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Carlos Slim Helú, presentado en perfiles oficiales como “Magnate mexicano”, es conocido a nivel mundial por su negocio en telecomunicaciones (de la mano del Grupo Carso) y su fortuna. En 2014, esta ascendía a 72 mil millones de dólares, posicionándolo como uno de los hombres más ricos del mundo, según indicadores de Forbes, América Economía, etc.

Si bien se enriqueció exponencialmente a partir de la década de los ‘90, el comienzo de su emporio se sitúa en los ‘80, la “década perdida” para los mexicanos, pero no para él, que se enriqueció comprando empresas en quiebra.

Slim afirma haber aprendido de su padre, de origen libanés, que en épocas de crisis es cuando hay que mantener los ojos más abiertos para lograr hacer los mejores negocios. Este fue el caso de su padre, que en plena revolución mexicana, se atrevió a comprarle el 50% de la empresa a su hermano y le salió bien.

La técnica prueba-error, dice ser una de las más utilizadas por este líder a lo largo de su carrera profesional. Lo importante es no decepcionarse ante el fracaso sino saber corregirlo y aprender de él. El optimismo y la constancia junto con la paciencia son tres de las armas que deben acompañar al individuo en su día a día.

Siempre ha sido un defensor de la humildad y esto es lo que ha aplicado en todas sus empresas. No porque los tiempos sean buenos hay que tirar la casa por la ventana. Por ello, sus empresas presumen de pocos niveles jerárquicos y una comunicación activa entre todos sus miembros.

La modernización, crecimiento y mejora de todos los procesos internos de una empresa no debe tener límites.

Slim conoció el mundo de los negocios desde que era niño, gracias a su padre, Julián Slim Haddad, un emigrante del Líbano que prosperó en México como comerciante. El pequeño Slim conoció los entresijos del comercio, de una tienda de mercería y sedería, así como las tretas para vender y revender obteniendo pingües ganancias.

Carlos Slim nació en Ciudad de México en el año 1940. Después de graduarse en ingeniería civil, estudió varias materias optativas de economía en la Universidad de Chile para satisfacer su creciente interés en este campo. A sus 25 años ya había generado 3,6 millones de dólares en beneficios comerciales y con dicho beneficio fundó la firma de inversión bursátil llamada Inbursa.

Inicios en el Mundo Empresarial

Hacia 1984, Slim se unió a los millonarios Emilio Azcárraga Milmo, Antonio del Valle, Carlos Autrey, Roberto Sertvije y Juan Gallardo, en la compañía “Libre Empresa S.A.”, que tenía como objetivo explícito consolidar una estrategia para hacer viable el proyecto del Partido de la Revolución Institucional (PRI) en el poder y -como se expresó- adquirir todas las empresas operadas por el Estado, para “auxiliarlo en sus responsabilidades”.

Pero la “movida clave” del Grupo Carso (la empresa de Slim) fue en el marco del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, también del PRI, que propició más que ningún otro la reestructuración (desindustrialización, desnacionalización, etc.) de México en virtud de las privatizaciones.

La crisis del peso mexicano y la caída del precio del petróleo a principios de la década de los años 80 le brindaron una de sus mejores oportunidades. También en la década de los 80 creó el grupo Carso, un conglomerado mundial que le da acceso a cientos de empresas en todo el mundo y se convertiría en uno de los conglomerados diversificados más grandes e importantes de América Latina.

En ese entonces, el empresario mexicano incursionó en el mercado de las telecomunicaciones, impulsado por la privatización en Teléfonos de México a precios muy bajos, creando Telmex y multiplicando por cuatro la riqueza del ya acaudalado empresario. A partir de allí surge Telcel, la empresa de telefonía móvil más grande de América Latina y la compañía se diversifica: brinda servicios bancarios, de Internet, vende seguros y equipos para la industria petrolera, adquiere la cadena de Hoteles Calinda (OSTAR Grupo Hotelero (1991), Cendumex y la mayoría de General Tire y Grupo Aluminio (1993), Sears Roebuck (1997) y Pastelería Francesa El Globo (1999).

Gracias al grupo Carson, durante años Carlos Slim creó y presidió diferentes empresas enfocadas en varios sectores, tales como construcción, inmobiliaria y energía. Slim además compró muchas empresas a precio de saldo, como por ejemplo Cigatam, el segundo productor de cigarrillos en Estados Unidos, Reynolds Aluminum, General Tire, y la cadena de tiendas Sanborns.

Gran parte de la riqueza de Slim proviene de su trabajo en el sector de las telecomunicaciones. América Móvil es propiedad de Slim y anteriormente era duelo de Teléfonos de México. Telmex estaba privatizada por el Estado y en la década de los 90 Slim la adquirió a través de una subasta pública. Gracias a esta operación, Slim se convirtió en tan sólo un año después en uno de los hombres más ricos del mundo.

Uno de los grandes problemas con la compañía Telmex era que estaba obsoleta, de hecho según Slim, llevaba un retraso tecnológico de 30 años y tuvieron que invertir mucho dinero para que se actualizase y por consiguiente que se pusiese al día, miles de millones durante años.

Durante muchos años la estrategia de Slim para salvar empresas en dificultades fue comprarlas y apostar por su evolución. Además, la estructura de su conglomerado le permite diversificar y así proteger su capital de las fluctuaciones que puedan asolar a la economía global.

Su gran objetivo en cada transacción es adquirir un activo con descuento con la expectativa de obtener una ganancia tras venderlo. Podríamos hablar de un inversor perteneciente a la filosofía value (valor), al igual que Warren Buffett y Peter Lynch.

Si algo tiene claro Carlos Slim es que el dinero habla más fuerte que la política. Él tiene un poder total sobre el mundo de los negocios y la existencia de monopolios es otro desafío que le obliga a vender sus activos.

Slim al comprar Telmex se hizo cargo de uno de los fabricantes de cobre más importantes de México. El gobierno del país ha buscado durante mucho tiempo cómo frenar este dominio de telecomunicaciones que tiene el empresario. Sin embargo, para promover la competencia, el gobierno mexicano tuvo que tomar en cuenta el hecho de que las nuevas compañías telefónicas debían pagar a Telmex un impuesto de interconexión. Pero se llegó a un acuerdo entre el gobierno, Slim y las compañías, que terminó finalmente con esta práctica.

Otro de sus romances, una relación estable y especulativa, es la que mantiene con Isidro Fainé y la La Caixa. Hace tres años sacó de apuros a la caja catalana al comprarle 439 sucursales bancarias. A la vez que la caja se convertía en banco tomó asiento en su consejo de administración.

Expansión a Otros Sectores

También incursionó de lleno en el negocio de la “libre expresión” al comprar acciones del The New York Times. Para principios del 2016 se había convertido en el mayor accionista.

Y no menos importante, Slim también es propietario del prestigioso diario The New York Times, aunque vendió la mitad de su participación hace cinco años. En 2008, Slim sorprendió al mundo de los negocios con su compra de un 6.4% de las acciones del New York Times Company, valoradas en 27 millones de dólares. Al año siguiente, con la recesión global y la disminución de los ingresos por publicidad, Slim hizo una inyección de 200 millones de dólares a la compañía.

Slim y su familia han adquirido acciones adicionales del New York Times, elevando su participación a poco más del 7%.

En España es el accionista mayoritario de FCC, con un 33% de los títulos, y controla la inmobiliaria Realia, además de ser el accionista mayoritario del equipo Real Oviedo de fútbol.

Con los años, el hijo de Julián comanda el grupo Carso, que controla empresas de todos los sectores: alimentos, piezas de vehículos, detergentes y cosméticos, maquinaria y equipo eléctrico y no eléctrico, metales, minerías, papel, productos de hule, química y comunicaciones.

Carlos Slim: El genio de las inversiones y su estrategia para acumular riqueza

Filantropía y Actividades Sociales

Su fortuna llevó a Slim, como a tantos otros millonarios, a desarrollar actividades filantrópicas, inclinación que lo acercó a la familia Clinton, líder en el mercado de la asistencia. El ex presidente estadounidense Bill Clinton, es uno de los que mejor conoce el costado asistencialista de Slim, asegurando que sus dos fundaciones, Carso y Telmex, se dedicaban a pagar cirugías, trasplantes de órganos, donar computadoras y dar becas de estudio.

Es decir, Slim se dedica a cubrir las necesidades que debería atender el Estado, funciones que han sido privatizadas en un proceso en el que el mismo Slim fue actor principal, que incluye además la monopolización de servicios clave, como las telecomunicaciones.

Pero esto es saldado con asistencia. Clinton suma a las actividades filantrópicas, los emprendimientos de Slim para mejorar el centro histórico de la Ciudad Autónoma de México. Fue durante el segundo gobierno de Andrés Manuel López Obrador -en ese entonces en el Partido para la Revolución Democrática- cuando Slim participa como “gran Mecenas” de un Fideicomiso para “recuperar” el centro, en una alianza entre capital privado y público, en la que el Grupo Carso adquiriría y rehabilitaría más de 60 edificios para diversos usos, de los cuales 55 albergan 620 departamentos de uso habitacional.

Carlos Slim también destaca por su labor filantrópica, habiendo creado hasta 3 fundaciones sin ánimo de lucro en México orientadas a las artes, educación y cuidado por la salud, los deportes y la restauración de la Ciudad de México. Desde 1986, la Fundación Carlos Slim (fundado como la Fundación Carso) se ha concentrado en el desarrollo de capital humano de México a través de programas de educación y formación.

El Museo Soumaya, establecido en 1994, fue nombrado así en honor a la difunta esposa de Slim, quien dirigió la institución durante muchos años. La Fundación Telmex es una de las mayores instituciones filantrópicas de América Latina. Además de las actividades en materia de salud, nutrición, conservación y atención de desastres, ha proporcionado becas universitarias para los cientos de miles de estudiantes talentosos que de otra manera no podrían cursar estudios superiores.

Incursión en el Mundo del Fútbol

La presencia de Slim se extiende también al mundo (negocio) del fútbol. En 2012, el magnate compró el 30%de las acciones del equipo León y los Tuzos. El club León ha sido la plataforma utilizada por Slim, a través de su empresa América Móvil, para adentrarse en este deporte, haciendo alianzas estratégicas que le permitieron revender los derechos de transmisión a diversos medios de comunicación -televisión e Internet-.

Relación con Donald Trump

En paralelo a esta aparente “pérdida de influencia y poder” de Slim, el magnate adquiere gran visibilidad a partir de sus opiniones con respecto al actual presidente de EE.UU., Donald Trump, ante una clara “inoperancia” mostrada por el Gobierno de Peña Nieto.

Una de las primeras noticias sobre Slim y su postura frente a Trump es de finales de junio de 2015, a raíz de un proyecto de Ora TV, empresa fundada por Slim junto al presentador de TV Larry King y financiada por América Móvil. En ese entonces, Slim desistió de trabajar en un proyecto con Trump, debido a declaraciones “fuera de lugar” del millonario estadounidense, que “hacían referencia a los inmigrantes mexicanos como delincuentes”.

Durante las elecciones, Trump arremetió varias veces contra Slim, no solo “por ser Mexicano” sino por su cercanía a los Clinton: en primer lugar, por ser uno de los mayores accionistas del diario “oficialista” de la campaña de Hillary (el New York Times); en segundo lugar, porque Slim es uno de los millonarios más vinculados en términos de financiamiento y organización de eventos con la Fundación de la Familia Clinton, donando entre 1 y 5 millones de dólares.

A principios de diciembre, con Trump como presidente electo de EE.UU., Slim comenzó a posicionarse como “voz” pertinente en cuanto a las políticas de Trump hacia México. En ese momento declaró que “Trump no tiene por qué ser malo para México”, dando cuenta de que él está pensando en todos los mexicanos, que se “preocupa” por ellos.

Fue sin dudas el 27 de enero de 2017 cuando se concretó la aparición triunfal del magnate como “voz política” autorizada. Las decisiones tibias del presidente Peña Nieto ante las afirmaciones de Trump de que efectivamente construirá un muro en la frontera entre ambos países -en el punto álgido de un contexto de crisis económica y política que viene en aumento, coronada por el aumento del precio de los hidrocarburos, popularizada como el “gasolinazo” -. De este modo, estalló la política mexicana, y en este estallido, hacía falta una voz confiable, sería y creíble como la de Slim. Así que él convocó a su propia conferencia de prensa, en la que llamó a la “unidad nacional”, asegurando que la mejor manera de hacer frente a la situación, es generar oportunidades para los mexicanos en México: “hay que volcarnos de manera completa al desarrollo de la economía interna”. Además, aduce que Trump no es un “terminator” sino un “negotiator”, apaciguando las tensiones y mostrando que sí hay una manera de tratar con Trump. Entre empresarios millonarios se entienden, será por ello que en la misma oportunidad señaló que entre las ventajas para mantener las plantas industriales en México son el bajo costo de fabricación y que no existe “transferencia tecnológica”.

Posible Candidatura Presidencial

Este “costado político” de Slim no es casual ni repentino. A fines de noviembre de 2016, algunos medios corrieron la voz de que una serie de encuestas informaban sobre el éxito que podría tener Slim si se presentara a elecciones presidenciales en 2018. A principios de enero de 2017, miles de usuarios propusieron en las redes sociales a Slim como candidato a la Presidencia, con el argumento, entre otros, de que “es la única persona a la que Trump le teme”.

Desde Monterrey el flamante gobernador mexicano de Nuevo León y aspirante a la Presidencia de México, Jaime Rodríguez, declaró que renunciaría a sus intenciones de participar en la contienda de las elecciones presidenciales del 2018 si el empresario Carlos Slim se postula al cargo por la vía independiente. En una entrevista exclusiva para Univision Noticias, Rodríguez manifestó: “Si él quiere (...) hasta me convertiría en su jefe de campaña, si le entra. (...) Si va con un partido no lo apoyaría, me gusta para que sea candidato independiente” , agregó.

Considerando que existe una posibilidad de que el empresario busque un lugar en la esfera política formal, conviene destacar un “detalle” sobre su pasado. Su hermano, Julián Slim Helú (fallecido en 2011, en completo anonimato), integró la Dirección Federal de Seguridad en plena “guerra sucia” (guerra contrainsurgente en México) y estuvo implicado al menos en una escena de persecución y tortura en noviembre de 1974, la del sobrino del ex presidente López Mateo.