí donde reside la dificultad del arte; en reinventarse una y otra vez (aunque uno tenga ya 77 años), retando a las musas a llegar aún más lejos.

Con su sólida banda con la que lleva ya más de 15 años de gira, Dylan ofrece un repertorio en el cambian las canciones cada noche, como piezas en un puzzle imposible de terminar. “Don’t Think Twice, it’s Alright” se ha convertido en una balada minimalista, con piano y sin un tempo claro que le proporciona un aire casi místico.

“Like a Rolling Stone”, un clásico del rock, es hoy un híbrido entre el rock primigéneo de Buddy Holly y las baladas lentas de Van Morrison.

Distante y en ocasiones antipático, Dylan toma los escenarios con la convicción de un cruzado dispuesto a morir por la causa.

Casi desde el comienzo, y mucho antes de sentir la Revelación: siempre un ojo puesto en la chica más cercana, y otro que mira hacia arriba. La necesidad religiosa de Dylan resultó siempre tan patente en su música, que incluso existe una corriente crítica que examina su obra únicamente desde el punto de vista religioso. En cualquier caso, suele resultar norma en su cancionero que cuanto más sutil o indirecta sea la referencia cristiana o mística, más potente su efecto; y al revés, cuando a Dylan le da por evangelizar -y le dio mucho a principios de los 80, véase la “trilogía cristiana” que forman Slow train coming, Saved y Shot of love!- lo más suave que podemos decir es que resulta demasiado obvio y bastante pesado.

Es difícil escuchar Motorpsycho Nitemare, Bob Dylan’2 115th dream o Subterranean Homesick Blues sin imaginarse una Sten-Gun ametrallando a palabras al aficionado poco precavido. De esta familia es el Wiggle Wiggle al que alude Bono; un jueguecito intrascendente compuesto en un momento creativo bajo, hay que reconocerlo, pero con ese toque despreocupado y brom...

El 24 de Mayo de 1991, Bob Dylan cumplía medio siglo de vida. Las bodas de oro, como no podía ser de otro modo, trajeron consigo felicitaciones, reseñas, lanzamientos de libros alusivos y homenajes sin cuento al viejo bardo de Hibbing. En el contexto festivo, una de las iniciativas más originales provino de Bono, que se descolgó con una lista de cincuenta razones por las que le gustaba nuestro hombre.

Suze Rotolo: Amor y Desamor en la Vida de Dylan

Estaba oyendo estos días el aclamado nuevo disco de Bob Dylan, que reúne las maquetas que grabó al principio de su carrera para su editor musical -The Whitmark Demos: 1962-1964-, cuando escucho la noticia de la muerte de su gran amor de juventud, Suze Rotolo, el pasado 25 de febrero. La pareja inmortalizada en la portada del disco The Freewheelin′ Bob Dylan, avanzando con dificultad por las calles del Greenwich Village de Nueva York, cubiertas de nieve bajo la pálida luz de una tarde invernal, es una de las fotos más conocidas de los años sesenta.

Bob Dylan conoció a esta hija de comunistas italianos en una iglesia bautista -Riverside Church- en el verano de 1961, cuando ella tení­a sólo diecisiete años.

Cuando Dylan se queda solo en Nueva York, se siente rechazado. Su mentor y artista protector, Dave Van Ronk, recuerda sus llamadas de madrugada, llorando por el amor perdido. Se dedica entonces a escribir como un poseso. Sus letras no habí­an sido hasta ahora especialmente sofisticadas. Era básicamente un imitador de Woody Guthrie, que repetí­a sus temas de vagabundo y canciones protesta, con una cierta capacidad irónica que resultaba cómica. A partir de este momento, sin embargo, sus textos se vuelven mucho más complejos.

Aunque no pudo mantener el contacto con ella, su hermana Carla dice que le llamó un dí­a a mediados de los ochenta, porque se sentí­a todaví­a ′terriblemente mal por las cosas que habí­a hecho′. Aparte de sus continuas infidelidades con Joan Baez, ella cometió un aborto, cuando estaba embarazada de un hijo suyo, e incluso se intentó quitar la vida, abriendo la llave del gas en el apartamento de Bob, cuando apareció en el festival de Newport con la famosa cantante de origen mexicano.

La influencia de Suze Rotolo en la vida y obra de Bob Dylan es innegable. Su relación marcó un antes y un después en la creatividad del músico, inspirando algunas de sus canciones más emblemáticas.

La icónica portada del álbum "The Freewheelin' Bob Dylan" con Suze Rotolo.

Pete Seeger: Un Mentor y Activista Influyente

El cantante, investigador y compositor de folk Pete Seeger, considerado como una de las principales figuras de ese género musical y un activista por los derechos humanos, ha fallecido en Nueva York a los 94 años.

La carrera de Seeger, para quien la música folk tenía un sentido comunitario y era un vehículo de la acción política, le llevó desde el "top ten" de la música radiada a los auditorios de los festivales de folk y desde su desprecio por el Congreso a la actuación en el Memorial de Lincoln en el concierto inaugural en honor de Barack Obama.

Su trabajo es hoy en día una referencia para miles de músicos repartidos por todo el mundo que bebieron de su influencia. No sólo de Estados Unidos, pese a que fue allí donde gente como Bruce Springsteen o el mismísimo Bob Dylan se dejaron influir por el maestro del género.

Fue mentor de jóvenes que empezaban en el folk, como Bob Dylan, Don McLean y Bernice Johnson Reagon; Bruce Springsteen cantó sus canciones en We Shall Overcome: The Seeger Sessions (2006), y con Woody Guthrie hizo This Land Is Your Land.

Desde la década de los 1930’, Seeger comenzó con un activismo social y político que marcaría su figura hasta el día de hoy. Tanto su imagen política como musical le han valido el reconocimiento de otros grandes artistas como Bruce Springsteen, que lanzó su álbum de tributo ‘We Shall Overcome: The Seeger Sessions’ (Columbia, 2006).

Pete Seeger, el cantante folk que se hizo famoso cantando a trabajadores, estudiantes universitarios y presidentes como Barack Obama y mentor de artistas como Bob Dylan, falleció este lunes de muerte natural a los 94 años en el New York-Presbyterian Hospital, donde estuvo ingresado seis días.

Alto y delgado, de blanca barba y con su banjo siempre a mano era un icono de la música folk para generaciones de estadounidenses y fans en todo el mundo. Escribió o colaboró en canciones tan míticas como If I Had a Hammer, Turn, Turn, Turn, Where Have All the Flowers Gone y Kisses Sweeter Than Wine.

Fue durante toda su vida un activista por los derechos humanos y utilizó su música y su afabilidad para protestar contra Hitler, contra las armas nucleares, la guerra de Vietnam, o apoyar la marcha de Occupy Wall Street en Manhattan en 2011.

Con motivo de su 90 cumpleaños se celebró un macroconcierto en el Madison Garden de Nueva York en el que le homenajearon cantantes como Bruce Springsteen, Joan Baez, Kris Kristofferson, Emmylou Harris y Eddie Vedder. Ese día el "Boss" le presentó como "un archivo vivo de la música americana y de su conciencia, un testamento del poder de la canción y la cultura".

Cantó para el movimiento obrero, en defensa de los derechos civiles y contra la guerra del Vietnam, apoyó la lucha por el medio ambiente y clamó contra las campañas belicistas.

Protestó contra las guerras de Vietnam e Irak y fue condenado a prisión por negarse a declarar en el Congreso sobre el periodo que pasó en el partido Comunista.

Algunas de sus canciones han pasado ya a formar parte de la historia del folk como Where Have All the Flowers Gone y Turn! Turn!

El Incidente en Newport y la Evolución de Dylan

La muerte de Pete Seeger ha devuelto al primer plano uno de los episodios más conocidos y, sin embargo, peor explicados de la historia de la música en el siglo XX: el momento en el que Bob Dylan tocó por primera vez con una guitarra eléctrica y acompañado por otros cinco músicos enchufados, una formación típica del rock, pero ajena a la tradición del folk, de la que el cantante de Minnesota era la gran figura emergente.

Ocurrió el domingo 25 de julio de 1965, un día como otro cualquiera, pero con la particularidad de que sucedió en el festival de Newport (Rhode Island), el acontecimiento más importante del año en el universo de los folkies.

Cuenta la leyenda que la ira de Seeger cuando escuchó los primeros acordes eléctricos de Maggies's farm fue tal, que trató de cortar los cables a hachazo limpio. Evidentemente, no fue eso lo que ocurrió.

Muchos años después, el propio Seeger relató lo ocurrido esa noche. El sonido le pareció tan infame que le dijo a un técnico que lo arreglara para que pudiera escucharse la voz de Bob. La respuesta fue que la banda lo quería así. Entonces, el gran factótum del festival dijo: «Si tuviera un hacha, cortaría el cable ahora mismo».

El problema no era la electricidad o los decibelios mal sonorizados. Correctamente, Seeger entendió que Dylan encarnaba un cisma que podía vaciar el nuevo movimiento.

El veterano luchador político entendió de inmediato que la furia de canciones como Like a rolling stone tenía un gancho liberalizador para los jóvenes que suponía una amenaza para el movimiento folk, que era el gran ariete de la izquierda americana.