A lo largo de la historia, ningún líder ha tenido un impacto tan profundo y duradero como Jesucristo. Independientemente de si eres creyente o no, o si eres religioso o no, seguramente has escuchado acerca de Jesucristo. Este artículo no va a favor o en contra de la religión, simplemente destacaremos los rasgos de liderazgo de Jesús que podremos aplicar para ser líderes, elemento fundamental para lograr el éxito empresarial.
El liderazgo se ocupa del cambio. Y para tener éxito en este mercado actual tan competitivo requerimos cambios, por ende, entre más cambios más liderazgo requerimos. No podemos esperar a encontrarnos líderes innatos. Requerimos identificar líderes potenciales y desarrollar ese potencial. Cabe resaltar que no solamente con liderazgo se logra el éxito; es necesaria una buena gestión y un equilibrio entre ambos, sin embargo este será un tema para el futuro.
Ya dijimos que un líder se ocupa del cambio; de fijar una orientación, de crear visiones y estrategias que describen como debería ser la empresa en el largo plazo y la manera de conseguirlo. Para lograrlo un líder debe tener ciertos rasgos, unos que podemos identificar en la figura de Jesús.
El liderazgo de Jesucristo es un modelo atemporal, no por su poder institucional, sino por su influencia ética, su visión transformadora y su capacidad de formar líderes a través del servicio y el amor. Muchos de los modelos de liderazgo del mundo promueven una cultura que rinde culto a la personalidad, que celebra la imagen, el carisma, la posición y el estatus; que hace uso del poder y, en ocasiones, de la fuerza.
Tiene sentido buscar en la persona de Jesús elementos que iluminen y den una luz propia al hecho del liderazgo. Enviado por el Padre, vemos al Hijo como una persona que sume vitalmente una misión y acompaña a sus discípulos. Siguiendo el evangelio de Juan, observamos valores propios del estilo de llevar adelante la misión con sus seguidores: amor y servicio; verdad y transparencia; el testimonio de las obras; la radicalidad del seguimiento.
El Liderazgo de Servicio: Un Paradigma Invertido
Jesús redefinió el concepto de liderazgo cuando, en la última cena, se ciñó la toalla y lavó los pies de sus discípulos (Juan 13:1-17). Este acto de humildad no fue solo simbólico, sino una lección práctica sobre el poder del liderazgo servicial.
Muchos de los modelos de liderazgo que observamos hoy en organizaciones se basan en el liderazgo de estilo piramidal, de corte jerárquico, que es una especie de triángulo en cuyos niveles superiores están los que mandan, y en los niveles inferiores están los que obedecen, como el modelo militar o el de muchas corporaciones. Pero en el caso de Jesús, él invirtió la pirámide, colocándose debajo para servir a otros. La grandeza del liderazgo de Jesús estuvo en servir a la gente que lideraba.
El liderazgo de servicio no es un modelo de liderazgo muy popular, pues a los líderes tradicionales les gusta ejercer autoridad y dominio. En las organizaciones de hoy, liderar desde el servicio implica escuchar activamente, promover el desarrollo de los colaboradores, crear entornos donde las personas puedan prosperar, cuidar el bienestar integral del equipo, tomar decisiones considerando el impacto en las personas, eliminar obstáculos y favorecer recursos, decidir con empatía, potenciar la autonomía y la responsabilidad, reconocer y valorar sinceramente a las personas, entre otras acciones clave.
Aquí hay una tabla que resume las características del liderazgo de servicio:
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Escucha Activa | Prestar atención genuina a las necesidades y preocupaciones de los demás. |
| Desarrollo de Colaboradores | Fomentar el crecimiento personal y profesional de los miembros del equipo. |
| Empatía | Comprender y compartir los sentimientos de los demás. |
| Autonomía y Responsabilidad | Empoderar a los individuos para que tomen decisiones y asuman responsabilidades. |
| Reconocimiento y Valoración | Apreciar y celebrar los logros y contribuciones de los demás. |
Congruencia y Credibilidad
Jesús no solo predicó principios elevados; los encarnó en cada acción. Su vida fue una manifestación de congruencia entre mensaje y conducta.
Kouzes y Posner, en su obra The Leadership Challenge, afirman que la credibilidad es la base de la influencia. Un líder que exige ética pero negocia en la sombra, pierde autoridad moral.
Visión Transformadora
Jesús enseñó a sus discípulos a mirar más allá de las circunstancias presentes, enfocándolos en un propósito eterno. Su mensaje no era de corto plazo; estaba diseñado para transformar el corazón humano. En el contexto organizacional, los líderes deben ser capaces de articular visiones que conecten el trabajo cotidiano con un propósito superior: bienestar social, desarrollo humano, sostenibilidad.
JESÚS, EL MEJOR LÍDER DE LA HISTORIA | Líder Cristiano
Formación de Líderes
Jesús invirtió gran parte de su tiempo en formar a sus discípulos, no solo como seguidores, sino como futuros líderes. Este principio es vital para la sostenibilidad organizacional.
El Amor como Principio Rector
El amor fue el principio rector del liderazgo de Jesús. No un amor sentimental, sino un compromiso profundo con el bienestar integral de las personas. En el entorno organizacional, liderar con amor significa valorar a las personas como fines en sí mismas, no como recursos.
Rasgos Clave del Liderazgo de Jesús
Para lograr una visión, un líder debe tener ciertos rasgos, unos que podemos identificar en la figura de Jesús:
- Visión: Dentro de la historia de Jesús podemos observar como visionaba la humanidad. Cómo la imaginaba en el largo plazo y estableció los parámetros para lograrlo.
- Coordinar las personas: Jesús unió y movilizó miles de personas en pro de su visión. Identificó lo mejor de cada persona y lo "usó" de la mejor manera para lograr alcanzar ese cambio. Incluso más de dos mil años después aún su visión no está completa.
- Motivador: Jesús no obligó a nadie a seguirlo. A través de su palabra y de compartir su visión, llegó a muchas personas y las motivó a que se le unieran. Creó toda una filosofía de vida que millones hoy en día siguen. Movilizó un pueblo y convirtió su visión personal en una colectiva.
- Habilidades comunicativas: En el rasgo anterior mencionábamos la "palabra" cómo medio de motivación. Es indudable como Jesús se comunicaba y la eficacia de la misma para llevar un mensaje.
- Inteligencia emocional: Jesús no se dejaba llevar por sus emociones y tampoco tomaba decisiones a partir de ellas. Siempre fue calmo y cauto para enseñar a través de su ejemplo. La empatía era esencial para saberle llegar a su pueblo. Si bien la empatía es un rasgo diferente se puede agrupar dentro de la inteligencia emocional ya que la sabiduría en controlar sus emociones le permitía asumir la posición del otro, comprenderlo y ayudarlo. Además la inteligencia emocional es la capacidad de manejar emociones propias y ajenas.
- Buscar el bien común: Definitivamente Jesús pocas veces pensó en él. Siempre pensaba en los demás y en el bien común. La historia de su muerte y resurrección demuestra, su sacrificio por el bien de los demás.
- Auto-conocimiento: ¿Cómo influir en los demás sí no me conozco? Jesús confiaba en sí mismo, en sus convicciones, en su padre, en su potencial. Gracias a esto pudo influir en las personas y lograr motivar a tantos como pudo.
Si bien existen más rasgos se enumeran estos siete como los más importantes. Inclusive este tema es muy interesante ya que ese liderazgo ha prevalecido con el paso del tiempo, incluso después de su muerte su mensaje es transmitido y aún sigue movilizando a millones. Esa figura de líder también puede estar en nuestra empresa. Necesitamos que nuestros directivos y administradores desarrollen las habilidades de liderazgo y contribuyan con el éxito administrativo para que la empresa sea competitiva y logre alcanzar los objetivos que se tracen.
El liderazgo ignaciano añade una insistencia en el autoconocimiento, con honestidad, sinceridad y lealtad, con verdad y sin autoengaños. Plantea una adecuada gestión de sentimientos y emociones, lo cual quiere decir que se han de saber identificar y comprender. Con ánimo de ser dueño de uno mismo, sin miedo a reconocer debilidades, cultivando lo positivo de uno, viviendo desde las emociones positivas, examinándose y centrándose con libertad interior en las cosas buenas.
Elemento importante del liderazgo ignaciano es el amor, que se va colando en las historias, en los acontecimientos y en las personas, que busca huecos donde seguir creando, engendrando vida. Un buen líder ignaciano genera espacios diversos en los que surge la esperanza y donde el sufrimiento no derrota; lugares en los que las personas se mantienen con dignidad, aún en situaciones de injusticia. Asimismo, en un buen líder ignaciano debe prevalecer la indiferencia, que es una invitación continua a ser libre de los apegos del corazón y de las amenazas exteriores, para servir sólo a Dios y a su causa.
